Balaguer, Víctor
Categoria:
Biografía GER
Escritor y político catalán, una de las figuras principales de la Renaixença. N. el II dic. 1824, en Barcelona en cuya Universidad estudió leyes y m. en Madrid (1901). Fue un personaje de vida muy agitada, que puede condensarse en la trinidad decimonónica de periodismo, literatura y política. Como periodista colabora en el Diario de Barcelona (firmándose Julia), formando parte de la "juventud dorada" barcelonesa de los años de 1840, interviniendo en la fundación de El Catalán ( 1847) y La Corona de Aragón (1854), del que se separa luego para crear, con Lluís Cutchet, El Conseller (1857), siguiendo los impulsos del catalanismo histórico. Pero su labor principal de escritor se reparte en las dos lenguas. Su obra lírica catalana se recogió en Lo Trobador de Montserrat (1861), éste había sido su seudónimo al publicar su primera poesía, en 1857, y en Esperances i récords ( 1869), que abarca los temas religiosos y amorosos, estos últimos de ardoroso sensualismo romántico, que hacen pensar en el modernismo a lo Darío o a lo Rueda. No obstante, es su Oda a la Verge de Montserrat, quizá la mejor de sus composiciones líricas, llena de unción y que marca la personalidad de su autor. Sus versos Ta grandesa, Senyora, no repare / Si avui te parla en catala ma veu / cifran, a juicio de Maragall, todo el valor entrañable de la Renaixença, que tanto impulso recibiría de la actividad balagueriana. En efecto, B. fue un propagador decidido de los Juegos Florales, no sólo en Cataluña, sino fuera de ella.Por el tono de sus poesías, B. hace pensar inmediatamente en Zorrilla. Como el vallisoletano, se deleita en los temas regionales o nacionales; Lo Cap de N’Armengol, Les quatre pals de sang, Los voluntaris catalans (de 1860), yen castellano Don Juan de Serrallonga ( 1858), tema ya tratado por los dramaturgos clásicos, Wifredo el Velloso, en colaboración con Juan de Alba, Don Enrique el Dadivoso y Juan de Padilla.
Como autor dramático, tal vez sea mayor su importancia. Sus tragedias anuncian, en cierto sentido, las de Guimerá. Estas Tragedies (1876) escritas en un catalán incorrecto, pero vigoroso, declamatorio y altisonante, están en verso y fueron traducidas por él mismo a prosa castellana. La mayoría de ellas recrean ambientes clásicos: La Mort d’Aníbal, CoriolCl, L’ómbra de Cessar, Lo festí de Tibullus, La Morl de Neró, Saffo - donde se detiene en la muerte de la poetisa-; si no son de argumento original, tienen un acompañamiento histórico y erudito. La tragedia de Llívia se remonta a los tiempos de Munuza, cuando la invasión árabe. L ’última hora de Colon y Lo guant del degollat, reflejan, la primera, un conocido episodio de la historia española, la segunda, otro más recóndito de la aragonesa. Les Esponsalles de la Morta, recrea el tema de Romeo y Julieta, mientras que Lo Comte de Foix y su segunda parte (Raig de Lluna), versan sobre las consecuencias de la batalla de Muret, tema muy caro al autor.Ya se ha apuntado la influencia de Zorrilla, sobre todo en lo tocante a la elección de los temas y al fácil desenvolvimiento en verso retórico. Por este camino del romanticismo, se tropieza, indefectiblemente, con las reminiscencias de otros autores. Entre los españoles, alguien ha pensado en la grandilocuencia de Quintana, entre los extranjeros, la verbosidad oratoria de Lamartine - orador y político más que lírico- y la atmósfera de sus baladas recuerda las de Schiller y Walter Scott, maestros de amplia resonancia, sin que a veces dejen de escucharse ecos byronianos, afectados de desorden lírico. En suma, todo el acervo de la poesía romántica, fuertemente teñida de historicismo nacionalista. Una gran impresionabilidad que abarca toda su obra, ya sea lírica, narrativa o dramática, es a juicio de algún crítico, equívoca para la poesía de B. Por una parte, implica desbordamiento y entusiasmo, por otra, revela una personalidad enteca demasiado permeable a diversas influencias. Mientras que para la crítica moderna catalana, el papel más importante de B. radica en este incontenible entusiasmo en la promoción cultural y poética del renacimiento catalán, para otra, más clásica, su valor estriba en El Trovador de Montserrat, que "es todo Balaguer" (Maragall).Esta debilidad impresionista, cimentada en su actitud romántica, aparece con más nitidez en sus obras históricas y críticas. Los frailes y sus conventos (1851), puede aún suministrar noticias sobre las órdenes monásticas españolas. La Historia de Cataluña ( 1860-63) es mera propaganda catalanista. Por último la Historia política y literaria de los trovadores (1878-79), escrita durante su destierro en Francia, da una visión romántica de la poesía provenzal.
En 1892, B. volvió a tomar el tema desarrollado en las Naves Tragedies, 1879 (es decir, las mencionadas Comte de Foix y Raig de Lluna), que, junto con La jornada de Panissars, precedido todo de un Próleg, intitulado Anima Mare, constituyeron la trilogía Las Pirineus, sino la más lograda, sí la más ambiciosa de todas sus obras. Las consecuencias de la Cruzada Albigense, la voz de los trovadores, cantores de la libertad y el amor del mundo románico en el escenario de los Pirineos, constituyen el esquema del poema, al que no faltan escenas de verdadero dramatismo. Felipe Pedrell compuso la ópera de título análogo, cuyo prólogo se estrenó en Venecia en 1897 y, entera, en el Liceo de Barcelona en 1902.La actividad política de B. comienza en 1854 y representa los intereses de los industriales catalanes, como progresista. Como corresponsal de El Telégrafo asiste a las campañas de liberación de Italia (1859) y compone un poema sobre la libertad que están conquistando los italianos (Eridania). Mis recuerdos de Italia, publicado probablemente en 1870, suman a estas experiencias las de su viaje oficial como diputado, en tal año, para ofrecer la corona a Amadeo de Saboya. Emigrado a Francia en 1866, es más tarde diputado en las Constituyentes de 1869, siendo gobernador y varias veces ministro, incluso con la Restauración, desempeñando las carteras de Ultramar y Fomento. Se preocupó de las Filipinas y de sus problemas etnográficos y su progreso técnico, dejando en todos los cargos públicos que ocupó fama de administrador intachable. Como poeta de Juegos Florales, puede decirse que B. cantó copiosamente a la Patria, proclamándose a sí mismo "regionalista de patria, no de secta", al amor siguiendo la fogosidad, agrandada por su visión romántica, de los trovadores y a la religión, donde quizá alcanzó la voz más pura y sincera. Desplegó, muy al estilo de su tiempo, la pródiga actividad del "hombre de letras".ANDRÉS SORIA.
BIBL.: V. BALAGUER, Poesías Completas, Madrid 1874; ÍD. Obras Completas, Madrid - Barcelona 1889-1892; Vida política y parlamentaria del Excmo. Sr. D. Víctor Balaguer..., Villanueva y Geltrú 1880; A. ELÍAS DE MOLINS, Diccionario biográfico y bibliográfico de escritores y artistas catalanes del s. XIX, I, Barcelona 1889; A. PAGES, Víctor Balaguer, Madrid 1875 (biografía); I. RUIZ CALONJA. , Historia de la Literatura Catalana, Barcelona 1954.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.