Babilonia I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Ciudad de la antigua Mesopotamia situada en la orilla del Éufrates. Sus ruinas reciben actualmente distintos nombres según las colinas de restos a que aluden (Qasr, Merkes, Isam’Umrám ibn `Alí, Bábil), la última de las cuales es el nombre antiguo de B. (Búbiltl) , aunque su denominación primitiva fue Kúdingir (sumerío). La ciudad debió ser fundación sumeria, si bien entonces no estaba situada a orillas del río. Aparece citada en un documento de Sarkálisarri (s. XXIIII a. C.), quien construyó en ella un templo. La tradición recuerda que lulgi de Ur la destruyó. La importancia de B. comienza después de la caída de Ur III, cuando las invasiones amorreas cambian el panorama étnico y cultural de la Baja Mesopotamia. Sumuabum funda la 1 dinastía de B., fortifica la ciudad y comienza la expansión de su poderío imponiendo su hegemonía a las ciudades vecinas, obra que consolida Simulailu (1816-1751) y sus sucesores Awilsin y Sinmuballit.El Estado babilónico propiamente dicho se organiza bajo la égida de Hammurabi (v.) (1728-1686). Este monarca incorporó a su reino las grandes ciudades mesopotámicas que se habían agrupado bajo las dinastías de Isin y Larsa, llegando sus dominios desde Siria hasta el Golfo Pérsico, después de la conquista de Mari. Reguló la vida social y económica de B. mediante la promulgación de su famoso Código, que culminaba la labor legislativa anterior tal como se nos presenta en el Código de Urnammu, las Leyes de Esnunna y el Código de LipitIstar de Isin. El Estado babilónico tiene un carácter urbano muy acusado y las ciudades conservan cierta autonomía, lo mismo que los grandes templos, pero en ellas actúan los gobernadores reales nombrados por Hammurabi. B. es el centro comercial y cultural más importante de su tiempo. La obra de este monarca se desmorona en los reinados de Samsuiluna (168548), Abiesuh (164720) y los sucesores de la I dinastía de B. El Sur se separa con una dinastía independiente que recoge las viejas tradiciones sumerias. Mursil I, rey de los hititas, en una audaz incursión destruye B. después de saquearla e incendiarla.En él agitado s. xvi a. C. los casitas de origen norteoriental se apoderan de B. y fundan una dinastía que en vano trata de mantener su grandeza anterior. Sin embargo, como capital del nuevo reino entra en el concierto de los grandes de la época y sus mercaderes se relacionan en todo el Oriente Próximo. Derrocados los casitas, B. cae en poder de la II dinastía de Isin, que consigue un renacimiento de la ciudad, principalmente en el reinado de Nabucodonosor I (ca. 1125). El renacimiento de Asir;a (v.) bajo Tiglatpileser I significa el comienzo de las intervenciones asirias, que culminan con la incorporación de B. al Imperio del Norte como ciudad tributaria, aunque conservó su autonomía y el enorme prestigio de su glorioso pasado. En la época sargónida, sufre un control más estricto, pero en ocasiones mantiene su independencia con Eriba Marduk II y Mardukapalidina II.El espíritu de rebeldía de la ciudad se mantuvo siempre tenso, y la conciencia de su personalidad le llevó a continuas rebeliones, algunas de las cuales le acarrearon saqueos y destrucciones, como ocurrió en tiempos de Senaquerib. Reconstruida más tarde, volvió a sublevarse y fue sitiada por Asurbanipal. Hasta el 626 a. C. reinó Kandalanu, vasallo de Asiria. En tiempos de su sucesor Nabopolasar, los babilonios, aliados con los medos, lograron derrotar a la potencia asiria y comenzó un renacimiento babilónico que, si bien fue fugaz, alcanzó un esplendor extraordinario. Es la época caldea de la ciudad durante la cual adquirió el carácter de gran metrópoli descubierto por la arqueología. Nabopolasar es el rey libertador (625-606) que restaura los templos y murallas de B. y asume el viejo titulo de "rey de B., de Sumer y Akad". Le sucede Nabucodonosor II (v.) (605-562), que continúa la labor de su padre con una actividad extraordinaria y extiende el poder de B. hacia Occidente, destruyendo Jerusalén y ampliando sus conquistas, hasta el punto de que su Imperio llega desde Gaza hasta la isla de Tilmum. Su hijo y sucesor Amelmarduk (561-560), y luego Nergalsarusur (559-556) carecen de interés hasta la figura de Nabonid (555-539), que vuelve a demostrar una gran personalidad política. Sin embargo, los días de B. estaban contadu.s. En el 539 a. C., Ciro (v.) se apodera de B. y la incorpora al Imperio persa, conservando sólo el prestigio de la ciudad, por lo que añade a sus títulos el de "rey de Babilonia". Pero el eterno espíritu de rebeldía provoca la ira de los persas y Jerjes 1 (v.) la priva de su carácter de ciudad real, destruyendo la Torre de Babel (v.) y la estatua de Marduk. Alejandro Magna (v.) la conquista en el 331 y en ella muere. La ciudad sufrió los avatares de las luchas que siguieron a la muerte del gran macedonio. En el 275 a. C. Antíoco funda SCICUcia, obligando a parte de la población a trasladarse a la nueva ciudad, con lo cual B. sufre un golpe mortal para su porvenir. En el 173 a. C., recibe una colonia griega y se la dota de un teatro y de un gimnasio. De 161 a 122 a. C., cambia de dueño nueve veces, lo que demuestra los malos tiempos que corrían para esta ciudad. En el s. t es ya una ciudad abandonada.T’. t.: AsuR: SUTIERIA I; MGSOPOTAMIA II.F. PRESEDO VELO.
BIBL.: R. KOLDEWEY, Das uidererstelrcude Babillon, Berlín 1825; Babitlomen, en Reallesikon dcr Assilriologte, Berlín 1928; P. Bosco GiNIPLRA, Historia de Oriente, Barcelona 1928; E. UnGUER, Arte asiriobabilónico, Barcelona 1932; S. A. PALLIS, Tlre Antiquity ol Iracl, Copenhague 1956; 11’1. Movssy, Babilonia, Buenos Aires 1962; A. CHANIPDOR, Babilonia, Barcelona 1963; G. CONTENAu, Antiguas civilizaciones de Asia Anterior, Buenos Aires 1963.
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