Asturcántabra, Región I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
Se extiende al norte de la península Ibérica entre Galicia y el País Vasco, el mar Cantábrico y la Meseta. Consta de una franja litoral de relieves suaves o de llanuras, y un interior montañoso con alturas que sobrepasan a menudo los 2.000 m. Bajo una atmósfera atlántica, el paisaje repite monótonamente los matices verdes vinculados a bosques naturales y de repoblación, o a los praderíos en que se apoya una actividad agraria fundamentalmente ganadera. La existencia de yacimientos mineros (carbón asturiano, azufre y cinc santanderinos), la salida al mar, y las posibilidades de los ríos, han permitido un proceso de industrialización que apenas ha sobrepasado el nivel de la siderurgia y la química pesadas. La población opone la existencia de pequeñas regiones urbanas estrechamente vinculadas a la franja litoral y prelitoral, y las áreas rurales de poblamiento disperso en aldeas. El conjunto reúne a las provincias de Oviedo (Asturias) y Santander (15.854 Kmz).1. El medio físico. Dos grandes unidades caracterizan el relieve: una región litoral de rasas y terrazas marinas, de serranías costeras, y de depresiones y valles longitudinales; y una región interior, de mayor robustez y altitud, que comprende a su vez una zona de sierras prelitorales externas, incluyendo a los Picos de Europa, y otra región de altas serranías interiores, correspondientes a la divisoria con la Meseta septentrional. La estructura opone materiales paleozoicos en la mayor parte de Asturias, frente a los secundarios de Santander; sin embargo, el paisaje morfológico apenas registra la diferencia de edad, puesto que las calizas de una y otra época, esculpidas en relieves vigorosos, caracterizan ambas provincias, salvo al oeste astur, donde los materiales silíceos del Paleozoico inferior ocasionan formas más pesadas y monótonas. Tras la formación de la penillanura pretriásica que arrasa a los pliegues hercinianos, y la sedimentación secundaria que respeta sólo al macizo paleozoico del occidente astur, el plegamiento alpino ocasiona en este último montañas de estilo germánico, al este de Santander de estilo jurásico, y en el resto de estilo sajónico. La erosión glaciar y la violenta erosión fluvial del Cuaternario, han dejado aquí profundas huellas, a la vez que un proceso de carstificación muy original que caracteriza a los relieves calcáreos.Al escalonamiento latitudinal del relieve, corresponde otro de orden climático. En la región costera la atmósfera es húmeda y tibia (1.0001.100 mm., 1314° de media anual y oscilaciones anuales y diurnas muy moderadas), mientras en el interior llueve más (1.5002.000 mm.) y los inviernos son largos y fríos (apenas superior a 9° en Reinosa y San Martín de Oscos, y a 60 en el puerto de Leitariegos a 1.525 m. de altura). En la costa, la distribución estacional de las precipitaciones presenta un mínimo estival (47,8 mm. en julio y 58,7 en agosto, para Gijón) y un máximo muy marcado en noviembre y diciembre (122,1 y 123,8 respectivamente); enero es también muy húmedo (108,7) representando al igual que octubre (101,7 mm.) el principio y final del periodo lluviosopor excelencia. El mes más frío es febrero, con 9,1° de media en Gijón y el más cálido, agosto, con 22,5°. En el interior, el régimen pluviométrico continúa siendo análogo, mientras que las temperaturas se ven afectadas por una relativa disminución que encierra, no obstante, fuertes contrastes debidos a las diferencias de altitud y de exposición.
El escalonamiento es también botánico. En la costa y hasta los 500 m. de altitud, la vegetación originaria estaría formada por bosques y landas de tipo atlántico. La deforestación haría retroceder al primero y ganar terreno a la landa, integrada fundamentalmente por tojos y brezos. El primitivo bosque de robles (Quercus robur) y hayas en las vertientes más húmedas, o roble negral tocio (Quercus pyrenaica) y quejigo (Quercus lusitanica), es casi un recuerdo, hecha excepción de algunas masas forestales muy localizadas; a 61 han sucedido las masas de eucaliptos (E. globulus) y diversas especies de pinos (insignis y pinaster sobre todo). En fin, el prado seminatural ocupa amplias áreas. A partir de los 1.500 m. se inicia la degradación del bosque, que es sustituido por un matorral de enebros y brezos (Juniperus, Calluna vulgaris, Erica vagans y otros). Después comienzan los prados alpinos compuestos de Carex sempervivens y el trébol alpino. En los altos riscos, los suelos esqueléticos mantienen una raquítica vegetación de helechos, líquenes y musgos.2. La población. En 1965 el efectivo de Santander y Asturias sumó un total de 1.451.416 hab., lo que supone una densidad media de 92 hab/Km2 en el caso de Asturias (1.007.073 hab.) y de 84 en el de Santander (444.343). La población creció desde 1857 (756.970 hab.), de modo ininterrumpido, aunque moderadamente, alcanzando su máximo en el periodo 1950-60; en los últimos años, Asturias ha visto descender el ritmo de crecimiento debido a la crisis minera. El crecimiento vegetativo ha sido decisivo en el aumento, puesto que los saldos migratorios aparecen casi siempre negativos en lo que va de siglo. La natalidad, superior al 30% en 1900, ha decaído hasta el momento actual, en que apenas supera la media nacional (alrededor del 23%o); por fortuna, en Asturias se han superado los bajos índices de los años 40 y 50 (1800óo). Entre tanto, la mortalidad ha pasado del 25%o en 1900 al 8°00 en 1965.Los movimientos migratorios, de gran tradición ultramarina, y que en los últimos años han derivado hacia el Gran Bilbao y la Europa occidental, permiten observar la oposición entre una provincia de Santander, constantemente afectada por la emigración, y Asturias, en que las etapas de expansión minera han supuesto un cambio de signo (I Guerra mundial, efectos de la Guerra civil y primera expansión industrial de la posguerra) en los saldos migratorios:190110 191120 192130 193140 194150 195360 Asturias23.0001.874 38.04611.432 2.2402.164 Santander14.888 12.469 12.244 10.407 14.068 26.321 El fenómeno migratorio ha afectado también a la propia región. Las regiones montañosas, y las áreas litorales más alejadas de los centros’ urbanos e industriales, se han visto afectadas por un sensible retroceso de la población; casi dos tercios de los municipios asturianos tienen actualmente una población inferior a la de 1900; ya en 1950 el Centro astur contenía los dos tercios del efectivo provincial en oposición a sólo un 56% de 1900. La distribución de la población presenta los contrastes derivados de un medio rural regresivo y de unas áreas urbanas y periurbanas en expansión; la región central de Asturias, llamada también el Ocho asturiano, comprendida entre Gijón, Avilés, Mieres, Langreo y Oviedo, es un foco de fuertes densidades: en general, son superiores a 100 y 200 hay./Km2, y en algunos casos se acercan a los 500, sin tener en cuenta los municipios específicamente urbanos. En Santander, el fenómeno es parecido, aunque los núcleos de atracción se hallan más dispersos: triángulo Santander Torrelavega Reinosa.
Las regiones rurales oponen a su vez la Marina litoral y las áreas interiores. Estas últimas se hallan mucho más afectadas por la regresión, de acuerdo con un medio mucho menos evolucionado, más afín al pasado: todavía las viejas pallazas de techo de paja salpican algunas edificaciones de ciertas recónditas aldeas de las Asturias del sudoeste. En la Marina, el modo de vida mixto y una agricultura más progresiva permiten un mayor equilibrio. En ambos casos, el tipo de poblamiento en aldeas con casas separadas, se repite constantemente, siendo rara la dispersión absoluta. Las capitales de municipio suelen definirse por una mayor concentración de las edificaciones y por cierto empaque urbano proporcionado por determinados servicios; cuando desempeñan un papel comarcal, los rasgos urbanos se acrecientan surgiendo pequeñas villas comerciales y artesanales que diversifican sobre todo el poblamiento de la Marina santanderina y de la región litoral y prelitoral de Asturias. Es interesante una referencia al hórreo asturiano, que en la zona occidental continúa los caracteres del gallego y en el resto de Asturias y oeste de Santander adquiere unos matices propios. La misma casa rural, siempre de dos pisos, opone diferencias entre el oeste y el este, de acuerdo con una región que desde este punto de vista supone una transición entre Galicia y el País Vasco.3. Las regiones. Los rasgos morfológicos, no son los únicos que sirven para hacer una división regional, puesto que el proceso de industrialización y algunos aspectos de la vida agraria permiten establecer matices regionales que van más allá de una primera oposición entre las regiones litorales y las del interior.a) Las regiones costeras orientales. Bajo un clima suave y sobre la faja de rasas, colinas y serrezuelas, que casi nunca superan, los 500 m. de altitud, se extienden una serie de comarcas individualizadas por una agricultura intensiva, una ganadería en general muy avanzada y una actividad forestal y pesquera de tono medio.Al E se halla la Marina, separada en dos unidades a partir de Torrelavega: la Trasmiera y Ribamontán del Mar hacia el E y las Asturias de Santillana y el Oriente costero asturiano al O. Se trata de un área conquistada plenamente por la raza vacuna holandesa que hacia el O convive con la suiza, apoyada sobre un variado sistema de cultivos, en el que entran maíz y alubias, nabos y patatas, ballico y ray grass, más prados artificiales de trébol y alfalfa. La economía regional está basada casi exclusivamente en la venta de la leche y en un activo comercio ganadero presidido por las ferias y mercados de Orejo, Solares y Sarón, y sobre todo la de Torrelavega, en el E. La vida urbana se ha desarrollado en esta porción oriental con mayor fuerza que al O, ya que Santander (v.), ciudad, y Torrelavega representan un plano superior, bajo el cual se encuentran pequeñas villas que destacan sobre todo cuando representan funciones marineras (Ribadesella y Llanes en Asturias, San Vicente de la Barquera y Santoña en Santander) o turísticas (Laredo en Santander). Hecha excepción de la industria de las dos primeras ciudades, las manifestaciones fabriles existentes están en su mayoría relacionadas con la vida agraria, p. ej., la fábrica Nestlé en La Penilla, al sudoeste de la capital.b) La región central de Asturias. La costa central de Asturias, la cuenca de Oviedo o depresión prelitoral y la cuenca minera a mediodía de la anterior, constituyen una unidad regional muy clara, a pesar de la diversidad física. Existe una economía ganadera, de intensa producción de leche a tenor con la fuerte demanda de las ciudades regionales; el sistema de cultivos es análogo al anterior en el marco de una dedicación vacuna mixta holandesasuiza, con reliquias de las razas tradicionales a través de los correspondientes cruces. Aquí se encuentran las grandes fábricas asturianas de transformación lechera: OviedoArriondasSebares. Finalmente, es interesante subrayar que en la costa se ha creado una agricultura independiente del ganado, dominada por los frutales (en especial, el manzano, industrializado en Villaviciosa) y la patata temprana, además de cierta actividad pesquera.La personalidad regional proviene, sin embargo, de la minería y la industria. Aunque ya Jovellanos quiso sentar las bases de la explotación minera astur, habría de ser a mediados del s. xzx cuando se iniciase la puesta en marcha de la riqueza hullera de las cuencas del Nalón y del Caudal, que alimentaría las exportaciones por el puerto de Gijón, al que vitalizarían, y permitiría la creación de una siderurgia localizada sobre el carbón en Mieres y La Felguera, y en el puerto gijonés. Después de la Guerra civil española, la creación de otra siderurgia en Avilés (Ensidesa, cuyo primer horno se encendió en 1953), y recientemente de otra más en GijónVeriña, han fortalecido esta especialización minerosiderúrgica que apenas ha tenido otras derivaciones que no sean la de algunos conatos químicos. En efecto, la industria transformadora sólo está representada en el puerto de Gijón, que a partir de principios de siglo inició la batalla por la industria creando algunas empresas metalúrgicas, alimenticias y textiles que han germinado con posterioridad. Avilés y su ría han supuesto un caso espectacular. En 1940 no había más industrias que las de Arnao y San Juan de Nieva (abonos y cinc), ejerciendo el puerto una función pesquera y carbonera. A partir de 1957, la siderurgia será el motor de expansión que explica ese paso de unos 20.000 hab. en los años cuarenta a 74.700 en 1967.Todavía siguen trabajando en las minas unos 35.000 mineros, que habitan los poblados sombríos de los valles, sucesores de viejas aldeas. Dos ciudades dominan la cuenca minera: Mieres, cuya transformación parte de 1848 en que se funda la factoría siderúrgica y el establecimiento del ferrocarril a Madrid, contando con un centro urbano bastante digno; y Langreo, que forma hoy una microconurbación constituida por la vieja capital comarcal, una aldea vitalizada por la siderurgia, y otros núcleos surgidos en las últimas décadas á impulsos de nuevas industrias y barrios residenciales. El papel que Oviedo (v.) realiza en la región es el de una ciudad de servicios. Algunas villas cercanas son industriales, entre las que destacan Lugones y Trubia.c) Las montañas y valles del sudoeste asturiano. Entre las bajas brañas que dominan la Marina occidental y las altas brañas de los relieves de la divisoria occidental, que se extienden desde el río Trubia a los límites con Galicia, aparece un singular mundo regional, cuya originalidad deriva sobre todo del parentesco con la Galicia lucense. Ásperas sierras (1.3001.500 m.) de cuarcitas dominan áreas deprimidas y arrasadas coincidentes con afloramientos pizarrosos, dibujando formas amesetadas en las que se han encajado los valles. Hecha excepción de la rasa costera, que desde el este de Avilés hasta Ribadeo asienta una rica ganadería y una cierta actividad pesquera y forestal, el resto de la región conserva todavía muchos rasgos del pasado. Así la sobrevivencia de unta agricultura independiente del ganado vacuno, donde todavía cuenta algo la vid y el trigo, más la patata, en el marco de rotaciones anuales en manos u hojas (los Oscos, Degaña e Ibias, p. ej.), o en la quema temporal del matorral para la creación de pobres cultivos. La ganadería vacuna (prados, a veces regados, y cultivos forrajeros) se halla todavía poco evolucionada, y el ganado de carne sigue en buena parte dependiendo del pastoreo comunitario, junto con el lanar; aún subsisten algunas formas de trashumancia derivadas de los viejos "vaqueiros de alzada".La explotación de antracita del valle del Cangas, en decadencia, y la existencia de una infraestructura hidroeléctrica de envergadura (en el río Eo, sobre todo), apenas empañan el carácter rural de la región. No existe ningún centro comarcal con entidad suficiente para realizar una misión regional. En la costa destacan algo los puertos de Luarca y Navia; en el interior, Cangas del Narcea es centro comercial y carbonero; Salas y Tineo sirven respectivamente de contacto y relación entre la depresión de Oviedo y el interior. Únicamente las ferias y mercados ganaderos de estos núcleos logran superar el marco comarcal, pero en conjunto cada capital de municipio sólo pilota a éste.d) Las tierras medias de la Montaña. En la porción oriental de Santander y al sur de Trasmiera, en el valle medio del Besaya, hay una serie de comarcas rurales, de economía esencialmente ganadera, entre las que destaca por su originalidad los montes de Pas. Comprenden éstos los valles del Pas y del Miera, en los que la dispersión del habitat está acompañada por la posesión de varias casas o cabañas por parte de los ganaderos que se desplazan estacionalmente con sus ganados y se sirven de ellas. Antes de que llegasen a la Montaña las razas lecheras, los pasiegos habían especializado a la vaca pasiega en la producción de leche y la estabulación. Hacia 1870 se ensaya el cruce de la pasiega con la suiza; en 1892 entra en San Roque de Riomiera el primer toro holandés. Hoy continúa la comarca realizando una explotación ganadera con base en la hierba y los desplazamientos del ganado en altitud, habiéndose especializado en la recría. La influencia pasiega se extiende a la cuenca media y alta del río Asón, pero se detiene en el valle medio del Besaya, cuya personalidad deriva del centro industrial de Los Corrales de Buelna.e) Los altos relieves calizos de la región central y oriental. Se trata de un grandioso conjunto morfológico, cuya originalidad deriva de las calizas de montaña, de agrestes pendientes y muy carstificadas, que alcanzan su mejor expresión en el macizo de los Picos de Europa (2.519 m. del Naranjo de Bulnes, 2.652 de Torre Cerredo), poderosamente retocado por la erosión glaciar. Aquí se encuentran recluidas las viejas razas del país en el marco de una economía ganadera tradicional, especializada en la producción de carne, y de leche para la cría de terneros. Los valles medios y altos del Saja, Nansa y Deva, así como el valle de Campo (33% de la superficie de la provincia de Santander), constituyen el área actualmente ocupada por la raza tudanca, de la que todavía no hace más de seis años había 30.000 cabezas, enmarcadas en una organización del territorio de fuerte tono comunitario. En las altas cuencas la vida pastoril es exclusiva, pero en las medias alterna con una vida agrícola relacionada con la ganadería (maíz y cultivos forrajeros) o independiente (caso de la Liébana). En la vertiente meseteña de la cordillera, Reinosa se individualiza en el valle de Campóo por causa de la industria que ha reanimado vigorosamente a la comarca.Los altos valles y cumbres de Asturias continúan los rasgos de la Montaña, aunque la raza casina sustituye a la tudanca, con posibilidades cárnicas y lecheras ligeramente superiores. El macizo de Picos de Europa destaca desde todos los puntos de vista. Su núcleo central es el dominio del pastoreo caprino; la plataforma que rodea al anterior (2.100 m.) recibe en el verano al ganado ovino; otra corona de degradación cárstica (poljés, uvalas y grandes dolinas) sostiene con sus ricas praderías de verano al ganado vacuno; finalmente la orla exterior de valles es área de pastoreo equinoccial, donde están las aldeas (Tielve a 694 m., Sotres a 1.000 m. y Bulnes a 700 m.). El proceso de despoblación de todas estas montañas interiores se ha multiplicado en los últimos años, y las pobres aldeas o las pequeñas capitales comarcales (Campo de Caso, Arenas de Cabrales, Liébana, Cabuérüiga) pasan por difíciles momentos. La densidad de ocupación del suelo es siempre (salvo en Reinosa) inferior a los 20 hab/Km2.V. t.: SANTANDER I.M. FERRER REGALES.
BIBL.: M. FERRER REGALES, La ganadería asturcántabra, Oviedo 1964; íD, La región costera del oriente asturiano, Oviedo 1960; L. ADARO, 175 años de la siderometalurgia asturiana, Oviedo 1968; M. TERÁN, Vaqueros y cabañas en los montes de Pas, "Rev. Estudios Geográficos", VIII, Madrid 1947, 493536; íD, L. SOLÉ y OTROS, Geografía regional de España, Barcelona 1968; ID, Geografía de España y Portugal, IV, Barcelona 1958.
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