Asam, Família
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Biografía GER
Los hermanos Cosme Damián y Egidio Quirino Asam componen la pareja más célebre de pintores y estuquistas, a la par que escultores y arquitectos en una pieza, que colaboraron las más de las veces para construir y decorar conventos e iglesias en el sur de Alemania durante el s. XVIII. Eran hijos del pintor Hans Georg Asam originario de Sulzbach (Franconia), y nacieron, el mayor de los dos, Cosme Damián, en 1686 en Benediktbeuren (Alta Baviera), y Egidio Quirino el 1 sept. 1692 en Tegernsee (Alta Baviera).Su actividad se confunde y no es deslindable en muchos casos, pero de todas maneras se puede asegurar que Cosme Damián fue, ante todo, pintor como su padre, y Egidio Quirino estuquista y escultor. Ambos actuaron además como arquitectos, proyectando y levantando, p. ej.: las iglesias de las Agustinas de Rohr (1717-19), la del convento de Weltenburg (1717-21), y la iglesita fundada por ellos junto a su casa de Munich, dedicada a S. Juan Nepomuceno (1733-35). Se sabe que ambos hermanos efectuaron un viaje de estudios a Italia, donde fueron recibidos en Roma en la Acad. de San Lucas. A pesar de estos contactos académicos, ambos artistas no perdieron nunca la frescura del arte popular y artesano, de cuyo círculo habían salido, ni un auténtico sentido de la religiosidad, o quizá mejor de la devoción, manifestada con un efectismo algo superficial pero espontáneo. Prueba de ello es que nunca se consideraron más que artesanos competentes y que prestaron sus servicios generalmente no en las cortes alemanas de la época ni en obras de carácter civil, sino en iglesias y monasterios o a sueldo de señores eclesiásticos. Cosme Damián m. El a. 1739 en Weltenburg, y Egidio Quirino en Manheiin el 29 abr. 1750.El arte de los A. se caracteriza por la fusión de las plantas ovales y elipsoidales del barroco italiano, con las pinturas de perspectiva ilusionista y la brillante decoración de los salones del rococó francés, a fin de crear conjuntos eclesiásticos ostentosos, elevados a un gran ni. vel emocional. Su originalidad radica precisamente en elgrado inigualable con que se ponen a contribución los recursos de todas las artes para crear, gracias a los límites inciertos en que cada una opera, espacios contrastantes donde lo írreal se confunde con lo real y el espectador es transportado a un mundo de estupor y del ensueño, fácilmente trocables en sentimiento religioso. Así en las iglesias de Rohr y Weltenburg se pasa, a través de un vestíbulo bajo y estrecho, a un amplio espacio oval, lleno de luz, y de allí nuevamente a la capilla mayor recogida y en penumbra, donde de repente, iluminado por luces indirectas, resplandece el altar mayor como una llamarada. En Rohr emerge como una aparición la estatua de San Jorge a caballo, dirigiéndose hacia el espectador desde un fondo de luz deslumbradora que penetra por ventanas ocultas. Más espectacular es en Weltenburg la escena de la Asunción de la Virgen, obra maestra de Egidio Quirino y uno de los grupos más bellos de toda la escultura alemana. El pesado sepulcro, de tamaño natural, contrasta con la grácil y llameante figura de la Virgen, suspendida en el aire, a la cual se ve materialmente ascender hacia las algodonosas nubes del fondo. Este efectismo fue superado, si cabe, en la iglesia de San Juan Nepomuceno de Munich, construida junto a la casa de Cosme Damián. La fachada es ya de un gran efecto teatral con su movida planta, el gran balcón iluminado por enorme cristalera y un frontón de curvados perfiles al gusto de Borromini. Luego el pequeño y oscuro vestíbulo predara al espectador a la deslumbrante visión del interior a la manera de quien, purificado de sus pecados, se dispusiese a entrar en la gloria. Esto no es pura imaginación, sino realidad plástica, pues para eso se colocan allí los confesonarios sobremontados por la patética imagen de San Jerónimo, predicando el juicio final, y la esperanzadora y amable de San Pedro abriendo las puertas del cielo. La nave se abre alargada y alta como suspendida en el aire por ángeles que hacen las veces de atlantes. Los colores allí dominantes son el oro apagado, el castaño y el rojo oscuro, pero donde la luz irradia más cegadora a través de ventanas ocultas es en la bóveda, donde una perspectiva ilusionista replica, potenciándolo, el espacio real de la nave. La transición entre ambos espacios, el real y el fingido, se consigue con la desmaterialización de la nave gracias al movimiento ondulante de la tribuna, a la forma inestable de los estucos y al centelleo de los oros en la penumbra. Al fondo emerge un altar de dos pisos, de los cuales el segundo se abre, a la altura de la tribuna, a manera de un escenario, para mostrarnos una vaporosa pintura de la Asunción de la Virgen que sube hacia el grupo escultórico de la Trinidad situado en medio de un rompiente de gloria.Además de las obras mencionadas, ambos hermanos realizaron estucos y pinturas al fresco para otras muchas iglesias: Adelsbach, Michaelsfeld, parroquia de Santiago en Innsbruck (Austria), catedral de Freising, abadía de Einsiedeln (Suiza), Ursulinas de Straubing, convento en que profesaron dos hijas de Cosme Damián, etc. Los estucos de Egidio Quirino no se diferencian gran cosa, de los de sus contemporáneos D. Zimmermann y los Dientzenhofer; con el tiempo fueron evolucionando, a partir de recuadros casi rectilíneos ejecutados en yeso blanco, hacia una mayor complicación formal y hacia una brillante policromía donde con los panes de oro alternan colores suaves, azules y rosas principalmente. Por su parte, los frescos de Cosme Damián se distinguen más que por una depurada técnica, a veces rutinaria, por la arrolladora fantasía y. por el colorido rutilante, exento de sombras. Quizá sus mejores pinturas de asunto religioso sean los frescos de Freising y los de las abadías de Einsiedeln y Weingarten; su pintura profana más importante es la representación del Olimpo en el palacio de Schleissheim.A. RODRÍGUEZ CEBALLOS.
BIBL.: A. E. BRINCKMANN, Arte Rococó, en Historia del Arte Labor, XIII, Barcelona 1953; N. PEVSNER, Esquema de la arquitectura europea, Buenos Aires 1957; B. RUPRFCHT, Di - e Bayerische Rokokokirche, Kallmüntz 1959; 0. ENDRESS, Untersuchungen der Baukunst der Brüder Asam, Munich 1935; E. HAUFSTAENGLW. HEGE, Die Brüder C. D. Asam und E. Q, Asam, MunichBerlín 1955; E. HAUFSTAENGL, C. D. Asam, Munich 1951.
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