Castro y Bellvis, Guillén de
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Biografía GER
Dramaturgo español, n. en Valencia en 1569 (fue bautizado en la iglesia de San Martín el 4 de noviembre), y m. en Madrid el 28 jul. 1631. Pertenece al llamado ciclo dramático de Lope de Vega (v.) y es el más importante de los dramaturgos valencianos de su época. De carácter turbulento, galanteador y liberal en su economía, C., de noble ascendencia, estaba emparentado con la mejor sociedad valenciana. Son escasos los documentos que nos ayudan a conocer su vida. Su adolescencia y juventud se desenvuelven en el mejor ambiente cultural y social de la Valencia de finales del s. XVI, en medio de brillantes acontecimientos mundanos, reuniones literarias, representaciones teatrales y justas poéticas. El 11 mar. 1592 lee su primera composición en la Acad. de los Nocturnos, firmándola con el seudónimo de Secreto. Todo hace suponer que por estas fechas había ya iniciado su producción dramática. En 1593 era capitán del Grao de Valencia y mandaba una compañía de 100 jinetes armados que protegían la costa contra los piratas argelinos, y el 17 dic. 1595 tiene lugar su boda con Marquesa Girón de Rebolledo. Hay indicios para afirmar que se había casado anteriormente con una tal Helena Fenollar, de la que se divorció en 1593. Poco después de su boda con Da Marquesa, el 19 sept. 1596, nace su única hija. Da Marquesa murió antes de 1600 y su hija posiblemente no la sobrevivió mucho tiempo.C. residía todavía en Valencia en 1602. Por estas fechas debió de dejar su cargo militar para entrar al servicio del duque de Gandía como procurador general, y en 1607 marchó a Italia, donde es nombrado gobernador de la villa de Scigliano (Calabria); pero no duró en el cargo porque en 1609 estaba nuevamente en Valencia. Su renombre como dramaturgo debía de ser por entonces considerable. Ya en 1603, Rojas (Viaje entretenido) dice que a C. se le distinguía y admiraba lo bastante para ponerlo en línea con Lope, y al publicarse en Valencia una colección de Doce comedias famosas (1608), se incluían dos de C. (El caballero bobo y El amor constante). En 1616 funda la Acad. de los Montañeses del Parnaso, de la que es nombrado presidente. Andaba C. muy corto de dinero y los préstamos que tomó para editar en 1618 la Primera parte de sus obras le acabaron de llenar de deudas.Con la esperanza de mejorar su suerte se trasladó en 1619 a Madrid al servicio del marqués de Peñafiel, hijo del famoso duque de Osuna, con cuyo apoyo remedió un tanto su situación. Intervino activamente en la vida literaria: escribió muchas comedias, tomó parte en justas poéticas, como la de la canonización de S. Ignacio (1621), asistió a la Acad. Poética, donde acudían los mejores ingenios literarios de la época; entabló amistad íntima con Lope de Vega, a quien es posible que hubiera tratado anteriormente en Valencia en alguna de las dos ocasiones en que estuvo allí el Fénix, y a su hija Marcela dedicó C. una nueva edición de la Primera parte de sus comedias (1621), que no es más que la ed. de 1618, que en su mayoría estaba por vender, a la que sustituye la portada y el primer pliego; Lope, a su vez, le dedicó Las almenas de Toro. En 1625 publicó la Segunda parte de sus comedias, y en 1626 contrajo nuevas nupcias con Da Angela Salgado, dama de la duquesa de Osuna, que aportó’al matrimonio una buena dote. Al poco, en 1631, fallecía C., si no en la abundancia, al menos no tan pobre como se ha dicho con frecuencia, según se prueba por su testamento, publicado por Juliá, y el inventario de sus bienes.La producción de C., en buena parte perdida, debió de ser copiosa a juzgar por el número (casi medio centenar) de las comedias conservadas. E. Juliá observa en el teatro de C., pese a que con exactitud no se ha fijado la cronología, cierta evolución en la manera de tratar los asuntos. Así, distingue tres épocas. Una primera, que comprende las comedias escritas antes de 1600, en que C. se manifiesta como un prelopista que sigue las tendencias de la escuela valenciana, especialmente de los dramas novelescos y desorbitados de Virués. De este momento son El conde de Irlos, El nacimiento de Montes¡nos y El cerco de Tremecén, así como dos felices aciertos: la comedia de enredo El caballero bobo y el drama mitológico Progne y Filomena. En la segunda época, siguiendo ya plenamente la técnica lopista, escribe C. sus comedias más logradas: Los mal casados de Valencia, de poderoso realismo costumbrista; El conde Arnaldos, comedia caballeresca, y dramas históricos y tradicionales como Las mocedades del Cid y Las hazañas del Cid, al tiempo que comienza una refleXIVa adaptación de los témas cervantinos: D. Quijote de la Mancha y El curioso impertinente. En el tercer momento sigue indistintamente las dos técnicas anteriores. Por un lado, renueva los procedimientos de la primera época añadiéndoles energía y complicación psicológica, como en El nieto de su padre; o dramatiza asuntos que siguen la evolución del segundo periodo, como en La tragedia de los celos. Asimismo sigue vigente el influjo cervantino, como se observa en La fuerza de la sangre, o hay un mayor acercamiento a la comedia de capa y espada de Lope, como en El Narciso en su opinión. La obra a la que C. debe su inmortalidad es Las mocedades del Cid, donde la utilización del romancero llega a una total perfección. Aquí el Cid (v.) es el guerrero juvenil que tiene que vengar a su padre de la afrenta inferida por el conde Lozano, padre de Jimena.La obra de C. inspiró la no menos famosa de Corneille (v.). La comparación de ambos dramas, dos perfectos arquetipos, es ociosa, puesto que pertenecen a dos estéticas totalmente diferentes. La inmensa fama del drama cidiano ha eclipsado injustamente el resto de la producción de C., en la que se desarrollan los temas más diversos (bíblicos, de santos, históricos, caballerescos, mitológicos, de enredo, de capa y espada, etc.) al igual que en la de su maestro Lope, del que se diferencia por la manera de tratar la psicología femenina, cierta misoginia que aflora frecuentemente, algunos desenlaces inusitados y, a veces, un distinto concepto del honor al tradicional en el drama lopesco.E. VERES D’OCÓN.
BIBL.: Ediciones: la más completa es Obras de D. Guillén de Castro, de E. JULIÁ, 3 vol. Madrid 1925-27, con un interesante estudio crítico; v. t. ed. de Las mocedades del Cid de V. SAID ARMEsTo en "Clásicos Castellanos", Madrid 1913.Estudios: H. MERIMÉE, L’art dramatique á Valencia, Toulouse 1913; F. MARTE GRAJALES, Poetas valencianos, Madrid 1927; E. JULiÁ, La métrica en las producciones dramáticas de Guillén de Castro, "Anales de la Univ. Madrid" III (1934) 62-71; C. BRUERTON, The Chronologb ol the Comedias ol Guillén de Castro, "Hispanic Rev." XII (1944) 89-151.
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