Asia V. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
El acontecer histórico de este continente está fuertemente condicionado por su estructura geográfica y climática. En consecuencia, la civilización se manifiesta en la periferia, en las llanuras de aluvión, de próspera vida agrícola, en la India, China, Indochina y Japón, y en las ciudades situadas a orillas de los ríos (Tigris y Éufrates en Mesopotamia), mientras que en el Turquestán, Mongolia e Irán la cultura florece en los oasis. Una excepción son las ciudadesestados en la franja costera de Siria y Anatolia (v. ASIA MENOR II y III).Las grandes civilizaciones sedentarias, China, India y Mesopotamia, están separadas entre sí por el enorme macizo de la Alta A. De ahí que la civilización mesopotámica (v. MESOPOTAMIA II y III) tenga más comunicación con la zona mediterránea (Siria y Anatolia) y con Egipto que con la China y la India. Irán, a su vez, si bien se pone en contacto con la India a través de los valles afganos, enlaza a través de las colinas del Zagros con Babilonia y Bagdad. La civilización china, por último, está tan aislada de las anteriores que sólo se relaciona con A. occidental gracias a las caravanas que llegan desde los oasis del Turquestán oriental.1. Los primitivos focos de civilización. Durante mucho tiempo se creyó que A. había sido la cuna de la civilización, sobre todo a raíz de los hallazgos de restos de Pithecanthropus (yacimientos de Trinill, Java) y de Sinanthropus pekinensis (yacimiento de Chukutien, China), entre otros (v. Iv), pero esta tesis ya no es defendible a causa de los descubrimientos prehistóricos africanos (v. ÁFRICA IV). Los descubrimientos del Kurdistán (Natuf y Jarmo) nos permiten conocer la evolución cultural de las comunidades de cazadores nómadas a las de ganaderos y agricultores sedentarios. La revolución agrícola llena todo el A. occidental de pequeñas comunidades: Hassuna en Asiria, Sialk en Irán, Mersin en Cilicia y Jericó en Palestina, por sólo citar las excavaciones más conocidas. La civilización agrícola alcanza su apogeo en el V milenio a. C. (Arpachiyah y Tell Halaf), cuando apa. recen las casas redondas sobre cimientos de piedra, la cestería y el tejido. Asimismo, en las ricas comunidades campesinas de los valles del Tigris y del Éufrates se realizan, a comienzos del IV milenio a. C., decisivos descubrimientos técnicos (periodo del Obeid): el torno, la fundición de los metales, el molde de ladrillos y el sello, revolucionando las condiciones de vida y permitiendo la evolución de las estructuras económicas y sociales.El cambio de las ciudades campesinas mesopotámicas hacia ciudadesestados con una gran centralización y compleja burocracia, se debe a los sumerios (v. SUMERIA I);sin embargo, el esplendor de la civilización sumeria no se extiende por todo el A. occidental. Al margen de su influencia, las comunidades agrícolas de Anatolia se convierten en comunidades urbanas (Alisar); la costa fenicia, conocida muy pronto por los egipcios, entra en su órbita cultural, especialmente Biblos, mientras que en el interior la penetración egipcia es más limitada y se reduce a algunas expediciones en Palestina. Los grandes centros urbanos se desarrollan en las distintas zonas del Creciente Fértil: ciudades comerciales en el curso del Tigris y del Éufrates; ciudades caravaneras en Palestina y Siria; y puertos en Fenicia (v.). Fuera de estas regiones, sólo se ven algunos núcleos de población aislados en las llanuras del norte y en las estepas del sur, bien en los lugares por donde pasan las rutas de las caravanas o en los de origen de algunas materias primas. Las ciudadesestados mesopotámicassumerias y más tarde acadias son reemplazadas por monarquías, las más representativas de las cuales son las de Hammurabi (v.) y las hebreas (v. isRAEL, REINO DE; JUDÁ, REINO DE), absorbidas por los grandes imperios: asirio (V. ASIRIA I), hitita (V. HITITAS I) y persa (v. IRÁN IV). Al igual que en los valles del Tigris y del Éufrates, surge muy pronto la vida urbana en el Indo, desde donde se extiende más tarde por el Punjab y Beluchistán (v. INDIA Iv). Otro foco de civilización urbana, menos estudiado, se encuentra en el valle del HuangHo (v. CHINA IV).
2. El impacto helenístico. Alejandro Magno (v.) consuma la conquista del A. occidental al apoderarse de Babilonia (331 a. C.) en su expedición hasta la India. Su esfuerzo por helenizar A. fracasa con su muerte. Política y económicamente Oriente y Occidente eran antagónicos. En el primero predominaba la economía continental y los Estados eran absolutistas, patrimoniales y aristocráticos, mientras en el segundo predominaba la economía abierta y mediterránea y políticamente era democrática, individualista y mercantil. A la muerte de Alejandro, uno de sus generales, Seleuco (V. SELÉUCIDA, DINASTIA), después del encuentro de todos los diadocos en Ipsos (301 antes de Cristo) queda confirmado como rey de toda las regiones orientales del Imperio. El reino seléucida, el más decidido difusor del helenismo de entre los reinos surgidos de las ruinas del Imperio de Alejandro, se mantiene pese al empuje de los partos (v.) por el E y a la creciente infiltración romana por el O, hasta que Tigranes 1 de Armenia, en el 83 a. C., conquista toda Siria, aniquilando el resto del poder seléucida.Contrarrestando el creciente poderío parto, surge en el s. III la dinastía Sasánida (v.), de origen iranio, que representa, frente a la cultura de la dinastía seléucida y también de los partos, la restauración de la tradición persa y la vuelta a la religión mazdeísta (v. MAZDEíSMO), pese a lo cual el helenismo continúa pujante en A. Menor, no desapareciendo sus últimos vestigios hasta la conquista árabe. Asentada en una encrucijada de caminos, monopoliza pronto el comercio de A. con Europa y trata de asegurar el tráfico entre el Mediterráneo y el Lejano Oriente, mediante el control de la ruta de la seda. Los sasánidas luchan en un doble frente: en el O con los romanos y sus sucesores del Imperio bizantino, y en el NE contra los nómadas del desierto: los hunos (v.) eftalíes en el s. v y los turcos occidentales en el s.VI. Mientras A. occidental, dominada por Bizancio y Persia, parece atravesar un periodo de prosperidad, en las estepas de A. se gestan grandes movimientos de pueblos. A mediados del s. vi, la estepa está en ebullición. Al N están situados los yuanyuan, que dominan en Mongolia (v. MONGOLIA II) y al O los hunos eftalíes, que crean un gran imperio en el s. v. Ambos pueblos son vencidos por otros habitantes de la estepa, los turcos, que obligan a los yuanyuan a refugiarse en China, donde crean un gran Imperio (mediados del s. vi), que se extiende desde el norte de China y Mongolia hasta la frontera de la Persia sasánida. Los turcos (v.) se dividen en dos khanatos: el de los turcos orientales, establecidos en Mongolia, que guerrean contra China; y el de los turcos occidentales, asentados en el Turquestán occidental, que tienen en jaque a los sasánidas de Persia.3. La India y el sudeste de Asia. Mientras Seleuco organiza su reino y lo defiende de las apetencias de los restantes generales de Alejandro, se consolida en la India el Imperio Maurya (v.), con el que se enfrentan los griegos en su intento de penetración en el país. Los maurya se fortalecen solamente en Bekkany, en el noroeste de la India, mientras en el resto continúan desenvolviéndose reinos indígenas independientes. Hacia el 320 a. C. Se funda en Magadha (v.) el gran Imperio nacional indio, de la dinastía Gupta (v.), que perdura hasta la invasión de los hunos eftalíes. Por el contrario, China vive replegada en sí misma, al margen del acontecer histórico del resto de A. Después de una etapa de luchas entre los príncipes feudales, dinastía Chu (v.), uno de éstos logra imponerse y funda la dinastía Tsin (v.) (225 a. C.), creadora de la grandeza china, que se dedica a la organización interna del país e inicia la construcción de la Gran Muralla para preservarlo de las tribus nómadas que, desde las inmensas estepas de Mongolia, lo devastan por el N. La expansión territorial china se inicia con la dinastía Han (v.), al someter a su influencia parte del sudeste asiático, Vietnam, y relacionarse con Borneo, lava y Sumatra. Se hace respetar en el centro de A., al lograr la sumisión de los hunos, e inicia la comunicación con A. occidental a través de la ruta de la seda, que queda abierta como vía de comunicación cultural y comercial, y es asimismo el camino por el que el budismo (v. BUDA Y BUDISMO) penetra hasta el mismo corazón del Imperio.A la gran prosperidad de la dinastía Han sucede la anarquía. Tres reinos surgen en el país: al norte, el de Wei (valle del río Wei); al sur, el de Wou (Nankín), y al oeste, el de Chov, actual provincia de Szechuan, hasta que la dinastía Tsin (hacia el 280) los unifica de nuevo, aunque la capitalidad se refugia en el sur: Nankín, al ’abrigo de posibles invasiones. Éstas no se hacen esperar, pues por el norte las hordas turcomongolas (los topa y los sieupei) invaden el país, formando reinos efímeros. China continúa encerrada en sus fronteras hasta el advenimiento de la dinastía Tang (v.). Hasta entonces, el Imperio no había extendido tan lejos sus límites ni su nombre había tenido tanta autoridad en el resto de A. Coincide su auge con ’el hundimiento de la dinastía Sasánida en Persia y con las vicisitudes que atraviesa el Imperio bizantino (v. BIZANCIO I) ante el empuje de los árabes.Favorecidos por la prosperidad comercial, surgen los primeros reinos de Indochina (v. INDOCHINA II), dividida en dos áreas de influencias: de civilización india al O (Birmania, Thailandia, Camboya y el antiguo Champa), y de civilización china al E (Tonkín, Annam y Vietnam). Estos primitivos reinos nacen al amparo de las grandes vías de comunicación, y entre ellos sobresalen el de FuNan (s. i) en el Bajo Mekong; el de Langkasuka (s. u), a caballo sobre la península malaya; más al E, el de Liu Yi, sobre el que se estructura posteriormente el de Champa, en la región de Hue (v. VIETNAM III); una serie de pequeños reinos que controlan el tráfico terrestre entre los golfos de Siam y Bengala (v. MALASIA III). Japón (v. JAPÓN IV), aislado en su insularidad, logra la unificación del archipiélago gracias a la habilidad de los emperadores de Kyóto, que orientan el país hacia la expansión oceánica, merced a la cual el archipiélago asimila la civilización china y se difunde el budismo. Sin embargo, la decadencia de la autoridad central permite la creación de un fuerte feudalismo que gobierna al país y usurpa el poder imperial (v. SHOGUNADO).4. La expansión del Islam. La descomposición administrativa, la persecución religiosa y la tiranía política habían minado las bases sobre las que se asentaba en Persia la dinastía Sasánida. El Imperio bizantino se hallaba asimismo minado, al menos en las tierras fronterizas a los árabes, por las querellas religiosas y el agotamiento e indisciplina del ejército. Éstas, entre otras, son las causas principales de la rápida expansión árabe enA., de la fugaz conquista de Siria, Iraq, Palestina, Persia, Egipto y del derrumbamiento del Imperio sasánida. En la primera mitad del s. VIII, las fronteras árabes llegan por el O hasta la Galia y por el E hasta China. En la segunda mitad del s. vili dominan la ruta de las caravanas de la China y la India, que antes tenía en sus manos el Imperio bizantino, así como las dos grandes rutas de la Europa central a través de España y del Cáucaso. Durante el s. Ix, se adueñan de las rutas comerciales del Mediterráneo y de Rusia y, con ellas, de las de toda Europa central, además de monopolizar la de la India, y en el s. X controlan la ruta terrestre a China. El Imperio islámico, heredero del sasánida y en parte del bizantino, desarrolla una economía monetaria en oposición al mundo occidental fuertemente empobrecido. Supone una revolución cultural, al extender por Occidente todo el espíritu anticlásico de que estaba cargado el Oriente, y juega un papel decisivo como transmisor a la cultura occidental de la ciencia griega e hindú. La decadencia de este fabuloso poderío del califato abbasí (v.) se inicia en el s. x, al quedar circunscritos los califas sólo a un pequeño dominio temporal alrededor de Bagdad y al ejercicio de su autoridad espiritual, mientras surgen por todas partes dinastías provinciales (v. CALIFATO; ARABIA II). Los persas convertidos al Islam adquieren un lugar preeminente dentro de la sociedad musulmana y establecen la dinastía Buyí de Bagdad (9451055), y la Samaní (90390) entre otras.
En el s. XI, la hegemonía en el mundo abbasí pasa de los iranios a los turcos, convertidos al Islam. El peligroso empuje de los turcos selyucíes (v.), qub forman un vastísimo imperio desde el Amu Daría al Egeo y a la frontera egipcia, y su repercusión en la paralización comercial de la ruta de la seda hace reaccionar a la aletargada Europa cristiana y es uno de los motivos de las Cruzadas (v.). Por el oriente del Imperio abbasí, otra ramaturca, la Gaznawí, establecida en Afganistán (v. AFGANISTÁN II), extiende la civilización musulmana hacia la India. Mahmud de Gazna (9981030) anexiona el Punjab. Más tarde, otro jefe afgano, Muhammad de Gor (11861206), arrebata a los sultanes gaznawíes el Punjab, y sus descendientes fundan el sultanato de Delhi, que tiene como constante objetivo la guerra santa contra el hinduismo. A través de los musulmanes de la India, el Islam se expansiona por el sudeste asiático, primero por los reinos del norte de Sumatra; casi un siglo más tarde se extiende a Malaca (1420) y, por el E, a Java (1520) e Indonesia (V. INDONESIA IV).
5. La oleada mongólica. A. continuaba siendo la gran reserva de invasores. La inestabilidad medieval del continente se debe a dos factores decisivos: las continuadas invasiones de los pueblos nómadas de la estepa y las crisis periódicas de los imperios constituidos. Los desórdenes dinásticos y las convulsiones internas con que termina la dinastía Tang en el s. x, son aprovechados por los mongoles (v.) para realizar expediciones devastadoras que causan la ruina del país. La ocupación definitiva se consuma cuando Gengis Khan (v.) conquista el fragmentado Imperio chino de los Song y arrasa Pekín (1215). Además, se apodera del sultanato de Jwarezm, Imperio turco islamizado que había suplantado a los selyucíes en Persia y Transoxiana, y saquea y destruye las principales ciudades económicas de A. central. A su muerte, su Imperio se extiende desde Jwarezm y el Indo hasta Manchuria y el sur de Rusia.Los mongoles aniquilan asimismo el califato abbasí de Bagdad (1258), y fundan el khanato mongol de Persia (1256). Sus enemigos naturales son los mamelucos (v.) de Egipto y Siria, campeones del islamismo. Ello explica que los khanes persas no sólo favorecieran a los cristianos indígenas nestorianos, monofisitas o armenios, sino que ofrecieran incluso su alianza a los últimos cruzados y propusieran a éstos la reconquista de Jerusalén, en poder de los mamelucos. Durante el reinado de Kubilai, que funda la dinastía mongola de los Yuan (v.) en China, el Papa y los príncipes cristianos envían embajadas a la corte mongola, entre ellas la famosa de Marco Polo (v.), iniciándose así trascendentes relaciones entre Oriente y Occidente. Cuando el Imperio mongol estaba ya llamado a desaparecer (el khanato mongol de Persia se extingue en 1335; el de Turquestán, en 1346; y la dinastía china de los Yuan, en 1368), Tamerlán (v.), a fines del s. XIV, pretende restaurar el Imperio de Gengis Khan con una actividad guerrera sorprendente desde la India, donde saquea Delhi en 1398, hasta las mismas puertas de Constantinopla (v. TURQUÍA III). Sus devastádoras campañas dan fin a la prosperidad asiática, necesitando A. centrooccidental varios siglos para resurgir del montón de escombros en que queda sumida. Otro descendiente de los Gengiskhánidas, Baber el León (13841530), protagoniza un nuevo renacer mongol en la India al apoderarse del sultanato de Delhi. Su nieto Akbar (15561605) consolida el nuevo imperio mediante la conquista militar y la atracción política (V. INDIA V).6. El renacer asiático. Mientras Europa se lanza, de la mano de portugueses y españoles, a la aventura de descubrir el Nuevo Mundo, el continente asiático empieza a despertar del letargo en que le sumieran las campañas de los gengiskhánidas y vuelve a animarse la gran ruta continental turquestánica, siendo la más beneficiada Persia, al convertirse en el centro del nuevo tráfico, en la plataforma donde coinciden las rutas hacia Turquía, India y China. El espíritu nacional persa, sofocado por el continuo tráfico de pueblos mongoles, despierta con la dinastía nacional de los Sefevíes (v.). La reconstrucción del antiguo Imperio sasánida, de la mano de éstos, es un hecho de suma importancia para la historia de A. y, a la vez, de grandes consecuencias para el Oriente europeo. La misión de los sefevíes era evitar que pudiera soldarse el mundo turco, entonces desglosado en dos ramas: la de los otomanos, que luchaban por el predominio en Europa bajo el caudillaje de Solimán II el Magnífico (v.), y la de los turcomanos de Transoxiana. También Japón atraviesa una etapa de renacer nacional, después de la descomposición política y feudalización en que se había debatido hasta el s. xvi. Una generación de hombres excepcionales: Nobunaga, Hideyochi y Tokugawa (v.), forjadores del Japón moderno, luchan por imponer una concepción política revolucionaria: la sumisión de los daimios y señores eclesiásticos al interés nacional, y propulsan la expansión exterior. La expedición a Corea (159298), que les enfrenta al ejército de los Ming (v.), y su presencia en Formosa, Cochinchina y Annam, son los resultados de su política; pero el fracaso de la expedición a Corea es, entre otras razones, la determinante del aislamiento japonés iniciado por Tokugawa y del cierre de los puertos al comercio y a los misioneros europeos, situación que había de durar dos siglos.7. La conquista y el colonialismo europeo. El movimiento europeo hacia A. lo inician los portugueses en el s. XVI. El haber conseguido muy pronto la unidad nacional y el contar con un Estado organizado, les permite la segura dirección de la empresa y su prosecución ininterrumpida, a pesar de las dificultades. La llegada de Vasco de Gama (v.) a Calicut (1498) corona los esfuerzos. Tras los descubridores llegan los conquistadores, que forjan un amplio imperio colonial: Goa (1510), Malaca (1511), Ormuz (1515), Mascate y Socotora, con lo que dominan la ruta de las especias. Más tarde los majaratas les ceden Bombay (1534) y los emperadores chinos Ming les permiten fundar una factoría en Macao (1547). Los españoles a su vez descubren las Filipinas (1547) y la llamada Vuelta de Poniente o ruta oceánica para el regreso de A. a América (1565). A principios del s. XVII, los portugueses son suplantados en parte por los holandeses, que crean pronto activas factorías y unifican todas las compañías de comercio en una organización eficiente, la Compañía de las Indias Orientales. Desde Java, donde fundan la capital de su imperio, Batavia (1611), establecen factorías en el litoral de Siam, Annam, China y Japón y realizan exploraciones en Australia e islas adyacentes. Estos descubrimientos (v.) y los del continente americano hacen virar las rutas del comercio mundial, en la primera mitad del s. XVII, de continentales a oceánicas, lo que representa para los grandes imperios asiáticos su decadencia y su aislamiento, a lo que contribuye la expulsión de los misioneros jesuitas de China (1735).Los franceses también logran instalar factorías en la India: Surat, Masulipatam, Pondichéry y Calicut, entre otras, y los ingleses en la costa oriental: Madrás (1639), Hugli (1650) y Bombay (1668). Desde estas factorías, los ingleses se lanzan, aprovechando la descomposición interna en que se debate el país, a la conquista del interior, para lo que es primordial la nueva estructuración de la Compañía de las Indias Orientales a principios del s. XVIII. Desde este momento, la India es el teatro del duelo entre Francia e Inglaterra por la supremacía colonial en A. que se resuelve a favor de la segunda (tratado de París de 1763), gracias a su poderío naval, así como el trampolín para la expansión inglesa en el sudeste asiático, donde los franceses, a mediados del s. xix, ponen los cimientos de su imperio colonial en Indochina.8. El imperialismo rusojaponés. Desde la segunda mitad del s. XIX, Rusia lucha por abrirse paso a través de A. central, apoderándose de las ciudades situadas en los oasis del Turquestán occidental, desde donde amenazaba Persia, India y Afganistán, con la consiguiente inquietud de Inglaterra. Asimismo, procura ganar la costa del Pacífico mediante la sistemática colonización de Siberia (v.), la cesión por parte de China de los territorios situados al norte del Amur (1858) y la fundación de Vladivostok. Su interés por Manchuria le granjea un enemigo peligroso, el Japón, y desencadena la guerra rusojaponesa (v.), que consagra la supremacía nipona en el Extremo Oriente y posibilita el posterior desarrollo de su imperialismo en el Pacífico. El Japón, convertido en primera potencia del sudeste asiático tras su victoria frente a Rusia (1904), salta al primer plano internacional en vísperas de la I Guerra mundial (v.) al adherirse a la Triple Entente (1907) formada por Inglaterra, Francia y Rusia.Desde fines del s. XIX, en torno a los posibles objetivos de la expansión nipona, se constituyen un círculo de posesiones y bases navales de las potencias occidentales. El único punto vulnerable al expansionismo nipón es China, debilitada por la anarquía subsiguiente al derrumbamiento de la dinastía manchú y por la guerra civil en que se debaten los nacionalistas de Chiang KaiChek (v.) y los comunistas. Fortalecido interiormente por una fabulosa expansión industrial (191418), Japón se lanza a una violenta política expansionista a costa de China: erección de Manchuria en Estado independiente (1932), conquista de Pekín y Tientsin (1933) y, más tarde, de Shangai y Nankín (1937), culminando en las fulminantes victorias en el Pacífico durante la II Guerra mundial (v.).9. La revuelta de Asia. Desde la terminación de la Il Guerra mundial, la historia de los pueblos asiáticos se caracteriza por el deseo de sacudirse la hegemonía colonial europea, el triunfo del espíritu nacionalista y la creciente expansión del comunismo. En la India surge pronto una conciencia nacional contra la dominación británica, así como en Indochina que, tras larga y sangrienta guerra, obtiene de Francia la independencia (1949). Persia (Irán) sigue una política de modernización y estructuración nacional bajo la dinastía Pahlevi, mientras el Próximo Oriente vive en una inestabilidad agudizada por la creación del Estado de Israel (v.). Pero, sin duda, el hecho más trascendente ha sido lá formación de la República Popular China (1949) y su coexistencia con la República Nacionalista China de Formosa. Por otra parte, desde la división del Vietnam está candente el problema de la guerra en el sudeste asiático, entre Hanoi y Saigón, agravado desde la intervención americana enCamboya, mientras Thailandia, Birmania y Laos se esfuerzan por permanecer neutrales.
V. t.:Por países.M. J. ALVAREZ PANTOJA.
BIBL.: R. GROUSET, Histoire de 1’Asie, París 1966’ D. G. E. HALL, Historil of southeast Asia, Nueva York 1968; L. THANF KHOI, Histoire de 1’Asie du sudest, París 1959; 1. SAUVAGET, Introduction a 1’histoire de 1’Orient musulman, París 1946; B. LEWIS, The arabs in histonj, Londres 1950; A. L. BASHAM, Ancient India, Londres 1954; M. GRANET, La civilisation Chinoise, París 1929; 1. H. GUBBINS, The making of modern Zapan, Londres 1929; R. GROUSSET, Histoire de PExtreme Orient, París 1929; P. BOSCH GIASPERA, Historia de Oriente, Guatemala 194751; D. G. HOGARTH, El antiguo Oriente, México 1951; W. DURANT, La civilización en Extremo Oriente, Buenos Aires 1960; A. TOVAR, Historia del antiguo Oriente, Barcelona 1963.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.