Barocci, Federico
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Biografía GER
Pintor italiano, n. en Urbino ca. 1535 y m. en la misma ciudad en 1612. Es artista de primer orden en la pintura europea de la segunda mitad del s. XVI y jugó papel de suma importancia en la génesis del estilo nuevo del XVII, hasta el extremo de que algunos críticos, extremando las suposiciones, han hecho derivar etimológicamente el término barroco con que se le designa, de su propio nombre. Miembro de una familia de escultores de origen milanés, se educó primero con su padre, y luego con manierista veneciano Battista Franco, de estilo muy miguelangelesco, que trabajaba en la catedral de Urbino en 1546 y 1551. Muy joven todavía pasa a Pésaro donde estudia matemáticas (geometría y perspectiva) con Bartolomeo Genga, pariente suyo, que le abre las puertas de colección ducal y le familiariza con la obra de Tiziano y otros pintores que en lo sucesivo dejarán huella en su estilo. Un viaje a Roma ca. 1553, le puso en contacto con el estilo de Rafael y con los círculos artísticos de la Ciudad Eterna, franqueándosele entonces las puertas de ciertos patronos poderosos. Vuelto a Urbino, su interés fundamental se centra en el estilo de Correggio, que aporta al desenvolvimiento del suyo propio el factor que ya será decisivo aun después de su segundo viaje a Roma en 1560. En esta ocasión trabaja junto a F. Zuccaro en el casino del papa Pío IV, donde realiza frescos de concepción enteramente tradicional y académica, pero en una tonalidad clara, fundida y enteramente persomal. Su primera gran obra maestra independiente y representativa, el Descendimiento ( 1567) de la catedral de Perusa, muestra ya su estilo personal con actitudes movidas y un tanto declamatorias, un patetismo sicológico sincero y atractivo, un color claro y vivo, tornasolado y juguetón en una atmósfera vaporosa, que parte de los grandes venecianos, Veneciano y Tintoretto especialmente, y de Correggio, y una observación de la realidad en pormenores, que en conjunto marcan muy bien su actitud de renuncia a la actitud formal del manierismo caprichoso y señalan una avanzada importante en dirección hacia el barroco, como muy bien vieron ya sus contemporáneos. Sus obras representativas de los años siguientes marcan la afirmación de estas características; así la Madonna del Popolo (1575-79) pintada para Arezzo y hoy en los Uffizi, el Martirio de S. Vital (1580-83) pintado para Rávena y hoy en la Brera de Milán. La Circuncisión (1590) del Louvre muestra sobre todo un contenido lírico y una especial ternura, a la vez que la insistencia en los pormenores cotidianos (estudiados repetidamente en magistrales dibujos del natural, que hacen de él uno de los mejores dibujantes de su tiempo) totalmente nuevos. La Visitación (1583-86) de la iglesia del Oratorio (Chiesa Nuova) de Roma, concebida con notable sobriedad clásica, pero empapada ya de una pasión poderosa y rica en emoción religiosa, puede ser considerada ya como plenamente barroca y de hecho fue infinitamente copiada en el s. XVII por responder anticipada y plenamente a las necesidades de emoción y verosimilitud que la contrarreforma católica propugnaba. Junto a las grandes composiciones de altar que constituyen lo más opulento de su producción, cultivó también el retrato, en la línea del retrato de corte internacional, pero con su peculiar técnica de blandura y esfumado, y los temas mitológicos en algunas ocasiones (Eneas saliendo de Troya, 1598, Roma, Galería Borghese). Estimado y famoso en toda Europa - aunque apenas se aleja de Urbino, impedido además por su naturaleza enfermiza y sus continuas dolencias-, envía sin cesar cuadros a todas partes de Italia y cuenta entre sus clientes al Papa, al emperador Rodolfo de Alemania, e incluso a Felipe II de España que, al parecer, llegó a invitarle a venir al Escorial, donde se guarda su importante Vocación de S. Pedro y S. Andrés, regalada en 1588 por el duque de Urbino.El aspecto más popular y atractivo de su arte lo constituyen ciertas composiciones religiosas de carácter íntimo y tierno, Sagradas Familias (Vaticano, 1570; National Gallery de Londres, 1574), Nacimiento (Prado, 1597) en las que la introducción del elemento realista junto al esfumato y la iluminación correggiesca consiguen una personal delicadeza no exenta de afectación, pero siempre atractiva.A. E. PÉREZ SÁNCHEZ.
BIBL. : H. OLSEN, Federico Barocci, Copenhague 1962 (texto en inglés).Guarda este contenido en tu perfil
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