Asia Menor (Anatolia) II. Prehistoria y Arqueologia. ANTROP.
Categoria:
Antropología
1. Paleolítico. Las prospecciones en superficie y las excavaciones practicadas durante los últimos 30 años han dado a conocer, en trazos generales, los principales periodos por los que pasó el Paleolítico en esta zona, cosa que, al comenzar el s. XX, no hubiese sido posible. La estructura geológica de A. M., la existencia en gran cantidad y en diversos lugares de piedras duras como el cuarzo, la obsidiana y el sílex, materiales necesarios para la fabricación de instrumentos del hombre paleolítico, y el clima propicio reinante en esta época, han favorecido en Anatolia habitats más o menos densos, durante este periodo en cuestión. A pesar de esto hemos de admitir que no todos los problemas concernientes al estudio de la Edad de Piedra en A. M. han sido resueltos; así, pues, la división del pleistoceno en Anatolia, periodo durante el cual el Paleolítico entra en escena, no ha sido puesta aún en claro; del mismo modo, los estudios sobre la geología cuaternaria en este país están todavía en sus comienzos; no se ha establecido tampoco la relación entre las glaciaciones de Anatolia y los grandes periodos glaciares del Hemisferio N, y no se sabe aún exactamente el número de fases que comporta la glaciación Würm en A. M.Todas las fases del Paleolítico inferior, medio y superior, con excepción del solutrense y del magdaleniense, están representadas en Anatolia, y el utillaje, tanto desde el punto de vista tipológico como morfológico, no ofrece grandes diferencias con el de Europa. Encontramos restos de habitats pertenecientes a la Edad de la Piedra tallada ef1 las siguientes regiones del A. M.: en los alrededores de Ankara; cerca de AntakyaHatay. Entre las principales grutas de Anatolia, que han servido para establecer una cronología del Paleolítico, al igual que una detallada estratigrafía, y en las cuales se han practicado abundantes excavaciones en los últimos años, hemos de destacar las de Karain, üküzini, Belbasi, Kumbukagi, Kapaliin y Magaracik.En la gruta de Karain, excavada por K. KSrten, se han localizado ocho estratos, cuyo utillaje lítico pertenece al tipo chelense, achelense, micoquiense, clactoniense (Paleolítico inferior), musteriense, levalloisiense (Paleolítico medio) y auriñaciense (Paleolítico superior). En el estrato II se encontró el molar de un hombre, identificado por M. Senyürek como perteneciente a un hombre de Neanderthal, y en el mismo nivel se han descubierto los restos de un esqueleto de Homo sapiens.En cuanto a la fauna, se han identificado en el nivel IV de la gruta de Karain molares pertenecientes al Elephas antiquus y al Hippopotamus, y en el nivel III, restos fósiles de Ursus spelaeus, de Felis leo spelaeus y nuevos restos de Hippopotamus. Estos descubrimientos son de una importancia inmensa para la cronología prehistórica de Anatolia, pues las especies animales de que hemos hablado hicieron su aparición en Europa durante el periodo interglaciar RissWürm. Las últimas investigaciones han revelado la existencia de pinturas rupestres en A. M., como en la pared rocosa de la gruta de Beldibi (figuras trazadas con una pintura marrón rojiza; representaciones humanas, animales y siluetas cruciformes), Arpalik y Kumbukagi.2. Mesolítico y Neolítico. El Mesolítico es un capítulo de la Prehistoria de A. M. sobre el que no se sabe por el momento gran cosa. Ignoramos también en qué condiciones climáticas se desarrolló la vida de este periodo, pues no se ha aplicado aún en Turquía el "método analítico del polen", que sirve para establecer las fases climáticas por las que ha pasado una región determinada. En las grutas de Karain, Beldibi y Belbasi apareció un material de carácter microlítico: microburiles, núcleos, etcétera, que parecen pertenecer a una industria del Paleolítico superior o a un Mesolítico. Desde el punto de vista tipológico, estos microlitos son parecidos a los tipos europeos, africanos y del Próximo Oriente, y los investigadores que trabajan sobre la Prehistoria de A. M. los han definido como mesolíticos, y que enlazan con las fases más antiguas del Neolítico.En los albores de la vida sedentaria la agricultura y la ganadería constituyen las principales actividades económicas, y la economía pasa de ser destructiva (caza, pesca y recolección) a constructiva. El cambio no es brusco, sino paulatino; e incluso en algunos lugares se siguen paralelamente ambos sistemas, pero esto depende exclusivamente de las condiciones naturales de la zona. El paso de un sistema económico a otro supone necesariamente la existencia de un medio geográfico y climático propicio para la vida y la presencia en estado salvaje de animales como la cabra, el cordero, etc., susceptibles de ser domesticados, y también de cereales como el trigo, cebada y otros que puedan ser cultivados. En el estrato II de las excavaciones emprendidas en el yacimiento de Sógüt Tarlasi, cerca de Urfa, ha podido determinarse una etapa acerámica perteneciente al momento de transición del Mesolítico al Neolítico.La cultura neolítica de Anatolia, a pesar de poseer características propias, ha señalado en múltiples ocasio: nes estrechos lazos con el Neolítico de los países vecinos. Su cerámica ha servido de ejemplo para tipos cerámicos vecinos. En CatalHüyük, a 52 Km. al sudeste de Konya, encontramos el establecimiento más extenso no sólo de Anatolia, sino también de todo el Próximo Oriente; con sus 125.000 mz de superficie es una ciudad neolítica en el pleno sentido de la palabra. Descubierta en 1958 por Mellaart y excavada por 61 mismo, CatalHüyük ha revolucionado la arqueología prehistórica de Anatolia; dicha ciudad marca el apogeo de la cultura neolítica en el mundo antiguo.Los resultados de los análisis por el método C14 (carbono 14) dan la fecha de 6800 a. C. para el estrato XII, el más profundo, y la de 5700 a. C. para el estrato I. Los niveles arquitectónicos están separados los unos de los otros por restos de incendios, muy claros sobre todo desde el estrato I al VIa. La cerámica aparecida en CatalHüyük es la más antigua del Neolítico de Anatolia. Empieza a partir del nivel XII y, a excepción de los niveles VIIIVIb, se desarrolla sin interrupción. Los primeros restos son de color oscuro y muestran decoración incisa, valiéndose de la uña o de una concha. Es interesante señalar la existencia de cerámica pintada.Hacilar, cerca de Burdur, al sudoeste del país, es un centro importante de la Anatolia neolítica. Cuatro de sus nueve niveles ofrecen las características de una cultura del Neolítico reciente, fechado por el método C14 en 5700-5600 a. C. El nivel VI destaca en importancia por sus nuevas características: las casas de piedra, de espesos muros, estaban adosadas unas a otras y eran de dimensiones superiores a las de CatalHüyük. Para sostener las techumbres planas colocaban postes de madera. Algunas de estas casas eran de dos pisos, como lo atestiguan los restos de peldaños allí encontrados. Hacilar ha proporcionado también un utillaje cerámico muy bien cocido, de color rojo o marrón; un recipiente antropomorfo (cabeza de mujer) en tierra roja y un vaso ritual en forma de ciervo son los objetos más destacables. El trabajo del hueso y de la piedra es muy depurado. El tema de la diosamadre (v. DIOS II, 2) es muy frecuente; se han encontrado numerosas representaciones de ella, tanto sola como acompañada de un leopardo. Dicha frecuencia indica que tanto en Hacilar como en CatalHüyük el culto a esta divinidad debía ser muy importante.El calcolitico constituye, con sus problemas propios, otra etapa en el cuadro general de la arqueología prehistórica. Durante este periodo A. M. es escenario de establecimientos de población más o menos densos, pero no presenta una cultura homogénea que alcance a todas las regiones del país; igual que el Neolítico, el calcolítico ofrece características distintas y tipos regionales. Las excavaciones practicadas por J. Mellaart en Hacilar han determinado la estratigrafía de una cultura regional que, a juzgar por los hallazgos de cerámica en superficie, se extiende hasta el Mediterráneo. En los niveles IV vemos representado el calcolítico antiguo, fechado en 5400-4750 a. C. No podemos asegurar aún si en Hacilar esta cultura está unida a un último desarrollo de la cultura neolítica anterior (VII-X) ni si hay o no una solución de continuidad entre el Neolítico y el calcolítico. Una cerámica pintada, con decoración geométrica, hecha a mano y de excelente calidad es la principal característica de estos niveles. El utillaje cerámico calcolítico de Hacilar presenta los tipos más originales no sólo de Anatolia, sino también de todo el Próximo Oriente y del mundo egeo. El tema dominante en escultura es el de la diosamadre y la representación del diosmal. Con relación a las estatuas neolíticas de Hacilar, su estilo es mucho menos naturalista y sus formas son muy estilizadas. Dichas estatuillas constituyen el prototipo de los ídolos de Anatolia y egeos, que aparecerán en una época posterior, la del Bronce antiguo.3. Edad del Bronce. A. M. hace su entrada en la Edad del Bronce ca. 3100 a. C. Desde muy antiguo las poblaciones de Anatolia debieron entablar relaciones comerciales con Mesopotamia a fin de proveerse de estaño para la fabricación del bronce. La división del trabajo y la diferenciación social, junto con la sedentarización, son los requisitos indispensables para que pueda nacer una fuerte industria metalúrgica, en este caso, o de cualquier otro tipo. La estructura de ciudadesestado, que presentaba la Anatolia del tercer milenio, favoreció sin duda al crecimiento de esta industria. El Bronce antiguo se localiza en yacimientos tan importantes como Tarso y Mersin en Cilicia; Tilmen Hüyük y Gedikli en la región de Isláhiye, y en la región de Amuq. La cerámica a torno de dichos yacimientos presenta, prescindiendo de pequeñas variaciones y características locales, una acusada homogeneidad, pudiéndose dividir en cuatro grupos principales: vajilla simple, que sirve para realizar las actividades cotidianas; tazas de color beige decoradas exteriormente con ranuras horizontales y paralelas; recipientes pintados de fabricación local y, por último, los recipientes de color rojoanaranjado sin motivos decorativos o bien con decoración geométrica incisa. La excavación de Gedikli ha aportado valiosos datos acerca de las costumbres tunerarias de este periodo. En la misma necrópolis se han encontrado tres tipos de enterramientos: tumbas de inhumación simple, en cista, de las que sólo una pudo ser estudiada, porque las cinco restantes habían sido saqueadas desde antiguo; presentan un plano rectangular y los contornos han sido hechos a base de pequeñas piedras; los monolitos que recubren la parte superior dan al conjunto un aire megalítico. El tercer tipo es el de las tumbas de cremación, que constituyen el conjunto más importante de la necrópolis de Gedikli. Las urnas funerarias se hallaron dispuestas lado a lado y también superpuestas. Se hallaron también dos hogares que sirvieron, sin duda, para quemar los cadáveres, que no lo eran totalmente, pues se han encontrado huesos de todos tipos, que de otro modo no se hubiesen conservado. La excavación ha documentado dos fases en esta necrópolis: una fase antigua en la base y otra posterior en la superficie, no muy distanciadas cronológicamente la una de la otra. La urna funeraria típica es de forma esférica, frágil y de color negro, asociada a veces a vasos rojoanaranjados, de menor tamaño, pero de forma idéntica a la de los primeros. La necrópolis de Gedikli se. ha fechado entre el 2400 y 2100 a. C.4. Troya. El mundo hitita. El occidente de Turquía presenta varias culturas locales, algunas con estrechos parentescos, otras con grandes diferencias. De todas ellas, las más conocidas y mejor estudiadas son las correspondientes a Troya y KaratasSemayük. Una fe inquebrantable en la veracidad de las narraciones homéricas llevó al alemán H. Schliemann (v.) a explorar y excavar, en una serie de campañas iniciadas en 1870, una colina próxima a Hissarlik, al noroeste de A. M., muy cerca del mar Egeo y de las costas de los Dardanelos. La importancia de los restos arqueológicos recogidos por Schliemann fue tal que el mundo entero acabó considerando la colina de Hissarlik como el emplazamiento de la Troya (v.) de Homero, y que ahora despertaba a la vida bajo el pico no del arqueólogo, sino de un hombre que, firme en sus propósitos, vio coronada con el éxito una empresa audaz y costosa, pero que convirtió un relato épico en parte integrante de la historia viva de un pueblo. Los arqueólogos han documentado nueve niveles, cinco de los cuales pertenecen al Bronce antiguo. En Troya I aparecen ya casas de tipo megaron. La cerámica es toda a mano y de variadas formas. A partir de la Troya IIb, tendremos cerámicas a torno. Son importantes como novedad la aparición de los vasos antropornorfos y los de dos grandes asas. No poseemos ningún dato acerca de las necrópolis de Troya I y II; estarían situadas seguramente fuera del recinto amurallado. Troya III, IV y V presentan constantes progresos, pero no cambios radicales. También pertenece al Bronce antiguo el establecimiento de Beycesultán, rodeado de murallas desde el momento de su fundación. KaratasSemayük se ocupó también durante el Bronce antiguo, y tanto las construcciones como la cerámica y utillaje guardan estrechas relaciones con Troya.Troya VI, que pertenece ya al Bronce medio, comenzó su vida próspera hacia 1900 a. C., con la introducción de nuevas ideas y de nuevas gentes. Es ya una auténtica fortaleza, con cuatro puertas de acceso. La cerámica dominante es a torno y de color gris. Troya VI mantuvo constantes relaciones con Chipre y el mundo egeo, más que con la Anatolia central y oriental. Fue destruida por un terremoto ca. 1300. Los supervivientes reanudaron la vida sobre las ruinas de la Troya VI, fundando la Troya VII, que es la descrita por Homero. Los restos arqueológicos muestran que toda ella fue destruida por el fuego y hay también signos de violencia y saqueo. En las calles aparecen restos humanos sin enterrar; además, las casas contienen grandes tinajas para el almacenamiento de víveres, sin duda como preparativos de un asedio que temían sus ocupantes. La destrucción de Troya VII por los aqueos se sitúa ca. 1250 a. C.Las tablillas capadocias o de Kültepe constituyen los primeros restos de escritura en la Anatolia central, en donde se produce la entrada definitiva en la historia. Son textos comerciales de compra y venta, escritos en cuneiforme, hallados en las excavaciones de Kültepe. Con las colonias comerciales asirias, Anatolia importaba estaño para la fabricación del bronce y exportaba piedras preciosas, animales, plata y oro; además, la introducción de elementos mesopotámicos elevó a esta zona a un gran nivel económico y cultural. Kültepe comprendía dos partes importantes: el Hüyük (residencia real y casa de justicia) y el Bazar (zona comercial).El yacimiento que ha proporcionado los principales elementos para el estudio de la historia y la arqueología de los hititas es Bogazkóy. Presenta cinco niveles, el primero de los cuales corresponde a época muy tardía, a la época frigia. En el nivel III se encuentran los restos de la gran fortaleza real, con sus archivos y salas de audiencia. El nivel V constituye la etapa prehistórica de Bogazküy. La época hitita antigua se halla también muy bien documentada en Alisar, ciudad hitita típica, con su fortaleza, torres cuadrangulares y cuatro puertas de acceso. La arquitectura hitita, que se limitó a introducir algunas mejoras y novedades a soluciones ya existentes, es de carácter monumental: gruesos muros sobre basamentos de piedra y los recintos fortificados, que constituyen los más típicos ejemplos de la arquitectura militar. Bogazkby presenta como novedad la técnica del doble muro. También sobresale esta ciudad en arquitectura religiosa, cuyos templos tardíos presentan plano asimétrico. En arquitectura civil poseemos un buen número de datos sobre palacios (Büyükkale), residencias, etc., cuyas ideas constructivas difieren totalmente de las empleadas en Mesopotamia o en Creta. Se conservan pocos restos de escultura hitita. Aparte de algunas representaciones de toros y leones, que son de época antigua, conocemos la estatua de Fasillar, montado sobre un genio de la montaña, entre dos leones. Ocupa un lugar preferente la escultura rupestre, tanto en alto como en bajorrelieve. Destacan los del santuario al aire libre de Yazilikaya. El santuario presenta también dos galerías decoradas con procesiones de dioses y diosas. La cerámica hitita es a torno, de buena calidad, monocroma, y guarda estrecho parentesco con la cerámica anatólica tradicional, tanto en la factura como en las formas; por su parte, la cerámica hitita aporta un nuevo tipo, el de la cerámica con relieves (V. HITITAS IV).5. Civilizaciones griega y romana. Sobre el 1200 a. C., la invasión de los frigios, pueblos procedentes del norte, destruyen el vasto Imperio anatólico. La costa occidental de A. M. se convierte en centro de colonizaciones desde muy antiguo. En el s. XIVrecibió fuertes oleadas de griegos micénicos, que dejaron abundantes huellas de su paso. Los s. XI al VIII comprenden la primera etapa de la colonización griega propiamente dicha. La segunda etapa consiste en la expansión y colonización jonia por las costas de la península, creando metrópolis tan importantes como Mileto y Focea, la primera de las cuales fundó entre otras las colonias de Abidos, Cizino (en el mar de Mármara) y las de Sinope, Amisos y Trebisonda, en la costa del mar Negro. Focea, por su parte, funda Lámpsaco, en la costa de los Dardanelos, y muchas otras.A. M. conoce, entre la época de las primeras colonizaciones y la entrada de las corrientes helenísticas, un periodo de dominación persa, que empieza en 546 a. C., bajo el reinado de Ciro el Grande. Esta etapa dura unos dos siglos. Sin embargo, el dominio persa no afecta en gran modo al arte y cultura, griega por una parte y de caracteres indígenas, por otra. Parece muy acusada en Daskyleion, pequeña ciudad a orillas del mar de Mármara, sobre todo en los relieves parietales, que representan desfiles de hombres y mujeres a caballo y la realización de un sacrificio según el rito persa. Anatolia no fue, pues, a pesar de la dominación política, iranizada.En el s. Iv el helenismo triunfa en toda la península, tanto en el arte como en la escritura y la lengua hablada, que ahora es la griega. La arquitectura acusa una influencia griega total. Poseemos acerca de este cambio radical argumentos epigráficos y cronológicos: la ausencia de inscripciones licias en las fachadas de las tumbas, sabiendo que dejaron de inscribirse después de Alejandro Magno. Pero el hecho de haberse encontrado vasos áticos fechados en el s. Iv, es un argumento que reduce al mínimo las posibilidades de error. Las ciudades helenísticas de A. M. han aportado datos preciosos para el conocimiento de la arquitectura y arte griego en general. En arquitectura, cada ciudad soluciona sus problemas de manera personal. Pérgamo, Mileto, Priene, deben luchar contra los desniveles de terreno y crean un cómodo sistema de terrazas escalonadas.Los niveles correspondientes a la época romana son prolongación de la etapa helenística y los campos de excavación son los mismos que para la etapa anterior. Sólo en algunos lugares del interior y del este, allí donde no llegó la influencia helenística, los establecimientos romanos se asentaron sobre restos indígenas. Los restos de edificaciones romanas forman grandes conjuntos urbanísticos, con calles muy bien trazadas y de dimensiones considerables, grandes pórticos, termas al estilo romano, anfiteatros, teatros, circos y todo tipo de construcciones civiles y religiosas. La escultura logra también algunos éxitos ’con los sarcófagos esculpidos de Torre Nova y de Sidamara. La decoración profusa de estos sarcófagos representa el primer paso hacia unos nuevos gustos y nuevas ideas que, con el tiempo, darán como resultado el comienzo de un nuevo capítulo para la historia del arte: el arte bizantino (v. BIZANCIO IV).E. RIPOLL PERELLÓ. , F. MARTÍ JUSMET.
BIBL.: P. BOSCH GLmPERA, Historia de*Oriente, I, Barcelona 1927; E. RIPOLL PERELLÓ, Prehistoria e historia del Próximo Oriente, Barcelona 1966; I. DE MORGAN, Le monde oriental avant I’Histoire, l’Asie antérieure et i’Egipte, en L’Anthropologie, XXXIV, 1924, 1756 y 229253; H. FLEISCH, Néolithique du Proche Orient, "Bull. de la Soc. Préhistorique Frangaise, XLIX, 1952, 212216; V. GoRDON CHILDE, New light on the most ancient East, Londres 1952; J. CAPART, y G. CONTENEAU, Historia del Antiguo Oriente, 2 ed. Barcelona, 1965; S. MOSCATI, L’Orient azant les Grecs, París 1963; J. MELLAART, fatalHüyük, a Neolithic Town in Anatolia, Londres y Southampton 1967; íD, Anatolia c. 4.0002.300 B. C., en The Cambridge Ancient History, Cambridge 1962.
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