Bonifacio (Winfrid), San
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Biografía GER
Apóstol de los pueblos germánicos.La más importante fuente sobre la vida de B. es su correspondencia, recogida por su discípulo Lull. El clérigo Willibald, bajo la supervisión de Lull y de Mégingaud, escribió la primera biografía, 10 años después del martirio en Dokkum; esta "vida", si bien incompleta, y de tendencia hagiográfica, es digna de fe.
Nacimiento y formación. Los críticos modernos sitúan el nacimiento de Winfrid antes del 675, muy probablemente en el periodo de tiempo comprendido entre el verano del 672 y el otoño del 673. Una tradición, que se remonta al s. XIV, fija su nacimiento en Crediton, junto a Exeter, en Devon. Es menester buscar los padres de Winfrid no entre la aristocracia que ocupaba altos cargos junto al rey, sino entre los libres propietarios de tierras. Algunos de sus colaboradores, como algunos de sus parientes, pasaron ante los ojos de sus contemporáneos como pertenecientes a la nobleza. Su biógrafo WilIibald, también anglosajón, trata someramente de la formación que de niño recibió en el monasterio de Exeter bajo el abad Wulfhard, y después bajo el abad Winbert en el monasterio de Nursling, situado entre Winchester y Southampton, donde llegó a ser maestro y profesor en arte literaria. El amor por las disciplinas de la enseñanza de su tiempo le acompañó a lo largo de su vida; poseemos todavía algunos de sus escritos, como una gramática y poemas de complicada forma. Un gran mérito de B. fue el haber llevado a Alemania elementos de cultura, que después de su muerte contribuyeron al renacimiento carolingio.
Personalidad del apóstol. Según las opiniones tradicionales, B. fue un gran misionero, un hombre de gran valor personal que osó abatir la encina sagrada de Geismar, un mártir que dio conscientemente su sangre por la fe: fue el apóstol de Germania. Esta descripción se revela poco fiel a la realidad compleja de la historia de su tiempo. El cristianismo comenzó a difundirse entre el Rin y el Danubio mucho tiempo antes de B. y sus conversiones de paganos no fueron superiores a las de sus predecesores. En Geismar dio realmente pruebas de coraje, pero no debe exagerarse su importancia: estaba bajo la protección de Carlos Martel, a la sombra de guarniciones militares francas. Su martirio fue ocasional, obra de una partida de ladrones, tal como aparece en la descripción del episodio hecha por Willibald.
B. se lanzó a la misión de evangelizar los pueblos germánicos, no impulsado por un entusiasmo juvenil, característico del pueblo anglosajón de su tiempo, sino con una energía consciente, proveniente de un espíritu ya maduro. Los estudios recientes nos hacen conocer los aspectos más interesantes de su personalidad. B. estuvo animado por el ideal monástico y por la práctica de las virtudes de su estado: total abnegación de sí mismo, confianza en Dios, perseverancia en la oración, recurso confiado a la jerarquía, gran deseo de extender la Iglesia por doquier. Fue un apóstol, no solamente del cristianismo, sino también de la Iglesia romana y del Papa romano: apareció siempre como siervo, mensajero, legado de la Sede Apostólica, con la que trabajó de perfecto acuerdo. A los cuatro Pontífices que conoció, Gregorio II, Gregorio III, Zacarías y Esteban II, mostró su humilde y filial adhesión. Siempre se dirigió a ellos para aconsejarse en cuestiones de disciplina y pastorales. Su mérito más grande fue haber trabajado con fe por la unidad entre la Iglesia romana y los pueblos germánicos. Otro punto de gran importancia es el de haber procedido a la reforma de la Iglesia franca como enviado de Roma, con el apoyo de los príncipes francos. Después de él, junto a Italia, Francia, España, Inglaterra e Irlanda, hubo también una Germania católica, destinada a ser una parte muy importante de la historia de la Iglesia.
Campo de acción. En la primavera del 716, B. desembarcó en Duursted, capital comercial de Frisia, mientras Willibrord, apóstol de esta región, se había retirado del campo después de una violenta reacción pagana del rey Radbod. Dándose cuenta de la imposibilidad de realizar un trabajo fecundo B., antes de acabar el 716, volvió a su abadía. Muerto el abad, los monjes lo eligieron en su puesto, pero no quiso aceptar para no perjudicar su futura misión. En el otoño del 718, provisto de una carta del obispo Daniel de Winchester, salió de Londres, desembarcando en Quintovic (en el canal de la Mancha). Con algunos peregrinos se trasladó a Roma, en donde pasó el invierno 718-19. El papa Gregorio II (715-31) le recibió varias veces y después de haberle cambiado el nombre por el de Bonifacio, un antiguo mártir romano, cuya fiesta es el 14 de mayo, le envió de misionero a tierra de paganos, sin indicar una región determinada. Le ordenó bautizar según la fórmula romana y acudir a él en caso de dificultad. En Pavía se encontró con Liutprando, rey de los longobardos, que le acogió favorablemente. Por el paso del Brennero entró en territorio de misión. Permaneció cierto tiempo en Baviera, para hacerse idea de la situación religiosa del ducado. Desde Baviera pasó a Turingia y de aquí, habiendo conocido la muerte de Radbod, se trasladó a Frisia adonde había vuelto Willibrord. B. se convirtió en su brazo derecho, pero no quiso aceptar su designación para sucederle en la sede episcopal de Utrecht, probablemente con el fin de conservar la libertad para una vasta acción misionera.
En este periodo la población en Germania era muy escasa; los centros habitados surgian aquí y allá, en terrenos desbrozados en medio de extensos bosques. Ciudades, en sentido actual, no existían prácticamente y las localidades de las que luego habrían de surgir ciudades, eran castillos, monasterios y mercados. Desde Frisia pasó a Hesse, estableciéndose en Amoneburg, a orillas del Omh, donde fundó su primer monasterio. Predicó vigorosamente el Evangelio, de tal manera que en el 722 algunos millares de paganos pidieron el Bautismo. Después de estos éxitos, fue llamado a Roma por el papa Gregorio II, el cual, aprobada su profesión de fe, le consagró obispo el 30 nov. 722, y en tal ocasión B. prestó el juramento de los obispos suburbicarios. El Papa le entregó una colección de cánones y de cartas de recomendación para obispos y señores, cuyos territorios debía atravesar. Le proveyó además de una carta para Carlos Martel, al cual comunicaba la consagración de B. como obispo misionero, con el ruego de que le ayudase en su actividad evangelizadora. Con un documento provisto con su sello, Carlos le tomó bajo su protección: tal acto representó un importante contacto entre Roma y el reino franco. En la carta 63, B. declara explícitamente la importancia decisiva de la protección de Carlos para el éxito de su misión. Comenzó el trabajo en Hesse, abatiendo la encina sagrada de Geismar, junto a Fritzlar, donde surgió el monasterio homónimo. Pasó después a Turingia, donde trabajó hasta el 735 y donde fundó el monasterio de Ohrdruf, junto a Gotha, cuyo primer abad fue Wigbert, uno de los colaboradores que había hecho venir de Inglaterra. En este periodo comenzó a ser sostenido con socorros materiales y espirituales por sus compatriotas de Inglaterra. Llamó a los mejores monjes de su pueblo a colaborar con él en la evangelización de los pueblos germánicos. Llegaron en gran número, celosos, instruidos. Las monjas se mostraron no menos activas que los hombres, prestando su colaboración a todas sus tareas apostólicas. Junto a Lull, el discípulo predilecto de B., se encontraban Eoban, Denehard, el mensajero infatigable, siempre en camino entre Germania y Roma, Burchard, futuro obispo de Würzburg, Wicbert, abad de Ohrdruf, Sola, Wittan, Meginhard y otros. Entre las mujeres, el primer puesto corresponde a una pariente del santo, la bella y docta Lioba, Tecla, una de las mejores colaboradoras de B., Chunihild, tía de Lull, Chunitrud y Walburga. Monjes y monjas instauraron la vida monástica en las abadías de Amoneburg, Fritzlar, Ohrdruf, Tauberbischofsheim y Fulda, difundiendo lentamente a través del país los beneficios de la vida cristiana y de la civilización. En el 731 murió Gregorio II y fue elegido en su puesto Gregorio III, que en el 732 nombró a B. arzobispo, enviándole el palio con el encargo de establecer obispados en Germania. La primera región reorganizada fue Baviera, cuyo nuevo duque Odilón demostraba muy buena voluntad. Desde entonces habría allí obispos regularmente instituidos en Salzburgo, Frisinga, Ratisbona y Passau. En el 738 B. se trasladó por tercera vez a Roma, pudiéndose considerar este viaje como una visita "ad limina". Permaneció en la Ciudad Eterna alrededor de un año, reclutando allí nuevos colaboradores entre los que estará Lull, su sucesor en la sede de Maguncia. Vuelto a Germania, se empeñó en instituir la jerarquía eclesiástica en Turingia y en Hesse. El distrito de Baviera Occidental situado a norte del Danubio y separado del resto del ducado, después de la infeliz lucha de Odilón contra Pipino el Breve, tuvo como diócesis Eíchstätt, a la cual dio como primer obispo a su pariente Willibald. Würzburg se convirtió en la cabeza de una diócesis para los habitantes de Turingia y los francones, con Burchard de primer titular. Instituyó también los obispados de Erfurt para Turingia y de Buraburg para Hessen, pero no pudieron ser mantenidos.
Reforma de la Iglesia franca. Martirio. La Iglesia franca se hallaba en un estado de profunda postración. Las diócesis estaban en manos de favoritos de los maestros de palacio. No se convocaban concilios, tan importantes para la vida religiosa en el s. VI. La jerarquía metropolitana había dejado de existir, mientras la superstición se expandía.
En el 741 murió Carlos Martel y le sucedieron sus dos hijos Carlomán y Pipino. Los dos príncipes, educados en el monasterio de S. Dionisio, aceptaron con resolución el programa de B., el cual lo desarrolló en Austrasia y en el centro de Germania. Los decretos del primer conc. de Germania (21 abr. 742) convocado por Carlomán, en un lugar desconocido, fueron promulgados en su nombre bajo la forma de capitulares. En el 744 se celebró el conc. de Estinnes (Hainaut). En estas asambleas, presididas por B., fue reconocido solemnemente el primado de la Iglesia romana por los obispos. La reforma se extendió a Neustria mediante la renovación del sistema metropolitano; en Soissons hubo un concilio en el 744. El concilio del 747, convocado por todo el reino franco, estableció un programa general de reforma. En el 745 le fue prometida a B. la sede metropolitana de Colonia, pero debido a la fuerte oposición de una parte del clero francés, fue nombrado obispo de Maguncia, conservando, a título personal, la dignidad de arzobispo. En el 744 su discípulo Sturm había fundado el célebre monasterio de Fulda. El papa Zacarías en el 751 había concedido a esta casa la protección de la Santa Sede y la inmunidad más amplia. Fulda se convirtió enseguida en el más potente foco de vida religiosa e intelectual de Germania. En el 751, como legado del papa, B. consagró solemnemente en Soissons a Pipino, pero no tomó parte alguna en el cambio de dinastía en Francia. En los últimos años de su laboriosa vida quiso completar la conversión de Frisia. Dio a Maguncia un sucesor en la persona de Lull: la elección fue debida, sobre todo, al interés de los religiosos y religiosas llegados de Inglaterra que, ya de edad avanzada, tenían necesidad de una especial protección y asistencia. Después de haber obtenido de Pipino el Breve protección para esta nueva misión, se encaminó hacia Frisia con medio centenar de colaboradores. Remontó el río hasta Utrecht, donde encontró a su fiel Eoban que administraba la diócesis interinamente desde la muerte del sucesor desconocido de Willibrord. Después de haber bautizado a numerosos paganos junto al río Boord (actualmente seco), estaba a punto de administrarles la Confirmación, cuando fue asaltado por un grupo de bandoleros que le mataron con sus compañeros el 5 jun. 754. El cuerpo fue trasladado a Maguncia y, después, como había ordenado, a Fulda, donde fue depositado en el coro de la iglesia.
Culto. El testimonio más antiguo de culto está contenido en una carta que Cuthbert, arzobispo de Canterbury, dirigió, pocos meses después de la muerte de B., a Lull y a su clero. Tal carta contiene un elogio magnífico de B., hecho por un contemporáneo y compatriota. Sin embargo, son pocos los testimonios del culto rendido a B. en su patria. Se le conmemora en el calendario métrico de York el 5 junio; en el Martirologio de Rábano Mauro, además del elogio el 5 de junio, son conmemorados también el 1 de diciembre, "ordinatio beati E. martyris", y el 1 de noviembre "in monasterio Fuldensi dedicatio ecclesiae sancti E. et translatio corporis eiusdem sancti martyris". Maguncia veneró a B. con un culto muy vivo, aun no poseyendo su cuerpo. Fulda y el sepulcro del santo han sido y son un centro de actividad religiosa y de estudios científicos. Los obispos germanos se reúnen allá anualmente. Numerosas obras católicas llevan el nombre de B. en Alemania. Celebraciones especiales se tuvieron en 1954, con ocasión del XII centenario de su martirio. Pío XII, con carta encíclica del 5 jun. 1954 dirigida a los obispos de Inglaterra, Alemania, Austria, Francia, Bélgica y Holanda, contribuyó a la celebración del XII centenario (A AS, XLVI, Serie III, XXI, 337-56).
FILIPPO CARAFFA.
BIBL. : Obras: Opera omnia, ed. I. A. GILES, 2, Londres 1844; Existen 150 cartas suyas ed. por JAFFÉ en "Bibliotheca rerum germanicarum", III, Berlín 1866, después por E. DÜMLER en MGH Epist., 111,252 55. La mejor ed. es la de H. TANGL en MGH Epist. select., I: ha sido reed. en 1955. B. es autor de poesías publicadas por DÜMMLER en MGH, Poeli Lat. aevi carolini, I, 1-23; de una gramática descubierta por A. MAl, Auctores Classici, VII, 475-549; otra gramática, atribuida anteriormente a Aldhelm y escrita en el 705, cula carta dedicatoria es el más antiguo escrito de B., en MGH, Epist., IV, 563-65. Los 15 sermones publicados por Giles y atribuidos a B., han sido reed. en PL 89, 843 55.; pero son dudosos. B. es autor, en fin, de un tratado de métrica publicado por TH. GAISFORD, Oxtord 1837, y por WILMANNS en "Rhein" 23 (1868) 403 55. Biografías: M. COENS, S. Boniface et sa mission historique d’apres quelques auteurs récents, "Analecta,BollandianaD 73 (1955) 462-95, ha hecho una exposición metódica y rica de las investigaciones y estudios aparecidos con ocasión del XII centenario del martirio; mejores biografías: TH. SCHIEFFER, Winfrid-Bonifatius und die christliche Grundlegung Europas, Friburgo de Br. 1954; M. I. LORTZ, Bonifatius und die Grundlegung des Abend-Iandes, Wiesbaden 1954; G. KURTH, Saint B., París 1902. Estudios: I. GOTTSCHALK, Die llonifatius-Literatur von 1923- 1950, "Studien und Mitteilungen zur Geschichte des Benediktiner- OrdensD 62 (1950) 237-246; VARIOS, Sankt B., Gedenkgabe zum zwolfhundertsten Todestag, Fulda 1954 (contiene 31 contribuciones científicas sobre la personalidad, la época y la gloria póstuma de B.); F. CARAFFA-A. M. RAGGI, Bonifacio de/la Germanía, en Bibl. Sanct. 3, 308-320. Culto: Acta Sanctorum Junii, I, Venecia 1741, 452-504; Sacra- mentarium Fuldense, ed. G. RICHTER y A. SCHONFELDER, Fulda 1912.Guarda este contenido en tu perfil
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