Argentina XII
Categoria:
Cultura
ETNOGRAFIA Y FOLKLORE. Introducción. El folklore argentino está constituido por manifestaciones de índole cultural que, como las de todo folklore (v.), se caracterizan, al término de complejos procesos, por ser populares, colectivizadas (socialmente vigentes en la comunidad), empíricas, funcionales, tradicionales, anónimas, regionales y transmitidas por medios no escritos ni institucionalizados. Constituyen el núcleo de las llamadas culturas f olk, patrimonio de grupos o sociedades también f olk. Por ser regionales y funcionales, los fenómenos folklóricos se nos muestran siempre como típicos de un lugar o área geográficamente localizada. En el caso de la A., cuyas regiones son tan extensas como países europeos, y presentan rasgos tan dispares, conviene referir el tema a los ámbitos más importantes y representativos, aunque algunos bienes sean comunes en casi todos ellos (el poncho, el mate, el lazo, la equitación de tipo gaucho, el culto popular católico con sincretismos autóctonos, algunas fiestas, etc.). Las culturas f olk (V. FOLKLORE) están integradas por elementos de diferente nivel y procedencia, entre los que, muy sintéticamente, pueden distinguirse: tradición cultural superior antigua, en este caso de procedencia hispánica y europea; supervivencia de culturas autóctonas americanas; trasculturaciones urbanas actuales (v. CIVILIZACIÓN Y CULTURA); traspasos de un grupo f olk a otro; creaciones, reelaboraciones y variantes propias de cada grupo.Tales elementos se combinan en cada región, por diversos factores históricos, geográficos y funcionales en muy variable proporción. El aporte hispánico, relativamente homogéneo, se integró con los de procedencia indígena, de niveles dispares, desde los cazadores y recolectores nómadas a las altas culturas que también, por forzoso esquema, podríamos referir a la quechua-aimará (v.), con influjo incaico, del noroeste; a la mapuche (v.) o araucana de la Patagonia (v.) al sur y la guaraní (v.) de los ríos y selvas del nordeste. Sobre esa base se diseñan sendos ámbitos folklóricos: el noroeste, el patagónico, el mesopotámico; a ellos hay que agregar: el cuyano, el mundialmente famoso de las pampas, el chaqueño y el central.El noroéstico. Incluye la puna o altiplano, su reborde montañoso, las amplias quebradas que lo recortan y numerosas sierras que alternan con valles y planicies. La vivienda responde a este ambiente: los ranchos son de piedra, con techo de barro y paja. La indumentaria se confecciona con telas tejidas en los telares domésticos; poncho para los hombres, rebozo para las mujeres; muchos usan todavía la ojota o sandalia prehispánica. En las comidas predomina el maíz y otros cereales americanos, condimentados con ají. La chicha, bebida que se hace especialmente de maíz y la aloja de algarroba (ambas fermentadas) alegran las fiestas desde tiempo inmemorial. El folklore laboral se manifiesta en ritos, ceremonias, creencias, costumbres y fiestas que se relacionan con la agricultura y el pastoreo, ya en las "corridas" de ganado mayor en los cerros y la marcada en los corrales, ya en la señalada de ganado menor. Eso da ocasión a reuniones y fiestas, en las que se bailan zambas, gatos, cuecas, bailecitos y se cantan coplas acompañadas con la percusión de la "caja" o tamboril, a la que se asocia un aerófono: el "erquencho", hermano menor del "erque", corneta gigante. Se cantan coplas y se entonan especies líricas como la vidalita y la baguala, de honda sugestión.La fe católica suele mezclarse con expresiones paganas, predominantes en el culto de Pachamama, diosa de la tierra, a la que se honra en las apachetas, especie de aras de piedra, a las cuales arrojan como ofrenda el "acullico" de las hojas de coca que succionan sin cesar. Otros seres míticos subsisten: Llastay y Coquena, protectores de la fauna silvestre de llamas y vicuñas y Pujllay, verdadero Baco lugareño que aparece en carnaval. Ésta es fiesta muy difundida, así como las dedicadas a S. Santiago (Santiago Apóstol), S. Juan y Navidad, que se celebra con pesebres y canto de villancicos. La Semana Santa tiene expresiones imponentes, como la procesión de la Virgen de Punta Corral (12 horas de marcha a pie por cerros fragosos hasta Tilcara, provincia de Jujuy), o patéticas, como el Viernes Santo en Yavi (puna de Jujuy), o muy populares, como la de la Virgen del Valle (Catamarca), o tradicional, con elementos indígenas incrustados, como la del "Topamiento del Niño Alcalde" con S. Nicolás, en La Rioja. Las fiestas y las ferias populares son ocasiones para desplegar las espléndidas artesanías, que sobresalen en el tejido, la alfarería, el cuero, aplicado en monturas y arreos ecuestres.El ámbito cuyano. Aunque separado de Chile por el sector culminante de la cordillera de los Andes, ha mantenido mucho contacto con ese país desde la época colonial y los influjos perduran; p. ej.: en el baile, la cueca; en la canción, la tonada; en las fiestas, la de N. S. de Andacollo. En general, hay influencias del folklore del noroeste, de las sierras y de la pampa seca (en el sur de S. Luis y Mendoza) que el hombre de Cuyo adapta dándol,3s toques de arraigo y señorío muy característicos, que se ponen de relieve en su cancionero y en los cuentos y leyendas.El ámbito patagónico (v. PATAGONIA). Muestra muy original amalgama de aportes hispánicos coloniales con la rica herencia de los pueblos indígenas, entre los que predominaron finalmente, los araucanos (v.) venidos de Chile. Por eso los materiales corresponden aún hoy más a la Etnografía que al folklore. El proceso de trasculturación se está acelerando y en general las tribus indígenas adquieren rasgos de grupos de tipo folk. Siguen en vigencia rogativas rituales como el "nguillatún" y el uso de instrumentos autóctonos como el "cultrún" (tambor semiesférico de un solo parche) y aerófonos como la "trutruca" (corneta gigante) y la "pifilca" (pito). Entre las artesanías se destaca la magnífica del tejido, para la cual usan el telar vertical prehispánico.El ámbito pampeano. Se extiende en las inmensas llanuras de las provincias de Buenos Aires (v.) y La Pampa (v.) íntegras y parte de las de Córdoba, San Luis y Santa Fe. Es el escenario donde actuó el gaucho, conocido en el mundo como representativo del folklore argentino. Desde el s. xvin a nuestros días ha dado lugar a interpretaciones y polémicas. Para aproximarse a la comprensión objetiva del tema hay que tener en cuenta: a) la falta de datos definitivos respecto del momento de su constitución como tipo diferenciado y de la región donde comenzó el proceso; b) la mutación histórica del gaucho mismo a lo largo de casi tres siglos; c) las modalidades regionales; d) las variantes en la denominación y actitud colectiva hacia él, especialmente antes y después de la Revolución de mayo de 1810, por el papel que desempeñó en las guerras de la Independencia y civiles del s. XIX.Desde el punto de vista folklórico hay que tener presentes circunstancias de cambio histórico, modalidades regionales y dinámica cultural, pues no todo es válido para todo lugar y época. El punto de partida parecen ser las vaquerías, verdadera caza de ganado silvestre a centenares de leguas de la ciudad. Cuando los indios incorporaron el caballo a su patrimonio y pasaron en gran cantidad desde Chile hasta el corazón de la pampa bonaerense se convirtieron en competidores de los gauchos en el botín de las vaquerías, nuevo motivo de antagonismo, odio y guerra. La franja fluctuante que sirvió de límite entre los mundos del indio y del blanco se llamó la "frontera", guarnecida por modestos fortines para cuyo servicio los gauchos eran reclutados con la leva forzosa. Los episodios de esa lucha, los malones indígenas, la fuga de gauchos a sus tolderías (como escape desesperado de un infierno), el cautiverio de mujeres blancas, etc., forman la trama de la vida del gaucho hasta fines del s. XIX. Las nuevas estancias fueron aquerenciándolo. El alambrado de los campos cercenó su libertad andariega. Hubo periodos y regiones más apacibles que permitieron la vida en el rancho de barro y paja. Las prendas más típicas de su indumentaria fueron el poncho, el chiripá, el calzoncillo amplio y largo, con labores de aguja, la bota enteriza llamada de potro, las espuelas; el facón, el cuchillo, las boleadoras y el lazo, sus instrumentos de trabajo y de pelea. La comida esencial, el asado de carne vacuna; las bebidas, las alcohólicas blancas y el mate. De todo hacía gala en la faena más espectacular, el rodeo de ganado y la yerra consiguiente. Era la oportunidad para lucir las prendas propias y los arreos de cuero y plata de su cabalgadura, que ostentaba los productos más notables de su artesanía. En tales ocasiones se lucía en el baile de cielitos, medias cañas y otras danzas. El canto con acompañamiento de guitarra fue la culminación de su arte, y el payador objeto de admiración y reverencia hasta el punto de que Santos Vega se convirtió en leyenda. Las más gustadas fueron las payadas de contrapunto. Su pasión ecuestre se desfogaba en deportes y juegos como las carreras y el juego del pato; también apostaban en las riñas de gallos y en el juego de la taba. Su mundo espiritual se henchía con la fe en Dios, con invocaciones y cultos primarios, contaminados con supersticiones. Los curanderos eran respetados por el supuesto poder mágico de sus prácticas. Si una criatura moría, velaban "el angelito", con bailes y cantos, celebrando la ascensión al Cielo de su alma inocente. En las guerras demostró coraje y honor; en su vida de relación fue sobrio y digno; la amistad, un culto; el caballo, el centro de su actividad y a veces de su cariño, tanto o más que la mujer.El ámbito mesopotámico (v. MESOPOTAMIA Y MISIONES). Es tierra de ríos, arroyos, lagunas, esteros, sierras bajas e islas que forman deltas en la confluencia de los dos grandes ríos, el Paraná y el Uruguay. El medio natural modifica las funciones, y por tanto, los géneros de vida. En los ranchos predomina la madera de palma. Se usan polainas de lona y una especie de delantal de cuero, el guardacalzón. En las comidas predominan la mandioca, la mazamorra y el mate, preparados con productos prehispánicos. La equitación rivaliza con la pesca. El arpa se ha convertido en instrumento folklórico y los bailes más populares son el "chamamé" y la polca. Los compuestos son romances octosílabos y el caudal de cuentos es grande; entre los personajes, Perurimá, transformación local de Pedro Urdemales. Las supervivencias guaraníes son preponderantes en creencias, supersticiones y leyendas, aunque puede rastrearse la influencia de las Misiones jesuíticas que han cristianizado mitos indígenas, como la Caá-Yarí, diosa de la yerba mate. El payé es un amuleto mágico muy extendido en el que convergen elementos cristianos y paganos. Otro curioso ejemplo es la creencia en "San La Muerte", del que se hacen curiosas pequeñas tallas.El ámbito chaquense (v. cHAco). De bosques tropicales, está todavía en parte ocupado por grupos indígenas, en franco proceso de transculturación. La región oriental recibe influencia guaranítica y la occidental, tanto de Salta como de Santiago del Estero.El ámbito central. Con Santiago del Estero (v.) como núcleo, participa de características del noroeste y del Chaco. Lo más notable es la perduración de una isla lingüística quechua que acentúa la notable personalidad (gracia, ingenuidad, socarronería) que el folklore de Santiago tiene en todas sus manifestaciones, entre las que sobresalen el canto, la danza, las artesanías.A. RAÚL CORTAZAR.
BIBL.: Bibliografía del folklore argentino, Buenos Aires 196566 (Compilaciones especiales de la Bibliografía Argentina de Artes y Letras, no 21-22 y 25-26, dir. A. R. CORTAZAR); F. COLucclo, Diccionario folklórico argentino, 2 ed. Buenos Aires 1950; A. R. CORTAZAR, Folklore literario y literatura folklórica, en Historia de la literatura argentina dir. R. A. ARRIETA, V, Buenos Aires 1959; Folklore argentino, en Humanior, dir. J. IMBELLONI, VI, Buenos Aires 1959.
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