Caso, Antonio
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Biografía GER
Ensayista, filósofo y poeta, n. en la ciudad de México en 1883. Es uno de los principales representantes del movimiento que surgió en Iberoamérica a principios del s. XX como reacción contra el positivismo, imperante en las últimas décadas del XII. Llevó a cabo una constante labor de divulgación y enseñanza de la Filosofía en México y en otros países, donde, simultáneamente, varios pensadores se movían en la misma línea: E. Molina en Chile, C. Vaz Ferreira (v.) en Uruguay, A. Deustúa (v.) en Perú, R. Farias Brito en Brasil, A. Korn y C. Alberini en Argentina. Todos ellos, aunque conservando cierta peculiaridad, intentan la vuelta a la Filosofía como ciencia, y la reafirmación de los valores espirituales que el positivismo había hecho tambalearse. C. inauguró los cursos de Filosofía en la Univ. Nac. Autónoma de México, de la que fue nombrado rector en 1944; Río de Janeiro le nombró doctor honoris causa, y España miembro correspondiente de la Real Acad: de la Lengua. M. en la capital federal en 1946.Hacia 1906 C. forma parte de un grupo de intelectuales que, desde la revista "Savia Moderna" comienzan a divulgar la nueva ideología. La colaboración con poetas, críticos y escritores en general, contribuirá a que su actividad no se limite al campo de la filosofía para abrirse a los anteriores. Con J. Vasconcelos (v.), P. Henríquez Ureña (v.) y A. Reyes (v.) funda en 1909 el "Ateneo de la Juventud", que será más tarde el "Ateneo de México".La obra de C. no es sistemática, aunque sigue unas líneas definidas. Representa, en filosofía, la tendencia de la "generación del centenario": sustituye el positivismo de Spencer, Comte y Stuart Mill por el espiritualismo de Bergson y Boutroux, unido a un ideal de humanismo no del todo ajeno al difundido por el modernismo. Su primera obra notable es una exaltación del poder de la intuición (1914) tanto de las esencias como de las existencias, inspirada en Bergson, que será una de las constantes de su pensamiento. Después de varios estudios sobre la Filosofía contemporánea: Problemas filosóficos (1915); La filosofía francesa contemporánea (1917), y ensayos: Filósofos y doctrinas morales (1915); El concepto de Historia Universal (1918), en que se va perfilando su postura intelectual, publica en 1919 una obra que, unida a otra posterior, El peligro del hombre (1942), constituye la clave de su ideología: La existencia como economía, como desinterés y como caridad. Para C., el hombre debe elevarse, a través de la caridad y el desinterés, desde una vida puramente animal, regida por el egoísmo y la ley del mínimo esfuerzo, a una forma de vivir más noble y, por tanto, superior. La Filosofía ha de ayudar al hombre, movido por la caridad, a sintetizar la aparentemente eterna contradicción entre espíritu y materia, entre f ísis y logos. Frente a la disociación de estos dos mundos y la renuncia a uno de ellos, planteada por el positivismo, C. propone la integración, la unificación de ambos en el hombre que supera el grado puramente biológico de su existencia.Este ideal de humanismo le lleva a manifestarse en desacuerdo con las teorías y las soluciones del materialismo histórico: La filosofía de la cultura y el materialismo histórico (1936); La persona humana y el estado totalitario (1941), no conciliables con aquél. En su pensamiento han influido, además de Bergson y los espiritualistas, William lames y la fenomenología de Husserl. Parte de su obra está dedicada al estudio de estos filósofos: La filosofía de Husserl (1934); Meyerson y la física moderna (1940), o al análisis crítico de otros sistemas: la filosofía de los valores, el positivismo y el neopositivismo, la escuela de Marburgo, etc.El resto de su obra se compone de ensayos sobre temas filosóficos (ética, sociología, estética, filosofía de la historia, psicología) y literarios. Cultivó la poesía: Crisopeya (1931); El políptico de los días del mar (1935), y en sus últimos años se orientó hacia una labor de síntesis histórica: El problema de México y la ideología nacional (1924); Historia y antología del pensamiento filosófico (1926).La fecundidad de la labor difusora y pedagógica de C., así como la de los restantes miembros de su generación, se ha manifestado en el grupo de pensadores que, a través de sus diferentes ideologías, mantienen activo el pensamiento filosófico mexicano de las últimas décadas: Samuel Ramos (1897-1959), Francisco Larroyo (n. 1908), Eduardo García Maynez (n. 1908), G. Héctor Rodríguez, Leopoldo Zea (n. 1912), Oswaldo Robles (n. 1904), M. Ángel Cevallos, Antonio Gómez Robledo, etcétera.V. t.: MÉXICO II, VI, VII.M. C. LOIS CABELLO.
BIBL.: E. GARCÍA MAYNEZ, Antología de Antonio Caso, México 1943; E. NICOL, El problema de la filosofía hispánica, Madrid 1961; A. GÓMEZ ROBLEDO, J. GAOS, O. ROBLES, L. ZEA, E. GARCÍA MAYNEZ y oTRos, Homenaje a Antonio Caso, México 1947; J. JIMÉNEz RUEDA, Antonio Caso, humanista, "Asomante" 1 (1947) 49-54.
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