Chad. Geografía. GEOG.
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Geografía
República independiente desde 1960, es el país más extenso y poblado (1.284.000 Kmz y 3.460.000 hab. en 1968) de los que constituyeron en su día el África Ecuatorial Francesa. Limita al N con Libia, al E con Sudán, al S con la República Centroafricana y al O con Camerún, Nigeria y Níger. Por tratarse de un territorio enclavado en el borde del desierto, únicamente su parte meridional es fértil y está bien poblada. Basa su economía en la agricultura y ganadería y en el intenso comercio exterior de los productos derivados de ambas. El Gobierno se preocupa de incrementar y promover nuevas actividades económicas, haciendo que el país forme parte de conjuntos económicos africanos OCAM (Organización Común Africana y Malgache, OUA Organización de la Unidad Africana), UDAC (Unión aduanera y económica de África Central) y últimamente lo ha demostrado con su asociación a la CEE (Comunidad Económica Europea). El principal problema que ha de resolver es el relativo a las comunicaciones, sobre todo terrestres.Medio físico. Relieve. El territorio del Ch. está formado por una amplia cubeta rodeada de mesetas y montañas por el norte y este; en este sentido no deja de ser muy africano. A la primera de dichas grandes unidades de relieve corresponde la llamada depresión Bodélé que, ensanchándose hacia el SO, se une a la ocupada por el lago Chad (v.); a la segunda, los montes Tibesti, situados al N y que culminan a 3.415 m. en el Emi Koussi, el pico más elevado de toda el África ecuatorial occidental; la meseta del Ennedi, situada al NE, con máxima altitud de 1.450 m., y la de Ouadai, situada al E, que hace de divisoria entre las cuencas del Nilo y ChariChad, elevándose hasta cerca de 1.500 m. y que se prolonga por el sudoeste en las montañas del Guéra (1.790 m.). Todo el país forma parte del viejo zócalo africano, es decir, del África más antigua, plegada con el movimiento tectónico huroniano y arrasada por la erosión antes del Paleozoico. En esta era, el zócalo es en gran parte invadido por los mares, que depositaron sedimentos predominantemente areniscosos. La orogénesis paleozoica apenas produjo otra cosa que pliegues locales; en cambio, y particularmente con el movimiento tectónico herciniano, tanto el zócalo como su cobertera areniscosa, fueron afectados por fallas de dirección SSO-NNE (que es la vieja dirección de los pliegues precámbricos) y ONO-ESE, quedando dividido en bloques desnivelados, unos elevados (montes Tibesti en los que afloró el viejo zócalo precámbrico y mesetas orientales, constituidas sobre todo por areniscas) y otros hundidos que formarían las cubetas. Después del Paleozoico pocos cambios había de sufrir el territorio del Ch.; la orogénesis alpina volvió a levantar y a fallar moderadamente los bloques elevados del zócalo precámbrico-paleozoico, los cuales fueron luego, a fines del Terciario y durante el Cuaternario, fuertemente atacados por la erosión, cuyos derrubios de tipo continental colmataron el fondo de la cuenca de subsistencia Bodélé-Chad. En relación con las fallas más recientes hay que considerar los mantos basálticos del Tibesti (mesetas de Tarso) y los conos volcánicos (Emi Koussi).Clima, hidrografía y vegetación. Debido a su gran alargamiento de S a N (el territorio nacional se extiende entre los 8 y los 230 de lat. N) el Ch. ofrece una variada gama de climas tropicales, desde los húmedos hasta los áridos. El total de precipitaciones anuales disminuye de S a N. Allí se superan los 1.000 mm. y aquí no llegan a 100; Faya-Largeau (18° lat. N), al pie de los Tibesti, sólo recibe 13,7 mm. de lluvias anuales, de los cuales 10,9 corresponden al mes de agosto. La estación seca dura más meses hacia el norte, y en esta misma dirección aumentan las amplitudes térmicas anuales. Los calores son fuertes: Abéché (14° lat. N) padece temperaturas máximas medias de 45,50 en abril, y eso que se halla a 545 m. de altitud; en Fort-Lamy no baja el termómetro de 250 en mayo y todos los días marca más de 400 -de máxima, etc. Aproximadamente la mitad del territorio puede considerarse desértico. La gradación vegetal es, lógicamente, paralela a la climática: al S del paralelo 11° dominan las sabanas arbóreas, derivadas según los botánicos de un bosque de hojas caducas intermedio entre la gran selva, al sur, y el "monte espinoso" de la zona saheliana, situado entre los paralelos 11° y 15° aprox. y formado por acacias dispersas entre la estepa más o menos pantanosa en las depresiones; al N del paralelo 15° la vegetación se aclara progresivamente para dar paso al desierto.El fenómeno hidrológico más notable lo constituye el lago Chad, centro de una extensa cubeta endorreica y alimentado sobre todo por los ríos Logone y Chari; tiene una profundidad media inferior a 1,75 m. Al E de dicho lago se hallan otras depresiones endorreicas menores, como la ocupada por el lago Fittri, en el que desagua el Batha procedente del Ouadai. En todo el norte los organismos fluviales son los propios del desierto: los wadi.Población. En el conjunto de los países que formaron el África Ecuatorial Francesa, Ch. de el más extenso y poblado (51% de la extensión y 570,% de la población de 1968), si bien la evolución del efectivo total no es tan rápida como la de otros países africanos. En efecto, de 2.980.000 hab. que contaba en 1958, antes de su independencia, pasó a tener 3.070.000 en 1960 y 3.460.000 en 1968; su crecimiento anual, 1,5% para el periodo 1963-67, le coloca a mitad de camino entre el 2,8% de las limítrofes repúblicas Centroafricana y de Sudán y el 0,9% de Gabón, en las mismas fechas. Sin embargo, no se puede decir, ni mucho menos, que Ch. sea un país bien poblado, ya que la densidad media es de 2,6 hab/Kmz en 1968, muy inferior a la de África central, que era de cinco en 1967. Densidad matizable desde el sudoeste, en las comarcas del Logone y del Chari, donde llega alrededor de 15 hab/Kmz hasta la parte septentrional con menos de 1 ó 2, pasando por las mesetas de Ouadaí hasta con 10 hab/Kmz. Ello está de acuerdo con los modos de actividad de los distintos grupos humanos, muy numerosos como fruto del mestizaje secular de poblaciones árabes y negras, de una parte, y de sucesivas invasiones de otros pueblos, de otra. Generalizando mucho se puede decir que la parte septentrional está ocupada por tribus islámicas, casi siempre nómadas, que se dedican al pastoreo (felatas, tebúes de algunos sectores de los Tibesti, Borkou y Ennedi) o al comercio y algo de agricultura o ganadería (hausas, ouadai, kanemúes), en tanto que la meridional la habitan en su mayoría sedentarios no islámicos, ocupados en la agricultura fundamentalmente (masas del bajo Logone, lakas del Logone y del Chari, mundang, etc.), o alternándola con la pesca (saras del Chari y Logone).Se trata de una población predominantemente joven, ya que el 52% de la misma contaba en 1964 menos de 20 años de edad y la comprendida entre 20 y menos de 60 suponía el 44% del total. Pero la población está agotada: la trata de esclavos practicada durante siglos, las enfermedades endémicas que han llegado a diezmar a los habitantes, sobre todo a los niños (la mortalidad infantil alcanzó 160% en 1964), la escasa natalidad, el bajo nivel de vida, son, entre otras, las causas explicativas. La población urbana es muy reducida, sólo el 3,5% de la total. Las ciudades son escasas y pequeñas, mediando entre unas y otras áreas absolutamente despobladas. Entre las urbes más notables sobresale FortLamy (v.), capital del país, en la confluencia ChariLogone, con 132.502 hab. en 1968, seguida de Fort-Archambault (35.700 hab.), Abéché (19.652 hab.), Bongor (12.650 hab.) y Doba (11.403 hab.), todas en el sur del país (datos de 1968).Economía. Desde el punto de vista económico la república del Ch. puede encuadrarse en el área de países africanos subdesarrollados: el basar su economía en un solo producto, el que la industria se dedique fundamentalmente a tratar y exportar derivados de la agricultura y ganadería (éstas suponen el 80% y el 5% respectivamente del valor total de las exportaciones), la insuficiente evolución de las técnicas y la baja renta per capita (50 $ en 1961), lo ponen de manifiesto. Se trata, pues, de un país que fundamenta su economía en la agricultura, practicada sólo en la mitad meridional, ya que la escasez de precipitaciones en el resto impide los cultivos; nada más que el 5,4% de la extensión del Ch. de tierra cultivable. El algodón encabeza cuantitativamente los productos del suelo (298.000 Ha., 700.000 q. de semilla y 390.000 q. de fibra en 1967); introducido en el primer tercio del siglo actual, su importancia no deja de aumentar. La explotación está casi toda en manos de concesionarios franceses que mejoran sin cesar las técnicas de cultivo, manipulación, transporte y organización de las ventas. El área algodonera por excelencia es el ángulo SO del país donde se produce en algunas comarcas mediante irrigación y como cultivo intensivo. El arroz es otra planta de reciente introducción en Ch. (11 pre-Guerra mundial) y ha tenido, como el algodón, un gran éxito, hasta el punto de que muchas áreas tradicionalmente productoras de sorgo se están dedicando al arroz, que se consume muy bien entre los indígenas. La región del Chari-Logone es su principal escenario (330.000 q. en 1967). Completan el cuadro agrícola el cacahuete (en rotación a veces con el algodón), mijo, maíz (300.000 q.) trigo, sésamo (46.000 q.) y palmera aceitera (200.000 q.).La ganadería es otro de los pilares económicos: la cabaña es numerosa (9 millones de cabezas en 1967) y se compone, sobre todo, de ovino, cabrío, camellos y bovino; éste supone el 50% del total y es la base de un activo comercio de exportación de carne congelada por vía aérea desde Fort-Lamy y Fort-Archambault a Brazzaville, Douala y Yaoundé. Es destacable la cría de ganado practicada por los nómadas del norte y del este que aunque la destinan a su abastecimiento también exportan bastante hacia países norteafricano. Ch. no cuenta, prácticamente, con otros recursos económicos; no es país maderero como algunos de sus vecinos; la pesca se practica sólo en el lago Ch. y ríos Chari y Baguirmi; los yacimientos minerales son escasos y algunos están por explotar todavía (el estaño de Mayo Kebbi en el sudoeste). La única industria es la elaboración de productos agrícolas y ganaderos, de modo que ha de ejercer un activo comercio exterior para abastecerse, lo cual supone una gran dependencia respecto de otras naciones y una balanza comercial deficitaria. Su principal abastecedor y cliente es Francia, a quien compra los 2/3 de las importaciones y vende los 4/5 de las exportaciones. Pero el mayor problema que Ch. tiene por resolver es el de las comunicaciones terrestres; si posee buenos aeropuertos, los ríos son navegables en tramos y en cortas épocas, los ferrocarriles hasta ahora inexistentes, aunque hay buenos proyectos de trazado, y las carreteras del todo insuficientes. La red más tupida se encuentra en el sur y desde sus principales ciudades parten ramales que le unen a Nigeria, Sudán y República Centroafricana. Añádase a esto el alejamiento de la costa (FortLamy dista del Atlántico, en línea recta, 1.100 Km.), que es un gran handicap por los peligros políticos que entraña servirse de puertos extranjeros (nigerianos, congoleños o cameruneses en este caso) para su comercio exterior.División regional. Más que de regiones geográficas definidas hay que hablar en Ch. de oposición de paisajes y modos de actividad. Al sector septentrional árido, ganadero y casi despoblado, se opone al meridional más regado, agrícola e industrial, mejor comunicado y sede de las principales ciudades. Entre ambos queda un área de transición donde se interfieren ambas zonas de influencia. El ángulo sudoeste es, sin duda, el mejor dotado: las lluvias y la irrigación permiten una agricultura próspera en la que el algodón ocupa las mayores extensiones (áreas de Bongor y La¡), seguido del arroz en el bajo Chari y región de Baguirmi. La población es eminentemente sedentaria y alterna las labores agrícolas con la cría de ganado bovino, cuya carne congelada es objeto de una notable exportación. La densidad de población es de unos 15 hab/Km2 y allí están las mayores ciudades: Bongor, Doba, Fort-Archambault y Fort-Lamy, la capital nacional, que desempeñan el papel de centros industriales y nudos de comunicación. Fort-Archambault y FortLamy son los principales aeropuertos y este último es centro distribuidor de los productos de importación llegados desde Europa. Fort-Lamy, además, por su situación en la confluencia Chari-Logone, es un buen foco de comunicaciones fluviales. Hacia el N y NE de esta región los cultivos se hacen raros y la sequía es el principal inconveniente. La ganadería entonces sustituye a la agricultura en los entornos de Baguirmi y áreas estépicas de Ouadai y Kanem. Los centros que dirigen esta zona de transición son Abéché y Mao. El norte del país está casi despoblado y los grupos humanos, nómadas en su mayoría, se dedican a la cría de ganado. Los sedentarios de los oasis marginales a los Tibesti son agrícolas y los de la depresión Bodélé alternan el cultivo del algodón y la palmera, y los de los bordes de la misma extraen salitre de los distritos de Borkou y Ennedi y practican la ganadería.División político-administrativa. El Ch. está dividido administrativamente en 14 prefecturas que detallamos a continuación con sus correspondientes capitales: Batha (Atti, 6.444 hab.); Biltine (Biltine); Borkou-Ennedi-Tibesti (Largeau); Chari-Baguirmi (Fort-Lamy, 132.502); Guéra (Mongo); Kanem (Mao); Lac (Bol); Logone Occidental (Moundou, 31.800); Logone Oriental (Doba, 11.403); Mayo-Kebbi (Bongor, 12.650); Moyen-Chari (Fort-Archambault, 35.700); Ouadai (Abéché, 19.652); Salamat (AmTiman); Tondjile (La¡, 9.000). Datos de 1968.M. P. DE TORRES LUNA.
BIBL.: H. 1. DE BLil, The Geography of Subsaharan Africa, Chicago 1965; L. S. SUGGATE, Africa, Londres 1966; VARIOS, Africa and the Island, Londres 1966; Africa, a hapdbook, Londres 1967; W. A. HANCE, The Geography of Modern Africa, Nueva York 1967.
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