Asturias, Miguel Ángel
Categoria:
Biografía GER
Escritor guatemalteco, premio Nobel de Literatura en 1967, N. en la ciudad de Guatemala el 10 oct. 1899. Abogado en 1922, sostiene la tesis El problema social del indio, primera expresión de su actitud social; fue cofundador de la Univ. Popular, que ha prestado valiosos servicios a la cultura y artesanía del país. Movido por su inquietud social, pronuncia allí una serie de conferencias que reúne después en el volumen Arquitectura de la vida nueva. En 1924 marcha a Francia, donde permanece hasta 1936. En la Sorbona es alumno de la cátedra de Altos Estudios del prof. Georges Raynaud, bajo cuya dirección y en colaboración con el escritor mexicano J. M. Gonzaléz de Mendoza, traduce el Popol-Vuh, libro sagrado de los indios quichés de Guatemala. Deslumbrado por el mundo mágico quiché que le reveló el Popol-Vuh, semejante en estilo al surrealista, escribe Leyendas de Guatemala (1930).También elabora poemas y, en 1946, aparece su primera novela importante, El Señor Presidente, cruda descripción del terror y la degradación que acarrea una dictadura. En Guatemala funda el "Diario del Aire", radiodifusor informativo, el primero de su índole en el país. Contrae matrimonio con Clemencia Amado, con quien tuvo sus dos hijos, Rodrigo y Miguel Angel. La revolución del 20 oct. 1944, que inicia un periodo democrático de 10 años, repercute hondamente en su vida; acepta el nuevo régimen y toma posición ante la agresividad de los Estados Unidos. Viaja mucho por América del Sur, como agregado cultural de la embajada de Guatemala en Buenos Aires, pasando a París como ministro consejero y, de allí, a El Salvador, ya con cargo de embajador; pero, a poco, le sorprende la caída del presidente Arbenz, víctima de la intervención de Estados Unidos, y, herido en su patriotismo, A. no reconoce el gobierno espurio de Castillo Armas y se exila en Buenos Aires (1954).
Los relatos de Hombres de maíz (1949); la trilogía sobre la explotación bananera del Caribe: Viento fuerte (1950), El Papa verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960); la novela Weekend en Guatemala (1956), también de tema antiimperialista, así como numerosos artículos para diversos periódicos de América y Europa, son los hitos de esta nueva etapa, que se caracteriza por nuevos viajes: a China, Japón, varias veces a la URSS, : Guatemala, Cuba, Venezuela, México y otros países. En Buenos Aires contrae segundas nupcias con Blanca Mora y Araujo. Se establece en Génova, y allí recibe la notificación oficial del gobierno soviético que le concede el Premio Lenin de la Paz (1966).
En Guatemala, entre tanto, se precipitan los acontecimientos, se suceden varios cambios de gobierno hasta la elección de Julio César Méndez Montenegro (1966), quien le nombra embajador en París. La aceptación de este nombramiento provoca reacciones de protesta en varios círculos intelectuales, debido a que el nuevo Gobierno guatemalteco representa los mismos intereses nacionales y extranjeros que han creado las condiciones en que vive el pueblo que él retrata en sus novelas y cuentos. Sin embargo, su prestigio no cesa, culminando con la concesión del Premio Nobel de Literatura.
Su labor menos asida a lo perdurable está integrada por las piezas teatrales: Soluna (1957), La Audiencia de los Confines (1957) y Chantaje, Dique seco y El rey de la altanería, publicadas en Buenos Aires en 1964. No es facultad suya el dominio del arte escénico, pues cae en excesos, según la crítica más ponderada; el equilibrio de la construcción dramática se rompe y, por ende. el desarrollo lógico y natural de la trama. Tampoco es la poesía su dimensión mayor, aunque en ella su nivel es alto, nivel que se ha movido de manera ascendente al ritmo de la excitación temática. En el libro Sien de Alondra (1948) recoge los poemas escritos desde 1918. Allí su poesía es vernácula, la patria actual y la ancestral del Popol-Vuh le proporcionan la esencia amorosa que satura sus poemas. El círculo temático se ensancha, al convertirse en desterrado viajero, como consecuencia de la contrarrevolución de 1954. En Buenos Aires escribe, entre otros poemas, Alto es el Sur, canto de exultación a la República Argentina, y la oda Bolívar, obras nacidas de una conciencia que ya está inmersa en América. Clarivigilia primaveral es su esfuerzo poético más sostenido y más extenso, inspirado en la naturaleza, historia y vida de Guatemala. Es un poema saturado del surrealismo del Popol-Vuh, una orgía de imágenes y metáforas, el barroquismo surrealista exaltado al extremo.
En la literatura narrativa está su lugar más propio. Su creación más valiosa es la de un pequeño universo, el de su pueblo indígena y mestizo, con sus supersticiones, angustias, luchas y esperanzas; es el dolor de una raza oprimida; la pintura de horrores dictatoriales y del agro nacional con sus trabajadores explotados por empresarios nacionales y extranjeros; es la protesta contra la intervención política norteamericana ya la vez la expresión del regocijo de quien con su creación sirve a su pueblo ya los pueblos hermanos. En el estilo de A. se advierte una cuantiosa riqueza verbal que, no obstante, le es a veces insuficiente para expresar la mayor exuberancia de su fantasía, y de ahí la elaboración de palabras compuestas que proporcionan verdadero deleite. El periodo es entrecortado, nervioso, ágil, medido; y de ahí su ritmo, ya que no deja de estar presente como poeta en todo cuanto hace. El lenguaje queda con frecuencia distorsionado, porque la fusión de los elementos integrantes no la ejecuta la razón sino la subconsciencia.
Un cenit de su producción es Hombres de maíz. El mito está en la base de esta novela de trama esotérica que, por eso, parece un retablo de episodios y escenas, generalmente dramáticos, aunque con cierta unidad in- terna. El "realismo mágico" que profesa el autor tiene en esta novela su mejor expresión. M. en Madrid el 9 jun. 1974.
E. TORRES ESPINOSA.
BIBL.: M. A. ASTURIAS, Obras Completas, Madrid 1968; P. F. DE ANDREA, Miguel Angel Asturias. Anticipo Bibliográfico, "Revista Iberoamericana" 67, México 1969; Homenaje a Miguel Ángel Asturias. "Asomante" 3. San Juan de Puerto Rico 1968; L. LÓPEZ ALVAREZ, Conversaciones con Miguel Ángel Asturias, Madrid 1974.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.