Basilicata GEOG.
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Geografía
Región italiana que corresponde a la antigua Lucania, más tarde denominada B. por el título del funcionario bizantino (basilikós) que la administraba. El nombre B. aparece por primera vez en un documento de 1175. Colonizada por los griegos, las florecientes colonias de la costa desaparecerán tanto por las continuas devastaciones provocadas por las constantes guerras (griegos y lucanos; romanos y lucanos; guerras de Pirro y Aníbal) como por la endémica malaria; a continuación sus habitantes se retiraron a las montañas. En la época de Augusto formó parte de la III regio y, con la reforma de Diocleciano, fue erigida en provincia bajo el mando de un corrector. Después de haber sido disputada por bizantinos, ostrogodos y lombardos, en los s. Ix y x, parte de B. quedó en manos bizantinas, mientras Silentum (Cilento) fue agregado al nuevo principado de Salerno. En 1130 los normandos la incorporaron a sus dominios, e hicieron de Melfi la capital del reino. Será en Melfi donde, acabado el dominio normando, Federico II promulgará sus famosas Constituciones (1231).A la llegada de Carlos de Anjou, los partidarios de los suabos iniciaron en B. una rebelión, reprimida inmediatamente, pero continuada por los feudales durante la guerra de las Vísperas sicilianas (v.) (1282-1303), tanto en el interior como en el mar, al mando de Mateo Fortuna y Roger de Lauria. Durante los s. XIV y XV, B. fue teatro de las feroces luchas entre los señores feudales, entre éstos y el rey, y entre angevinos y aragoneses por la sucesión del reino de Nápoles (1423-43). En B. se inició y terminó la trágica "conjura de los barones" (1486).Después de la paz de Cambrai (1529), B. pasó a ser dominio español, durante el cual vio aumentar las propias dificultades económicas, agravadas por el paroxístico aprovechamiento de la región durante la guerra de los Treinta Años (v.) (1620-48), que tuvo eco inmediato en B. con la revuelta de Masaniello (1647), cuando estallaron disturbios del pueblo contra los nobles y alto clero, partidarios de España, tendentes a eximir a burgueses y villanos de los fuertes gravámenes fiscales. Sin embargo, España supo llevar a B. cierto orden administrativo y sofocar definitivamente las aspiraciones autonomistas de los barones, mientras la jurisdicción feudal iba perdiendo poco a poco el control absoluto de la región y las comunidades de B. se libraban cada vez más de los tributos y de las arbitrariedades de los barones. En el siglo XVIII, el ritmo de la vida aumenta y B. no es extraña al movimiento ilustrado (v. ILUSTRACIÓN) de Mario Pagano y el centro jansenista del obispo Serrao.Durante la revolución jacobina de 1799, fueron repartidas las tierrás de dominio público usurpadas, y reivindicados los derechos civiles sobre los bienes feudales; pero, a la llegada de las bandas sanfedistas del card. Ruffo (v. CALABRIA), todas las conquistas democráticas fueron abolidas. Difícil vida tuvo en B. el gobierno francés, tanto por el arreciamiento del bandolerismo, como por las varias tentativas de restauración borbónica promovidas por la secta de los calderari. En 182021 eran numerosas las Ventas carbonarias, pero fueron enérgicamente reprimidas, después del fracaso de la revolución. En 1848, concedido el Estatuto, las fuerzas liberales mal organizadas fueron controladas fácilmente por el restaurado gobierno borbónico.Con la llegada de Garibaldi (v.), B. se sublevó (18 ag. 1861) y, después de la batalla del río Volturno, quedó unida al nuevo Reino de Italia. Aprovechándose de la confusión del momento, los campesinos se rebelaron contra la burguesía latifundista y los propietarios de ganado, pidiendo el reparto de las tierras públicas y ocupando haciendas y dehesas. B. se vio afligida entonces por el bandolerismo: campesinos, elementos del disuelto ejército borbónico, prófugos y desertores tuvieron en jaque a las milicias ciudadanas y al ejército real hasta 1865. La dura represión agravó los desequilibrios sociales de la región, y el oneroso régimen tributario piamontés aumentó sus problemas económicos, fomentando una gran emigración. No obstante, la unidad política ha favorecido y promovido la creación de las infraestructuras que, a través también de una política crediticia, un tanto oscilante, han permitido una relativa recuperación de la que aún hoy es una de las más pobres regiones de Italia.V. t.: ITALIA.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: G. RACCIOPPI, Storia dei popoli della Lucania e della Basilicata, Roma 1902; G. PEPE, 11 Mezzogiorno d7talia sotto gli Spagnoli, Florencia 1952; F. MOLFESE, Storia del brigantaggio dopo i’Unitá, Milán 1965.
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