Bosque CIENCIA
Categoria:
Ciencia
SILVICULTURA. 1. Concepto. Etimológicamente, significa cultivo del bosque y así se entendió en sus comienzos, cuando nació en Centroeuropa, en el último tercio del siglo pasado. También se la denomina Selvicultura. Recopilando los conocimientos y normas empíricas de Hartig, E. Cotta y otros insignes naturalistas que les precedieron, el eminente forestal alemán Karl Gayer la concibió como un arte y así la definió en su libro Waldbau, primera obra de S. publicada en Alemania en 1880. Hoy se la considera como una ciencia biológica, puesto que las normas por las que se rige tienen siempre una base y razón científica; y se la define como la ciencia mediante la cual se crean y conservan las masas vegetales en los lugares adecuados a su existencia, aprovechándolas de un modo continuo, con la mayor utilidad posible y buscando su regeneración seguidamente.2. Importancia. El hombre puede obtener de los vegetales una serie de productos, como maderas, leñas, frutos, cortezas, jugos, aceites esenciales, pastos, etc., que utiliza directamente o transforma, pero que todos suponen un beneficio inmediato. También utiliza las masas vegetales para otros fines, como evitar o corregir la erosión del suelo, regular el caudal de los manantiales o corrientes de agua, impedir la formación de aludes, fijar las arenas en movimiento o atenuar el efecto y la violencia de los vientos, variando incluso el microclima cuando la masa es suficientemente extensa. En otros casos, emplea estas masas para que sirvan de abrigo y protección a reservas zoológicas, bien con fines de conservación de determinadas especies, bien con fines cinegéticos. Y, por último, el hombre cada vez más las busca como lugar de esparcimiento y reposo, en sus modalidades de camping, parques nacionales o simplemente bosques. Toda esta serie de utilizaciones constituyen aprovechamientos mediatos, a veces difícilmente valorables, otras depreciados, pero que en multitud de ocasiones tienen más importancia y valor que las producciones inmediatas.Enumerados todos los beneficios que de un modo mediato o inmediato recibe el hombre, se comprende fácilmente la importancia que en todos los países tiene que alcanzar la ciencia que trata de la utilización y conservación de las masas vegetales y de su creación cuando éstas no existan. La creciente demanda de productos forestales por parte de todos los mercados y el desarrollo de los pueblos con una mayor utilización de las masas vegetales para los fines mediatos a que antes nos referíamos, hace que cada vez sea mayor la importancia de la S.3. Evolución. Desde el nacimiento de la S., tres tendencias se han manifestado en su evolución. La primitiva S. o clásica, basada en una serie de normas empíricas, consideraba las masas vegetales como complejos biológicos que crecían a un determinado tanto por ciento y cuyo interés dependía de los productos que de ellas se podían extraer anual o periódicamente de forma continuada, al mismo tiempo que se lograba la regeneración natural de estas masas por la diseminación de las semillas. Esta tendencia de plena efectividad y aplicación en los bosques septentrionales de Centroeuropa presentó deficiencias, especialmente en el logro de la regeneración natural, cuando se intentó extender a otras zonas, como las de influencia mediterránea. De aquí que surgiera una nueva tendencia, la que ha venido llamándose S. moderna, iniciada por E. Mayr a principios del siglo actual, con la publicación de su libro Waldbau auf naturgesetzlicher Grundlage (La Silvicultura según la Naturaleza), Berlín 1909, en la que pretende aprovechar al máximo las fuerzas de la Naturaleza. Se abandona el criterio matemático de la producción anual constante; y con un detenido estudio de todos y cada uno de los individuos que constituyen la masa vegetal, se apean los que se estima que convienen más, pensando siempre en la regeneración natural de la masa. Durante estas épocas, prácticamente sólo eran tratadas las masas arbóreas, es decir, los bosques, ya que los aprovechamientos de otras masas vegetales de estratos inferiores carecían de importancia.Por último, cuando las necesidades del hombre crecen, éste busca los medios de aumentar la productividad de sus masas vegetales y para ello invierte energía complementaria, en forma de labores del suelo, adición de abonos, riegos, podas, etc., con un fin predominantemente económico, sin prescindir de los de conservación y regeneración, que, en algunos casos, este último deja de ser natural para convertirse en artificial, por estimarse más conveniente. De esta forma se logran producciones, por hectárea y año, muy superiores a las que Patterson fija como máximas para un bosque tropical virgen, que cifra en 17 m3 de materia vegetal por hectárea y año. Ésta es la nueva y última tendencia de la S. contemporánea, en la que con una base científica mucho más completa que en las tendencias anteriores, se aprovechan las masas vegetales en todos sus estratos, con fines económicos principalmente.4. División. En la S se distinguen cuatro partes: la primera comprende la Ecología y las definiciones y generalidades de los caracteres culturales de las especies vegetales; la segunda, los caracteres culturales de las principales especies vegetales autóctonas o de posible introducción en cada país; la tercera, la creación de nuevas masas o técnicas de repoblación; la cuarta, los tratamientos de las masas.La Ecología (v.) trata de la relación de los vegetales con el medio y, a su vez, de las influencias que la masa vegetal puede ejercer en dicho medio. En Ecología se distinguen cuatro grupos de factores estacionales o de medio: climáticos, edáficos, fisiográficos y biológicos. Todos estos factores, aunque pueden tener preponderancia unos sobre otros, actúan conjuntamente, modificándose las acciones que cada uno podría producir aisladamente, lo cual da origen a multitud de variaciones en la estación o medio. Como esto haría imposible el estudio de todos los casos posibles, para facilitarlo se consideran primero los factores por separado y después las acciones conjuntas de algunos de ellos.Entre los factores climáticos, se estudian principalmente: la humedad, tanto de precipitaciones con su distribución anual como la relativa en las diferentes épocas; las temperaturas máximas, mínimas y medias con su distribución y valores extemporáneos, especialmente en las que pueden producir heladas. Se determinan y miden las radiaciones aprovechables por la vegetación, así como la dirección, intensidad y constancia de los vientos, recogiendo también la posible influencia de las tormentas, con sus fenómenos eléctricos, sobre la vegetación o "sobre el enriquecimiento de los suelos con nitrógeno.En el estudio de los caracteres edáficos se empieza determinando las cualidades físicas del suelo que pueden influir más sobre la vegetación, tales como su composición granulométrica (y con ella la porosidad y permeabilidad de cada uno de los horizontes), su profundidad, coloración y calentamiento. Seguidamente, se fijan las características químicas de los componentes del suelo, materia mineral, materia orgánica muerta, agua y gases, determinando proporciones de los maeroelementos potasio, nitrógeno, fósforo y calcio, y existencias o carencias de oligoelementos, así como el pH, es decir, la acidez o basicidad de todo el complejo. Entre los factores fisiográficos, se tienen en cuenta la altitud, la orientación, la pendiente y la cubierta de los terrenos sobre los que se asienta o pretende establecerse la masa vegetal, así como el relieve, fijando su accidentación. Los factores biológicos comprenden dos grandes grupos: los de acción de los vegetales y aquellos a que dan lugar los animales. Entre los primeros, aparte de la competencia, tienen interés las acciones de simbiosis, saprofitismo y epifitismo. De los segundos, los beneficios o perjuicios que ocasionan. Se estudian, además, todas las acciones de la población microbiana de los suelos.Como base para el conocimiento de todas y cada una de las especies, se definen y describen dentro de esta primera parte, los llamados caracteres culturales de las especies: habitación, estación (que comprende toda la ecología), temperamento, porte y enraizamiento, crecimiento, longevidad y modos de reproducción. La segunda parte comprende la descripción de los caracteres anteriormente citados, de las principales especies forestales tanto autóctonas como introducidas o de posible introducción. La tercera parte o repoblaciones, abarca el estudio de la elección de especie para efectuar la repoblación, teniendo en cuenta tanto la obtención de factores selvícolas como los económicos o sociales. En segundo lugar, surge la elección del método de repoblación, bien por siembra o por plantación, con el correspondiente estudio de la obtención, análisis y conservación de semilla, la obtención de plantas de diferentes tamaños y los procedimientos de preparación de terrenos, así como los de siembra, plantación y cuidados culturales, con la maquinaria precisa. Todo ello se completa con la evaluación económica de estos trabajos y termina con la de la repoblación en terrenos inestables.Conocida la ecología y los caracteres culturales de las especies, ya se pueden abordar con base científica los procedimientos de aprovechar las masas de un modo continuo, logrando al propio tiempo su regeneración. De ello se ocupa la cuarta parte de la S., conocida con el nombre de Tratamientos. Esta parte está íntimamente relacionada con la Ordenación de montes. Como cóngeptos básicos para iniciarse en los tratamientos, se definen y clasifican las masas. Se llaman masas naturales las masas vegetales no alteradas en su desarrollo por la intervención del hombre, y masas culturales las que han sido modificadas en su constitución por trabajos o cuidados culturales. Por ser las más interesantes desde el punto de vista económico, los tratamientos se suelen referir principalmente a las masas arbóreas, es decir, aquellas en las que los vegetales objeto de conservación y aprovechamiento son árboles. Estas últimas se suelen clasificar, bien atendiendo a su modo de originarse o bien a la edad que presentan los individuos que las constituyen en cada una de las partes de superficie. La primera clasificación es la de masa de monte alto, cuando todos los pies proceden de semilla, es decir, son brinzales; masa de monte bajo, cuando sus pies proceden de brotes de cepa o raíz, es decir, son chirpiales, y masa de monte medio, cuando una parte de la masa procede de brinzales y otra de chirpiales. A estas tres formas de masa se les llama formas fundamentales.Si clasificamos las masas por su edad, llamamos masa regular aquella en que todos los pies de la superficie en aprovechamiento tienen la misma clase de edad, o sea, pertenecen a lo que pudiéramos llamar la misma generación; y esto, en la mayoría de las especies forestales, ocurre cuando se diferencian en un máximo de 20 años. Masa semirregular es aquella que en la superficie de aprovechamiento tiene árboles o pies de más de una clase de edad, sin llegar a tener todas las posibles de la masa. Y, por último, masa irregular, aquella que en la superficie de corta tiene pies de todas las clases de edad posibles dentro de la masa. A las masas así clasificadas se las llama formas principales de masa.5. Métodos de beneficio. Correspondiendo a cada una de las formas fundamentales de masa, existe un método de beneficio que se puede aplicar a una masa siempre que ésta se preste a ello. Es decir, podemos aplicar el método de beneficio de monte alto siempre que la masa se regenere por semillas, lo cual ocurre normalmente cuando sus pies ya tienen edad suficiente para producir frutos. De análoga manera, podemos aplicar el método de beneficio de monte bajo, cuando las especies objeto de tratamiento sean capaces de brotar de cepa o raíz, caso que prácticamente no se presenta más que en las frondosas (rara vez en las resinosas, pino de Canarias, thuya de África, etc.).Tratamiento. Dentro de uno de los métodos de beneficio citados, el conjunto de operaciones que se hacen en una masa para conservarla, aprovecharla y regenerarla, recibe el nombre de tratamiento. Un tratamiento comprende, pues, una serie de operaciones: preparaciones del suelo, aclarado de la masa, limpia de matorrales, poda de ramas, apeo de pies, saca de los pies fuera de la superficie de corta, etc. De todas estas operaciones, la más importante, y a veces la única que se ejecuta, es la corta o apeo de los pies para su aprovechamiento con la consiguiente saca; de ahí que a los tratamientos se les conozca por el nombre de la corta que en cada caso se efectúa. Así, a los tratamientos que originan masas regulares se les llama de cortas continuas; a los que producen masas semirregulares, cortas semicontinuas y los que mantienen la forma de masa irregular, se denominan cortas discontinuas. Estas cortas que corresponden a las formas principales de masa se llaman también tratamientos principales. Pero no sólo existen estas cortas, sino que cuando por razones de orden selvícola se introducen modificaciones en los tratamientos anteriores, surgen los tratamientos o cortas complementarias. También cuando los tratamientos principales se modifican por razones de tipo económico, se originan los tratamientos derivados.Todos los tratamientos anteriormente reseñados suponen la existencia de una masa de la misma forma cultural que el tratamiento que se le aplica; así, p. ej., una masa regular en el caso de tratamiento por cortas continuas. Pero también se dan casos en que se desea variar la forma de masa existente o incluso el método de beneficio, y entonces es preciso aplicar un tratamiento de los llamados transitorios, que dura solamente el tiempo preciso para lograr la variación. Cuando lo que se desea variar es él método de beneficio, el tratamiento transitorio se denomina conversión, mientras’que, cuando manteniendo el método de beneficio lo que se desea variar es la forma principal de masa se le llama transformación.Procedimiento general para efectuar un tratamiento. Se empieza por dividirla en unidades desocráticas o cuarteles, que deben tener caracteres de estación y de especies lo más homogéneos posible en toda su cabida. Después se inventaría la masa, para lo cual o se emplea el antiguo procedimiento de medición pie a pie, o se utilizan los modernos de muestreo que enseña la Dasometría. A continuación se fija el turno o tiempo que transcurre desde que nacen los pies hasta que se apean, empleando para su fijación criterios físicos, tecnológicos, comerciales, económicos, y, dentro de éstos, de máxima producción en especie, de máxima renta, etc. Con todos los datos anteriores y mediante fórmulas de ordenación, que varían con los tratamientos a aplicar y en las que intervienen, entre otros factores, los crecimientos de la masa, se determinan las posibilidades o cuantía de productos (madera, leña, jugos, frutos, etc.) que anual o periódicamente se pueden extraer de cada cuartel.Realizado este estudio previo, se inicia el tratamiento, cortando anual o periódicamente los pies en superficies más o menos amplias y de formas diversas, en una o varias veces dentro de cada superficie y haciendo coincidir las cortas, en determinados casos, en las posfructificaciones abundantes de los pies, o bien con los factores estacionales y los caracteres culturales de la masa para, en definitiva, transcurrido el turno, cortar y extraer todo el vuelo del cuartel y lograr la regeneración de la masa.J. L. RAMOS FIGUERAS.
BIBL.: S. BAxER, Principles of Silviculture, Nueva York 1950; K. GAYER, Traité de Selviculture, Brujas 1901; E. GONZÁLEZ VÁZQUEZ, Selvicultura I, Valencia 1938; II, Madrid 1948; A. Y. GOOR, Métodos de plantación forestal en zonas dridas, Roma 1964; H. PERRIN, Syiviculture, Nancy 195253; J. W. TOUMEY y C. F. KORSTIAN, Foundations of Selviculture XXI, Nueva York 1947, 468; R. S. TROUP, Sylvicultural Systems, 2 ed. Oxford 1952; 1. XIM$NEZ DE EMBúN, Los montes. Introducción a la Selvicultura, Madrid 1951, 267; J. L. RAMos FIGUERAs, Repoblaciones, Madrid 1965.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.