Capsiense HIST.
Categoria:
Historia
Después de las industrias musterienses, los equivalentes norteafricanos de las industrias del Paleolítico superior europeo son el c. y el iberomauritano, tipológicamente emparentados con el auriñaciense (v.) europeo. Ambas industrias se superponen al ateriense. El c. recibe su nombre de la localidad de Gafsa (antigua Capsa) en Túnez, donde J. de Morza describió la industria del yacimiento de al-Mekta.Los yacimientos c. típicos se presentan en forma de pequeños montículos de 3 m. aprox. de altura por 10 ó 15 de diámetro y se denominan ramctdiyyctt, concheros o basureros con gran cantidad de cenizas, hallándose en ellos mucho utillaje de sílex; son pobres en restos faunísticos y presentan hogares delimitados por grandes piedras. Con frecuencia se encuentran sepulturas intencionales en los mismos ramúdiyyitt. Son frecuentes al aire libre (Mekta l-`Arábi), pero también al pie de abrigos rocosos (abrigo 402, cerca de Mularés; al Redeyef, en Túnez). Los niveles con cenizas Helix, en industria c., se encuentran con menos frecuencia en cuevas (Cueva de los hierros, en el Yabal Roknia, cueva del Yabal Fartas), a diferencia del iberomauritano, que es casi siempre cavernícola. También puede encontrarse en aluviones -fluviales o en superficie. Ambas industrias ocupan áreas geográficas diferentes y el c. nunca llega al mar. Parecen corresponder a grupos humanos distintos.Al Mekta es un conchero típico de un metro de espesor sobre una superficie de 1.200 m2, con varios niveles que van del c. típico al c. evolucionado, sin llegar al estadio Neolítico. Ciertos autores como M. Reygasse, L. Passemard y Lacosse defendieron la existencia de un c. Antiguo sin microlitos, pero las minuciosas y metódicas excavaciones de E.G gobert y R. Vaulfrey en 1950-52 demonstraron que era falso. Quedó entonces probado que numérosos microburiles e incluso microlitos geométricos formaban parte del utillaje del c. antiguo al igual que del c. reciente (hojitas de borde rebajado muy numerosas, triángulos escalenos, segmentos de círculo y, algunas veces, trapecios). Este utillaje se compone, además, de cuchillos de borde rebajado (a veces impregnados de ocre), buriles laterales, grandes hojas con escotaduras bilaterales y toda clase de raspadores a excepción del raspador de hocico. El c. superior abandona progresivamente el utillaje grande (buril pico de flauta, raspadores anchos y cortos) aumentando el microlítico (triángulos escalenos, trapecios, segmentos de círculo) y los microburiles.Durante todo el c. la industria ósea no llega a tener un gran desarrollo: punzones en hueso. Más original es la utilización del cascarón de huevo de avestruz, que servía como recipiente, con un agujeró único, adornado con grabados de estilo geométrico que podían llegar a cubrir la mayor parte de la pieza. Los fragmentos de cascarón tenían varios usos: pequeñas plaquetas para contener ocre, discos redondos u ovalados de uso desconocido, rodetes perforados llamados "cuentas de collar" (de contorno irregular, al contrario que los neolíticos) y colgantes ovalados con uno o dos orificios de suspensión en los extremos. También hay conchas perforadas (Melanopsis, Columbella, Nossa) que indican un clima reciente.En los ramadiyát son raros los restos de caza, que debían obtenerse lejos de los lugares de habitación (caballos, gacelas, toros, búfalos). También cogían pequeños animales como batracios, reptiles y pequeños roedores, como hacen los actuales nómadas del Sahara. Pero lo más notable es el gran consumo de caracoles, que da su aspecto particular a los yacimientos. Otra particularidad es la presencia de piedras entre las cenizas, que sin duda servían como método rudimentario de calefacción y quizá para calentar líquidos en recipientes de madera o de cuero, y también para introducir entre las vísceras de los animales puestos sobre las brasas, como lo hacen todavía los actuales targis.Los pobladores del periodo c. han dejado algunos indicios de preocupaciones artísticas bajo la forma de bandas de trazos más o menos paralelos de tipo geométrico e, incluso, algunos ensayos de grabado naturalista.La raza humana del c. parece pertenecer al tipo mediterráneo, más evolucionado que el de Cro-Magnon (yacimientos de Bin Metherchern o Kef-um-Tuiza), siendo del mayor interés que en territorio c. no aparezca ya la raza de Mekta l-`Arábi (rama africana de la raza cromagnoide, algo tosca), típica del ibero mauritánico.Ya no se da la avulsión dentaria característica de la raza de Melta 1-`Arabl, y aparecen algunos negroides. Parece que este tipo mediterráneo formará la base de la población histórica del norte de África, desde el Atlántico hasta Egipto.El c. se localiza en las llanuras amesetadas del interior de Túnez y de la provincia de Constantina. No llega nunca a las regiones septentrionales, ni a la mesetas de Argelia, de Orán ni a Marruecos. Su núcleo principal se centra en Capsa y Tebessa. Sin embargo, el c. superior tiene una repartición más amplia que el c. típico. No se trata de una civilización local, sino más bien de un amplio complejo del que también se encuentran testimonios en Cirenaica, en Egipto e incluso en Kenia.Su situación cronológica se ha podido precisar con la ayuda del carbono radioactivo. Para unos estratos del final del c. típico de al Mekta, este método ha dado la fecha 6650 -400 a. C., mientras que otros estratos del c. superior de Dra Mta el Abiod (Argelia), han dado la fecha 5050 -200 a. C. De ello se deduce que una parte de la evolución del c. es contemporánea de las industrias mesolíticas de Europa y por tanto poswürmiense. La discordancia procede -ya del ateriense que se prolonga en el norte de África durante la primera parte del Paleolítico superior europeo.E. RIPOLL PERELLÓ.
BIBL.: G. GOBERT, El Mekta, station princeps du Capsien, "Karthago" 111 (1952); G. GoBERT y R. VAUFREY, Le Capsien de 1’Abri 402, Túnez 1950; C. B. M. McBURMEY, The Stone Age of Northern África, Londres 1960.
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