Antártico, Océano GEOG.
Categoria:
Geografía
Se origina por la confluencia en las latitudes meridionales, de los océanos Atlántico, Pacífico e Indico; en esta peculiaridad se han apoyado muchos autores para negar el carácter de océano a la masa de agua que rodea el continente polar austral. Sin embargo, la acusada y homogénea personalidad que ésta posee permite hablar, como tradicionalmente se hace, de un océano A. perfectamente diferenciado de los anteriores.Caracteres generales. Sus límites, especialmente el septentrional, son difíciles de precisar, ya que no existe una barrera continental que individualice al océano A. y sí se da una comunicación totalmente abierta con el Pacífico, Atlántico e Indico. Su localización se fija aproximadamente entre los 40° y 66° 33’ S, abarcando una superficie de ocho millones de Km2. Como costas septentrionales pueden citarse sólo las de la Tierra del Fuego, ya que las de África y Australia están muy alejadas. Muy diferentes son las costas meridionales, casi coincidentes con el Círculo Polar, que se extienden alrededor de todo el continente antártico, destacando en ellas dos sectores bien diferenciados: el primero se extiende entre los 20I> E y 160° O, formando una costa muy regular a lo largo del trazado semicircular de la Antártida oriental; el segundo sector (entre los 1600 O y 20° E) es bastante más accidentado, comprendiendo dos amplias penetraciones (mares de Ross y Weddell) y una península de importantes dimensiones que constituye la Tierra de Graham (enmarcada por los mares de Weddell y Bellingshausen). Estas costas meridionales no permanecen inalterables: se han observado importantes retrocesos de la gran barrera de hielo, con la consiguiente ampliación de la superficie oceánica (20.000 Km2 en el mar de Ross desde 1841).Condiciones atmosféricas. Los caracteres climáticos tienen una notable uniformidad, con diversas alteraciones condicionadas por la latitud. Predomina el clima oceánico subantártico con temperaturas medias de 8° en el mes más cálido y 3° en el más frío, siendo la media anual de 5,9°; la oscilación, moderada todavía (4,9°) hacia los 50° S, aumenta progresivamente en latitudes más elevadas, donde se extreman las temperaturas por influencia de la continentalidad de la Antártida. De tipo distinto es la variación de las presiones que primeramente descienden a partir de los 50° S a razón de 1 mm/grado, para volver a aumentar desde los 70° S hasta el Polo. Sobre el océano A. existe un gran anillo de bajas presiones que puede situarse entre los 55° y 65° S; es la zona de los vientos del O y NO constantemente surcada por perturbaciones ciclónicas que originan fuertes tormentas, destacando por su violencia las del estrecho de Drake entre la Tierra del Fuego y el continente antártico.Aguas y hielos. En la masa de agua antártica se realiza un intercambio de aguas tropicales y polares, de caracteres térmicos y salinos bien diferenciados; las variaciones latitudinales acentúan el predominio de unas u otras, pero la más amplia zona del océano corresponde al fenómeno de interferencia. Un corte hidrológico entre los 40° y 60° S muestra la estratificación de las capas de agua a partir de la superficie: convergencias de aguas frías y templadas, capa fría intermedia (temperatura lo a 3°, salinidad 34,3%), capa templada de profundidad y aguas abisales frías (temperatura -0,5° a -1°, salinidad 34,5 a 34,7°ó). Las corrientes marinas están condicionadas por tres fuerzas: un movimiento circular impulsado por los vientos del O en torno a la Antártida, la subida de aguas polares hacia latitudes septentrionales en forma de corrientes frías (las de Humboldt, Falklands o Malvinas, Benguela) y un descenso de aguas tropicales hacia el Polo (corriente de las Agujas).Los hielos cubren una importante superficie de océano con una costra de 1,5 m. de espesor; en los mares de Ross y Weddell forman una barrera cuyo frente llega a alcanzar los 75 m. de altura. De estos hielos soldados al continente se desprenden numerosos icebergs de formas tabulares típicamente antárticas, que pueden durar hasta 10 años e, impulsados por las corrientes en mar abierto, llegan hasta el paralelo 400 S.Los fondos oceánicos. Los suelos se componen principalmente de un fango de diatomeas que se extiende entre los 40° y 64° S, combinándose con fango de globigerinas allí donde penetran las corrientes templadas; a partir de los 640S el predominio corresponde a los fangos azules terrígenos y depósitos glaciares de origen continental. El relieve submarino muestra una alternancia de fosas profundas (8.000 m. en las islas Sandwich) y plataformas o zócalos más superficiales (1.000-3.000 m.) que soportan las islas y archipiélagos (Kerguelén, Crozet, Marion).La vida marina. Las aguas antárticas, verdosas y opacas, son muy ricas en contenido gaseoso y plancton, lo cual explica la presencia de una actividad biológica intensa. La fauna tiene sus más típicos representantes en las aves, que colonizan totalmente algunas islas (albatros, petreles, cormoranes, pingüinos); los pinnípedos (focas, leones y leopardos marinos); los peces (salmónidos, bacalaos) y especialmente los cetáceos (ballenas, cachalotes, orcas). Mucho más escasa es la vida vegetal, representada por una flora de algas microscópicas (diatomeas) o bien de tipo laminar con un gran desarrollo longitudinal (la especie Macrocystis alcanza los 200 m.).El hombre. Las expediciones a través del A., que desde el s. xvi eran exclusivamente pesqueras, adquieren en la centuria siguiente un carácter exploratorio. El océano va siendo conocido a través de los viajes de Cook (1772; v.), Bellingshausen (1819-21) y Ross, quien en 1842, con los buques Erebus y Terror, descubre el amplio mar que lleva su nombre. La llegada de Amundsen (v.) y Scott al Polo Sur (1911 y 1912) impulsa nuevos viajes científicos, con material modernizado considerablemente, desde los realizados por el Discovery 11, en 1929, hasta los del Año Geofísico Internacional de 1957. V. t.: ANTÁRTIDA; OCEANOGRAFÍA.P. SANTESTEBAN ARIZCUN.
BIBL.: C. A. M. KING, Oceanography for Geographers, Londres 1964; P. GEORGE, Les régions polaires, París 1950; Antarctica, The New Zealand Antarctic Society, Londres 1965.
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