Autopsia I. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
Necropsia o a., es el examen anatómico, minuciosamente practicado sobre el cadáver con un fin investigador. Podemos distinguir dos clases de a.: la primera llamada a. judicial o legal, y la segunda denominada a. clínica. Aquélla trata de esclarecer el diagnóstico médico en relación con una cuestión de Derecho, determinando la causa precisa de la muerte a fin de obtener las consecuencias legales pertinentes. La a. clínica fundamenta su práctica en aclarar la etiología y patogenia del proceso morboso determinante de la muerte.Historia. Como práctica, la a. era conocida desde muy antiguo; no obstante, apenas se empleaba, debido, entre otras razones, al respeto que a través de las diferentes culturas ha infundido la idea de la muerte y la materialidad del cadáver. Esto traía como consecuencia un mal conocimiento de la Anatomía y Cirugía, frenando, en suma, el avance de la Medicina en general. Destacan, no obstante, focos aislados donde se practicaba la a., y uno de los más característicos fue la llamada escuela de Alejandría, teniendo a Herófilo como su principal representante. Después de un amplio periodo de tiempo en que prácticamente se olvida su uso, es A. Vesalio (151464) el que la incorpora al estudio de la Anatomía con las inquietudes propias de un hombre del Renacimiento. Más tarde es Morgagni el que en 1761 mantiene su práctica en vigor, con la creación de una nueva especialidad: la Anatomía patológica. En el s. xix la a. alcanza su máximo auge con la creación de la escuela de Viena, capitaneada por Rokitansky, y la de Berlín, con Virchow a la cabeza. Una idea de la importancia que se confiere a su práctica en épocas posteriores la encontramos en la frase del fisiólogo francés C. Bernard: "Estudiando la muerte es como puede el médico iniciarse en el difícil y sagrado problema de la vida".En la actualidad, la práctica de la a. necesita unos requisitos indispensables para su ejecución, tales como lugar, persona encargada de realizarla y características propias de dicha intervención. Deberá realizarse en lugares autorizados para ello que reúnan las condiciones especiales exigidas, tales como Institutos anatómicos, Facultades de medicina, hospitales y todos aquellos lugares que por expresa orden judicial se determinen. De igual manera, el personal deberá estar constituido por médicos forenses o bien cualquier otro facultativo con atribuciones para su práctica. Las características de la a. son, en general, su sistematización, minuciosidad y totalidad. En primer lugar se efectúa una inspección general del cadáver y de sus distintos órganos en conjunto, para en una fase posterior individualizar este estudio, completándolo con los análisis microscópicos y bioquímicos de las "diferentes partes que se consideran necesarias, todo lo cual quedará exactamente reflejado en el oportuno protocolo de la a. judicial, documento que encierra las conclusiones finales tras dicha práctica.Técnica. Dentro de la gran variedad de sistemas, el más empleado es el siguiente: en un primer tiempo se abren conjuntamente las cavidades torácica y abdominal por medio de una incisión que va desde el mentón hasta la horquilla esternal y desde allí se dirige hacia la parte externa del tórax, descendiendo por su cara lateral y posteriormente por la del abdomen, terminando en el pubis y coincidiendo a este nivel con la incisión simétrica realizada en el lado opuesto (fig. 1). Tras liberar las inserciones claviculares, diafragmáticas y el peto esternocostal, se desprende la superficie anterior toracoabdominal, quedando al descubierto ampliamente ambas cavidades. Entonces se realiza un estudio in situ de su contenido, y más tarde el examen detallado de cada uno de los órganos integrantes de ellas. Posteriormente, se realiza una incisión transversal (de oreja a oreja) en el cuero cabelludo, disecando un colgajo anterior sobre la frente y otro posterior hacia el occipital, para que el hueso del cráneo quede al descubierto; en este momento, se sierran transversalmente, en un mismo corte, cráneo y cerebro (fig. 2), examinando cuidadosamente su contenido; igualmente, se observará la base del cerebro, separándola previamente mediante la sección de la tienda del cerebelo, cintillas ópticas y médula; de esta forma, se extraen conjuntamente cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo, quedando al descubierto la base del cráneo, lugar de asiento de numerosas lesiones producidas por traumatismos.El estudio del cuello se realiza completando la incisión primera de la fig. 1 con otras dos, una de ellas a lo largo del borde inferior del maxilar, y la otra bisacromial (fig. 3).La boca y la faringe se pueden observar mediante un corte de sierra efectuado longitudinalmente en el borde del mentón, separando posteriormente ambas ramas maxilares. El estudio de la cavidad raquídea se realiza sólo algunas veces, bien por imperativos clínicos o por así solicitarlo la diligencia judicial. Se traza una incisión a lo largo de la columna vertebral con posterior disecación de las inserciones musculares paravertebrales, penetrando en el conducto raquídeo a través de las láminas laterales de los cuerpos vertebrales. En miembros y espalda, amén de la inspección de conjunto, se pueden realizar cortes en sus estructuras musculares con el fin de descubrir posibles traumatismos inadvertidos.La fase final será el estudio por separado de las distintas vísceras y de su contenido, así como los estudios anatomopatológicos y analíticos toxicológicos que el caso requiriese. Todos estos datos y resultados serán minuciosamente descritos y redactados, constituyendo el informe final de la a. Aunque han sido muchos los beneficios que la práctica de la a. ha proporcionado, al lograrse un mejor conocimiento de las causas morbosas y consecuentemente un gran avance en las ciencias médicas, parte de la sociedad sigue manteniendo una comprensible oposición a ella, por la tradicional revefsencia debida a los cuerpos de los difuntos, que fueron elemento constitutivo de la persona humana.V. t.: ANATOMÍA.F. BELINCHUN DE LUCIO.
BIBL.: R. ROYOVILLANOVA, Medicina legal, Madrid 1953; L. DEL Rfo Y LARA, Manual de Anatomía patológica general, Autopsia y Embalsamamiento, Zaragoza 1923; R. ViRCHOW, Técnica de las autopsias, Madrid 1894.,(
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