Aragonesa, Escuela (pintura) ARTE
Categoria:
Arte
La pintura medieval a. era prácticamente desconocida hace 50 años, y, aún entonces, sólo tímidamente comenzó a desglosarse de la mediterránea hispánica; la cantidad de material llegado hasta nosotros, primero de obras pintadas sobre tabla, y luego -cada vez en mayor cuantía- de obras murales, plantea muchos problemas y reclama atención y estudio. Pero aunque ese conjunto de obras ha proporcionado el conocimiento de personalidades, hay que aceptar que la a. es una escuela provincial; esto es, agregada -o mejor, segregada- de otras escuelas y personalidades. Es, pues, más un matiz que un color. Sin embargo, como dice Camón Aznar "cada vez nos parece que existe una mayor unidad entre los pintores del reino de Aragón. Y sólo viendo a este reino como una unidad total será posible explicar los procesos estilísticos. Y es en la plenitud artística y aun política del reino de Aragón en donde podemos encontrar la explicación de artistas... como el primer Huguet... y en definitiva, como el mismo Bartolomé Bermejo. La pintura aragonesa quizá represente un estadio más provincial que la catalana y la valenciana, pero en ella encuentran también su más extremosa e ingenua aplicación las premisas estéticas de la pintura cuatrocentista del reino de Aragón". (Prólogo al Catálogo de la Exposición de Pintura Gótica Aragonesa, Ateneo de Madrid.)Carácter fundamental de la pintura a. de la Edad Media es una fuerza, un vigor, una vitalidad tumultuosa, que casi llega, en ciertos momentos, a barroquismo, rellenando superficies, acumulando arabescos lineales, recubriendo de ornamentación y estucos los espacios vacíos. Un afán de vida y expresión acentúan los rasgos de carácter, llegando a veces casi a lo caricaturesco o al endurecimiento y angulosidad de los rostros. Afán de vigor lleva al dibujo duro, incisivo. Un afán de solidez, de consistencia de la materia causa esa densidad, casi pesadez, de las figuras de Bernat (que también encontramos en las esculturas de Forment) y un afán de riqueza y suntuosidad lleva al uso y profusión de los estucos dorados, dando a la obra un tono de pieza de orfebrería, que recuerda la cubierta metálica de los iconos rusos; las tablas (Borja) de Jaime Lana pueden ser buen ejemplo.
La hipótesis de Gudiol de considerar aragonés al Maestro de Tahull, es halagadora, pero, como el Maestro de Sigena, será, seguramente, un artista venido de fuera; en cambio, bien pudieron ser aragoneses los muralistas de Ruesta y otros lugares aún dentro del románico, que irán evolucionando hacia lo gótico, transformación de estilo que iniciada en Bierge y Uncastillo, llegará a plenitud en Foces (concluidas en el s. xiv) y en Barluenga, Sos (bellísimas), Alcañiz, artesonado de la catedral de Teruel y en los grandes retablos murales ejecutados al fresco en Daroca, en bello gótico lineal. Del núcleo de los Serra (v.) sale el artista del gran tríptico del Monasterio de Piedra (Academia de la Historia, Madrid). El estilo internacional tiene la lógica unidad, pero se matizan grupos, como el más valenciano centrado por el Maestro de Teruel, el muy vibrante oscense con el Maestro de Arguís (Prado), otro más delicado, en que destaca el Maestro de Lanaja; la figura más deslumbrante de este momento es Juan de Leví, cuyo triple retablo en Tarazona es pieza capital, saturada de cosmopolitas resonancias.Como en las restantes escuelas españolas, el estilo cambia para girar después en la órbita de lo flamenco. J. Huguet (v.) trabajó mucho en Aragón y de su círculo salen Bernardo de Aras, García de Benabarre, Tomás Giner, Arnaut de Castellnou, Juan de la Abadía. También trabajará en Aragón B. Bermejo (v.) y deja escuela abundante en obras y autores; su colaborador Martín Bernat (1469-97) fue solicitado y conocemos abundante obra suya, así como de su colaborador Miguel Ximénez, en quien apuntan notas renacentistas, que serán frecuentes en las obras del gótico tardío, ejecutadas, a veces, ya en el primer cuarto del s. xvi. Habrá también en estos maestros un progresivo acento decorativo y un barroquismo ornamental cada vez más acusado, especialmente en Jaime Lana y su taller.F. TORRALBA SORIANO.
BIBL.: 1. CAMÓN AZNAR, Pintura medieval española, en Summa Artis, XXII, Madrid 1931 ss.; C. B. PosT, A history of Spanish
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