Bronces HIST.
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Historia
Edad Media. La técnica del b. no se perdió durante la Edad Media y siguió empleándose este metal como en las épocas anteriores, pero con menor número de obras de grandes proporciones. En el Imperio de Oriente, las puertas de S. Sofía (v.), que influirán en otras occidentales, son el ejemplo más importante. En Occidente, las fuentes documentales de los s. v a ix hablan de grandes obras hoy desaparecidas; sólo se conserva alguna en la zona de Aquisgrán, como dos puertas en el triforio de la catedral y la silla conocida con el nombre de trono de Dagoberto, en la Bibl. Nacional de París. En cambio se han conservado varios ;objetos de pequeñas dimensiones para uso litúrgico, como lámparas, candelabros y medallas, y también fíbulas, brazaletes y artículos de joyería, generalmente de b. dorado. Dé la época carolingia existe también una rara estatuilla de Carlomagno que procede del tesoro de la catedral de Metz y que se guarda en el Louvre.Especialmente a partir del s. x toma gran incremento la utilización del b. Los principales talleres se encuentran en Alemania: Hildesheim y la región renana. Del s. x es la puerta de la catedral de Maguncia y de 1015 la de Hildesheim. Además de las puertas son valiosos diversos lampadarios, como los de Hildesheim (s. x), Aquisgrán y Erfurt (s. xii). Entre los objetos de pequeñas dimensiones destacan los fantásticos aguamaniles de formas naturalísticas o grotescas; se realizaban siempre por el procedimiento de la cera perdida (v. ESCULTURA III) y no se encuentran dos semejantes, aunque a partir de los s. xiv y xv se hace la producción más en serie. En el Mus. Lázaro Galdiano de Madrid se guardan algunos ejemplares.El influjo bizantino se manifiesta en Italia en diversos trabajos damasquinados de plata como las puertas de S. Marcos de Venecia (s. xxi), que contienen en cada hoja 14 registros historiados, y las de Amalfi y Salerno, del s. x1. En el s. xii los fundidores italianos realizan bajo la misma inspiración las puertas de Benevento, Monreale y Pisa, obras las dos últimas de Bonano, en 1186. Fuera de este influjo, las más notables son las de S. Zenón de Verona, de visible inspiración nórdica, probablemente alemana. La tradición de la fundición de puertas se manifiesta más tarde en las del baptisterio de Florencia, de estilo gótico, realizadas por Andrea Pisano en 1332. Parece ser que hubo también en Italia durante el s. xii numerosa producción de pequeños b., por el gran número de incensarios con decoración de tipo románico que se han conservado.En el s. XII los talleres de las ciudades del valle del Mosa: Lieja, Huy y Dínant, y los de Lorena hacen la competencia a los del norte de Alemania. La obra más antigua e importante es la gran pila bautismal de la iglesia de S. Bartolomé de Lieja, fundida en 1112 por Raniero de Huy. Los productos más importantes de los artistas mosanos son los enormes candelabros pascuales de siete brazos, de los que se conservan ejemplos fragmentarios en Reims, Praga y Milán, cuyo origen posiblemente sea italiano. En Essen y Brunswick se conservan otros procedentes de talleres alemanes. Mientras la producción de objetos de gran tamaño, como pilas bautismales, facistoles y candelabros pascuales debió constituir siempre una excepción exclusiva de pocos talleres, b. de menor dimensión fueron realizados en muchos lugares, incluso en Inglaterra, donde la obra maestra es el candelabro de altar de la catedral de Gloucester, de ca. 1110; se conservan también allí un cierto número de crucifijos.A comienzos del s. XIII se impone el uso del b. en laudes sepulcrales, en las que se modela el retrato del difunto, cubriendo una plancha toda la sepultura o engarzándose la decoración en li. en sepulcros de piedra o mármol. En sus orígenes debieron ser muy numerosas en Europa, principalmente en los Países Bajos y Alemania, pero se conservan muy pocas. Más abundantes son las que quedan en Inglaterra, realizadas con materiales traídos de los talleres flamencos y alemanes; las más antiguas son las de Juan de Aubermoun, en Stoke Dabernon, de 1277, y la de Roger Trumpington, en Trumpington, de 1289. La realización de estas laudes continúa hasta el s. xvii, pero cada vez de manera más industrializada. De 1452 es una de las más importantes de Flandes: la de Martín de la Chapelle, en la catedral de Brujas.Hacia finales del s. xiv destaca el taller de Nuremberg. Sus productos más característicos y notables desde el punto de vista artístico son fuentes, cuyos mejores ejemplares pertenecen ya al s. xvi; y grandes platos bellamente decorados, que tienen diversas aplicaciones y se exportan a toda Europa; se hicieron muy pocos diseños y todavía en el s. xvii seguían fabricándose según los mismos modelos. Una obra de enorme floritura es el relicario de la iglesia de Sebaldo, en Nuremberg.En España se conservan pocas esculturas y objetos de b. pertenecientes a la ’Edad Media. De arte árabe existen algunas figuras de animales, del s. x, huecas por dentro, que formaron parte de la decoración de una fuente, en Medina Azahara: un león descubierto en Palencia y los ciervos del Mus. Arqueológico Nacional y del de Córdoba. También del s. x se guarda un acetre en el Mus. Arqueológico Nacional. Procedentes de Granada, del s. xiv, se conservan varias lámparas y un templete sobre base hexagonal, en el Mus. de Granada. La lámpara de Mohamed III del Mus. Arqueológico Nacional, de gran tamaño, formada por cuatro partes independientes, fechada en 1305 y procedente de la Alhambra, es la pieza árabe más importante llegada hasta nosotros. Entre las obras mudéjares conservadas destacan diversas puertas del s. xv, principalmente las de la catedral de Toledo (1475), las puertas del Perdón de las catedrales de Burgos y Sevilla y las de la antigua capilla del Sagrario de esta última. También quedan algunos objetos de b. de la España cristiana, como un plato de principios del s. xii en el Mus. de Badajoz, una imagen del s. XIII, de estilo francés, en la ermita de Artajona; un ángel para la torre del homenaje del palacio de Jaime I en Mallorca, y algunos incensarios del s. xv. Se conservan también varias laudes sepulcrales del s. xiv en la iglesia de Santiago de Guadalajara, en la iglesia de S. Francisco de Asís de Mallorca, en el Mus. Provincial de Sevilla Y la que se guarda en el Mus. Arqueológico Nacional, procedente de Castro Urdiales.Renacimiento. En el Renacimiento se logra una alta calidad artística en el uso del b. Los más famosos escultores italianos consiguieron obras maestras en este material. Entre ellas destacan en Florencia las puertas del baptisterio, de L. Ghiberti (v.), de la antigua sacristía de la catedral, de L. della Robbia (v.), y los púlpitos de Donatello en la iglesia de S. Lorenzo en Florencia, así como los mausoleos de Sixto IV e Inocencio VIII, de Pollaiuolo (v.) en el Vaticano. Además de esta gran escultura en b. prosigue la producción de otros objetos según la tradición medieval. En los Países Bajos continúan estando los centros más importantes. Los fundidores mosanos hacen en el s. xv fuentes y facistoles que se exportan a Italia, Inglaterra, y España; el término dinanderie (de Dinant) se usa generalmente para designar objetos pequeños que se hacen en gran escala en este siglo: candelabros, platos, broches, etc. Al ser saqueada Dinant por Felipe el Bueno, en 1466, se produjo una gran emigración de fundidores por toda Europa, lo que dificulta la identificación. Entre los objetos más notables producidos en el s. xvi se cuentan los conocidos como vénetossarracenos; por lo general se trataba de objetos occidentales decorados con arabescos abstractos y en algún caso de tipo damasquinado, en los que los italianos introducen decoración figurada y floreada, de acuerdo con el estilo de la época. En siglos posteriores la producción de este tipo degenera notablemente.Como obras de arte en sí, destinadas al coleccionista, se hicieron a fines del s. xv, placas de b. con motivos paganos y cristianos, que se usaban también con intención decorativa en otros objetos. Donatello (v.) es el primer nombre asociado a estas placas, que también se atribuyen a famosos medallistas, como Agostino di Duccio y Bertoldo, pero un gran número fueron realizadas por Moderno y Riccio, dos artistas de Padua pertenecientes a la escuela de fundidores que inició Donatello en esa ciudad. En el s. xvi fueron producidas por la mayor parte de los grandes escultores, entre ellos Sansovino (v.), Cellini (v.) y Juan de Bolonia (v.). Las escuelas principales de fundición de estas placas fueron Padua, Venecia y Milán. A principios del s. xvi comienza en Italia la fundición (muy característica de este periodo) de una enorme cantidad de objetos pequeños, como estatuillas, placas, medallas, candelabros, lámparas, joyeros, tinteros, pebeteros, esencieros, campanillas y otros muchos, de composición cada vez más complicada y extravagante. Entre los objetos italianos de mayor tamaño del s. xvii destacan los grandes candelabros, cuyo diseño deriva frecuentemente de Miguel Ángel. Los grandes escultores, entre ellos Bernini (v.), utilizan también el b. en varias de sus obras.Se conservan en España numerosas obras renacentistas realizadas en b., metal que se sigue empleando generalmente en los mismos objetos que siglos atrás.. Laudes sepulcrales de Lorenzo Suárez de Figueroa, en la catedral de Badajoz (de principios del s. xvi), atribuida al veneciano Leopardi; de la esposa de Fadrique Enríquez, del convento de S. Francisco de Medina de Rioseco, de 1529; de Francisco Duarte de Mendieva y Catalina de Alcocer, del s. xvi, y de Pedro Afán de Ribera, de 1571, ambas en la Univ. de Sevilla. Puerta de los Leones de la catedral de Toledo, realizada en 1550 por Francisco Villalpando y Ruy Díaz del Corral, y puertas del monasterio de Poblet, de 1564. Rejas de las capillas de S. Bernardo y S. Benito, de Guillén Trujallón, de 1556, y de la de S. Gabriel, de 1570, en la Seo de Zaragoza; del coro del Pilar de la misma ciudad, de 1579, y de la catedral de Burgos, realizadas ambas por Juan Tomás Cela. Púlpitos de la catedral de Santiago, fundidos por Celma en 1553. Facistol de la iglesia de Laredo, de tradición ojival; y adornos del facistol del coro de la catedral de Sevilla, fundidos por Bartolomé Morel en 156470. Artista que realizó también el Tenebrario de la catedral y la estatua de la Fe que remata la Giralda.Hay también en España muestras de gran escultura en b. como son los grupos de las familias de Carlos V y Felipe II, de tamaño mayor que el natural, en El Escorial, y las estatuas de los duques de Lerma, en el Mus. Nacional de Valladolid, obras de Pompeyo Leoni (v.); las estatuas de Carlos V, emperatriz Isabel y Felipe II, del Mus. del Prado, realizadas por León Leoni (v.), y el retablo de El Escorial, con 15 estatuas fundidas en Milán, de ambos hermanos. Posteriores son las estatuas de Felipe III, vaciada en b. por Juan de Bolonia y concluida por Pietro Tacca en 1616, y la de Felipe IV, de 1640, obra del mismo Tacca, ambas en Madrid.Del barroco a nuestros días. En la época barroca fue muy grande el empleo del b. El b. dorado que en el s. xvii sólo se utilizaba en esculturas pasa a utilizarse en el xviil en los más diversos objetos. El uso del b. dorado, denominado ormolu en Inglaterra, destaca en la época de Luis XIV principalmente en las obras de Versalles, pero siguiendo el gusto francés se extiende por toda Europa. Los objetos eran fundidos, luego cincelados a mano y, finalmente, dorados a fuego; su calidad dependía del trabajo que realizara el cincelador. Se empleó principalmente en la decoración de habitaciones, que reviste una riqueza desconocida hasta entonces; lo encontramos en guarniciones de muebles, monturas de relojes, lámparas y candelabros, manillas y cerraduras de puertas. Los más famosos maestros de la primera mitad de siglo fueron Cattieri y Cressent y en el reinado de Luis XVI, Gouthiére, Thomire y Forestier. En Inglaterra destaca el taller Boulton y Fothergill, creado en 1761; las mejores obras fueron diseñadas por Robert Adam (v.). En España, aparte de algunas obras, como la puerta del N de la catedral de Toledo, realizada en 1713 por el platero madrileño Antonio Zurreño o las lámparas de la catedral de Barcelona, de 1784, obra de Francisco Durán, hay que referirse especialmente a los b. fundidos en el Retiro durante el reinado de Carlos III: monturas y guarnicioneg de mesas como las de mosaico del Prado y los canastillos de la Sala de los Espejos del Palacio Real, son ejemplos destacados. Asimismo se restauraron allí antiguas estatuas como las traídas por Velázquez de Italia.En el s. xix la producción se industrializa y se pierde la antigua perfección técnica y artística. En nuestro siglo, nuevos procedimientos han invadido el trabajo del b. y tan sólo en el campo de la escultura se. han conseguido algunas obras de cierta calidad artística. V. t.: EscuLTuRA I y 111.J. M. CRUZ VALDOVINOS.
BIBL.: L. AITCHISON, A History of Metals, Londres 1960; E. BATTISTI, Metalli laborati, en Enciclopedia Universale dell’Arte, IX, VeneciaRoma 1963, col. 232237; E. DE LECUINA, Arte Antiguo. Obras de bronce, Madrid 1907; A. BYNE y M. STAPLEY, Spanish Ironwork, Nueva York 1915; H. LANDAIS, Les bronzes italiens de la Renaissance, París 1958.
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