Ayacucho I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Capital del departamento del mismo nombre en el Perú. 24.374 hab. Situada a 2.750 m. sobre el nivel del mar. Temperatura media anual: 17,5°. Etimológicamente A. es palabra quechua, que significa "rincón de muertos". La ciudad española fue fundada en 1539 con el nombre de San Juan de la Frontera de Huamanga, como punto intermedio entre Lima y Cuzco, y se denominó de la frontera por serlo en la lucha contra el inca refugiado en Vilcabamba. Pronto se advirtió que el lugar donde se había establecido la población era malsano, y en 1540 se trasladó la ciudad a su emplazamiento actual, distante 12 Km. al S del primitivo. En las cercanías del nuevo asentamiento tuvo lugar en 1542 la batalla de Chupas, en la que Diego de Almagro el Mozo, que tras asesinar a Francisco Pizarro (v.) se había constituido en el caudillo rebelde contra las autoridades, fue derrotado por el ejército del rey, al mando del gobernador Vaca de Castro (v.). Para conmemorar este acontecimiento se trocó el título de la naciente población por el de San Juan de la Victoria. Creada sede episcopal en 1609, es cabeza de arzobispado desde 1966. En 1784 A. fue designada como una de las siete intendencias del virreinato peruano. Es sede de un Tribunal Superior de justicia. Tiene siete planteles de educación secundaria, de ellos uno particular. En 1677 el obispo Castilla y Zamora estableció la Univ. de San Cristóbal, que después de haber sido clausurada en 1886, reabrió sus aulas en 1957.En 1814 A. se señaló por su participación en los movimientos revolucionarios precursores de la emancipación. A 31 Km. de distancia de la ciudad se encuentra la llanura de la Quinua, escenario de la batalla de Ayacucho (9 dic. 1824), donde el ejército del virrey La Serna capituló ante las fuerzas del ejército libertador, al mando de Sucre. En homenaje a esta acción de guerra se dispuso en 1825 que la ciudad mudara por tercera vez su nombre por el que actualmente lleva. En A. se promulgó en 1839 la Constitución política fuertemente autoritaria y centralista, que estuvo en vigor hasta 1856. Después de la derrota ante el invasor chileno, en A. se instaló el Gobierno, asistido de una Asamblea legislativa (1881). En 1919 se reunió en la misma ciudad el Congreso regional del Centro. A. alcanzó desde sus primeros años una gran prosperidad, si bien a mediados del s. xix se inició una etapa de letargo, como resultado de la emigración de las principales familias, entre las que figuraban los marqueses de Valdelirios, de Feria y de Mozobamba del Pozo.La ciudad posee bellas perspectivas y su campiña se ha granjeado merecida celebridad. Llamada "ciudad de las iglesias" por el número e importancia de las mismas, que colocan a A. en lugar excepcional dentro del arte peruano (v. III). Son famosas asimismo las conmemoraciones religiosas de la Semana Santa, que atraen a turistas del extranjero, hasta donde ha llegado la fama del colorido local pocas veces igualado, y en cuyos principales actos interviene la población entera, por lo que puede hablarse de una "teatralización" de la Pasión del Señor. Las imágenes, aunque rústicas, poseen excepcional atractivo, y una de las escenas más típicas es la que rememora el encuentro de Jesús con su Madre en la vía del Calvario, en medio de un lúgubre tañido de campanas y con la única iluminación de velas que empuñan los millares de asistentes.A. cuenta con un aeropuerto, y es punto troncal en la carretera longitudinal LimaCuzco; se conecta con la costa por la vía, en construcción, de los Libertadores. El arte popular ayacuchano ha alcanzado difusión mundial, y es muy celebrada la habilidad manual de los artesanos alfareros sobre todo en la ejecución de los "nacimientos" (especie de retablos en miniatura, con abigarrada y colorida imaginería), así como en las "cruces" (crucifijos con todos los símbolos de la Pasión). También han logrado nombradía al tallar la denominada "piedra de Huamanga" (especie de alabastro) y con el tejido de alfombras. En 1617, se reveló en A. la identidad de la famosa Monja Alférez (Catalina de Erauso). A. es la cuna del obispo Oré, notable como lingüista, y del caudillo Andrés Avelino Cáceres.G. LOHMANN VILLENA.
BIBL.: Documental del Perú, 5, Lima 1968.
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