Baleares V. Historia Posterior. HIST.
Categoria:
Historia
Conquista musulmana. A partir de la dominación bizantina, desde mediados del s. VI, las islas disfrutan de una relativa autonomía y un largo periodo de paz, interrumpido a fines del s. VIII por las incursiones de los piratas musulmanes, que se limitan a saquear las costas de las principales islas. Estas incursiones no afectan demasiado, en principio, al curso normal de la vida de las islas, gracias a la protección dispensada por los franceses durante el reinado de Carlomagno (768814), según consta en Annales regni Francorum (ed. G. H. Pertz y F. Kurse, Scriptores rerum germanicarum in usum scholarum..., Hannover 1895); pero con el tiempo se transforman en una ocupación efectiva de las B., atribuida sin demasiado fundamento a `Abd al`Aziz b. Mñsá (hijo de Muza), gobernador del África septentrional muerto a principios del s. VIII. En los a. 858961 se registran incursiones normandas. Anteriormente, en 84849, siendo emir de Córdoba Abderramán II, llega a las B. una flota de 300 barcos con tropas musulmanas que intentan vencer la resistencia de los isleños a su islamización.Realmente, la conquista definitiva de las B. se produce en el 903, durante el gobierno del emir de Córdoba `Abd Alláh (888912). Las B. se constituyen entonces en kisra o cora (especie de provincia al frente de un gobernador) del emirato de Córdoba y luego del califato desde la constitución de éste en el 929 (cfr. G. Roselló, El Islam a Mallorca, Palma 1968). La ocupación de las B. por los musulmanes responde más bien a criterios políticos de control del Mediterráneo occidental y no a razones económicas. Con la disolución del califato de Córdoba (V. CÓRDOBA, EMIRATO Y CALIFATO DE), las B. pasan a depender de la taifa de Denia (v. TAIFAS, REINOS DE).La historia de las islas es casi paralela. Tiene un carácter más diferencial la de Menorca con respecto a Mallorca e Ibiza. Desde fines del s. xi se convierten estas islas en foco de piratería y conservan cierta independencia aún bajo los almorávides (v.), a cuyo imperio se incorporan hasta principios del s. XIII. Durante la dominación almorávide se registran algunas incursiones de catalanes y pisanos en Ibiza (1114). Atraídos por sus posibilidades comerciales, se establecen en Mallorca genoveses y judíos. Estas mismas posibilidades comerciales son uno de los motivos de la ocupación de las islas por tropas del rey de Aragón Jaime I (v.), inducido a la conquista principalmente por las gestiones de los comerciantes de Barcelona.Reino de Mallorca. La conquista de las B. por Jaime I (Menorca es conquistada definitivamente por Alfonso III de Aragón en 1287) es, en realidad, una consecuencia de la expansión catalancaragonesa por el Mediterráneo (cfr. V. Salavert, Cerdeña y la expansión mediterránea de la Corona de Aragón, 12971314, Madrid 1957). Las B. constituyen el primer eslabón de la llamada ruta de las islas: B., Cerdeña y Sicilia; y entran .a formar parte del eje político y económico de la Corona de Aragón (V. ARAGóN, HISTORIA MEDIEVAL III). Mallorca se convierte en cabeza de puente hacia la costa beréber. Por testamento de Jaime I se crea, en 1276, el reino dé Mallorca (v.), heredado por Jaime II (v.) y que comprende, además de las B., los condados de Cerdeña y Rosellón y el señorío de Montpellier. Esta circunstancia y su propia situación hacen que las B. caigan también bajo la órbita de la política mediterránea francesa. Efectivamente, el reino de Mallorca es un aliado de los franceses contra el imperialismo aragonés, y tiene que hacer frente a las ambiciones comerciales de los genoveses sobre las islas, cada vez más codiciadas por los pueblos del Mediterráneo occidental (cfr. V. Salavert, El problema estratégico del Mediterráneo occidental y la política aragonesa: siglos XIVXV, en IV Congreso de Historia de la Corona de Aragón, Palma 1956; F. Mateu y Llopis, Posición de Mallorca en la historia económica medieval, Palma 1948).Rasgo común de la vida interna de las islas a lo largo de casi toda su historia es la rivalidad entre los payeses y la oligarquía de terratenientes residentes en las ciudades, prácticamente dueña de la economía y el gobierno local de las islas. Esta rivalidad ciudadcampo se agrava por la competencia de la burguesía mercantil, y en las ciudades se complica por la enemistad entre las grandes familias y entre cristianos y judíos. A éstos se debe el desarrrollo de la cartografía y la náutica con influencias genovesas, como el llamado Atlas catalán de Abraham y Jafuda Cresques (v. CARTOGRAFÍA I). El hambre y la peste negra (v.) (134751), contagiada ésta por los mongoles a los comerciantes genoveses y propagada por éstos, diezma la población (cfr. A. López de Meneses, Documentos acerca de la peste negra, en Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, VI, 1956, 322324). El proceso de disminución demográfica se continúa por sucesivos rebrotes de la epidemia de la peste. El abandono del campo contribuye además a concentrar la propiedad en muy pocas manos, acentuándose el contraste entre la riqueza de las ciudades de la costa y la pobreza del interior.Incorporación a la Corona de Aragón. Pedro IV de Aragón (v.) incorpora el reino de Mallorca a la Corona de Aragón (1343), representada por un gobernador general en las islas, que conservan sus instituciones y los privilegios concedidos por Jaime 1. A pesar de la conversión de los judíos, continúan las rivalidades con los cristianos, mantenidas a lo largo de la Edad Moderna. Los descendientes de los judíos conversos (chuetas), comerciantes y prestamistas en su mayor parte, son objeto también de los ataques de los payeses en sus propios barrios (call de Palma, p. ej.), desde fines del s. xiv (cfr. J. de la Puerta, Historia de los judíos de Mallorca, Palma 1951; M. Forteza, Els descendents del jueus conversos de Mallorca, Palma 1966).El descubrimiento de América afecta negativamente al comercio mediterráneo y a la prosperidad de las B., al desviarse la ruta comercial hacia el Atlántico. El movimiento de las Germanías (v.), desde fines de 1520, enfrenta a Mallorca e Ibiza hasta que las tropas reales consiguen dominar la sublevación (1523). A lo largo del s. xvi, los turcos atacan varias veces las islas antes de su derrota en Lepanto (v.). Durante la guerra de Sucesión española (v.), las B. siguen el partido del archiduque Carlos. Menorca es ocupada por una escuadra angloholandesa (19 nov. 1708), incorporada a Inglaterra por el tratado de Utrecht (v.) y definitivamente recuperada por España en la paz de Amiéns (1802), después de una breve ocupación francesa. Algunas instituciones y todos los privilegios de las islas desaparecen por el Decreto de 28 nov. 1715, que forma parte del Decreto de Nueva Planta dado por Felipe V, aumentando a partir de entonces la decadencia de las B., un tanto atenuada por la fundación, en 1778, de la Soc. Económica de Amigos del País (cfr. J. Llabrés, La Real sociedad mallorquina de amigos del país y sus trabajos para incrementar nuestro tráfico marítimo en el siglo XVIII, Palma 1947), por las inversiones de algunos emigrantes de la Península durante la guerra de Independencia (v.) y por la desamortización de bienes eclesiásticos a partir de 1836. Desde principios del s. XX, el auge del comercio, la industrialización y el turismo han cambiado la fisonomía de las B.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: Además de la citada en el texto, G. SABATER, Historia de las Baleares, Palma 1959; ío, Mallorca, ayer y hoy, Madrid 1961; J. MELIÁ, Cap a una interpretació de la história de Mallorca, Barcelona 1967; J. LLABR£s BERNAL, Noticias y relaciones históricas de Mallorca, Palma 195859; B. BARCELó, El segle XIX a Mallorca, Palma 1964; 1. MACABIcx, Historia de Ibiza, Palma 196567; F. MARTí, Breve historia de Menorca, "Panorama Balear" 40, Palma 1954; M. VEROAGUER, La dominación británica en Menorca, "Panorama Balear" 8, Palma 1952.
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