Calabria HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Colonizada por los griegos, que fundaron un puerto durante la Roma republicana, C. se reducía a la península Salentina, y después, con el Brutium y la Lucania (v. BASILICATA), constituyó la III regio en la división territorial de Augusto. Su integridad, ya amenazada durante las conmociones que acompañan a la caída del Imperio romano (luchas de bizantinos y ostrogodos), fue rota por los lombardos (v.) que arrebataron a Bizancio la provincia de Cosenza. A principios del 900, Nicéforo Focas restauró la dominación bizantina, sin llegar a garantizar, sin embargo, la seguridad y bienestar. A causa de las frecuentes incursiones de los sarracenos, las ciudades de C. se vieron obligadas a defenderse solas, mientras Bizancio, con fuertes gravámenes fiscales, hacía renacer la plaga de los latifundios (s. x).Los normandos pusieron fin al dominio bizantino (1052) y, uniendo C. a la monarquía siciliana, le proporcionaron un largo periodo de tranquilidad y prosperidad. Así pudo penetrar en la región el monaquismo occidental, con la figura de Joaquín de Fiore (v.). Con la muerte del emperador Enrique VI (1197), C. entró a formar parte del reino de Sicilia (v.) de Federico II, el cual demostró gran interés por la región, tanto que ésta apoyó después a Manfredo, hijo natural del Emperador contra las tentativas de autonomía de Pedro Ruffo. A la muerte de Manfredo (1266), C. junto con Nápoles pasó a manos de los angevinos (v. ANJÓU, CASA DE), aunque se rebeló contra éstos ayudando a los sicilianos en la guerra de las Vísperas sicilianas (v.) (12821303). Pero fue una rebelión sin resultado, y desde la paz de Caltabellotta (1302) hasta el fin del reino de Nápoles (s. xix), C. fue presa de la explotación extranjera, antes angevina y después aragonesa y española, mientras que los hebreos monopolizaban el control de las minas, de los mercados y de la pequeña, pero importante, industria de la seda. En los primeros años de la conquista angevina, la tierra había sido dividida entre los numerosos caballeros franceses del séquito de Carlos de Anjou, pero después se concentró en manos de unos pocos barones que intentaron emanciparse del poder regio. Sólo pocas ciudades, como Cosenza, mantuvieron su carácter público, pero en ellas estalló una lucha violenta entre la nobleza y la clase media. En 1459 los campesinos de C., oprimidos por el fiscalismo angevino y aragonés, se alzaron en armas, y los barones se aprovecharon de ello para intentar librarse de la corona; sin embargo, Fernando I de Nápoles consiguió vencer a los rebeldes. Desde ese momento no hubo más sediciones populares. Durante la lucha entre franceses y españoles (s. xvi) no se registró ningún conflicto: la tentativa revolucionaria de T. Campanella (1600) fracasó; y ninguna repercusión política tuvo en C. la revuelta de Masaniello (164748).El gobierno virreinal de España abandonó la región, que quedó en manos de los barones y de los oficiales reales, privada de una administración ordenada, sin caminos ni puertos, y en una desastrosa situación económica. Las ideas reformadoras del s. xvili no penetraron en la región y fue precisamente en C. donde el card. Rufo pudo reclutar buena parte de sus bandas sanfedistas para luchar contra la República jacobina Partenopea de 1799.Los franceses tardaron varios años en llegar a controlar completamente la región (1810), defendida denodadamente por sus habitantes; sin embargo, consiguieron restaurar el orden administrativo y judicial; y, a la vez, importaron, valiéndose de las logias masónicas, los primeros gérmenes de ideas revolucionarias, que pronto se dejarían sentir. En efecto, desde C. se difundió al resto de Italia la Carbonería (v. CARBo:VARios). Después de la reacción de 1821, la propaganda de Mazzini hizo estallar allí algunas insurrecciones; pero la tentativa, repetida en 1844, resultó vana. La Revolución de 1848 (v.) estalló en varios lugares de C.; pero fue reducida inmediatamente. A la llegada de Garibaldi (v.) (1860), C. se adhirió entusiásticamente a la causa italiana y ayudó al general en su marcha hacia Nápoles. Desde 1860, C. formó parte del reino de Italia; pero la administración piamontesa no consiguió resolver los graves problemas económicos de la región y C. también fue presa del bandolerismo.Después de la Unidad, durante todo el s. xix y hasta hoy, C. constituye uno de los puntos neurálgicos del grave y difícil problema económico y social del Mediodía. Sólo en estos dos últimos decenios, gracias a la creación de las necesarias infraestructuras, parece salir de su secular retraso, a través de una rápida industrialización y la definitiva superación de los sistemas agrariocontractuales y latifundistas. V. t.: ITALIA.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: B. CROCE, Storia del Regno di Napoli, Bari 1925; G. FORTUNATO, Il Mezzogiorno e lo Stato italiano, Florencia 1925; F. MILLIONE, L’Italia nell’ecónomia delle sue regioni, Turín 1955; R. VILLARI, Mezzogiorno e contadini nell’etá moderna, Bar¡ 1961.
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