Australia IV. Historia. HIST.
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Historia
Primeros habitantes. Cuando llegaron los primeros europeos al continente australiano, sus aborígenes (aprox. unos 300.000) vivían en plena Edad de la Piedra, agrupados según una rudimentaria organización tribal (v. III). Las principales tribus o grupos locales con unidad de lengua, eran los arando y pintibu en A. Central y los murngin y tiwi en las costas de los territorios del Norte. Aunque las diferencias de creencias y costumbres no permiten demasiadas generalizaciones, puede decirse que los aborígenes desconocían la agricultura y la domesticación de los animales, salvo el perro; vivían de la caza de animales terrestres, que normalmente capturaban con lanzas y, a veces, con boomerangs, y de los productos vegetales que recogían y preparaban las mujeres; sus refugios eran rudimentarios; el matrimonio monógamo estaba estrictamente regulado, con predominio del régimen patriarcal en, el Oeste y el matriarcado en el Este; y la mayor parte de las tribus profesaban creencias totémicas. Los aborígenes están hoy en trance de extinción. En 1954, sólo quedaban unos 40.000 puros y 30.000 mestizos, la mayor’ parte de los cuales viven en reservas y con un nivel cultural similar al que tenían hace 300 años.El descubrimiento. Es posible que el descubrimiento europeo de A. se realizara en el s. xvi, como parece demostrarlo el hecho de que sus costas septentrionales. aparezcan perfiladas en los mapas portugueses y españoles de la época. Por lo demás, se dice que la expedición de Magallanes (1522) avistó las costas occidentales; se sabe que la cartografía francesa representaba con trazos inseguros la costa de A., a la que llama "lava la Grande" (1542); y, a fines del s. xvi, Pedro Fernández de Quirós (v.) le daba el nombre de "A. incógnita". Durante el s. xvii, se llega a mayores precisiones. El portugués Godinho de Heredia toca en el cabo Van Diemen (1601). El holandés Willem Janszoon explora el golfo de Carpentafia (1605). En 1606, un súbdito español, Luis Vaez de Torres (v.) descubre las Hébridas, circunnavega Nueva Guinea y atraviesa el estrecho que separa esta isla del continente, estrecho que recibe su nombre. En el mismo año, Janszoon recorría todo el litoral oriental de A. Entre 16.16 y 1644, los holandeses, por iniciativa de Van Diemen, realizan innumerables viajes a A. Dirck Hartog explora las costas occidentales, reconociendo la bahía de Sha rck (1616). El navío Guldene Zupard recorre las costas meridionales (1627). En 1642, Abel J. Tasman descubre las islas de Tasmania y Nueva Zelanda y el archipiélago de Fidji y, en 1644, penetra en el golfo de Carpentaria y da a A. el nombre de Nueva Holanda. A la época de predominio holandés sucede la de exclusivismo británico. Y, entre 1768 y 1771, el capitán james Cook (v.) realiza varias expediciones que, tras completar el reconocimiento de las costas orientales, desde el cabo Howe al de York, demuestran que A. es una isla.Colonia penitenciaria. En su viaje de 1770, Cook había desembarcado en Bahía Botánica, tomando posesión del sudeste del continente, en nombre del rey de Inglaterra. Poco después, el Gobierno británico que, desde la independencia de las colonias norteamericanas, buscaba un lugar adecuado para deportar a los autores de delitos menores que atestaban las cárceles inglesas, envió (1787) al capitán Arthur Phillip con unos 1.000 hombres, de los que 800 eran presos, para establecer en A. una colonia penitenciaria. Con esta finalidad se fundó (enero de 1788) Port Jackson, la actual Sydney, en la región que se llamó Nueva Gales del Sur. Y, pese a la dificultad de sobrevivir en una tierra extraña, con escasísimos medios a su alcance y olvidados del Gobierno metropolitano, la población aumentó con nuevas oleadas de presos. Sin embargo, ya desde 1793, llegaron algunos campesinos británicos, como inmigrantes libres; y en 1797 se introdujeron las primeras cabezas de ganado, procedentes de África del Sur.Partiendo de Port Jackson, comenzó la sistemática exploración del interior del continente que, a principios del s. xix, fue llamado por Matthew Flinders Tierra Austral, nombre adoptado oficialmente poco después. En 1828, toda A. estaba bajo la nominal soberanía de Gran Bretaña. Las exploraciones se intensificaron: se cruzaron los Montes Azules (1813), se recorrió la cuenca del Murray(1817-44) y se llegó al actual Estado de Victoria (1831). Con las exploraciones, aumentó el número de establecimientos; por eso, el periodo 182040 es de consolidación y expansión. Se introdujo el cultivo del trigo; pero, sobre todo, se extendió rápidamente la cría de ovejas, a causa de la progresiva demanda de lana de las industrias textiles inglesas. Entonces surgió el problema de los squatters, pastores nómadas que ocupaban la mayor parte de las tierras de Nueva Gales del Sur y los territorios recién explorados. Su ilegal ocupación de las tierras provocó abundantes disputas con los settlers o campesinos. A. era ya una tierra de promisión, no una peñitenciaria. Por fin, tras una revuelta de los colonos, en 1840 (para Tasmania en 1853) cesó el envío de deportados. Ya no hubo sino inmigración libre.La fragmentación política y el oro. A poco de perder su condición penitenciaria, las nuevas colonias surgidas unas veces por iniciativa particular (Wakefield en A. del Sur) y otras por disgregación de Nueva Gales del Sur, recibieron su estatuto. Inicialmente, no hubo más autoridad legalmente reconocida por Gran Bretaña que la del gobernador de Nueva Gales; pero, poco a poco, se fueron separando territorios y surgieron, como colonias separadas, Tasmania (1825), A. Occidental (1831), A. Meridional (1836), Victoria (1851) y Queensland (1859). Entre 1850 y 1860, Gran Bretaña concedió Gobiernos responsables a todas ellas, salvo A. Occidental, que no lo lograría hasta 1893.De gran trascendencia fue el descubrimiento del oro, hallado por primera vez en Nueva Gales del Sur y, después (1851), en mayor cantidad, en Victoria. Tuvo un inmediato y profundo efecto sobre el desarrollo australiano. Hubo un espectacular aumento de población que se sextuplicó en cinco años (185155), llegando al medio millón. El oro atrajo aventureros de todo el mundo que, especialmente los chinos, plantearon un serio problema a la comunidad australiana. Los pastores abandonaron su trabajo para buscar oro y estuvieron a punto de acarrear la ruina de los squatters. Los recién llegados exigían el reconocimiento de sus derechos políticos y pedían tierras. Sin embargo, todo se superó. El precio de la lana siguió subiendo. Cuando el oro disminuyó y muchos buscadores desearon asentarse en la tierra, los gobernantes les dieron satisfacción con la Ley Torrens, que liberó algunos grandes dominios pastoriles, para repartirlos entre los nuevos granjeros. Y se inició el crecimiento de una gran industria. Mientras tanto, proseguía la exploración del continente: Ludwig Leichhardt fue el primero en cruzar A. de E a O (184448); y John McDouall Stuart hizo lo propio de S a N (1862), siguiendo una ruta que se adoptaría en 1872 para tender la primera línea telegráfica. El resultado fue que los establecimientos proliferaron por toda A.La Commonwealth australiana. Constituidas por inmigrantes europeos que buscaban un mundo mejor, todas las colonias deseaban una sociedad igualitaria, sin el clasismo de la que habían abandonado. Así, aceptaron el principio de una educación obligatoria, laica y gratuita; apoyaron el desarrollo económico; y, ante la falta de inversiones privadas, fueron los Gobiernos quienes acometieron tareas fundamentales, como la construcción de ferrocarriles. Tal fue la labor realizada en la segunda mitad del s. xrx; pero es en los últimos 15 años de dicha centuria cuando se alcanzaron los resultados más espectaculares en los aspectos laboral y federativo. Efectivamente, es entonces cuando se organizan las Trade Unions, primero de los obreros calificados; después, de los mineros; por fin (1886), la Unión de los Esquiladores. La caída de los precios y la subsiguiente depresión lanzó a los obreros a la acción directa y a las grandes huelgas de 189094. El fracaso de éstas indujo a los trabajadores a actuar en el campo político, creando su propio partido, el laborista.Los australianos, que habían adquirido conciencia de su propia personalidad, se dieron cuenta de que tenían que actuar unidos, especialmente en la defensa, para lo que sería conveniente crear una federación de las colonias. Desde 1885, aumentaron los partidarios de esta idea, cuya primera plasmación tuvo lugar en 1887, cuando se creó una flota común a todas ellas. Poco después, Nueva Gales del Sur presentó un proyecto federalista que, aceptado por las otras cinco colonias en 1899, fue sometido al Parlamento británico y aprobado por éste (1900). El 1 en. 1901 comenzó a existir la federación de las seis colonias con el nombre de Mancomunidad australiana o Commonwealth Of A. Diez años después, los territorios del Norte se incorporaron a la Mancomunidad y el mismo año (1911) se creó el Territorio de la capital federal de Canberra, con lo que se completó la actual división, territorial.Las guerras mundiales. El primer Gobierno federal, presidido por E. Barton, del Partido Liberal, se preocupó principalmente de organizar la maquinaria administrativa de la Mancomunidad; también planeó, entre 1901 y 1916, las directrices sociopolíticas de los años futuros. Preocupado por defender el país, mantener el nivel de vida y buscar la justicia social, impuso medidas militares, como la creación de una marina de guerra, y dictó una legislación social que estaba a la vanguardia del mundo (salario mínimo, pensiones de vejez e invalidez, subsidios a la maternidad, etc.). En la I Guerra mundial, prometió inmediato apoyo a Gran Bretaña, "hasta el último hombre y el último chelín"; y sus soldados, todos voluntarios, se destacaron en las acciones marinas, en la campaña de los Dardanelos y en Francia.Los años veinte estuvieron presididos por la coalición del Partido Nacional y el nuevo Partido Agrario, con S. M. Bruce como Primer Ministro. Patrocinó una fuerteinmigración, cuyos resultados fueron desalentadores. Para desarrollar la economía, contrajo onerosos empréstitos del exterior. Así, en 1929 se produjo la depresión y su caída. Los laboristas, dirigidos por J. H. Scullin, que le sucedieron, no fueron capaces de superar la crisis de 1930. Y un nuevo partido, A. Unida, tuvo que encararse (1932) con el problema de la recuperación económica y con el de tomar medidas para hacer frente a la amenaza de la H Guerra mundial. En ésta, de nuevo, A. estuvo al lado de Gran Bretaña, distinguiéndose sus tropas en los frentes del Pacífico, Oriente Medio y Mediterráneo.
La segunda mitad del siglo XX. El Partido Laborista, que había vuelto al poder durante la guerra, no pudo detener la inflación en la paz y, sobre todo, ante el problema del comunismo muy fuerte en las Trade Unions, se escindió en dos grupos: Demócrata y Australiano, cercano éste al comunismo. Por ello perdió las elecciones de 1949, sucediéndose una coalición de liberales y agrarios, dirigida por Robert G. Menzies. Éste, que defendía la iniciativa privada, favoreció, sin embargo, el poder federal frente al de los Estados, financió grandes proyectos hidroeléctricos, patrocinó un programa de inmigración que añadió, entre 1946-60, 1.600.000 hab. a A., estimuló la industrialización y las inversiones de capitales británicos y norteamericanos, y diversificó el comercio exterior, abriendo nuevos mercados en Asia, América y Europa.En 1966 Menzies, después de ejercer el poder durante 16 años, renunció a su cargo de Primer Ministro. Siguió gobernando el país la misma coalición liberalagraria con H. Holt (1966-67), McEven (provisional), Gorton (1968-71), W McMahon (1971-72) y M. Fraser (1975-83). En diciembre 1972, los laboristas ganaron las elecciones, y G. Whitlan gobernó hasta 1975. Volvieron al poder en marzo de 1983, con R. Hawke, que se mantuvo hasta 1992, siendo entonces sustituido en su puesto de Primer Ministro por P. Keating, también del Partido Laborista.M. A. LÓPEZ OLLERO.
Muy importante ha sido el giro de la política exterior australiana. Frente al pacificismo que había dominado en A. hasta la H Guerra mundial, confiando en la seguridad que le daba su aislamiento, la amenaza de una invasión japonesa (1942) le obligó a reflexionar. Así su política exterior, desde entonces, se ha basado en pactos regionales como el ANZUS, con Nueva Zelanda y EE.UU., la SEATO (v.) o el Plan Colombo, con los países vecinos. Otro aspecto importante a considerar, es el acercamiento de A. a EE.UU., país con el que firmó varias alianzas defensivas y económicas, y un cordial y relativo alejamiento de Gran Bretaña, sobre todo tras el ingreso de este país en la CEE, con lo que A. perdió los privilegios económicos que gozaba con Gran Bretaña. En 1968 A. concede la independencia a Nauru (v.) y en 1975 a PapuaNueva Guinea (v.). A. acaba el s. xx con una situación social y económica estable (salvo lo desproporcionado entre su extensión y sus habitantes) y unas perspectivas excelentes cara al s. xxi. BIBL.: CH. MOUNTFORD, Pinturas australianas aborígenes, Barcelona 1964, C. SALAZ, Australia, su descubrimiento y denominación, Madrid 1963; A. G. L. SHAw, Story of Australia, Londres 1955; A. BUCHLER, Oceanta y Australia, Barcelona 1963; CHA. JULIEN, Histolre de POcéanie, París 1971; C. KELLY, Australia Franciscana, Madrid 1965; S. H. RoBERT, Hisoory of Australian Land Settlement 17881920, Melbourne 1925; G. BAYLEY, Australian Commonwealth, Londres 1924; A. TOUSSAINT, Historia del Océano Indico, México 1984.
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