Ática HIST.
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Historia
1. Situación y características. Región de Grecia. El A. constituye la zona este de Grecia central e históricamente la comarca de Atenas. Propiamente, es una gran península que une las tierras centrales de Beocia (v.) y Lócride con el Peloponeso, bordeada al NO por el golfo de Corinto y al SE por el golfo Sarónico. Territorio eminentemente marítimo, domina a la vez los caminos del mar y de la tierra. A esta situación excepcional, más que a la riqueza de su suelo, menos que mediana, ha debido el A. su posición como centro de Grecia. Predominan al SE las áreas montañosas, Pentélico, Himeto, etc., a cuyo pie se abren llanuras de tierras de labor como las de Maratón, Atenas y Eleusis. La más rica es la de Atenas, que une a esta condición la de gozar de buenos puertos (Falero, El Pireo) y una posición fácilmente defendible. Las posibilidades agrícolas y ganaderas del á. fueron siempre escasas. Tras las reformas de Solón (v.), la agricultura se polarizó en el olivo casi en régimen de monocultivo. Respecto a las riquezas mineras destacaron las minas de plata de Laurion y las canteras de mármoles (Pentélico).2. Poblamiento. Los atenienses del periodo clásico, cuan. do el A. había pasado a ser en su totalidad territorio ateniense, se envanecían de su condición autóctona y reconocían como primeros pobladores a los míticos pelasgos (v.). Hoy sabemos que a mediados del segundo milenio Atenas era el centro de un principado micénico y que otros ocupaban el territorio del Á. Los indicios más antiguos de poblamiento corresponden al periodo heládico medio. El mito de Teseo muestra en forma poética un aspecto de las complejas relaciones entre las ciudades del Á. y la Creta minoica.No parece que la invasión doria llegara a afectar al A. y, al igual que en Atenas (v.), puede deducirse que los dorios (v.) no consiguieron establecerse en ella. Esto explica no sólo la pretensión de autoctonía, sino las buenas relaciones y el pretendido parentesco con los jonios. Según la tradición histórica judía, el A. estaba dividida en 12 Estados entre los cuales los más importantes eran Cecropia (nombre primitivo de Atenas), Eleusis y Maratón, formada por la unión de cuatro ciudades. Durante tiempo, estos centros habían mantenido su independencia, acompañada de luchas intestinas, hasta que Teseo habría unificado el Á. bajo la soberanía de Atenas. El proceso fue bastante más complejo y con frecuencia intervinieron en 61 factores religiosos. Las aldeas donde se tributaba culto a Atenea se unieron bajo los erecteidas y establecieron su centro en la futura Atenas. Otras uniones fueron la anfictionía de Epacria o la de Mesogea. Tricoryntos, Oinoe y Probalintos, verdaderas aldeas, fueron polis durante mucho tiempo.La unión del A. confirió a Atenas un territorio que para los niveles habituales griegos puede considerarse extenso. Los 2.650 Kmz del Á. (incluyendo Salamina) hacían de ella la segunda potencia territorial de Grecia en cuanto representaba una tercera parte del dominio de Esparta (v.). Alcanzó un máximo de 8.400 Kmz, superior al de la liga de Beocia (2.580 Kmz). Esta unión política no implicó en igual grado la unión espiritual. Las rivalidades de las viejas ciudades se mantuvieron en las disputas entre los antiguos demos. Así fue famosa la existente entre Palemos y Hagnonte, cuya rivalidad era tal que excluía el matrimonio entre sus gentes. En la lucha política estas rivalidades tuvieron una considerable influencia. A este periodo de independencia de las localidades del Á. se referían también las aspiraciones aristocráticas. Los eupátridas pretendían ser descendientes de los jefes locales del A. unificada por Teseo. Varias localidades, demos, llevaban nombres de algunas familias nobles como los Escambonidas, los Filaides, los Bustadas, etcétera. A fines del s. vi, ca. el 508 a. C., el número total de los demos del Á. era de unos 170, aunque no estamos informados por igual respecto a su origen y formación.Entre los distintos demos existían diferencias marcadas. No eran las menos importantes las vinculadas a razones económicas. Los demos de las zonas costeras, donde predominó paulatinamente una población de marineros y comerciantes, los de las tierras llanas dedicadas a la agricultura y los de las zonas montañosas pobres sostenían intereses muy distintos. En Á. predominó siempre la población campesina y por ello la influencia, en teoría, de los demos rurales sobre la vida política de Atenas fue muy notable.
3. Estructura socioeconómica. Sin entrar en el desarrollo de la historia militar, hay que tener en cuenta algunos problemas socioeconómicos que afectaban singularmente a los demos del A. En primer lugar, el de los hektemoroi, aparceros obligados a pagar en concepto de arriendo un sexto de la cosecha. Habida cuenta de las formas habituales de la aparcería en la Europa Medieval y Moderna, este pago parece insignificante, pero hay que tener en cuenta la pobreza de las cosechas en Grecia. Teniendo en cuenta que el deudor y sus familiares podían ser vendidos como esclavos, y lo reducido de las parcelas, no parece que los latifundistas del A. pasaran de poseer (en los casos más favorables) 10 Ha. Dado el aumento de la población, a pesar de las múltiples medidas de regulación de la natalidad, la situación de los campesinos del Á. a fines del s. vu aparece como desastrosa. Aunque Solón suprimiera estas condiciones, la situación del campesino no pudo mejorar rápidamente. Las importaciones masivas de trigo barato procedente de la zona del mar Negro arruinaron la producción triguera. La concentración en el cultivo del olivo, propuesta por Solón, requirió tiempo. La asociación del olivo, la higuera y la vid que muestra Aristófanes no debió conseguirse inmediatamente.Es interesante observar cómo, después de Solón, la agrupación de los partidos, representantes de intereses económicos muy distintos, se realiza según zonas geográficas del A. Las zonas montañosas del sur y este del A. sostuvieron la causa de Pisístrato (v.). Los Alcmeónidas hallaron el mayor número de partidarios (paralioi), en sus tierras de la costa SO, mientras el partido aristocrático de los eupátridas, los bien nacidos, era conocido como grupo de la llanura. Con estas medidas, el carácter del A. como país de pequeños agricultores quedó plenamente establecido y en esta masa campesina, los artesanos, marineros, pescadores o comerciantes representaron una minoría reducida. Pese al desarrollo de las formas democráticas, los intereses de las zonas rurales continuaron siendo representados por las familias aristocráticas, los jefes de las fratrias o sus descendientes. Sin duda, los problemas locales fueron más tenidos en cuenta o pesaron más en el ámbito de la población campesina que los grandes proyectos y esquemas políticos elaborados en Atenas. A pesar de los esfuerzos de Pisístrato v.) para consolidar la importancia de lo colectivo (la ciudadanía ateniense) sobre lo local el demos de origen, aún tuvo que instituir un colegio de jueces ambulantes para atender las necesidades y problemas de las localidades del A.La reforma de Clístenes agrupando los 170 demos, fueran aldeas, comarcas o barrios, en las 30 tritias significó una nueva concepción del demos. Éste tuvo su jefe electivo, o demarco, que podía no ser el viejo aristócrata aunque nadie le impedía ser elegido, un consejo y varios funcionarios. La ciudadanía ateniense pasaba a ser tal en cuanto el ciudadano pertenecía a un demos y éste, el llamado demótico, figuraba en su documentación como tal. Si en ocasiones existía una solución de continuidad entre los demos que constituían una tritia, esto era debido a la unión de centros religiosos tuyo culto estaba vinculado estrechamente con la antigua aristocracia del demos aislado. En realidad, la reforma de Clístenes pudo perjudicar a otros grupos aristocráticos enemigos, pero mantuvo intacta la fuerza de sus aliados. Si la reforma de Clístenes aumentó la importancia de los demos del Á. no consiguió con ello asegurar el monopolio político de los Alcmeónidas.4. Influencia de los acontecimientos. Es difícil juzgar hoy hasta qué extremo la ocupación persa de A. (480479 antes de Cristo) dañó la vida de la región, vista su inmediata recuperación económica. En realidad, el periodo de la Penteconteia no ofrece una descripción demasiado detallada de la vida económica del Á. En líneas generales, la actividad artesana (singularmente la cerámica) aparece centrada en Atenas y al comercial entre Atenas y El Pireo. La importancia de la actividad mercantil y artesana del Á., si fue notable desde el punto de vista del balance económico, no debe hacer olvidar que sólo una reducida parte de la población (entendiendo por tal la que gozaba de plenos derechos de ciudadanía ateniense y no la servil empleada en la misma) hallaba trabajo y sustento en estas actividades, continuando la prioridad numérica de los campesinos en la vida económica del territorio de Atenas.Las guerras del Peloponeso (v.) impusieron un duro cambio en este cuadro. La política militar de Pericles (v.) era realista en cuanto preservaba el potencial humano del A. (incluso sus ganados) bajo los muros de Atenas y la inmensa área fortificada constituida por los llamados muros largos que unían Atenas a El Pireo. Gracias a estos últimos, Atenas podía continuar recibiendo los indispensables suministros trigueros y mantener a los habitantes del A. mientras las tropas espartanas se agotaban en anuales campañas veraniegas practicando una política de tierra quemada. La tragedia humana de estos campesinos obligados a llevar una vida ciudadana, lejos de las actividades habituales, y su nostalgia de las labores campesinas ha sido descrita suficientemente (pese a sus apariencias cómicas) por Aristófanes (v.). Si se tienen en cuenta las sistemáticas talas de olivos practicadas por los espartanos, la destrucción de las construcciones rurales y la aparente interrupción total de la actividad de los campesinos, sorprende su recuperación una vez conseguida la paz. No obstante, la atracción de la vida ciudadana, con su continuo drenaje de potencial humano, la agricultura del A. consiguió recuperarse durante el s. IV a. C. Es un tanto dudoso afirmar o conocer hasta qué punto la crisis social del s. IV a. C. afectó a la población campesina del A. Lo cierto es que a partir del s. III a. C., cuando Atenas había dejado de ser una potencia política y no era ya un gran centro comercial, la agricultura ática, centrada en la higuera, el olivo y la vid, sin apenas otra ganadería que los animales de labranza, pasó a ser, como lo fue bajo la dominación romana, la principal base económica del territorio de Atenas.Desde los tiempos de Solón hasta Aristófanes, la condición social del campesino ático cambió notablemente. Serían imposibles de explicar las formaciones de hoplitas que Atenas movilizó repetidamente, incluso las de infantería ligera (v. EJÉRCITO II) sin existir una cierta prosperidad por parte de los campesinos, al menos la suficiente para adquirir un equipo militar cuyos precios no podían considerarse módicos. La realización de las campañas y los periodos de actividad militar continuaron coincidiendo con los de descanso en los trabajos agrícolas entre sementera y cosecha y en cierto modo la vida del pequeño agricultor ático puede ser definida como "burguesa" en cuanto los periodos de duro trabajo iban seguidos por otros de prolongado descanso. Los agricultores atenienses no parecen haber sido tentados por los proyectos expansionistas de fundaciones o deducciones coloniales, cleruquias, emprendidos en tiempos de Pericles. Prefirieron seguir en sus pequeñas parcelas familiares más que lanzarse a la explotación de lejanos latifundios. Con la excepción del periodo de reclusión ciudadana durante las guerras del Peloponeso, el campesino no era considerado "pobre" (este término se aplicaba, en cambio, al proletariado urbano); incluso, junto a los ricos, aparece en Aristófanes como una fuerza conservadora y pacifista. Artesanos y campesinos necesitaban de la paz que permitía el libre comercio. En cierto modo, el campo penetraba en la Atenas de Aristófanes, y no sólo a consecuencia de la guerra. Ya jenofonte insiste en una figura humana desconocida un siglo antes, el "hidalgo campesino", y la costumbre de poseer casa en Atenas y casa en el campo se generalizó para continuarse, quizá sin interrupción en el sistema de villas tan frecuentes en Á. durante la época imperial romana.Ciudades. Propiamente, aparte Atenas, no puede hablarse de ciudades en Á., pero ello no excluye que existieran núcleos habitados de cierta importancia, en ocasiones con población muy superior a la de algunas ciudades de otras regiones de Grecia.En las proximidades de Atenas se hallan, camino de El Pireo, el demos de Colona donde naciera Sófocles (v.). Éste es el escenario de una de sus más bellas obras: Edipo en Colona. La localidad tenía un santuario de Demeter, protectora de la vegetación, y otro de Atenea y Neptuno "protectores de los caballos". Junto a Colona se hallaba la "Academia" o jardín de Akademos, donde profesara Platón, vecino de Colona. En Kifisia vivió y poseyó fincas el gran mecenas ateniense de la época de Adriano, Herodes Ático, pero entre las localidades inmediatas a Atenas destaca, entre las áticas, el puerto de El Pireo. Temístocles (v.) supo ver en él el gran puerto que debía sustituir a Falero. Un gran urbanista, Hipodame¡ de Mileto, proyectó la planta de la ciudad y sus directrices de crecimiento. Quizá el propio Temístocles (v.) se ocupó de construir sus arsenales, concluidos por Pericles. Éste terminó los muros largos, concebidos por Cimón, el cordón umbilical que unía Atenas al mar. Sus tres puertos, Zea, "gran puerto" y Munichia, permitían su desarrollo conjunto como base naval y puerto comercial. Su compleja historia fue estrechamente unida a la de Atenas, puesto que poseer El Pireo o debilitar sus defensas era también dominar a Atenas. Con la decadencia de Atenas perdió su importancia y Estrabón la describe como una aldea de pescadores.Falero, el viejo puerto de Atenas antes del desarrollo de El Pireo, conservó siempre los viejos santuarios erigidos por la piedad o los votos de los marineros. Allí situaba la tradición los más bellos episodios de la historia marinera de Atenas. La actual Vari, el antiguo demos de Anagyous, conserva de su pasado la "cueva de Pan" embellecida por Archédemos. La isla de Salamina, hoy base naval y territorio militar, guarda entre sus recuerdos visibles las ruinas de la vieja Salamis, península de Pounta en el golfo de Hagios Georgios. Al sudeste de Atenas se halla Thorikón, una de las localidades más antiguas del Á. A partir del 409 a. C. se convirtió en el puerto de las minas de Laurion, convenientemente fortificado. De su pasado queda, aparte sus dos puertos, el teatro, el santuario de Demeter y Cora y, como pruebas de un pasado más antiguo, un poblado y una necrópolis micénicas. Laurion muestra los restos de sus antiguas explotaciones mineras inciadas por Pisístrato, abandonadas en el s. I a. C. y abiertas nuevamente en el s. XIX. Los restos de la minería antigua permiten distinguir los pozos de extracción del mineral, plomo argentífero, que alcanzan 130 m. de profundidad, y los talleres de lavado, depuración y fundición del mineral. En el cabo Sunion se .conservan los restos del antiguo demos y del santuario de Poseitión donde se celebraban las "pequeñas Panateneas". La imagen de las ruinas del templo del Sunion puede considerarse hoy la vista más prodigada y quizá más bella de la zona marítima del Á.El demos de Ikaria, junto a la actual Ekali, conserva los restos del santuario de Dioniso. Según el mito, allí el dios transmitió a un mortal, Ikarios, los secretos del cultivo de la vid, allí nació Thespis que en las fiestas locales "inventaría" el teatro. Poco antes de Maratón se halla una de las Villas de Herodes Ático, llamada de la Concordia Inmortal, y el santuario. de Amphiaraos (Amphiareion), una divinidad salutífera. Allí aparece, junto. a las ruinas del templo y el teatro, el edificio en el cual los enfermos practicaban la "incubación". Según la leyenda, durante el sueño la divinidad revelaba a los enfermos la terapéutica más adecuada para sus males. Aunque no monumentales, los restos de las canteras del Pentélico constituyen un interesante documentos histórico que muestra las técnicas utilizadas para su explotación. Maratón conserva, aparte las evocaciones que inspira la contemplación del campo de batalla, el famoso Soros o túmulo, cuya base mide 185 m. de perímetro y en el que fueron sepultados los hoplitas y guerreros atenienses muertos en la batalla. De la antigua Maratón apenas se reconocen unos pocos restos.Ramnunte, centro del demos homónimo, era famosa por sus defensas y por el santuario de Nemesis que en el pasado siglo dio lugar al hallazgo de los restos de la famosa escultura. Este santuario se halla en lo alto de la acrópolis y continuó siendo frecuentado en época imperial romana. En Ramnunte nació el conocido orador Antifonte. La actual residencia real de Tato¡ se halla en las proximidades del antiguo demos de Decelia, junto al puerto y camino natural que unía Atenas con Eubea. Fue teatro de numerosos hechos de guerra.Eleusis es, sin duda, la localidad más conocida del Á. Era uno de los demos más antiguos del territorio, centro de un Estado, en tiempos gobernado por Eumolpo. Según la leyenda, Demeter, en busca de Cora raptada por Hades, se había alojado allí gozando la hospitalidad de Celeo. Agradecida la diosa obsequió al joven Triptólemo, hijo de Celeo, con un grano de trigo y le enseñó su cultivo. En torno a esta leyenda nació en Eleusis el gran santuario de Demeter y más tarde la celebración de los misterios que se mantuvo hasta la caída del paganismo.Eleusis mantuvo su independencia durante mucho tiempo. Sólo en el s. vil los atenienses consiguieron derrotar a las tropas locales e incorporarla a su territorio. Sin duda, fue su prestigio religioso lo que le permitió conservar cierta autonomía. Los sacerdotes continuaron reclutándose en las mismas familias y anualmente, en el mes de boedromion, una procesión religiosa partía de. Atenas desde la puerta del Dipilon para trasladarse a Eleusis, a 20 Km. de distancia, y celebrar las grandes fiestas eleusíneas. Durante éstas, al contrario de las celebradas en el mes de anthesterion, febreromarzo, llamadas "pequeñas eleusíneas", se celebraba la iniciación en los misterios. Durante la época de los Antoninos (v.), Eleusis gozó de gran prosperidad. En el s. iv las fiestas decayeron y, finalmente, fueron prohibidas durante el reinado de Teodosio II. Se intentó cristianizar el lugar construyendo algo más cerca de Atenas (s. v) el gran convento de Dafne, en un antiguo santuario de Apolo, dedicado a la dormición de la Virgen. Eleusis conserva aún el recinto del santuario, sus puertas, grandes y pequeños propileos, el Plutonion, el Telesterion o lugar de iniciación en los misterios, y el templo. De la ciudad hay numerosos restos en su acrópolis, donde ha sido posible reconocer su origen micénico.V. t.: ATENAS; GRECIA.ALBERTO BALIL.
BIBL.: F. BAULIER, Gréce, París 1953; H. BENGTSON, Griechische Geschichte, 3 ed. Munich 1965; O. MAuLL, Geografía del Mediterráneo griego, Barcelona 1928; G. GLoTz, La ciudad griega, 2 ed. México 1957; W. G. FoRREsT, El origen de la democracia griega, Madrid 1966; C. W. J. ELIOT, Coastal Demes of Attika, Toronto 1962; V. EHRENBERG, The people of Arístofanes, 3 ed. Nueva York 1962.
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