Castillo, Cueva Del GEOG.
Categoria:
Geografía
Está situada a unos 25 Km. al S. de Santander (España), junto a Puente Viesgo y en un gran escarpe calizo donde existen más cuevas (La Pasiega). Fue descubierta en 1903 por H. Alcalde del Río y visitada más tarde por H. Breuil. Desde 1909 a 1914 realizaron excavaciones en su entrada H. Obermaier y P. Wernert, con la ayuda del Inst. de Paleontología Humana creado por el príncipe de Mónaco, descubriendo un yacimiento de un espesor de 17 m. con una sucesión muy completa de cultura material. Posee una vasta antecámara a la que sucede una gran sala que se prolonga hacia la izquierda en varias estancias, en cuyo suelo se advierten huellas del paso del hombre que vivió en la época glaciar. En la pared derecha se encuentran los grabados y pinturas. Las primeras señales de vida que aparecen, son las de las zarpas de los osos de las cavernas que vivieron allí antes que el hombre. En las primeras épocas de la cueva, debió llegar la luz natural hasta la gran sala, que en el periodo magdaleniense permanecía ya completamente oscura.Pinturas. Existen cuatro grupos fundamentales de pinturas en la sucesión artística de esta cueva: 1) siluetas de manos realizadas en negativo, obtenidas apoyando la mano sobre la roca y bordeándola con color en su torno, por el procedimiento probable de soplar con una caña una masa de color muy diluida, lanzándola sobre la mano apoyada en la pared. Breuil describe 44 manos bien conservadas, 35 de las cuales son izquierdas y las nueve restantes diestras, sin que ninguna de ellas presente el menor rasgo de mutilación. Sobre estas representaciones aparecen con frecuencia figuras animalísticas, que en su superposición indican la anterioridad temporal de aquéllas. Aparecen también dibujos lineales, tectiformes amarillos, rojos y negros, y puntuaciones rojas, pertenecientes, como las manos, a las primeras épocas del arte cuaternario. 2) Figuras animalísticas de contornos lineales finos, en rojo y amarillo, superpuestas con frecuencia a las representaciones maniformes: bisontes, un caballo y la cabeza de una cierva. 3) Pinturas cuyo contorno está realizado. en trazo ancho y difuminado. También aparecen bisontes superpuestos a manos. 4) Pinturas en negro, que se encuentran, sobre todo, en el fondo de la sala.Las pinturas más antiguas se realizan en un trazo fino, que se va engrosando con el tiempo. Existe un gran número de esbozos de bóvidos y cérvidos pintados en color negro, cuyo carácter resulta impreciso. El conjunto de las pinturas animalísticas corresponde al magdaleniense inferior, apareciendo también algunos bisontes negros con cuerpo ya ligeramente modelado en color, que se pueden inscribir dentro del magdaleniense (v.) superior. Dos figuras de bisontes recuerdan las pinturas policromas de Altamira (v.). El artista aprovechó la tonalidad roja de las siluetas de manos y le añadió el color negro, remitiéndose a estos ejemplos toda la policromía que podemos encontrar en la cueva del C.Grabados. Se encuentran grabados sobre la pared de roca y sobre objetos de pizarra y hueso, hallados en los distintos estratos de la excavación. En cuanto a los grabados rupestres, aparecen cabezas de cabra montés y figuras de caballo algo deficientes del periodo auriñaciense (v.); del magdaleniense inferior, ciervos y ciervas con la superficie del cuerpo rayada, que se corresponden con los grabados sobre pizarra y hueso encontrados en los estratos del magdaleniense inferior en la misma cueva, y también grabados de bóvidos y bisontes procedentes de estadios tardíos del magdaleniense. En cuanto al material mueble, aparece un bastón de mando del magdaleniense superior con un grabado de ciervo, cuyos trazos incisos estuvieron un día rellenos de ocre. Existen también ciervos y ciervas encontrados en los niveles arqueológicos del magdaleniense inferior, realizados en pizarra y hueso, relacionados con los grabados del mismo tema y factura encontrados en la pared rocosa de la cueva.Estratigrafía. Ha sido conseguida a partir de las excavaciones realizadas con H. Obermaier y P. Wernert del 1909 al 1914 en el suelo de la cueva, desde los escombros modernos hasta la cultura achelense (v.) en 17 m. de espesor. Tras la capa de escombros modernos perteneciente al suelo actual de la cueva, aparece una capa estalagmítica debida a la formación calcárea del lugar, y tras ella el nivel neolítico y un nivel aziliense (v.) con arpones aplanados. A continuación, una nueva capa estalagmítica que da paso a dos niveles magdalenienses (v.) separados entre sí por una capa de arcilla casi estéril en materiales arqueológicos. El nivel superior presenta arpones típicos y un bástón de mando, realizado en un candil de asta de ciervo, perforado en su base y grabado con un ciervo, cuyas líneas estuvieron una vez rellenas de color ocre. El nivel inferior consiste en una gran capa de cenizas, con abundante hueso y asta, materia ésta de la que son varios fragmentos de bastones de mando sin decorar y varios grabados de animales. Aparecen también restos humanos aislados y las industrias del solutrense (v.) final en Cantabria.Tras sucesivas capas de arcilla casi estéril, que delimitan las diversas industrias, se encuentran: un solutrense antiguo, tres capas del auriñaciense superior y una capa del auriñaciense medio con restos humanos aislados, seguido este último de una nueva capa estalagmítica. Aparecen a continuación dos niveles industriales del musteriense superior, separados por una capa de arcilla casi estéril. Nueva capa estalagmítica y nivel achelense inferior con restos de color ocre. Finalmente se observa un nivel arcilloso con pocos artefactos atípicos y restos de hogares, tras lo cual se encuentra ya el piso natural de la cueva.Conocemos algo de sus prácticas funerarias, a través de los ritos de mutilación de los cadáveres y del culto a los cráneos, aprovechados como copa y encontrados en el nivel solutrense de la cueva. La fauna, presente en forma de restos óseos a lo largo de todos los niveles, es fría únicamente a partir del auriñaciense superior. Los dos frontales humanos encontrados en el nivel magdaleniense más profundo de la cueva del C. nos dan un tipo Cro-Magnón, única referencia antropológica válida, ya que el resto de los materiales óseos de tipo humano son demasiado fragmentarios para ser analizados convenientemente.M. ALMAGRO BASCH.
BIBL.: H. ALCALDE DEL RÍO, H. BREUIL y L. SIERRA, Les cavernes de la région cantabrique, Mónaco 1911; H. BREUIL y H. OBERMAIER, L’Anthropologie, en "Institut de Paléontologie Humaine. Travaux de l’année 1913", vol. 25, París 1914; H. OBERMAIER, El hombre fósil, 2 ed. Madrid 1925.
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