Chagall, Marc
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Biografía GER
Pintor del s. xx. N. en Vitebsk (Rusia) el 7 jul. 1887 y m. en Saint-Paul-de-Vence (Francia) el 28 mar. 1985. De modestísima familia judía, su padre era trabajador en un almacén de arenques. Ni por la tradición antiiconográfica de su raza, ni por ningún precedente próximo, puede ser explicada la temprana vocación pictórica de este pobre niño de ghetto, mal mirado, como toda su comunidad, por el régimen zarista. No obstante, su madre, mujer admirable, accede a sus deseos y le permite adiestrarse con un oscuro pintor local, llamado Pen. En 1907 marcha a Sah Petersburgo e ingresa en la Escuela Imperial de Bellas Artes. Descontento de sus enseñanzas académicas, y anhelando mayor libertad creacional, pasa a la prestigiosa escuela de arte de Bakst, donde descubre los incentivos de la pintura occidental. Ch. no se sirve de ellos, de momento, pero ya sus obras de 1908 y 1909 (La muerte, El entierro, etc.), se caracterizan por su libertad conceptiva y su arbitraria y un tanto muñequil interpretación de lo absurdo. Protegido por el diputado Vinaver, que le señala una pensión de 125 francos mensuales, llega en 1910 a París, traba pronta amistad con La Fresnaye, Modigliani (v.), Max Jacob y demás integrantes de la más gloriosa bohemia del entonces, y, a partir de 1911, expone todos los años en los Independientes. En 1914 vuelve a Rusia, y en 1915 casa con Bella, motivo lírico de tantos de sus cuadros. Al estallar la revolución soviética, Ch. es nombrado Comisario de Bellas Artes de Vitebsk y funda una academia de procedimientos demasiado personales, cuya dirección abandonará. Pasa en 1919 a Moscú y se encarga de los decorados y figurines del Teatro de Arte Judío, también con criterios personalísimos. En 1922 abandona Rusia, pasa a Berlín, y desde 1923 se instala definitivamente en Francia. Ausencias memorables de este país son sus viajes a Palestina, Siria y Egipto (1931), a Italia, España e Inglaterra (1933), a Polonia (1935) y a los Estados Unidos (1941-47). El 2 sept. 1944 muere su amada esposa Bella, y en 1952 contrae nuevo matrimonio con Valentina Brodsky. Aún son de mencionar en su biografía otro viaje a Israel, dos a Grecia y las magnas exposiciones monográficas de Nueva York y Chicago (1946), Zurich y Berna (1950), París (1947 y 1959) y Turín (1953).Más que en el caso de cualquier otro pintor contemporáneo, en el de Ch. es indispensable acudir a los catálogos de dichas exposiciones y a las monografías abundantemente ilustradas para entender la asombrosa unidad de su obra. El hecho es que, a lo largo de 60 años de labor, Ch. ha sido siempre el mismo cantor de su ciudad, de su ghetto, de los pobres judíos que tocan el triste violín, de las tiendecitas con rótulos en caracteres cirílicos, de las bestias del trabajo cotidiano. Pero todos estos y otros elementos han sido constantemente fantaseados por Ch., de suerte que los peces puedan volar, que los fosforescentes gallos rojos tengan la altura humana, que las cabras y los asnos pertenezcan a la misma familia, que las gentes actúen tranquilamente sobre los techos de madera de las isbas. Todo ello, en un espléndido arranque de optimismo popular, mirífico, hadeño y encantado, con mucho de folklore ruso y hebreo y no poco de ballet intuitivo. Tema principalísimo en uno de los mejores momentos de Ch. es aquel en que el artista y su esposa Bella muestran su júbilo y su amor en alegres vuelos, y el tema del amor conyugal reaparece con ternura de naif en obras tan hermosas como Los recién casados de la torre Eiffel (París, Col. Rottembourg). Y lo maravilloso del arte de Ch. es que difícilmente cabría asimilarlo a surrealismo, expresionismo ni nada parecido, porque jamás se plegó el artista a vertientes plásticas colectivas, prefiriendo la independencia de su mágica alegría y de su joyante color. Acaso convenga hacer dos pequeñas excepciones: una, en 1918, cuando en algunos cuadros parece interesarse por el cubismo (v.), y otra, en los tiempos hitlerianos cuando, contristado el autor por la suerte del pueblo judío, hace su pintura más sombría. Paulatinamente, Ch. ha ido propendiendo a un misticismo de mayor amplitud, y sus versiones del Crucificado, que comenzara en 1938, se han hecho más abundantes, coincidiendo con una mayor colaboración con la plástica cristiana litúrgica.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: R. ScHow, Chagall et Pdme juive, París 1931; J. J. SWEENEY, Marc Chagall, Nueva York 1946; L. VENTURI, Chagall, Ginebra 1956; MUSÉE DES ARTS DÉCORATIFS DE PARIS, Marc Chagall, París 1959.
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