Cádiz HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. En el desarrollo histórico de España, las tierras gaditanas han constituido una proyección peninsular hacia Ultramar (África, América) y con anterioridad un territorio tan duramente disputado contra los musulmanes que constituyó la típica región fronteriza, de modo que muchos de sus enclaves de población (Arcos, Chiclana, jerez, Vejer) se denominan’ de la Frontera.La fundación de C. se pierde en la leyenda, pues es una de las ciudades más antiguas, no sólo de España, sino también de toda la civilización occidental europea. Los fenicios de Tiro que comerciaban con el imperio hispánico de Tartessos (v.) son considerados tradicionalmente como sus fundadores, ca. 1100 a. C. La llamaron Gadir, cuya etimología se ha interpretado indistintamente como muro o vallado, o bien lugar rodeado de agua. Los fenicios, que antes de establecer Gadir se habían asentado ya en la isla de Sancti Petri y posteriormente se extendieron hasta las costas gallegas, tuvieron importantes relaciones comerciales con los griegos aliados de los tartesios. Éstos trataron en vano de expulsar a los fenicios. Los cartagineses ocuparon Gadir en el 501 a. C. al conquistar Tartessos, convirtiéndolo en importante cauce de mercaderías y centro estratégico de las expediciones guerreras de Amílcar Barca, Asdrúbal y Aníbal. Los navegantes de Gadir eran afamados por su audacia y destreza, y en sus viajes traían productos desde las islas británicas (estaño, ámbar) y el Senegal. Al final de la II Guerra púnica la ciudad se rindió a los romanos sin resistencia (206 a. C.), quienes por ello la consideraron su aliada y, con el nombre de Gades, impulsaron su desarrollo por encima de las demás poblaciones de Hispania. Acogió a César, primero como quaestor y luego praetor de la Hispania Ulterior. Recibió el rango de municipium con el nombre de Augusta Urbs Julia Gaditana, con atribuciones sobre una serie de ciudades limítrofes e incluso africanas. Sus ciudadanos ilustres, como los Balbos, intervenían en la política del Imperio. Su importancia en tiempos de Augusto se refleja porque residían en ella no menos de 500 equites. Su ciudadanía era poco menos importante que la de Roma, y sus especialidades culinarias y sus danzarinas eran famosas en todo el mundo romano.La decadencia de C. comenzó en el Bajo Imperio, y tras una breve recuperación se acentuó con la conquista de los visigodos, llegados a Hispania como aliados de Roma, que en el s. v ocuparon y destruyeron C. De la primitiva ciudad sólo quedan actualmente algunas ruinas cubiertas por el mar. Convertida durante la dominación goda en una población de segundo orden, el puerto fue ocupado por los musulmanes en el 711, y rebautizado como JeziratKadis. Después que la ciudad sufriera diversas vicisitudes como puerto militar musulmán, saqueado por los normandos en el 843, ocupada por los cristianos en 1248 y abandonada poco después fue definitivamente reconquistada (1262) por Alfonso X el Sabio, que la reconstruyó fortificándola, repoblando la región con gentes del Norte, especialmente de la costa santanderina. Sus habitantes recibieron franquicias mercantiles, para compensar las dificultades propias de una ciudad fronteriza. El rey Enrique IV la concedió como marquesado a la familia del conde de Arcos, Juan Ponce de León, que recuperó la ciudad sublevada contra el monarca. La cédula real dice así: "E me place, quiero é mando que agora é de aquí en adelatíte para siempre vos llaméis marqués de la dicha ciudad de Cádiz, y en vuestra vida también se lo llame el dicho don Rodrigo vuestro fijo". Al posesionarse de la ciudad, don Rodrigo Ponce de León levantó una nueva fortaleza y mediante permuta de unos terrenos se hizo dueño de la isla, que desde entonces se llamó isla de León.El carácter fronterizo de la región quedó reflejado en la distribución de las tierras, con predominio de los latifundios, así como en la, abundancia de castillos y en la concentración de población en grandes núcleos. El resurgimiento económico de C. se debe al descubrimiento de América, que la hizo cauce de las riquezas americanas hacia la Península, junto con Sevilla, compartiendo ambas el derecho exclusivo para registro de las naves de Indias. Recibió C. esta gracia de la reina Da Juana en 1509, y en 1558 se autorizó también la descarga en su puerto del cuero y el azúcar antillanos, ampliándose luego el permiso a cuantos barcos no pudieran remontar la barra del Guadalquivir hacia Sevilla. Los comerciantes extranjeros preferían también las facilidades y servicios de C., y todo ello contribuyó a la prosperidad de la ciudad, convirtiéndola también en presa codiciada de piratas y corsarios. La fidelidad a Carlos I en la guerra de las Comunidades granjeó a C. los títulos de "muy. noble y muy leal", pero su comercio sufrió mucho con la guerra de Felipe II contra Inglaterra. ¡En 1587 Francis Drake logró incendiar todos los barcos surtos en el puerto, y en 1596 la flota del conde de Essex saqueó la ciudad y destruyó 40 galeones mercantes y 13 navíos de guerra. La reconstrucción y mejora de las fortificaciones permitió resistir con éxito nuevos ataques ingleses durante el s. xvii. En el s. xviII, y especialmente con el traslado a C. de fa Casa de Contratación sevillana (v.), llegó al máximo la opulencia de la ciudad, que se consideraba más rica que Londres. Pero la decadencia vino a finales del siglo con los sucesivos ataques británicos, quedando bloqueado el puerto desde febrero de 1797 a abril de 1798, y haciendo frente al bombardeo de la escuadra de Nelson en 1797 y 1800. De este puerto salió la escuadra hispanofrancesa derrotada en Trafalgar (1805).Durante la guerra de la Independencia (v.) luchó fervorosamente por la libertad de la patria. Los gaditanos capturaron la escuadra francesa del almirante Rosilly, bloqueada por los ingleses, y contribuyeron generosamente a los gastos bélicos. Ante el avance francés, el Consejo de Regencia se trasladó a la isla de León en enero de 1810. El 5 de febrero se presentaron ante C. las tropas francesas, y al día siguiente comenzó el largo asedio. Defendían la ciudad 15.000 soldados españoles, una división angloportuguesa de 5.000, y 8.000 paisanos armados, además de navíos ingleses y españoles. Durante el sitio, cuyas operaciones fueron poco vigorosas por ambas partes fuera del incesante e ineficaz bombardeo francés, se celebraron las reuniones de las Cortes de Cádiz (v.). La derrota de los Arapiles obligó a los franceses a levantar el cerco el 25 ag. 1812 y arrojar al mar la mayoría de las 600 piezas de artillería del tren de sitio, que habían lanzado contra la ciudad más de 16.000 bombas. Por su entereza, Fernando VII le concedió el nuevo título de "muy hergica".La raigambre liberal de C. le hizo tomar parte activa en las vicisitudes absolutistas del s. xix. En 1820 los gaditanos incoaron un nuevo movimiento constitucionalista inspirado por Riego en la sublevación de Cabezas de San Juan. El general Manuel Freyre, al frente de las fuerzas gubernamentales encargadas de la represión, era considerado simpatizante de la causa liberal, y se hallaba indeciso respecto a la conducta a seguir cuando sus tropas, sin órdenes concretas, dispararon contra la población gaditana convirtiendo el 10 de marzo en una jornada trágica, sobre todo teniendo en cuenta que el día anterior Fernando VII (v.) había jurado la Constitución en Madrid. La reacción liberal provocó la entrada en España del duque de Angulema y los Cien Mil Hijos de San Luis. Las Cortes con el rey se trasladaron de Madrid a Sevilla, y luego a Cádiz, donde Fernando VII quedó prácticamente prisionero. Los franceses derrotaron a las milicias liberales después de un duro asedio, y el éxito del asalto al Trocadero y la toma de la ciudad se debió principalmente a disensiones internas y al soborno. El rey fue liberado, e inmediatamente anuló todos los avances de la segunda época constitucional.La importancia de C. fue decayendo con la pérdida de las colonias americanas, pero no abandonó sus inquietudes liberales, que en 1868 se plasmaron con el estallido de la revolución, sublevándose con su escuadra el vicealmirante Juan Bautista Topete a bordo de la fragata Zaragoza. El 19 jul. 1873 C. se unió al movimiento federal cantonalista comenzado por Cartagena, se declaró puerto libre e intentó aplicar un impuesto directo sobre la propiedad, pero la ciudad fue pronto dominada por las tropas del Gobierno. Las duras condiciones de la explotación agrícola gaditana fomentaron una serie de conflictos sociales a partir de 1881, con la aparición de un fuerte foco anarquista que provocó en Jerez en 1883 el proceso contra la supuesta organización Mano Negra, y en 1892 un asalto anarquista contra la cárcel local. En 1933, tuvieron lugar en Casas Viejas los sucesos (proclamación del comunismo libertario por los braceros, y sangrienta represión por la fuerza pública) que aceleraron el fin del bienio azamsta. En 1936, C. se unió a la sublevación militar contra el Gobierno republicano, y fue importante paso de tropas de Marruecos a la Península. En 1947 la explosión de un almacén naval de minas sumó una catástrofe más a los terromotos, epidemias, inundaciones, etcétera, que han abundado en la historia de C. que pronto fue totalmente reconstruida. Su puerto franco muestra en la actualidad una constante actividad mercantil.
MARIANO DEL POZO.
BIBL.: A. DE CASTRO, Historia de la muy noble, muy leal y muy heroica ciudad de Cádiz, Cádiz 1845; A. DE VIRTO SÁNCHEZ, Cádiz, Madrid 1958; R. SOLÍS, El Cddíz de las Cortes, Madrid 1958; A. GARCÍA BELLIDO, La península Ibérica en los comienzos de su historia, Madrid 1953; ÍD, Fenicios y cartagineses en Occidente, Madrid 1942.
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