Asistencia Social I. Sociología. SOCIOL.
Categoria:
Sociología
La idea y la práctica de la beneficencia (v.) han estado habitualmente informadas por la caridad cristiana. Cuando la actividad benéfica de la Iglesia se vio coartada o sustituida por los poderes civiles, se dio paso a la beneficencia pública. Sin embargo, junto con el desarrollo de la justicia social se evitó cada vez más la palabra "beneficencia", tanto por sus reminiscencias eclesiásticas como por el sentido de gratuidad y favor hacia los beneficiarios. Se llegó así a la a. s., que corresponde a un estadio evolucionado en el que los beneficiarios, en sentido amplio, son todos los miembros activos de la sociedad y sus familias.La Reforma protestante vino a desmembrar el sistema de beneficencia organizado por la Iglesia, tanto por la codicia de algunos gobernantes deseosos de apoderarse de los bienes eclesiásticos como por las nuevas doctrinas heréticas de la supremacía de la fe y la superfluidad de las obras. A pesar del sistemático despojo de las propiedades de la Iglesia y organizaciones religiosas, rematado posteriormente con la desamortización en países que se habían conservado católicos, la secularización de la asistencia benéfica no pudo suprimir ni sustituir la actividad cristiana en forma de beneficencia privada.Han subsistido, pues, paralelamente la beneficencia y la a. s., pero con netas diferencias. La a. s. es más propia del Estado y de las Corporaciones públicas; los fondos para sus servicios deben ser también de carácter público, con una asignación asistencial genérica sin tener que concretarse a necesidades específicas; y los beneficiarios son, generalmente, los trabajadores y sus familias que necesiten auxilios de urgencia en situaciones no protegidas por los seguros sociales. La a. s. tiene como campo de acción una serie de necesidades ordinarias, ocasionadas por las características de la vida moderna, que no tenían razón de ser cuando la organización familiar se basaba en otros principios, los núcleos urbanos eran reducidos y había escasas comunicaciones entre ellos. Anteriormente el cuidado de los niños y ancianos, las dolencias pasajeras y las enfermedades corrientes no eran atenciones que rebasaran las posibilidades familiares, mientras que otros objetivos actuales como las colonias escolares buscan compensar condiciones antihigiénicas de los grandes núcleos urbanos e industriales.Una última e importante característica de la a. s., frente a la gratuidad y el favor de la beneficencia, es que se organiza para atender necesidades de quienes son miembros activos de la sociedad y de algún modo contribuyen al sostenimiento de las instituciones asistenciales, o pollo menos ponen su trabajo como base de la economía general. De aquí que pueda hablarse de que tienen "derecho" a esta asistencia, que suele así configurarse en la ordenación positiva. El hecho de pertenecer a la amplia colectividad laboral es lo que entraña el título a la a. s., aunque en algunas naciones desarrolladas la colectividad se amplíe al país entero, superando toda idea contractual o de compensación de riesgos hasta llegar a una "seguridad social" de tipo general e indiscriminado. En EE. UU., p. ej., todo trabajador puede inscribirse en la Social Security Federal, y su número de inscripción le sirve como identificación personal. De todo ello se deduce igualmente la distinción entre los seguros sociales y la a. s., aunque pueda haber ocasiones en que el Estado incluya a ambos en un "plan general de seguridad social", como recomendó en Inglaterra el Informe Beveridge. Los seguros sociales se basan en el trabajo y en la previsión, y la a. s. en la simple condición de miembro de la comunidad laboral, o incluso de la comunidad política.Como sucesora de la beneficencia pública, la a. s. tiene muy en cuenta la dignidad humana, si bien a veces las relaciones entre los funcionarios de la beneficencia y sus beneficiarios adolecían de la opinión de que "la pobreza equivalía al vicio y a la pereza, y que las personas prósperas eran personas honradas, de modo que se administraba la caridad con aspereza y con conciencia tranquila, porque el funcionario culpaba en realidad al individuo por su pobreza, y el solo hecho de tener más prosperidad le daba un cierto sentimiento de superior moralidad" (Jane Addams, Los sutiles problemas de la caridad, "The Atlantic Monthly" 83, 1899). A principios del s. xx, especialmente en Inglaterra y Estados Unidos, hubo una fuerte corriente de transformación en la relación benefactorbeneficiario con tendencia a la prevención de las condiciones que motivaban la miseria económica y social; viviendas salubres, salarios dignos, supresión del trabajo infantil, tribunales especiales para menores, pensiones de incapacidad y otros medios semejantes fueron el objetivo de los reformadores, que preferían la a. pública a la caridad privada. Pero no hay duda de que en toda labor de a. se precisa y se encuentra un fondo caritativo que es verdadera unión y estímulo, frente a la simple filantropía y solidaridad social, fuentes de fría actividad burocrática. Las múltiples necesidades asistenciales que presenta la diversidad social contemporánea han motivado también una especialización profesional en los diferentes servicios, de la que son ejemplo las auxiliares de a. psicosocial y los asistentes sociales. Las primeras se dedican primordialmente al cuidado de los niños y ancianos en el hogar, extendiendo también su actividad a enfermos inválidos. Reemplazan a la madre en la dirección y el trabajo doméstico, y en algunos países se denominan igualmente ayudantes o auxiliares familiares.Asistentes sociales. A pesar de su denominación, esta profesión no depende en modo alguno de la a. s. de carácter público, aunque puede colaborar con ella. Los asistentes sociales, entre los que hay, lógicamente, una elevada proporción femenina, se valen de técnicas y métodos de trabajo propios para diagnosticar y tratar los trastornos de adaptación a nivel individuo, grupo o comunidad. Para ello se estudian las causas que originan los trastornos para lograr el adecuado diagnóstico, y el tratamiento consiguiente intenta que los sujetos logren una adaptación armónica, haciendo rendir al máximo sus potencialidades hacia una realización plena como seres humanos, de modo que sean útiles a la sociedád en que viven. De forma familiar, pero acertada, se dice que la misión de los asistentes sociales es "ayudar a las personas para que se ayuden a sí mismas". Se trata de orientar y estimular a las personas necesitadas a que pongan en juego diversos recursos que pueden satisfacer dichas necesidades, lo que requiere también un buen dominio de la técnica de relaciones humanas (v.). Se estudia a cada persona atendida en su conjunto, pues referirse solamente a una de sus facetas es fragmentar la labor y, por ende, hacerla ineficaz. Para conseguir el bienestar y desarrollo del individuo, el asistente social pone en juego todos los recursos de éste, armonizándolos simultáneamente con los recursos de la sociedad en que vive. De aquí que necesite conocimientos de Sociología, Psicología, Derecho, Medicina Social y Estadística, aparte, naturalmente, de la propia técnica de su profesión, que unos denominan Trabajo Social, y otros, con evidente peligro de ambigüedad, Servicio Social o Asistencia Social. Por ello es normal que, después de obtener el título, los asistentes sociales sigan algún curso de Psicología o Sociología, de Medicina o incluso de Organización de Empresas, campo éste donde su actividad tiene gran aplicación.La función de los asistentes sociales es doble, dado su carácter de intermediarios entre el individuo a adaptar y la sociedad que ha de acogerlo. Su vocación profesional inmediata es tratar de aplicar las posibilidades inherentes a todo individuo para que, mediante ellas, sepa aprovechar los recursos que la sociedad pone a su alcance. Pero la faceta complementaria de esta labor, _ y la más delicada, es hacer que la sociedad se dé cuenta de los nuevos problemas que van surgiendo en el complejo mundo moderno y se responsabilice de ellos, promoviendo una serie de ayudas a la persona que trascienden del plano puramente económico. La ayuda al individuo necesitado es más bien una labor de formación, pues a la vez que se le orienta en la solución del caso presente, se le prepara para que pueda resolver por sí solo los problemas futuros.La Charity Organization Society, fundada en Londres en 1869, marca el primer paso hacia una estructuración profesional de la a. La revolución industrial había traído consigo la evolución de muchas familias agrícolas, de economía y vida autónomas, hacia familias urbanas, unidades de consumo dependientes de un salario. Las primitivas funciones familiares de educación, economía, previsión, e incluso de descanso y diversión, se fueron transfiriendo a la comunidad. Los casos de necesidad recibían atención de la mencionada Sociedad, y de otras similares que se fueron creando en Inglaterra y Estados Unidos, aplicando los cuatro puntos básicos de esta actividad social: investigación sobre cada solicitante, registro central de todos los casos, cooperación de todos los organismos asistenciales de cada comunidad, y utilización de visitadores voluntariosa Los adelantos de la psiquiatría y el behaviorismo ayudaron a ampliar los conocimientos sobre la motivación de la conducta humana y la influencia del ambiente. Después de la I Guerra mundial se perfeccionaron los métodos y técnicas de trabajo, junto con la enseñanza de la profesión. Se subrayó especialmente la necesidad de que el asistente social usara de objetividad e imparcialidad en su labor, y de que prescindiera de todo juicio sobre la conducta del asistido.En el nivel individual, el asistente social trabaja con, no para, el asistido, entablando una relaciQn mutua y cooperativa para resolver problemas objetivos, subjetivos g ambientales. ’A nivel de grupo, se facilita que el individuo funcione con mayor eficacia dentro de una situación social, conjugando la dependencia de los demás con la independencia personal. En cuanto al nivel de comunidad, se coordina la actividad de los organismos sociales mediante comisiones o juntas a fin de mejorar los servicios y programas de la colectividad. Completan el cuadro las actividades de administración, para el más eficaz empleo de los recursos de cada organismo, y el método de investigación, ’originado en la Charity Organization Society, para comprobar y clasificar los datos de experiencia.El comienzo de la profesión de asistentes sociales se caracterizó por la creciente conciencia de que muchos problemas humanos proceden de la influencia del ambiente más que de defectos morales. Como principios básicos están la responsabilidad de los gobiernos de garantizar la salud y el bienestar, el mantenimiento de un nivel de vida adecuado, la accesibilidad de todos los servicios fundamentales, y el estímulo provocado por la mejora del ambiente. A la vez se fomenta el respeto al individuo y a su responsabilidad personal, su libertad ’de participar y cooperar, el sigilo respecto a las declaraciones del asistido, y él constante estudio del hombre, sus necesidades y posibilidades. Sólo cuando el asistido no tiene tiempo ni capacidad para ello, el asistente social se ocupa de sustituirle en las gestiones necesarias para resolver su caso concreto.Los campos de acción de los asistentes sociales en España pueden ser de tipo sanitario (centros de asistencia social en, hospitales y dispensarios, protección maternoinfantil, servicios médicos escolares y de empresas), laboral (empresas, instituciones de previsión social), judicial (tribunales, tribunales tutelares, centros de reeducación), educativo (servicio social escolar, centros psicotécnicos, centros de orientación profesional, instituciones para deficientes, secretariados sociales), etc.La formación profesional empezó en 1898 en Nueva York, en cuya Univ. de Columbia se inauguró en 1904 la School of Social Work. En EE. UU. los estudios de social work duran dos años, y se exige previamente un grado universitario primario (bachelor), lo mismo que en la India y Canadá. En todos los demás países, estos estudios, aun siendo universitarios, tienen menor duración, aunque algún país como México tiene tres años de formación básica y dos optativos de especialización. En España hay una Escuela Oficial de Asistentes Sociales en Madrid, que depende del Ministerio de Educación, y numerosas escuelas privadas en diferentes provincias, dirigidas por instituciones religiosas, Caritas (v.), Sección Femenina de Falange, etc.V. t.: SEGURIDAD SOCIAL II.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: XIX SEMANA SOCIAL DE ESPAÑA, Caridad, beneficencia, asistencia social, Madrid 1960; A. B. MC PADDEN, Social work, en New Catholic Encyclopedia, Nueva York 1967, 361365.
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