Bulgaria (bi'ilgarija) HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL. Los primeros habitantes del actual territorio búlgaro fueron varios pueblos de origen indoeuropeo: tracios, asentados en la parte meridional del país, en la cuenca alta del Maritza; y ordrisios, dacios y mesios, establecidos más al N, entre la cadena balcánica y el Danubio.En el s. vi, habían florecido en las costas orientales, a orillas del mar Negro, algunas colonias griegas (astro, Tomo, Odesso), que mantenían activo comercio con Rusia y, a través de ella; con el Báltico. Las tribus del interior, en cambio, permanecieron en la barbarie, marginadas de la civilización, hasta la llegada de Roma que los sometió entre los a. 30 y 8 a. C. Augusto (v.) constituyó la provincia de Moesia (v.) con los territorios situados entre el Danubio y la cadena de los Balcanes; integró la parte meridional a Tracia (v.), controlando, desde entonces, las antiguas factorías comerciales helenas. Domiciano (v.) subdividió la provincia de Moesia en dos partes, Superior e Inferior, para reforzar el sistema defensivo de la línea del Danubio, amenazada por el empuje bárbaro.El primer Imperio búlgaro. Los primeros pueblos que rompieron la resistencia romana fueron los godos y los hunos y, poco después, a comienzos del s. vi, bajo el reinado de Heraclio, tribus eslavas ocuparon la mitad norte de la península balcánica.Hacia el 680 sobrevino la invasión de un pueblo de origen turcomongol, los búlgaros, que desde dos siglos atrás se encontraban establecidos en Valaquia (v.), al N del Danubio, desde donde realizaban correrías de saqueo por los Balcanes (v.) llegando a amenazar, en varias ocasiones, la misma capital del Imperio bizantino. Empujados por los kázaros y dirigidos por el Kan Asparuh, los búlgaros cruzaron el Danubio y ocuparon Escitla (Dobrudja) y Moesia. Sometieron a los eslavos (v.) allí establecidos que, más numerosos y civilizados, impusieron a los búlgaros su lengua y sus costumbres y aceptaron a cambio una organización política coherente de la que carecían. Terbel, sucesor de Asparuh, recibió de Justiniano II, por los servicios prestados a su ejército, la parte septentrional de la Tracia, desde el curso alto del Maritza a la cordillera balcánica, y el Kan Krum, siguiendo la política de conquistas, venció y dio muerte al emperador Nicéforo en la batalla de Rozboina, ocupó Sérdica (Sofía), donde murió mientras sitiaba Constantinopla (814). Su hijo Omurtag firmó una tregua de 30 años (815) con el emperador León V, recibiendo a cambio los territorios comprendidos entre el curso medio del Maritza y el macizo de Rodópe.En estos años de paz, se realizó la consolidación del Estado búlgaro y su fusión con el pueblo eslavo. El hecho supremo de este intercambio de valores lo constituyó la aceptación del cristianismo, predicado por los apóstoles eslavos Cirilo y Metodio (v.) en tiempos de Boris I (852889). Reclamó este Khan, como condición para convertirse, la instauración de una jerarquía eclesiástica autónoma, sin dependencia de Constantinopla, y, cuando Bizancio se opuso a esta pretensión, Boris dirigió su mirada a Roma. Las discusiones a que ello dio lugar, en tiempos de Focio, fueron una de las causas del cisma entre Constantinopla y Roma (v. CISMA II). Al fin, la Iglesia búlgara cayó en la esfera griega y fueron enviados para su organización autocéfala un arzobispo y 10 obispos (870). Boris recibió el nombre de Miguel.Su hijo Simeón (893927), educado en la corte bizantina, exigió de los Emperadores el reconocimiento del título de Zar de los búlgaros. Incluyó en las fronteras de su Imperio gran parte de Macedonia y Albania, más las montañas servias con Belgrado, Tesalia y el Epiro. Derrotó a una coalición de magiares y bizantinos; pero cuando sitiaba Constantinopla, una insurrección eslava y los ataques fronterizos de los pechenegos de Kiev, impulsados por Bizancio, le obligaron a retirarse. Simeón hizo que S. Clemente predicara el cristianismo en los pueblos por él incorporados y se rodeó de una fastuosa corte que tenía su sede en Preslav.Decadencia del primer Imperio búlgaro. A Simeón sucedió su hijo Pedro (927969), débil e indeciso, de cuyas vacilaciones sacó partido el emperador Nicéforo Focas en un momento de recuperación de Bizancio (v. BIZANCIO I). Los patriotas búlgaros, alarmados, depusieron a Pedro y eligieron por caudillo a Sismán, noble de Tárnovo, que se adueñó del occidente del país y estableció la capital del nuevo Estado en Ochrida (Macedonia) (963). Quedó así B. dividida en dos porciones: la occidental, belicosa y nacionalista; y la oriental, sometida a Pedro y decidida a contemporizar con Bizancio. Con la escisión del Império búlgaro coincide la aparición de la herejía de los bogomilas (v.). Esta doctrina, predicada por un sacerdote llamado Bogomil, separa el espíritu de la materia y lo temporal de lo eterno, imponiendo a sus seguidores una rigurosa disciplina. Se extendió por toda la península balcánica; pero cuajó sobre todo en B., porque representó la reacción nacionalista contra la influencia de la Iglesia griega.Así se explica que la parte oriental del Imperio búlgaro, debilitada además por los ataques simultáneos de los rusos de Kiev y de Bizancio, cayese en poder del príncipe de Kiev, Svlatoslav (927) y, poco después (972), fuese incorporada al Imperio bizantino por Juan Tzimiscés. El zarato de Ochrida, gobernado (9771014) por Samuel, hijo de su fundador, Sismán, luchó en un principio contra Bizancio con resultados favorables, ampliando a su costa las fronteras. Su suerte cambió al subir al trono bizantino Basilio II, conocido con el sobrenombre de Bulgardctono, que le venció definitivamente en Strúmica e incorporó el territorio a su Imperio (1018), subdividiéndolo en dos provincias.El segundo Imperio búlgaro. Durante cerca de 170 años, el pueblo búlgaro permaneció incorporado al Imperio bizantino hasta que, en 1186, un grupo de patriotas, aprovechando los ataques de húngaros y normandos y contando con la decadencia imperial, iniciaron insurrecciones en pro de la independencia. Estos movimientos independientistas estuvieron encabezados por una familia oriunda de Tárnovo que instauró el segundo Imperio búlgaro (11861393) y estableció la capitalidad en su ciudad nativa. En 1186 fue coronado Emperador de los búlgaros Juan Asen, que consolidó las fronteras del renaciente Imperio entre el Danubio y Tracia. Murió pronto, víctima de las intrigas bizantinas, y del mismo modo, su hermano y heredero Pedro Asen. A ambos sucede Kalojan (11971207), el tercer hermano, que persiguió con odio todo lo griego y dedicó su energía y habilidad a reconstruir el Imperio de Simeón. Durante su reinado, los cruzados desmembraron el Imperio bizantino (1204) y ello facilitó la reconstrucción del Imperio búlgaro. Kalojan solicitó de Inocencio III su consagración como zar; el Pontífice envió un cardenal que le coronó Emperador de búlgaros y valacos. En agradecimiento, Kalojan incorporó la Iglesia búlgara a la romana, pero conservando la liturgia eslava. Trató igualmente de aproximarse al Imperio latino (v.) de Balduino y, ante la resistencia de éste, organizó una campaña en la que derrotó y aprisionó a Balduino, ocupó Tesalónica y dio salida a su Imperio por el Egeo. Varios días después de su victoria, caía asesinado.A continuación hubo unos años de desorientación, motivada por la cuestión sucesoria. Boril (120718) se apoderó del trono y hasta 1218 no fue coronado el legítimo heredero, Juan Asen 11 (121841), que llevó al segundo Imperio búlgaro a su apogeo, extendiéndose del Danubio al Egeo y del mar Negro al Adriático. El comercio prosperó en contacto con genoveses y venecianos y su prestigio llegó a tal extremo que los griegos cismáticos, descontentos con el gobierno de los Emperadores latinos, le reconocieron como soberano. Por esta alianza, el Papa excomulgó al zar, convirtiéndose de nuevo la Iglesia búlgara en nacional e independiente. Desde entonces el zar adoptó las insignias imperiales de Bizancio y el gobierno quedó asesorado por un Consejo o Sbor, presidido por el monarca e integrado, como en Occidente, por príncipes, boyardos y eclesiásticos, los tres estamentos representativos del país. A su muerte se inició el ocaso del segundo Imperio búlgaro, debido al acrecentamiento del poder servio, que influyó en B. hasta tal punto que, en 1258, los búlgaros eligieron zar a un príncipe servio, Constantino (125877), hijo de Esteban Nemanja. Fue destronado en 1277 por un aventurero llamado Idailo, iniciándose una serie ininterrumpida de destronamientos.El último zar de la dinastía de los Asen fue Juan IV (127980) y, tras él, pasó el poder a manos de los Tertéridas. Se mantuvo esta dinastía en el trono 43 años, teniendo que aceptar la división de B. entre los grandes boyardos. Una de estas familias, al frente de Jorge Sismán, fundó la última dinastía búlgara, la Sismánida (132330). En 1330 una coalición de búlgaros, servios y bizantinos acabó con la independencia búlgara. Los territorios del Norte y del Oeste pasaron a manos de los príncipes de Belgrado, mientras el Sur quedó incorporado a Constantinopla. Tárnovo continuó siendo la residencia de los ya sólo nominalmente zares de B., y capital de un minúsculo reino compuesto por las tierras que le circundaban. El último monarca fue Iván Sismán III, que se vio obligado a someterse al sultán Murad I y a pagarle tributo (1366). El territorio búlgaro sometido a Servia permaneció anexionado a este Estado hasta la batalla de Kosovo (1389), en que el poderío turco acabó con la independencia servia.Bajo la dominación turca, B. estuvo administrada por el gobernador residente en Sofía. Las ciudades mantuvieron sus privilegios y particulares tradiciones y gran parte de la población se convirtió al islamismo, recibiendo la denominación de pomacos.A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: P. VOLTEs, Historia de los Balcanes, Barcelona 1957; S. RUNCIMAN, A History of the first Bulgarian Empire, Londres 1930; Ca. GERARD, Les bulgares de la Volga et les Slaves du Danube, París 1930; G. TZENOFF, Geschichte der Bulgaren und der anderen Sudslaven, Berlín 1953; R. P. SONGEON, Histoire de la Bulgarie, París 1913; L. LAMOUCHE, La Bulgarie, París 1923; BOUSQUET, Histoire du peuple bulgare, París 1909.
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