Campomanes, Conde de (Pedro Rodríguez)
Categoria:
Biografía GER
Una de las figuras más destacadas del s. XVIII español y uno de los máximos representantes del. despotismo ilustrado. Abogado, político, historiador y economista, encabeza un grupo de reformistas denominados cristianos ilustrados, que fueron los que influyeron de una forma directa en el momento político de su patria. N. en Santa Eulalia de Sorribas (Asturias) el 1 jul. 1723, de una familia acomodada, descendiente de hidalgos. Sus primeros años de estudio los pasó en Santillana del Mar, donde tenía un tío canónigo de la Colegiata. A los 15 años de edad regresó a las tierras asturianas y continuó en Cangas del Narcea sus estudios, que habían comenzado en Artes y finalizaron en Leyes.Vivió de lleno la crisis universitaria de su tiempo y formó parte del grupo que, con sus escritos de aguda crítica a la docencia española, contribuyó a una toma de conciencia nacional de los problemas que aquejaban a los estudios superiores ya la búsqueda de una solución racional de los mismos. Dentro de la división universitaria de aquel momento, colegiales y manteístas, C. formaba parte del último grupo, juntamente con otros destacados personajes, como Macanaz, Roda y Floridablanca. Los manteístas estaban desprovistos de cualquier apoyo que les permitiera el acceso a los puestos administrativos que podían ocupar por sus estudios; carentes de un seguro y opulento porvenir, negada para ellos la entrada en los colegios mayores, se hicieron fuertes en la lucha contra los colegiales, casta cerrada unida por fuertes lazos familiares con la nobleza, que retenía en sus manos los puestos claves de la Administración, las becas, las cátedras y los cargos rectores de la universidad. Fueron los manteístas quienes a través de todo el s. XVIII colaboraron en los intentos de reforma. Así se constituyeron en defensores del progreso, mientras que los colegiales continuaron siendo fieles defensores de la tradición y, en fin, del inmovilismo.Finalizados sus estudios de Leyes, sentó plaza de abogado en Madrid donde alternó su actividad jurídica con los estudios históricos y la lectura de los críticos de la sociedad dieciochesca, principalmente de Feijoo, quien habría de influir en su pensamiento. A los 24 años, publicó su primera obra histórica: Disertaciones históricas del Orden y Caballería de los Templarios, dedicada al rey y donde aparecen fijadas sus ideas regalistas que explayaría con motivo del Concordato de 1753. En 1748 fue nombrado académico de la Historia, donde participó en la colección de los códices escurialenses del Concilio de España y disertó sobre Las leyes y el gobierno de los godos de España. El prestigio adquirido ante los ojos del rey, sus ideas regalistas, su espíritu infatigable en el trabajo y tal vez el apoyo de Wald, le valieron el nombramiento de fiscal del Consejo de Castilla (1762), primer cuerpo del Estado y órgano esencial en la vida política. En el cargo de fiscal, C. tuvo- que informar de algunos acontecimientos famosos del reinado de Carlos III (expulsión de los jesuitas, causa formada al obispo de Cuenca y la llamada de.l "monitorio de Parma"). Secundó a Aranda en la decisión de expulsar a los jesuitas y advirtió del peligro que significaba el aumento de, manos muertas en su escrito Tratado de regalía de amortización (1764).Los cargos y honores se suceden; en 1763, miembro de número de la Acad. Española; en 1772, caballero de la Orden de Carlos III; en 1774, director de la Acad. de Jurisprudencia La Concepción; en 1780 recibe el título de conde; en 1782, ministro gobernador del Real y Supremo Consejo de Castilla. Es ante todo un político, un hombre ilustrado, profundamente preocupado por el estado económico y social de su patria, a la que quiere transformar; un acérrimo regalista que, desde la fiscalía del Consejo, señala al Gobierno la política a seguir en materia eclesiástica. En sus escritos económicos busca el bienestar material de la nación, proponiendo un plan de reformas que es, en resumen, el programa político del despotismo ilustrado. Para resolver los problemas económicos de España, se inspiró en las doctrinas filosóficas difundidas en Francia, pero las adaptó a la tradición y al espíritu del pueblo español: "así, lo que importa en el orden político a una nación es tomar ejemplo de las más aplicadas, instruirse en lo que ignora. .." (Notas al discurso VI del Memorial de Martínez de la Mata, en apéndice a la educación popular). Uno de los más amplios objetivos del despotismo ilustrado fueron las obras en el campo económico; como instrumentos, las Sociedades de Amigos del País que C. impulsó para tender a la solución de cuantos problemas planteaba el progreso, desde la perfección de la enseñanza técnica, agricultura, etcétera, hasta la beneficencia pública. La profusión de los discursos de C. sobre todos estos temas da una noticia clara de sus preocupaciones. Con la muerte de Carlos III se inició su eclipse, aunque por unos años continuó en el gobierno de Carlos IV. Jubilado voluntariamente en 1791, se dedicó a las letras ya la dirección de la Acad. de la Historia, de la que era presidente. M. en Madrid el 3 feb.1802.MARÍA JOSÉ SOBEJANO.
BIBL. : J. DESDEYISES DU DEZERT, Les lettres politico-économiques de Campomanes, "Rey. Hispanique", París 1879; E. ESCA- LERA, Campomanes, Madrid 1879; A. FERRER DEL Río, Campo- manes, su vida y sus escritos, Madrid 1859; J. L. Cossío, Campomanes y el clero, Madrid 1907; J. SANCHEZ AGESTA, El. pensmiento político del Despotismo Ilustrado, Madrid 1953; A. PIERELLE, Campomanes, ministre de Charles III d’Espagne, en Études d’histoire économique et socia le du XVIII siecle, París 1966.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.