Asia Ix. Lenguas y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Puede afirmarse que A. es la cuna de todas las literaturas; es en ese continente donde hay que buscar los orígenes más lejanos de los escritos y de los tipos literarios que sirven de base a las literaturas conocidas en Occidente. En este artículo vamos a estudiar los rasgos comunes y esenciales de las literaturas asiáticas.Características de las literaturas asiáticas. Antigüedad. Una de las primeras características de estas literaturas es la existencia de numerosas culturas muy refinadas que se remontan hasta el 3500 a. C. (sumerios) y que conocieron en su evolución varios periodos clásicos desaparecidos y resurgidos una y otra vez de prodigiosa antigüedad, si les comparamos con nuestras culturas mediterráneas; R. Tournay supone, p. ej., la existencia de una literatura sumeria anterior al cuarto milenio antes de Cristo y que "ya venía preparándose a lo largo de muchos siglos de vida intelectual, artística y religiosa". Egipto, India y China nos ofrecen igualmente una antigua herencia literaria oral, que se continúa en los textos que los orientalistas (v.) comenzaron a descifrar hace ya dos siglos.Importancia de los factores socioeconómicos. Hay otro elemento dominante: la importancia de los factores económicosociales. El A. literaria está restringida a las zonas de cultivo de trigo y arroz. El Cercano Oriente forma, entre Palestina y Mesopotamia, el famoso Creciente fértil, tan importante para la historia literaria de esa parte del mundo. Egipto, Persia, India, China, Japón, todos obedecen a los imperativos geográficos, y sus literaturas generales y provinciales nacerán en las zonas de vida, en los valles de ríos caudalosos, allí donde todo comienza. Las literaturas orientales serán primeramente y durante largo tiempo campesinas, pastoriles, agrícolas; en ellas los papeles principales serán los del pastor, la vaca y el caballo; la poesía islámica es pastoril, el profeta Amós es un pastor. La India tiene toda una poesía dedicada á la vaca; el Avesta iraní subraya la importancia del buey; el caballo tiene un papel esencial en las culturas árabes, arias y chinas. Las plantas jugarán un papel primordial: árboles de vida e iluminación, plantas mágicas rituales tales como el soma, poesía de las flores; todas las literaturas orientales están llenas de metáforas vegetales.Expansión de los textos. Otra característica de las literaturas orientales, que se deduce de la citada anteriormente, es que son viajeras. Las caravanas transportan los textos, los peregrinos los difunden y las invasiones los imponen en todas partes: Mahoma, Abraham, Buda, Confucio, todos fueron grandes viajeros; los peregrinos budistas chinos, los monjes hindúes y japoneses van a traducir y a difundir las obras literarias y filosóficas de sus respectivos países. De ahí la importancia literaria internacional de algunas lenguas asiáticas: el persa, el árabe y el sirio, así como de las antiguas vías naturales del comercio asiático, tales como la famosa ruta de la seda, que ya existía en la protohistoria; la ciudad de Mari, sobre el Fufrates, que controlaba los principales pasos de esta vieja ruta, alcanzó hacia el 2000 a. C. tal brillo artístico y literario que el fundador del primer imperio de Babilonia, Hammurabi (v.), la destruyó por ser rival de su capital. La Biblia nos muestra cómo, de Abraham a Jacob, una tribu semita podía viajar por el Creciente fértil, yendo de Ur a Harrán, y de Harrán a Egipto. La ruta de la seda va a hacer posible que la escritura cuneiforme babilonia vaya desde el golfo Pérsico hasta el Mediterráneo, y que, más tarde, el griego y el árabe sigan el mismo camino. Permitirá que la literatura búdica se propague por la China y el Japón, y que la literatura iraní se difunda en la India por los valles del Afganistán, por Kabul y Pashawar o Kandahar. Y a la inversa, siguiendo las rutas de tierra y mar, los árabes van a llevar a Europa la literatura griega y la ciencia asiática.Arte comprometido y sacro. Si estudiamos ahora las características de las literaturas orientales, podremos deducir ciertas conclusiones: ’ en primer lugar, y a excepción de los periodos modernos o de las literaturas laicas de Extremo Oriente, no existe el acto literario gratuito, no existe el arte por el arte. Es Occidente el que ha divorciado recientemente lo artístico de lo sagrado. Durante milenios el arte asiático ha ignorado la obra de arte en sí, y las literaturas orientales son esencialmente literaturas sagradas, religiosas, mágicas, simbólicas, espirituales. No divierten; enseñan, dirigen, son místicas porque reflejan lo universal, lo absoluto, lo cósmico. Es cierto que aparecerán obras profanas: en Egipto con los temas de amor de la literatura del Nuevo Imperio; en la India con los cuentos populares; en la China con la literatura nuvelesca de los Ming y de los Ts’ing; en el Japón con los’diarios íntimos, los nikki, de las damas de la corte del periodo Helian (7941186), los Espejos y las poesías de los diversos periodos de la historia literaria japonesa; sin embargo, el conjunto de estas novelas y poesías no es nada importante, si lo comparamos con la enorme cantidad de textos literarios religiosos, místicos y filosóficos de A. Esto explica la forma misma de estas literaturas orientales: proverbios, himnos sagrados que sirven para el culto y cuyos textos simétricos y repetidos indican su utilización ritual. La poesía nace de la cadencia del aliento humano y quiere reproducir el ritmo universal.Lo mágico. El rasgo común a todas estas literaturas orientales es que se trata de fábulas, metáforas, parábolas, mitos. El extremo abstracto se describe con el extremo concreto. En ellas todo está impregnado de magia, de fabulación, de pensamientos primitivos, de fe en los símbolos mágicos; de ahí la profusión de alegorías, de interpolaciones, de figuras. Lo ilógico y lo indeterminado reinan sobre las demás cosas; la acción transcurre fuera de todo tiempo, "in illo tempore...". Se sigue la norma del anonimato, de las aportaciones colectivas, y, por lo general, el autor es un simple nombre; se supone que el poema es obra de un dios, de un genio, de un ángel, de seres sobrehumanos, de un personaje mítico.Características formales. La lengua de estas literaturas de Oriente es muy distinta de la de Occidente; el paisaje (el valle, el desierto, la montaña) impone un ritmo que recuerda a menudo el hollar de las rutas por las caravanas, las largas marchas; de ahí las repeticiones, los sinónimos, las comparaciones estereotipadas con la naturaleza (el rostro es semejante a la luna, el cuerpo a un fruto o a una liana). Puede destacarse el valor de lo discontinuo, del collar de perlas árabe, cuyas cuentas pueden separarse y volverse a unir sin dañar el conjunto. El texto escrito recuerda el recitado rimado de los textos orales; no olvidemos que ni en las lenguas semíticas, ni en egipcio, ni en chino hay una sintaxis propiamente dicha, sino que en todo el Extremo Oriente es fundamental el tono. Se ignoran las simetrías verbales, las construcciones cultas. Estas últimas aparecerán tan sólo en el refinado culteranismo de las épocas relativamente modernas.Función social y religiosa del literato. En A., la literatura sigue todavía cargada de todo ese misterio mágico de los orígenes míticos del universo y del hombre; sigue estando inmersa en ese mundo de maravillas, y su atractivo procede de esa atmósfera religiosa que emana de ella. Es el encanto de los horizontes perdidos, de los sueños inaccesibles, de los mundos lejanos y mágicos de la infancia que aún perdura en esas viejas literaturas orientales. Esto explica finalmente por qué en la China de los jardines y de las estepas, en las llanuras de la India, bajo las tiendas de Arabia, en el Irán islamizado, el hombre de letras es, por excelencia, el poseedor de la verdad, el que sabe y al que se le escucha, el poeta divinamente inspirado. Es el profeta guardián de las lenguas sagradas y nobles y, frecuentemente, el creador de la lengua nacional, como ha ocurrido recientemente con un Tagore (v.) en Bengala; un Igbál (v.) en Pakistán; un Tulsidas en la India; un Ma’mün en Persia. Sitúa en el uso oficial un dialecto vulgar y discutido, gracias al esfuerzo de su genio. A. ha conocido y conoce aún la función social y religiosa de la literatura y de la lengua.J. ROGER RIVIDRE.
BIBL.: Encyclopedie de la Pléiade, Histoire des Littératures, I Littératures anciennes, orientales et orales, París 1955; 103219; Les littératures contemporaines á travers le monde, París 1961, 236286; B. DHINGRA, L’Orient par luiméme. Pensées, proverbes, poémes,priéresdespeuplesdel’Asie...,Paríss. f.;P.VAN TIEGHEM, Historia de la literatura universal, Barcelona 1953, 55105; S. PRAMPOLINI, Historia universal de la Literatura, vol. I, Buenos Aires 1940; KAKUZO OKAKURA, Les Idéaux de POrient, París 1917; R. GROUSSET, Histoire de l’Asie, 3 vol. París 1922.
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