Arqueología I. Ciencia. CIENCIA
Categoria:
Ciencia
1. Concepto. Etimológicamente A. es el estudio de lo antiguo. En Grecia se refiere a la historia lejana. En Roma equivale a historia de rebus antiquis. En el s. I a. C. Dioniso de Halicarnaso escribe una historia de Roma con el nombre de Romaiké Archaiologia y Flavio Josefo, en el s. I d. C., una historia del pueblo hebreo con el nombre de E Ioudaiké Archaiologia. En el s. ix el bizantino Teodoro Estudita define al arqueólogo como el estudioso de la Antigüedad. En el s. xvii, con la tendencia a los helenismos, renace por obra de Jacques Spon la palabra A. con un sentido indefinido pero relativo a instituciones sociales, a aspectos bíblicos o a purismo literario. A finales del s. xviii el término se va concretando al estudio de los restos de civilizaciones antiguas. El concepto de la obra de C. O. Müller, Archaeologie der Kunst, de 1835, ha prevalecido en Alemania con un contenido parcial, equivalente a la historia del arte antiguo, según la posterior contribución de Overberck y Fürtwángler. Este concepto germano fue llevado a las últimas consecuencias por Stark y por Winter, que consideraron a la A. supeditada a la historia del arte, como parte de ella o como la historia del arte antiguo. Sin embargo, Bulle con mejor criterio entiende por A. un método científico utilizable en una determinada especie de actividad y de trabajo humano, es decir, en todo lo que es obra del hombre.2. Historia. La historia del arte siempre ha despertado el interés del hombre (Tucídides, Pausanias, Estrabón). Los motivos han sido de tipo religioso e histórico. En el Medievo y en el Renacimiento la historia del arte es la de los artistas, de los viajes, descubrimientos, colecciones de arte y A., elencos de artistas y de sus obras. A partir de Ciriaco de Ancona, que recorrió con afán de curiosidad Italia, Dalmacia, Grecia, Asia Menor y Egipto, desde 1424, los viajes se van multiplicando y preparando el terreno para la investigación del s. XVIII. El mundo clásico se redescubrió en el Renacimiento, pero con criterio más artístico que arqueológico, dando origen a una etapa de coleccionismo en los s. XVIII y XIX.La erudición estuvo representada en Francia primordialmente por Caylus, Montfaucon, Peiresc y Spon; en Inglaterra por John Potters; y en Holanda por J. Sandrats. Pero fue en Italia donde hubo más abundancia de eruditos. J. J. Winckelmann (v.) (171768), padre de la A., distingue diferentes épocas artísticas, basándose en estilos y cambia, mejorándolos, los conceptos estilísticos a la vez que la A. pasa a ser ciencia. El concepto rudimentario de la ciencia arqueológica se mejoró con la expedición de Napoleón a Egipto y con otras en el s. xix, aunque la mayor parte adoleciesen más de pilláje que de sentido arqueológico. Las excavaciones de Pompeya (v.) y Herculano, ya en el s. xviii, dieron a la A. un gran avance científico al sorprender la vida de estas ciudades en el momento de su destrucción. Han contribuido a la formación de la ciencia arqueológica la historiografía alemana del s. XIX, posteriormente la interpretación materialista de la historia de la escuela rusa y el eclecticismo de la escuela inglesa.Sentadas las bases de la A. como ciencia en el s. XIX, se desarrolló una constante actividad de descubrimientos y excavaciones, que prosiguen en el s. XX con técnicas más depuradas. Surgida la egiptología (v.) como parte de la orientología, sobresalieron en ella Champollion (v.), que leyó la piedra de Rosetta, Mariette, Maspero, Morgan, Meyer, Borchart, Flinders Petrie, Moret, Breadsted, Carter y otros.A principios del s. XIX se inician las excavaciones de Asiria y Babilonia por Rich, teniendo lugar en 1835 la expedición de Chesney al Tigris y al Éufrates. Investigaciones filológicas y arqueológicas aclararon los problemas que presentaban los pueblos mesopotámicos. Primeramente destacó en estos trabajos Botta, que excavó Khorsabad, Layard, Rassam, Sarzec, Heuzey, etc. Grecia, que había sido el objetivo principal de los estudios de "inckelmann, desde mediados del pasado siglo comienza a entregar sus tesoros. En 1840 se inician los trabajos alemanes en Delfos. En 1866 Saltzmann y Bibliotti trabajan en Rodas. Schliemann (v.) empieza sus trabajos en Itaca en 1869, continuando en Troya, Micenas, Orcómenos y Tirinto hasta final de siglo. En 1873 Conze y la escuela austriaca excavan en Samotracia. Desde 1865 a 1871 Curtius dirige las excavaciones de Olimpia, comenzándose al siguiente año los trabajos franceses en Delos. En 1878 se inician los trabajos alemanes en Pérgamo y en 1881 los arqueólogos griegos excavan en Epidauro, Eleusis y en la Acrópolis de Atenas, prosiguiendo estos trabajos Dórpfeld en 1892. Desde 1895 comienzan las excavaciones austriacas en Éfeso, las alemanas en Priene y las norteamericanas en Corinto: A principios del s. XX Evans (v.) descubre la cultura minoica de Creta con sus trabajos en Cnosos, mientras los italianos estudian Festos. En 1902 Tsountas descubre el Neolítico griego de Sesklos y Dímini. Las necrópolis del cerámico de Atenas son estudiadas por los alemanes desde 1915 y desde 1930 los norteamericanos comienzan sus trabajos en el ágora ateniense.El suelo del resto de Europa, entre tanto, no quedaba sin investigar. En 1836 se descubre la tumba RegoliniGalassi. En 1846 Ramsauer inicia las excavaciones de Hallstatt (v.) y en 1849 se descubre cerca de Berna el yacimiento de La Téne (v.). A mediados de siglo, cerca de Bolonia, Gozzadini encuentra la necrópolis de Villanova y Keller localiza los primeros palafitos suizos. Las excavaciones de Pompeya desde 1860 a 1865 fueron dirigidas por Fiorelli. La antropología prehistórica (v. PREHISTORIA) da un gran paso con el descubrimiento en 1856 del cráneo de Neanderthal, en 1868 de la cueva de Cromagnon y en 1870 de las de Grimaldi. El Bronce de los países nórdicos fue investigado desde 1885 por Montelius. El periodo Mesolítico (v.) quedó definido por los trabajos de Piette en Mas d’Azil, en 1887. Los estudios de arte rupestre cuaternario, aparecido por primera vez en Altamira (v.) en 1879, recibieron un gran impulso por parte de Breuil, Capitan y Peyrony, que investigaron las cuevas de Combarellesy Font de Gaume. En 1919 Rosenberg estudia los megalitos daneses y Hawley la estación inglesa de Stonehenge (v.).La historia de la A. en España ha sido objeto del estudio de L. Pericot en la Introducción de su Historia de España, I (Barcelona 1942), donde traza el desarrollo de esta ciencia desde 1880 hasta nuestros días. Por otra parte, A. García y Bellido en su libro La Península Ibérica en el comienzo de su historia (Madrid 1953), hace una breve reseña de los trabajos arqueológicos en España. Por la influencia del francés Boucher de Perthes se difundió en España la afición por la A. prehistórica, llamando la atención el yacimiento del Manzanares que estudió Casiano del Prado. En 1868 M. de Góngora publicó su obra Antigüedades prehistóricas de Andalucía. En 1880 se reunió en Lisboa el congreso internacional de Antropología y A. prehistórica, donde Vilanova y Pieradefiende la autenticidad de las pinturas de Altamira, descubiertas por M. de Sautuola. En esta época ya comenzaban a trabajar los hermanos Siret en la provincia de Almería y G. Bonsor en Carmona, mientras que Cartailhac publicaba la primera síntesis de prehistoria española aparecida en 1886. A principios del s. xx comienzan las excavaciones de importantes yacimientos, como la cueva del Castillo en Santander y la estación de Torralba, estudiada por el marqués de Cerralbo. J. Cabré descubría las primeras pinturas rupestres levantinas. En 1904 el francés P. París publica su obra de sistematización Essal sur I’art et 1’industrie de PEspagne primitive. A. Schulten, que excavó en Numancia, publica los resultados en 1912. En 1907 la junta de Museos de Barcelona inicia la excavación de Ampurias (v.), interviniendo Candía, Cazurro y Puig i Cadafalch. El marqués de Cerralbo extendía sus prospecciones y excavaciones a distintos yacimientos de las provincias de Zaragoza, Soria y Guadalajara. En 1912 se crea la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades; en 1913 se funda la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas y en 1914 el Servicio de Investigaciones arqueológicas de Barcelona. En 1927 se creó el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, mientras que Obermaier fundó la revista "Anuario de Prehistoria Madrileña". Aparte de los trabajos de E. Hernández Pacheco y J. Cabré, H. Breuil publicó en cinco volúmenes un corpus de pintura rupestre esquemática. En 1932, P. Bosch Gimpera pudo trazar una síntesis de la España antigua en su obra Etnología de la Península Ibérica.
3. Fuentes y ciencias auxiliares. Existen dos accesos primordiales hacia el conocimiento del pasado: la A. y la Filología. La A. trata de objetos materiales, bellos o no; la segunda, de textos escritos. Estas dos ciencias se prestan ayuda mutua. La A. descubre los textos y la Filología los interpreta, dando luz a la A. Partiendo del concepto de Bulle y entendiendo por A. ese método científico aplicable al estudio de todo lo que es obra del hombre o, mejor, huella del hombre, nos encontramos frente a una materia inmensa que necesita un cúmulo de ciencias auxiliares. Por tanto, la A. coincidiría con la Antropología cultural o Etnología (v.), ciencia del hombre en su conjunto, pero refiriéndose a culturas pasadas. En este aspecto del que evidentemente la A. participa en sentido lato, indirectamente, existe un grupo de ciencias relativas al hombre o a su circunstancia que caen en el ámbito de la A., de las que esta ciencia se sirve. Las razas humanas de las épocas pasadas, a las que hay que atribuir los materiales arqueológicos, son objeto de la Antropología física. Estos pueblos vivieron en un medio natural que estudia la Geografía y la Geología, con una fauna y una flora, a veces fósiles, que estudia. la Paleontología y la Paleobotánica respectivamente. El arqueólogo encuentra y analiza objetos cuya función resulta difícil entrever sin el auxilio de la Etnografía (v.).Aparte de estas ciencias auxiliares de la A., existen una serie de aspectos, secciones o fuentes propiamente dichas de la misma A. sobre las que ésta investiga con métodos especiales, habiendo llegado a desgajarse y a independizarse como ciencias. La Topografía (v.) determina la situación, el emplazamiento y la repartición de los habitats, atendiendo a la Toponimia (v.). La Arquitectura (v.) se refiere al arte de construir, ya sea militar, civil o religioso, pero si este arte va encaminado a conjuntos urbanos se llama Urbanística. Otros aspectos de la A. son la Pintura (v.), la Escultura (v.) o la Plástica (considerada en su origen como el arte de modelar una sustancia blanda). La Glíptica (v.) es el arte de grabar piedras finas en hueco (entalles) o en relieve (camafeos). La Esfragística o la Sigilografía (v.) estudia los sellos, la Numismática (v.) las monedas, la Ceramología la cerámica, la Epigrafía (v.) las inscripciones, la Papirología (v,) los papiros, la Paleografía (v.) descifra las escrituras. La Metrología se ocupa de los pesos y medidas. Existen muchos más aspectos y secciones de la A. que no están claramente definidos en la anarquía de las ciencias arqueológicas y que adolecen de ciertas incoherencias.4. Límites. Son indecisos. Evidentemente el término A. encierra un concepto de antigüedad que para los arqueólogos del s. xviii era la Grecia y la Roma clásicas, Is decir, que la A. en su nacimiento se presentaba con fuertes mutilaciones cronológicas y geográficas. A principios del s. XIX el campo se amplía con el Egipto faraónico. Indudablemente estas limitaciones tuvieron que desaparecer en los s. XIX y XX. En cuanto al tiempo la A. parte del momento en que aparecen vestigios o trabajo humano. En este punto todas las escuelas están de acuerdo, pero no en el límite superior, ya que, siendo éste indeciso, lógicamente no puede situarse de una manera absoluta. Existe, sin duda, una A. medieval; se ha llegado a hablar de A. del Renacimiento, pero no hay, propiamente hablando, una A. de la Edad Moderna. Esta falta de lógica se debe a que el término renació en el s. XVIII y permanece anquilosado. Del estudio estético y arqueológico de las obras de arte a partir del Renacimiento se encarga la historia del arte, pero es curiosa la inexistencia de una disciplina que estudie arqueológicamente los objetos humildes y los grandes trabajos humanos faltos de estética y correspondientes a la Edad Moderna. La A. ha tenido siempre vida paralela a la historia del arte, con la que coincide en cuanto que comprende toda la obra humana bella desde la aparición del hombre hasta el Medievo inclusive. En cuanto a la gama cronológica la historia del arte es más amplia que la A., pero en lo que respecta. a la materia es más estricta, ya que sólo se ocupa de lo bello, mientras que la A. abarca toda huella humana.5. Arqueologías. La inmensa huella humana impone cierta especialización de estudios que se concentran en las etapas y círculos principales de la civilización humana. A través de la historia de la A. puede verse cómo ciertos estudios arqueológicos van adquiriendo cuerpo e independizándose como ciencias concretas’ con métodos especiales de investigación. En la actualidad ya no puede hablarse de A. de una manera indeterminada, sino de ciencias arqueológicas, puesto que existen tantas arqueologías como civilizaciones. Toda la tierra se ha convertido en cantera del arqueólogo.Primeramente existe la A. prehistórica (v. PREHISTORIA) que estudia al hombre y sus huellas anteriores al documento escrito, trazando el desarrollo de la civilización desde su origen. Sin duda, en cuanto a espacio y tiempo, es la ciencia más amplia dentro de la A., remontándose hasta los orígenes del hombre. Cabría hablar en ciertos círculos culturales de A. protohistórica, cuyo estudio iría dirigido hacia aquellas civilizaciones que no conocen la escritura, pero sobre las que escriben otros pueblos más cultos. Realmente la Protohistoria comenzó en ciertos países de Oriente en el III milenio antes de Cristo, mientras que actualmente existen otros que todavía permanecen en esta etapa.La A. egipcia (v. EGIPTO III) se limita geográficamente al valle del Nilo y extensiones, y cronológicamente desde el Paleolítico hasta la aparición del cristianismo, haciendo especial hincapié en el periodo dinástico hasta la conquista de Alejandro Magno (332 a. C.). La A. del Próximo Oriente asiático es verdaderamente compleja. Las investigaciones hacen tales progresos que continuamente se modifica el aspecto de las civilizaciones. Se trata de civilizaciones que nacieron y murieron durante más de ocho milenios anteriores a Cristo y que alcanzaron un gran desarrollo. Son esas civilizaciones predinásticas, de la época de Uruk y de los príncipes conocidos desde el 3500 al 1700 a. C., destacando los imperios de Lagash y de Babilonia (v. MESOPOTAMIA III), la época de los pueblos desde 1900 hasta el 300 a. C., representada por los casitas, elamitas, hurritas (mitanni y subartu), hititas, asirios, persas (v. PERSIA III), griegos de Alejandro Magno y seléucidas, partos, pueblos de Fenicia, Palestina, Chipre, etc. Ante este mosaico de pueblos y de culturas, la A. del Próximo Oriente, conforme evoluciona, va produciendo ramas científicas independientes. Últimamente la A. bíblica (v. ARQUEOLOGÍA II) ha tomado especial ímpetu. El Medio y Extremo Oriente engloba igualmente un gran número de A. de tipo prehistórico, protohistórico e histórico, representadas en la India, Ceilán, Birmania, Indochina, China, Japón, etc.La A. clásica (v. CLÁSICO, ARTE) tiende cada vez más a dividirse en griega y romana por la abundancia de excavaciones, por la variedad de monumentos y por los problemas particulares, puesto que, a pesar de las analogías, existen profundas diferencias entre estas dos grandes civilizaciones. La A. griega ha tomado en la primera parte del s. xx una amplitud inusitada. Aparte de las copias escultóricas griegas de época romana, se conocía en el pasado siglo una serie de obras originales del arte arcaico hasta lo helenístico y sobre todo los resultados obtenidos por Schliemann en Troya y posteriormente por Evans en Creta (v.). Conocidas también las islas griegas, ya se habla de una A. egea (V. EGEA, CIVILIZACIÓN). Sin duda, la A. de Grecia tiene unos orígenes en el Neolítico y Bronce (A. prehelénica) que han sido despreciados por los arqueólogos puros, pero sobre todo tiene su expansión helenística por Egipto y Oriente con las conquistas de Alejandro A4agno, y que será borrada por el Occidente romano. La A. etrusca tiene sus yacimientos y documentos propios con graves problemas lingüísticos e históricos. La civilización romana es un producto de corrientes indígenas, etruscas y griegas. El campo de la A. romana es tan amplio como los límites adonde llegaron las legiones con sus campamentos, cuya influencia traspasó los propios confines del Imperio, habiendo dejado una fuerte huella y un legado de arquitectura, escultura, mosaico, pintura, cerámica, decoración, numismática, epigrafía, etc., fundamental en la formación de la cultura posterior de Occidente. Su amplitud ha exigido el nacimiento de las diferentes A. romanas provinciales.La A. bizantina (v. BIZANCIO IV) se refiere al arte y a las huellas en general que dejó el Imperio de Bizancio con sus variantes locales, mezcla de elementos cristianos, griegos y orientales.Son también vastos el territorio europeo, asiático y africano y la cronología medieval y moderna de la A. islámica, que bajo un denominador común presenta fuertes variantes locales, siendo probablemente la más rica en lo relativo a artes industriales (V. ÁRABES III).La A. medieval se refiere a las civilizaciones cristianas occidentales con suss correspondientes a la A. paleocristiana (v. PALEOCRISTIANO, ARTE) y prerrománica, con su apogeo del románico (v.) y su final del gótico (v.).No se puede prescindir de la A. americana (V. AMÉRICA IV, 1) que estudia las civilizaciones precolombinas. La etapa prehistórica localizada por todo el continente es tratada igualmente que las grandes culturas extendidas desde México a Chile.6. Metodología. El sentido de la A. hacia la búsqueda exclusiva del objeto antiguo de valor es falso. La A., como ciencia, se dirige directamente hacia el valor científico del yacimiento y de los objetos. La investigación arqueológica requiere varias fases constituidas por el plan de trabajo, la prospección del terreno, la excavación propiamente dicha, el trabajo de laboratorio y análisis, el estudio bibliográfico y la publicación de los resultados obtenidos.El plan de trabajo debe ir encaminado a la investigación de un yacimiento determinado (poblado o necrópolis), de un conjunto de yacimientos de una región o de un fenómeno cultural (el megalitismo). Un yacimiento se descubre por un hallazgo casual, o intencionado. Este yacimiento puede encerrar, a su vez, una sola cultura sin sucesión (Bronce medio) o, lo que es más frecuente, una serie de culturas generalmente superpuestas estratigráficamente y sucesivas (Paleolítico, Neolítico y Bronce). Indudablemente, siempre resulta más interesante a efectos científicos el estudio de un yacimiento con sucesión cultural, con varias fases correspondientes a un largo lapso de tiempo. Otras veces, además de un yacimiento determinado, interesa más el estudio de los de una región más o menos extensa, para sacar consecuencias más amplias y categóricas, en función de una mayor abundancia de datos. La investigación arqueológica de una región puede dirigirse concretamente al estudio de una cultura aislada como la iberización, o también a varias o a todas las culturas que encierra desde el Paleolítico a lo visigodo, obteniendo, como consecuencia, una carta arqueológica regional o un estudio de historia primitiva y arqueológica de la zona. Hoy día es frecuente encauzar la investigación arqueológica no geográficamente, sino hacia un fenómeno cultural determinado como el Paleolítico inferior, el Bronce final, la romanización, etc.La prospección es el precedente inmediato de la excavación, debiendo tener dos fases, una teórica y otra práctica. La teórica requiere un profundo conocimiento de prehistoria e historia de la zona, para poder pesar la importancia y la función de los descubrimientos. El conocimiento de la geografía regional es una gran ayuda para penetrar en el medio de las culturas que se trata de investigar, ya que el medio físico, económico y humano suele prevalecer, aunque supeditado a ciertas variaciones. La topografía de la zona, estudiada a planos a gran escala con curvas de nivel, puede indicar la situación e incluso posibles emplazamientos de los yacimientos, ya que ciertas culturas prefieren asentamientos en zonas montañosas calizas con abundancia de cuevas (Paleolítico), otras en las orillas de los ríos (desde el Neolítico), otras en puntos elevados naturalmente defendidos (Bronce medio e ibérico), etc.Es de gran utilidad para la localización de yacimientos la Toponimia. Así, los topónimos Villares, Castellazo, Castellar, Cabezo de las Ollas, etc., indican evidentemente emplazamientos arqueológicos. Antes de comenzar la prospección, es conveniente realizar una encuesta con un buen conocedor del terreno, para conseguir información. Hoy día, para la prospección se utiliza la foto aérea en negro y en color, con luz rasante que resalte y acuse los más pequeños detalles. La Geofísica (v.) ha contribuido con aparatos magnéticos y eléctricos a realizar sondeos mediante ondas enviadas al subsuelo y detectoras de las anomalías producidas por las formaciones arqueológicas sepultadas. La prospección más elemental y positiva consiste en personarse en el yacimiento en el que se pueden observar directamente las circunstancias y confirmar con un pequeño sondeo para obtener una idea clara y precisa. Con estas operaciones se puede formular un informe con el proyecto de excavación y presupuesto económico.La excavación es el núcleo de la investigación arqueológica, la fase fundamental de la que depende el éxito de la publicación. Una excavación deficiente, confusa, es contraproducente, por lo cual es una fase que requiere gran pericia. El equipo debe estar formado por un arqueólogo director, responsable, que lleva el diario de trabajo, unos técnicos: topógrafo, fotógrafo, dibujante, naturalista y arqueólogos ayudantes y obreros. Las técnicas a emplear en la excavación son variadas, debiendo acomodarse a la naturaleza del yacimiento, que puede ser de superficie, en cueva, e incluso subacuático, y al tipo, como poblado, necrópolis, monumento aislado, interfiriéndose a veces estos tipos. Si el yacimiento no dispone de estratigrafía o niveles culturales superpuestos, la excavación se efectuará en horizontal, pero si existen estos niveles, la excavación será estratigráfica, es decir, levantando sucesivamente las capas del terreno correspondientes cada una a una fase diferente, las más antiguas las inferiores y las más recientes las superiores. Al realizar un corte estratigráfico es conveniente haber preparado un sondeo previo que sirva de guía y de referencia de niveles. Es fundamental situar un punto absoluto o de referencia, para localizar los hallazgos respecto a plantas y perfiles. El corte estratigráfico no debe ser muy extenso, siendo corriente unas dimensiones de un cuadro de tres o cuatro metros de lado, de tal manera que, si la superficie a excavar es mayor, estos cuadros pueden multiplicarse, dejando como separación entre sí un reticulado de un metro de grosor que sirve de testigo estratigráfico. Realizada la excavación, se habrán obtenido una serie de objetos arqueológicos muebles e inmuebles. Los objetos muebles, compuestos de materiales líticos, cerámicos, metálicos, paleontológicos, etc., inventariados, descritas en el diario las circunstancias del hallazgo, y catalogados con su signatura correspondiente para su identificación, pasan al laboratorio. Por otra parte, se ha obtenido un diario de los trabajos en el que se han anotado los más mínimos pormenores y observaciones, un cúmulo de planos topográficos, plantas y perfiles de los cortes a escala, dibujos y fotografías de tipo general y de detalles, tal como aparecieron los objetos.El laboratorio, después de la excavación, se ocupa de la limpieza, reconstrucción, consolidación, fotografía y dibujo de los hallazgos, antes de pasar al museo correspondiente, necesitándose en muchos casos la intervención de especialistas que analicen el polen fósil para conocer la flora y en consecuencia el clima y la edad. La fauna, estudiada por un paleontólogo, da pie para obtener resultados de economía e incluso de clima y de época. Los análisis de los restos orgánicos, mediante el procedimiento del análisis del carbono 14 radiactivo, han dado excelentes resultados para obtener fechas absolutas, frente a los datos de cronología relativa de las estratigrafías. Se analizan los metales, las cerámicas, el sílex, etc., para averiguar el origen y la época a que pertenecen. Otros análisis menos frecuentes van dirigidos hacia los isótopos de helio y plomo, hacia el flúor, etc. Se analizan en ciertos yacimientos el número de las finas capas de loes o varvas que cubren los hallazgos. La Dendrocronología estudia la edad de los árboles a través de sus anillos.El estudio del yacimiento o zona de yacimientos debe constar de varias partes correspondientes a antecedentes históricos, una parte descriptiva de la geografía, situación, emplazamiento, proceso de la excavación, siempre con abundante material gráfico de planos, dibujos y fotos del yacimiento y de los objetos hallados. La segunda parte del estudio debe analizar culturalmente el yacimiento y los materiales mediante analogías tipológicas, resultados de los análisis y de las estratigrafías, estadísticas, etc. En este estudio han intervenido las ciencias naturales, las antropológicas. Con el estudio crítico se interpretan los datos presentados, atendiendo a los orígenes, paralelismos y cronología de los elementos culturales, sintetizándolos en unas conclusiones.La publicación de una excavación y de sus resultados es absolutamente imprescindible; de lo contrario, la investigación hubiera sido inútil, significando un yacimiento perdido.. El material publicado debe ser el suficiente y necesario y la publicación es en sí complétá, clara y concisa.7. Centros de investigación. Revistas. Las investigaciones arqueológicas que los organismos estatales o particulares realizan se viehen publicando desde hace más de 100 años. En España los estudios arqueológicos comienzan con retraso. En 1910 se inicia la publicación de las "Memorias de la junta Superior de Excavaciones y Antigüedades", habiendo aparecido hasta 1933 más de 100 números. En 1914 el Institut d’Estudis Catalans publica su "Anuari" en Barcelona, mientras que en Madrid aparece desde 1915 a 1930 la rev. de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Los estudios de Antropología comienzan propiamente en España con el "Bulletí de la Asociació Catalana d’Antropología, Etnografía y Prehistoria" desde 1925. El Servicio de Investigaciones Prehistóricas de Valencia tiene su difusión desde 1927 con el "Archivo de Prehistoria Levantina". En Madrid H. Obermaier dirige de 1930 a 1935 el "Anuario de Prehistoria Madrileña". El principal órgano difusor de la parte de arte y a. en España es el "Archivo Español de Arte y Arqueología", que a partir de 1940 se bifurca en las dos diferentes especialidades, dependientes de dos institutos del CSIC. En 1930 se crea en la Univ. de Valladolid el "Bol. del Seminario de Arte y Arqueología". Terminada la Guerra civil, en 1939 surge en Barcelona la rev. "Ampurias", dependiente del Museo Arqueológico, y en Madrid las "Memorias de los Museos Arqueológicos provinciales". El Seminario de Historia Primitiva del Hombre de la Univ. de Madrid publica los "Cuadernos" desde 1946, mientras que la Comisaría General de Excavaciones publica los trabajos en los "Informes y Memorias" junto con el "Noticiario Arqueológico" y los "Acta Archaeologica" desde 1942 a 1956. La Univ. de Salamanca en su cátedra de A. publica desde 1950 "Zephyrus", y el Inst. de Prehistoria de Madrid, del CSIC, desde 1958 ha creado los "Trabajos de Prehistoria" y los "Inventarla Archaeologica Hispana". La reorganización de la Comisaría de Excavaciones dio lugar en 1962 a la aparición de una nueva serie de "Memorias". Otras publicaciones periódicas de interés son "Caesaraugusta", del Seminario de Arqueología de la Univ. de Zaragoza; "Pyrene", del de Barcelona. Para mantener vivo el espíritu de la A. han sido decisivos los cinco Congresos Arqueológicos del SE Español desde 1945 a 1950, y los. Congresos Arqueológicos Nacionales que tienen lugar cada dos años desde 1951. De los Institutos extranjeros sobresalen por su actividad el Inst. Arqueológico Alemán de Madrid con sus publicaciones del "Madrider Forschungen" y del "Madrider Mitteilungen" y La Casa de Velázquez, francesa.En Portugal en la Univ. de Oporto radica el Inst. de Antropología, siendo las principales publicaciones de A. "O Archeólogo Portugués" (Lisboa) y la "Rev. Guimaraes". Alemania es una de las naciones que primeramente cultivó la A., con investigaciones fundamentales publicadas por sus florecientes universidades y por los Institutos arqueológicos, tanto en el país como en el extranjero. Otras publicaciones periódicas son el "Archáologischer Anzeiger" desde 1829, "Berliner Winckelmanns Program" desde 1941, "Bánner Jahrbücher" desde 1842, "Münchener Jahrbücher", "Die Antike" desde 1925, "Berliner Jahrbücher frü Vorund Frühgeschichte" desde 1961, "Germanía" y otras muchas. Inglaterra contribuyó notablemente a la A. con constantes investigaciones en su vasto Imperio colonial a través de sus universidades e institutos, muy especialmente las de Oxford y Londres, y sus escuelas de A. de Atenas, Roma, Bagdad, etc. Las principales publicaciones periódicas inglesas de A. son "Journal of Hellenic Studies" (desde 1880), "Journal of Roman Studies" (Londres), "Annual of British School of Athens" desde 1892, "Papers of the British School at Rome", desde 1920, "Iraq" desde 1934, "Journal of the R. Anthropology Soc. of Great Britain and Ireland", " Anátolian Studies", "Archaeological Journal" (Londres), "Proceedings of British Academy", "Antiquity", "Proceedings of Prehistoric Society", "Archaeologia" (Oxford), etc. Bélgica mantiene su prestancia con la Soc. Royale Belge d’Anthropologie et Préhistoire y "Latomus", y Luxemburgo con su Inst. de Arqueología. Italia desde el pasado siglo cultiva activamente la A. en organismos como la Accademia dei Lince¡ desde 1891 con sus "Rendiconti" y "Monumenti Antichi", el Istituto Nazionale di Archeologia e di Storia dell’Arte desde 1929 con su "Notizie degli Scavi", la Pontificia Accademia di Archeologia con sus "Atti" y "Rendiconti", la Direzione Generale d’Antichitá e Belle Arti (desde 1907), la Commissione Archeologica Comunale di Roma con su Bollettino, la Soc. Reale di Napoli, las Universidades de Florencia con su "Studi Etruschi" (desde 1929), de Roma con su "Archeologia Classica" (desde 1949), de Bolonia con su "Arte Antica e Moderna" (desde 1958), etc. La prehistoria italiana tiene un buen exponente en el "Bollettino di Paletnologia Italiana". Fuera de Italia existen en Atenas la Scuola Archeologica y en Oriente algunas misiones que, en conjunto, publican un anuario, mientras que los trabajos efectuados en Rodas y en el Dodecaneso aparecen en "Clara Rhodos" desde 1928. Otras monografías son "Africa Italiana" y "Missione di Albania", ya desaparecidas.Francia, creadora de la Prehistoria, continúa su clara tradición en el Inst. de Paléontologie Humaine de París y con publicaciones periódicas como "Rev. Anthropologique", "L’Anthropologie", "Préhistoire", "Bulletin de la Société Préhistorique Frangaise". Sobre A. clásica publica la rev. "Antiquité Classique", "Rev. d’Archéologie", teniendo gran auge sus Institutos de Atenas y Roma con los "Mélanges" y el "Bulletin de Correspondence Hellenique" (desde 1877), así como el Inst. de Beirut con la rey. "Syria" (desde 1920).Austria tiene su máxima representación en la Acad. de Viena con la publicación "Anzeiger", en el Inst. Arqueológico Austriaco de Viena con los "Jahreshefte", aparecido ya en 1898, en los que se publica sobre Oriente y los Balcanes, y con los "Forschungen in Ephesos" desde 1906 hasta 1953. Suecia ha destacado por sus misiones en Chipre, cuyos trabajos desde 1934 han sido publicados en "Swedish Cyprus Expedition", mientras que sobre el Lejano Oriente ha aparecido en 1945 el "Bulletin of the Museum of Far Eastern Antiquities". Es notable en Etruscología la labor del Inst. Sueco de A. de Roma. En Dinamarca desde 1929 la Gliptotheca Ny Carlsberg de Copenhague publica los "Acta Archeologica", siendo las excavaciones de Lindos las más importantes fuera del país. Grecia ha sido desde el s. xviri centro de atracción de los historiadores del arte y de los arqueólogos de países que han llegado a crear allí sus institutos arqueológicos. Aparte de las publicaciones en lenguas extranjeras, son de importancia las editadas en griego moderno, como "Ephemeris Archaiologiké" (desde 1937), "Thessalika" (desde 1958) y "Archaiologikon Deltion".En Rusia las viejas sociedades arqueológicas fundadas con anterioridad a la revolución de 1918 fueron disueltas y sustituidas por Lenin por La Acad. del Estado para la Historia de la Cultura Material (RAIMK, GAIMK), pasando a ser desde 1937 uno de los institutos dentro del Departamento de Historia de la Acad. Soviética de Ciencias. Además de este Departamento, existen otros de Estudios Eslavos, Orientales, Etnográficos, Sinológicos y de Historia del Arte, lo mismo que los Archivos de la Academia, el Consejo Científico y Metodológico para la Conservación de Monumentos Culturales y el Museo de la Historia de la Religión y del Ateísmo. La inspección y el control de las grandes empresas y la enseñanza práctica de la A. rusa se ejerce por el llamado IIMK. Existen institutos especiales, subordinados a la Acad. de Ciencias en algunas repúblicas, siendo las de mayor actividad las de Ucrania y Georgia, aunque las más importantes son los Departamentos de A. de las Universidades y Museos que realizan excavaciones en sus respectivas zonas. Antes de la revolución se publicaba la "Otchety de la Comisión Arqueológica Imperial". Entre las revistas arqueológicas las principales son las publicadas por la Acad. de Ciencias "Kratkie Subshcheniya o Dokladakh i Polevykh Issledovaniyakh IIMK", especie de informes y memorias de las actividades del IIMK, "Materialy i Issledovaniya po Arkheolog¡i SSSR (MIA)" (sobre Paleolítico y Neolítico, de la expedición del Novgorod, etc.), "Sovetskaya Arkheologiya", revista de tipo general.Rumania, país eslavorománico, ha mantenido una actividad arqueológica constante desde 1920 con su Escuela Arqueológica de Roma y su publicación periódica "Ephemeris Dacoromana" desde 1923. En la rev. "Dacia" se publican desde 1924 las investigaciones y descubrimientos arqueológicos rumanos. El Inst. de Arqueología y el Museo Nacional de Sofía son los principales centros de investigación de Bulgaria con la publicación "Isvestia na Bulgarkojo Arkeologiasko Drugastro" desde 1910. En Hungría destacan el Museo Nacional de Budapest con "Archaeologia Hungarica" desde 1926 y la Acad. de Ciencias con su "Acta Archaeologica". Polonia dispone de varios centros como el Museo arqueológico de Varsovia con su Bol. Arqueológico, la Acad. de Ciencias y Letras de Cracovia, así como los Museos de Poznan con la publicación "Prezglad Archeologiczni" y de Lvov con "Dawna Sztuka" y la interesante rev. "Swiatowit".En África los centros de investigación, primeramente dependientes de Europa y América, van siendo asimilados por los organismos nacionales, a pesar de que todavía en algunos países siguen funcionando los institutos gxtranjeros. En Marruecos, asimilado científicamente a Francia, la Soc. de Préhistoire du Maroc publica desde 1927 el "Bulletin", y el Inst. des Hautes lotudes Marocaines publica "Hesperis". Otros centros marroquíes son el Service d’Antiquités du Maroc con la publicación del "Bulletin d’Archéologie Marocaine". Desde 1931 se publica "Études de Préhistoire Marocaine" y en Tetuán la rev. "Tamuda". En Argelia crearon los franceses la soc. Archéologique de Constantine en 1866, la Soc. de Géographie et d’Archéologie d’Oran y en cuanto a publicaciones la importante rev. "Lybica" desde 1953.. En Túnez fue también creación francesa la Soc. de Sciences Naturelles de Tunisie y en cuanto a publicaciones los "Cahiers de Tunisie" y "Karthago". En Libia existe el Departamento de Antigüedades de Tripolitania. Egipto ha sido objeto de constantes investigaciones desde principios del s. XIX, rivalizando en la egiptología franceses, ingleses, alemanes y americanos y creándose la "Egypt Exploration Society" en 1920, y la Soc. Royale d’Archéologie d’Alexandrie en 1931. Son abundantes las publicaciones como anales y catálogos de los museos (El Cairo y Alejandría) y monumentos. Entre los institutos de A. destacan los de Francia, Alemania y los EE. UU. El Antiquities Service de Sudán con sede en Jartum y su publicación "Kush" de creación inglesa ha recibido un fuerte incremento con la aportación de las naciones ante el llamamiento de la UNESCO para el salvamento de los tesoros de Nubia. Aunque en el resto de África las excavaciones se llevan generalmente a cabo por organismos extranjeros, en ciertos países, comoen la Unión Sudafricana, se publica en Johannesburgo el "SouthAfrican Archaeological Bulletin".
El Oriente Próximo asiático, foco de civilizaciones, es sin duda la región arqueológicamente más codiciada, habiendo sido constantes las investigaciones desde hace más de un siglo. Sobre la A. de Palestina se publica "Palestine Exploration Quarterly", "Israel Exploration Journal", "Cahiers d’Archéologie Biblique" (desde 1950), "Rev. Biblique" con una crónica arqueológica desde 1954. Últimamente la Univ. Hebrea de Jerusalén ha desplegado una actividad científica inusitada. El Inst. Frangais d’Archéologie de Beirut ha colocado al Líbano en un alto plano de las investigaciones. Desde 1937 el Museo de Beirut publica un Boletín. En Siria aparecen desde 1950 los "Annales Archéologiques de Syrie". Turquía, a la vez que mantiene numerosos institutos extranjeros, dispone de organizaciones científicas como el Museo de Cilini Kiosk de Estambul y la Soc. Turca de Estudios Históricos con sus publicaciones de A. y de Etnografía desde 1912 y el "Belleten". Iraq, coincidente en parte con la antigua Mesopotamia, ha sido objeto de continuas excavaciones por parte, principalmente, de los ingleses con la British School of Archaeology y con publicaciones periódicas como "Antiquaries Journal" editado en Londres desde 1920 y la rev. "Iraq" aparecida en 1934. Sobre el Irán los franceses han publicado desde 1900 trece tomos de las "Memoires de la Délégation en Perse" y "Memoire de la Mission Archéologique en Iran". Por otra parte, el British Institute of Persian Studies publica desde 1963 "Iran", mientras que desde 1962 aparece "Iranica Antiqua".Los primeros centros de investigación americana se forman en los EE. UU., datando de 1912 en Worcester la American Antiquarian Society. En 1866 se crea el Peabody Museum of American Archaeology and Ethnography y la Catedra Peabody de la Univ. de Harvard, mientras comienzan a editarse publicaciones periódicas de arxericanismo como la "Rev. Orientale et Américaine", publicada en París desde 1858 a 1878. En 1875 tiene lugar en Nancy el I Congreso Internacional de Americanistas, repitiéndose cada dos años. En 1879 se funda el Bureau of American Ethnology por la Smithsonian Institution de Washington, que lanza una rica serie de publicaciones. En Europa se funda en 1895 la Société des Americanistes de París, que publica el "Journal". Por razones obvias, en América la Etnología tiene más carácter que la A., dependiendo ambas materias de la antropología cultural. Las principales publicaciones americanas sobre A. del Viejo Mundo son "American Journal of Archaeology" de Baltimore desde 1885, "Publications of Oriental Institute of Chicago", "Memoirs of the American Academy of Rome", "Hesperia" de la Escuela Americana de Atenas, "Corinth" de la Univ. de Princeton, etc.En Hispanoamérica destaca México con su Museo Nacional, que publica "Anales", "Rev. de la Soc. Científica Antonio Alzate", "Rev. Mexicana de Estudios Históricos", "Quetzalcoatl", etc. Menos desarrolladas están las investigaciones en los países centroamericanos, existiendo en Guatemala la Soc. de Geografía e Historia con una revista. En El Salvador se publica la "Rev. del Departamento de Historia".En Sudamérica con intensidad de investigaciones aparecen las revistas "Cultura Venezolana", "Bol. de la Acad. Nacional de Historia" del Ecuador, la Rev. del Museo de Arqueología de la Univ. Mayor de San Marcos de Lima, Rey. de la Univ. de Cuzco, etc. En Chile los museos de Historia Natural de Santiago y el Histórico Nacional, aparte de las universidades, son los centros más activos, publicándose la "Rev. Chilena de Historia y Geografía". En Brasil los centros más importantes son el Museo Nacional de Río de Janeiro y el Museo Paulista de Sáo Paulo. Argentina es el país sudamericano más avanzado arqueológicamente, destacándose los centros como el Museo de La Plata, el Nacional de Historia Natural de Buenos Aires, el Etnográfico, las Univ. de Buenos Aires, de La Plata, del Litoral, de Córdoba, de Cuyo y el Inst. de Etnología de Tucumán, publicándose las rev. "Physis" y "Solar".China sufrió un gran cambio desde el final de la guerra de 1945, desarrollándose las universidades y las academias científicas, como el Inst. de Arqueología de la Acad. Sínica de Pekín con modernos laboratorios. Los estudios del Paleolítico han adquirido especial relieve. Entre las revistas destacan "China Reconstruction" y "Pekin Review", con cierto carácter propagandístico.V. t.: PREHISTORIA.M. PELLICER CATALÁN.
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