Calvo Sotelo, José
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Biografía GER
Político y tribuno español del s. XX, hombre de recia personalidad, orador de brillante palabra, ágil y apasionado en la polémica, fue símbolo del enfrentamiento ideológico que desembocó en la Guerra civil de 1936- 1939.N. en Tuy (Pontevedra), de familia burguesa, el 6 mayo 1893. Trasladado su padre como magistrado a Zaragoza ( 1908), allí realizó C. S. sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho y se forjó su juventud en la influencia de dos hombres que sintieron los problemas españoles: Joaquín Costa y Marcelino Menéndez Pelayo. Una tarea de reconstrucción nacional y el afianzamiento del pasado espiritual eran las líneas maestras de su formación. Gran aficionado a la música, con pasión por Beethoven, comenzó pronto a hacer periodismo con sus crónicas musicales en El Noticiero y El Debate.
Premio extraordinario de Licenciatura y de Doctorado, su tesis, prologada por el institucionista D. Gumersindo de Azcárate, se titulaba La doctrina del abuso del Derecho como limitación del Derecho subjetivo (1917). En 1916 ingresó en el cuerpo de abogados del Estado con el número uno. Fueron los años en que militó en las juventudes mauristas, cuyo presidente era a la sazón Antonio Goicoechea. Su perfil de político se fue dibujando a la sombra paternal de D. Antonio Maura. Candidato por Carballino, fue elegido diputado en 1919. Aún en 1931 reiteraba su talante parlamentario: "Mis convicciones políticas eran y son democráticas. Creía y creo en la necesidad del Parlamento; creía y creo en el sufragio" (Mis servicios al Estado).Secretario de D. Antonio Maura durante el Gobierno Nacional, fue nombrado en 1921 gobernador civil de Valencia.
Con el golpe de Estado de Primo de Rivera comienza la gran labor pública de C. S., colaborador leal y adicto del general Maura le impulsó también a esta colaboración. A fines de 1923 aceptaba la Dirección General de Administración Local. Fruto de su gestión fueron los Estatutos Municipal y Provincial. Su finalidad expresa fue "crear la región robusta y con medios propios", manteniendo las provincias, pero abriendo cauce a la organización regional. Nombrado ministro de Hacienda al iniciarse el Directorio civil (1925), desarrolló una labor de saneamiento del Tesoro nacional. Inició un programa de conversión y consolidación de la Deuda, una revalorización de la moneda y una reforma tributaria. Los ingresos fiscales por utilidades pasaron de 9 a 28 millones. Creó el monopolio de petróleos (CAMPSA), suministrados por la Standard Oil y la Shell. El signo favorable que tomó la Hacienda española (el 1927 se cubrió ya con superávit) coincidió con la época de prosperidad mundial.
Proclamada la República se refugió en Portugal y de allí pasó a Francia (1932). Desde París colaboró en ABC y La Nación en temas económicos, bajo el seudónimo de Máximo. En esos años tomó contacto con Maurras y con el grupo de intelectuales monárquicos de Action Française. Acogido a la amnistía de 1934, regresó a España. Reintegrado a las Cortes, su ascensión al primer plano de la lucha parlamentaria se vio facilitada por el fracaso político de Gil Robles y la CEDA. Su ideario político se aumentó con el pensamiento de Maeztu y Víctor Pradera. Ante la total descomposición del sistema parlamentario republicano, C. S. aboga por la acción directa. El Bloque Nacional que él preside pretende la creación de un Estado "nuevo, autoritario, integrador y corporativo", no lejano del modelo fascista. Se proclama (nov. 1935) hombre de derecha en lo político y de izquierda en lo económico, y en su campaña ante las elecciones de febrero de 1936 hace vibrantes llamadas para que la bandera roja no ondee sobre España.
Triunfante el Frente Popular, ve C. S. en el ejército la base y la salvaguarda de la Patria. Las sesiones de Cortes de esa primavera de 1936 se desarrollan en un tono febril y apasionado. Es antológica la del 16 de junio, con las dos violentas intervenciones de C.S. y Casares Quiroga. Una sentencia de muerte se cierne sobre C. S., que colabora activamente en los preparativos del Alzamiento que no llegaría a ver. Sacado de su casa por hombres de la fuerza pública en la madrugada del 13 julio, su cadáver, con un tiro en la nuca, apareció en el cementerio del Este. Su muerte, cuya responsabilidad no se puede atribuir al Gobierno, aunque sí se le pueda atribuir una actitud incitante, pasiva y encubridora, sigue hoy con zonas oscuras, usuales en cualquier tipo de magnicidio.M. ESPADAS BURGOS.
BIBL. : J. CALVO SOTELO, Mis servicios al Estado, Madrid 1931; ID, El Estado que queremos, Madrid 1958; E. AUNÓS, Calvo Sotelo y la política de su tiempo, Madrid 1941; E. VEGAS LATAPIÉ, El pensamiento político de Calvo Sotelo, Madrid 1941.Guarda este contenido en tu perfil
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