Aqueos HIST.
Categoria:
Historia
Los aqueos a través de la arqueología y de las fuentes. La épica griega se refiere a los antepasados de los griegos bajo los nombres de a., danaos y argivos. Penetraron los a. en Grecia junto con los jonios (v. JONIA I) en un mismo movimiento migratorio, que debió tener lugar, a juzgar por los hallazgos arqueológicos, al comienzo del heládico reciente o micénico, ca. el 1600 a. C. Los invasores penetraron por el N, atravesando Tesalia (v.), donde se afincaron algunos de ellos. Los a. prosiguieron la marcha hacia el S y llegaron al Peloponeso (v.) por el istmo de Corinto. Un gran número de investigadores modernos identifican a los a. con los micénicos, pero por micénicos se entiende una determinada cultura, bien conocida por los descubrimientos arqueológicos (v. MIOENAS). La llegada de estos invasores no significó una rotura total con el periodo anterior, ya que la llamada cerámica (v.) minia de la época micénica es una evolución natural de la de la época anterior. Caracteriza esta nueva etapa de la historia de Grecia el espíritu guerrero, lo que significa una ruptura con la civilización minoica del Bronce medio, que era fundamentalmente agraria. En el periodo micénico cada ciudad está fortificada. Las obras de arte están inspiradas con frecuencia en la guerra, lo que contrasta con la Creta (v.) minoica, donde tampoco faltan las representaciones de batallas, guerreros y armas, pero en número inferior. Esta época produce excelentes armaduras de bronce, y hacen su aparición dos elementos nuevos en relación con la guerra, que los a. trajeron del N: el carro de dos ruedas tirado por caballos y el casco cubierto con dientes de jabalí. A diferencia de Creta, la mujer no parece haber desempeñado un papel importante.Hacia el final del heládico medio comenzó el auge del mundo micénico. Alrededor del 1550 a. C., Micenas fue un centro político y artístico de primer orden, que hizo sentir su influencia en el Egeo. Pronto debió relacionarse, bien mediante el comercio, bien en expediciones guerreras, con Creta, y asimiló la brillante civilización minoica. A este primer momento pertenecen las seis tumbas excavadas en la roca de Micenas (1550-1500) con gran número de joyas y ricas armaduras ofrecidas a los muertos. Eran las sepulturas de una familia real. Son famosas las máscaras de oro que cubrían el rostro de cinco varones. Posiblemente todo este riquísimo material fue el producto del botín de guerra. Entre los a. 1500-1425 a. C., en el periodo micénico II, Micenas extendió su poder e influencia por el continente y por el Egeo. Ca. el a. 1450 a. C. es conquistada Cnosos, donde posiblemente adoptaron los invasores la escritura minoica, de gran importancia para el comercio y la administración. Por el a. 1400 a. C. el palacio de Cnosos fue destruido, desconociéndose las causas. En estos siglos se construyeron gran cantidad de fortalezas en la Argólida (v.), evidente señal de guerra. Entre los a. 1350-25 a. C. la gran fortaleza de Micenas se reedificó. De esta época data la famosa puerta de los leones, el palacio real y las tumbas circulares o tholoi, como el llamado tesoro de Atreo. Algo posterior (ca. 1200 a. C.) es la tumba de Clitemnestra, y la esquina NE de la fortaleza. Por estos años se construyó la ciudadela de Tirinto (v.) y el palacio, con excelentes frescos.En la costa occidental del Peloponeso el centro más importante fue Pilos, que en magnificencia y arte compite con Micenas y Tirinto. En 61 se ha conservado parte del archivo de la administración real, escrito en griego utilizando el silabario minoico B. Atenas tuvo también una población similar en la acrópolis. En las construcciones micénicos aparece ya el megarón, gran sala rectangular con un vestíbulo o pórtico. Ca. el a. 1400 a. C. comenzaron las expediciones hacia el E a juzgar por la presencia de cerámica, el mundo micénico extendió su influjo hasta Troya, y por el O hasta Sicilia e Italia. Mileto (v.) debía ser una importante colonia. Las islas también fueron ocupadas: Rodas (v.), al igual que la costa sur de Anatolia (Cilicia (v.), Panfilia y Licia). Según Heródoto los habitantes de Panfilia y de Cilicia fueron llamados primeramente Eys-Ajaioi. Chipre y Ras-Shamra, donde existía una importante colonia micénica, eran la avanzada de este mundo. La toponimia ha conservado las huellas de los a. micénicos en el E. En la isla de Rodas, la ciudadela de laliso se llamó antes Acaya; en Chipre se conoce también "la costa de los aqueos". Los anales hititas mencionan ca. el a. 1225 a. C. el saqueo de Chipre por Attarissyas, el hombre de Alhiyava, que podía identificarse con Atreo, el hermano del rey Agamenón. Los a. se dirigieron también contra Egipto, incorporándose a la gran invasión de los pueblos del mar, que desembarcaron y atacaron el país a finales del s. xiii y comienzos del xii a. C. Las fuentes egipcias citan a los Aqaiwascha, entre los invasores. Estas expediciones no eran sólo obra de aventureros, hay que aceptar que hubo una verdadera colonización organizada y un intenso tráfico comercial. Las fuentes hititas de los s. xiv y xiii a. C. mencionan los reyes de los Áhhiyawa, junto a la mención de los monarcas de Egipto, Babilonia y Asiria, lo que hace suponer que los hititas tenían a los a. por gentes importantes. La mención en los archivos hititas de los a. indica que eran gentes bien organizadas, que mantenían relaciones de todo tipo y no simples bandas de salteadores. El poder político tuvo cierta centralización en Grecia en esta época. Los reyes extendían su dominio sobre amplios territorios. Los príncipes de Midea y de Tirinto en la Argólida debían ser tributarios de Micenas. El mismo sistema de carreteras que atravesaba Micenas presupone un poder centralizado y poderoso del que se conservan huellas en los poemas homéricos en la descripción de Agamenón, rey de Micenas, cuyo poder se extendía por Grecia y por el Egeo. Estos reyezuelos mantenían también luchas unos contra otros, como lo prueba la leyenda de los siete contra Tebas, que narra la campaña del príncipe de Árgólida para ánexionarse a Tebas, con la ayuda de guerreros de otras partes de Grecia.Organización y cultura. La sociedad era de carácter feudal. La tierra se dividía en dos grandes lotes, los predios de propiedad privada y las tierras comunales, que pertenecían al pueblo. Dichas tierras se subdividían en parcelas cultivadas por individuos, que las recibían en renta del pueblo, tierras arrendadas a renteros, que eran propiedad de gremios y propiedades de particulares que las explotan directamente. De la tierra de propiedad privada un lote pertenecía al rey, y de la tierra comunal un lote estaba reservado a los jefes militares. También existía un recinto sagrado con fines culturales. El rey era el jefe de la organización política. La realeza era muy posiblemente de origen divino. Seguían en importancia los príncipes, cuya función no es clara, en número de 12. También figuraba en las tablillas micénicas un consejo de ancianos (v. ANCIANO I), alguna vez de 16 núembros. Junto al rey y en acciones de guerra había un comandante militar, a cuyas órdenes se encontraban los que mandaban los regimientos. El rey estaba rodeado de un séquito de seguidores o de acompañantes. En Pilos estos seguidores figuraban también en cada regimiento como representantes del poder regio. El poder real se basaba en este séquito de acompañantes, que constituían el consejo de los ancianos. La estructura de esta sociedad es muy semejante a la primitiva germana, y es típica de los indoeuropeos de época de las invasiones. A esta estructura económica y política corresponde la gran familia patriarcal o genos, que estaba formada por los individuos de una misma descendencia. La autoridad familiar la detentaba el padre. En esta época había también entidades étnicas de carácter político-administrativo, gemelas a las tribus; parecen haber sido verdaderos gremios. Había gran número de oficios especializados, cuyos nombres se registran en las tablillas de Pilos y Cnosos, tales como albañiles, armeros, carpinteros, armadores, médicos, cocineros, heraldos, orfebres, etc. Las ciudades micénicas fueron importantes centros de industria y comercio. En Micenas, fuera de la muralla, se asentaban las casas de un perfumista, de un ebanista y de un almacenista de vinos. También era un importante centro de industria cerámica, cuya moda se copiaba en Grecia y en la cuenca del Egeo. A pocos kilómetros de la ciudadela se ha descubierto un horno de alfarero, con material cerámico e instrumentos de trabajo. Sin embargo, la principal riqueza era la ganadería y la agricultura.Los a. desarrollaron una épica, de la que quedan huellas en los poemas homéricos (v. IIomF-Ro), conservada por tradición oral. Las leyendas de Aquiles, los Argonautas, Néstor y el ciclo de Tebas permiten identificar algunos de los temas tratados en dialecto a. Esta épica debía presentar notables coincidencias en temas y fórmulas con la oriental del II milenio. El tema central de esta épica fue, sin duda, la conquista de Troya (v.), que tuvo lugar ca. 1250 y 1225 a. C. Los Ahhiyawa o a., cuyos centros más importantes en la costa occidental de Anatolia eran Mileto (v.) y Rodas (v.), en periodo de expansión comercial, al retroceder los hititas de la costa, se enfrentaron con el reino de Assuwa, que ocupaba las desembocaduras de los ríos Meandro, Caístro y Hermo, y formaba una liga de ciudades. Derrotado el reino de Assuwa por el rey hitita Tuthaliyas, los a. aprovecharon la ocasión para destruir Troya, que había sido ya sacudida por un terremoto. La guerra, según la leyenda griega, duró 10 años. El catálogo de las naves en el libro segundo de la Ilíada contiene una lista de los jefes a., que intervinieron en la guerra de Troya. A los caudillos de Licia, Sarpendón y Glauco se les describe como a., cuyo abuelo era originario del Peloponeso. La guerra de Troya fue la última gran hazaña de los a. Las peripecias en los viajes de retorno, de los jefes a., terminada la guerra de Troya, las narran una serie de poemas llamados los nostoi. En Chipre se establecieron dinastías en Curium, Sol¡, Lapathus, Pafos y Salamina, que descendían de Arcadia, Argólida, Laconia y Ática. En las costas sur de Asia Menor los a., panfilios y cilicios llegados de Troya se fijaron en nuevos establecimientos. Los caudillos a., Calchas de Micenas y Mopso de Tebas, se establecieron en Phaselis, Olbia, Aspendo, Tarso, Mallus y en Poseidium en la costa siria. Bandas de a. emigraron al O; la tradición los recuerda en el sur de Iliria, en Anfiloquia y en el sur de Italia. En la época micénica no existían templos. El cabeza de familia dirigía el culto. No existía una clase sacerdotal. En las ciudadelas, los monarcas, como representantes del genos, atendían al culto de la deidad protectora del lugar. Existían bosques sagrados y recintos reservados al culto. El panteón micénico está compuesto por casi todos los dioses, que aparecen después en Homero: Dioniso, Zeus, Démeter, Hera, Ártemis, Hermes, Poseidón (v. GRECIA VII). El culto continuó en los mismos lugares desde la época micénica hasta la etapa arcaica.Ca. el a. 1210 a. C. Micenas vio quebrantado su poder político y comercial. Las cerámicas de este periodo, llamado micénico III C, se encuentran en número escaso fuera de Grecia. Al mismo tiempo algunos edificios situados fuera de las murallas, fueron destruidos por el fuego. También fue arrasada la industria cerámica de las proximidades. Se supone que Micenas, como Tebas, fue asaltada por otros príncipes micénicos. La ciudadela, a juzgar por los datos suministrados por la cerámica, no fue arrasada. Sin embargo, Micenas mantuvo todavía relaciones con Chipre y Cilicia. Por los mismos años el palacio de Pilos fue destruido. En esta época la civilización micénica había ocupado toda la península del Peloponeso. Al llegar ca. 1100 a. C. las primeras bandas dorias (v. DORIOS I) el mundo micénico se encontraba en decadencia económica y en desintegración política. En la misma fecha de la invasión doria el palacio y otros edificios de dentro de la muralla sufrieron un incendio. También se interrumpen los enterramientos en las tumbas de cúpula. Esta destrucción es obra de los dorios. En el Peloponeso los a. se refugiaron en Arcadia. V. t.: GRECIA IV; MICENAS.I. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: HERÓDOTO, 1, 173; 7, 91; Ilíada 1, 266-268; 2, 511516, 741-744, 816-877; 9, 581-582; Odisea 11, 458; PAUSANIAS, 9, 36, 5; FsTRABóN 14, 6, 3; L. W. TAYLOR, The Micenaeans, Londres 1964; G. MYLoNAs, Mycenae and the Mycenaen Age, Princeton 1966.
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