Ampurias HIST.
Categoria:
Historia
Historia. Está situada en la costa gerundense, en el golfo de Rosas. En griego se llamó Emporion, que significa factoría. La ciudad fue fundada por los griegos focenses (v.) de Asia Menor durante su expansión comercial por las costas del Mediterráneo occidental. Su fundación debe ser probablemente anterior al 535 a. C., año en que se libró la decisiva batalla de Alalia (V. CARTAGINESES) entre griegos y púnicos en lucha por la hegemonía marítima. A. sería la última ciudad griega que sobreviviría a la destrucción sistemática por los púnicos de las colonias helenas. La región natural en que más tarde se desarrollaría la ciudad de A. estaba ocupada a la llegada de los focenses por los indigetes, pueblo ibérico que recibe su nombre de la ciudad de Indika, junto a la cual fundaron los recién llegados su factoría, aprovechando una pequeña isla, distante unos 100 m. de la costa. Más tarde, la colonia griega y el poblado indígena quedarían reunidos, levantándose sobre este último una colonia romana, que daría lugar a la gran ciudad exhumada por las excavaciones. La colonia griega, fundada en principio en la pequeña isla frente a la costa, vio pronto aumentada su población con la llegada de griegos procedentes de Focea tras la destrucción de su ciudad por los persas en el 540 a. C. La batalla de Alalia, que tan graves consecuencias tuvo para los griegos, empujaría nuevos contingentes helenos hacia A. Probablemente hizo también que aumentara su importancia el abandono de las factorías griegas más meridionales de la Península, como otra consecuencia de la misma batalla. Este incremento de población obligaría a los habitantes de A. a extenderse por tierra firme, construyendo lo que, tras sus excavaciones, se ha llamado la Neápolis o ciudad nueva.Tras la batalla de Alalia, Emporion y Massalia (Marsella) debieron de atravesar unos años plagados de dificultades, mientras etruscos (v.) y púnicos (V. CARTAGINESES) se disputaban la hegemonía y tendían a destruir las huellas del antiguo comercio griego. La reacción helénica en la Magna Grecia (v.) frente a etruscos y cartagineses, protegida por Roma, que veía con agrado el debilitamiento etrusco, favoreció grandemente a las colonias focenses del extremo occidental mediterráneo, que en parte del s. v y del s. Iv a. C. adquirieron gran desarrollo. Hasta las guerras púnicas (v.) se mantendrá un equilibrio entre cartagineses y griegos en todo el Mediterráneo occidental. Durante estas guerras, A. desempeñó un papel importante, manteniéndose fiel a Roma (Tito Livio). Escipión la convirtió en base de sus operaciones contra los cartagineses. Más tarde fue también el centro de donde partieron los romanos para la conquista de la península Ibérica.El primer ejército de Roma que actuó en la conquista de Hispania entró por A. al mando de los Escipiones en el 218 a. C. La ciudad, por su estrecha amistad con Roma, siguió muy de cerca los acontecimientos internos del gran Estado, tomando partido aun en sus luchas civiles. Su posición al lado del Senado y de Pompeyo y la guerra de éste contra César motivaron el que desapareciese su autonomía como ciudad-estado. César se vengó de ella, imponiéndole serias reformas de índole administrativa y en adelante no acuñaría más moneda. El mismo César ordenó el establecimiento de una colonia romana con el fin de impedir futuras dificultades. En el s. I a. C. el papel que había desempeñado A. en la conquista romana de Hispania lo absorbió Tarraco (v. TARRAGONA III), perdiendo con ello su importancia. Durante el Imperio, A. se va debilitando. En el s. III d. C. se debió de abandonar gran parte de la Neápolis, quizá tras el paso por la zona de los franco-alamanos. En el s. Iv d. C. lo que había sido la Neápqlis estaba destruido en su mayoría y quedó convertido en necrópolis. El cristianismo tuvo fuerte arraigo en A. San Félix Africano predicó en la ciudad y una tradición asegura que Santiago el Mayor entró en España por su puerto.Arqueología. Los primeros trabajos arqueológicos se iniciaron en 1780 por J. de Marajas, aunque con fines coleccionistas. Y han continuado hasta nuestros días, siendo el prof. M. Almagro su actual director. La Palaiapolis comienza a excavarse con resultados hasta ahora poco positivos. Los restos que se conservan de ella se deben a hallazgos fortuitos. únicamente se sabe, a través de las fuentes y por ciertas suposiciones, que, una vez establecida la Neápolis, la ciudad vieja sólo se conservaría como arsenal, acrópolis para momentos de peligro y como un lugar para el culto, ya que Estrabón habla de un templo dedicado a Artemisia Efesia, divinidad nacional de los focenses. De la configuración de la Neápolis da noticias extensas Tito Livio, quien recoge los datos de la memoria redactada por Catón durante su estancia en Hispania. Su excavación está prácticamente realizada, concordando las conclusiones con los datos de Tito Livio. La ciudad estaba rodeada por un muro de 200 m. al O y por otro de 130 m. en el lado S. Esta muralla, de tipo ciclópeo, es bastante similar a las indígenas de Gerona, Tarragona y Sagunto (v.) Al recinto se penetraba por una puerta en el lado S, que tenía anchura suficiente para permitir el paso de un carro. Esta ciudad alcanzó su apogeo en el s. iii a. C. La fecha de sus muros es muy discutida. De S a N se abrían tres calles, cruzando la central el ágora, adornada con esculturas y en uno de cuyos lados se abría una stoa. En la parte meridional de la ciudad se levantaban los templos. En el dedicado a Asclepios, se encontraban los restos de su estatua, a la que se atribuye una fecha del s. v a. C. Otro templo importante de la Neápolis es el dedicado a Zeus Serapis. La ciudad romano-helenística ocupa una extensión casi 10 veces mayor que la Neápolis. Sus excavaciones continúan con hallazgos de gran interés. Las murallas están aún por descubrir en parte y lo mismo ocurre con el trazado de las calles. Esta ciudad tendría la estructura normal de todo campamento militar romano. Extramuros se encuentran las ruinas del gimnasio y anfiteatro, construidos en tiempos del emperador Claudio. La colonia fundada por César se construyó, al parecer, sobre la ciudad de Indika. Las fuentes refieren que un muro, constantemente vigilado, separaba la ciudad griega de la indígena. La mayoría de las construcciones de la Neápolis se erigieron en épocas helenística y romana y aún se encuentran construcciones posteriores ya cristianas. En la Palaiapolis quedó la aldea de San Martín de Ampurias y el resto fue cubierto por la arena.Son varias las necrópolis ampuritanas descubiertas, dada la duración de la ciudad. Las más antiguas son las del Portichol y les Coves, utilizadas por los primeros griegos a su llegada a A. Posteriormente se estableció otra necrópolis en la zona comprendida entre la Neápolis y la posterior ciudad romano-helenística. En ésta, que abarca del s. vi al Iv a. C., se han encontrado abundantes enterramientos griegos e indígenas. La necrópolis de Las Corts, nacida quizá en el s. iii a. C., duraría hasta el s. i a. C. Al oeste de la ciudad se encuentran las necrópolis romanas a partir del s. r. Los enterramientos paleocristianos han sido hallados en sarcófagos de’ argamasa y de mármol ricamente esculpidos con motivos paganos. A. fue firme base en Hispania para la expansión de la superior cultura griega y romana. Los materiales de sus excavaciones, interesantísimos, muestran la riqueza de la ciudad en su momento de apogeo: restos de grandes edificios, mosaicos, terracotas, joyas, vidrios, cerámicas tanto griegas pintadas, como helenísticas, monedas, restos epigráficos, etc. Entre los restos escultóricos de A. destacan, además de la estatua de Asclepios, un torso y cabeza de Afrodita de excelente factura y de escuela griega fechadas a finales del s. iv o comienzos del s. Iir a. C. y una cabeza en bronce de un leopardo del s. iv a. C.P. ACOSTA MARTINEZ.
BIBL.: M. ALMAGRO, Ampurias. Historia de la ciudad g guía de las excavaciones, Barcelona 1957; fn, Las necrópolis de Ampurias, I y II, Barcelona 1953-55; fv, Excavaciones en la Palaidpolis de Ampurias. Excavaciones arqueológicas en España. Memoria no 27, Madrid 1964; fn, Las fuentes escritas referentes a Ampurias, "Monografía Ampuritanaa, I, Barcelona 1951; ID, Las inscripciones ampuritanas griegas, ibéricas y latinas, 1T, Barcelona 1952; A. GARCIA Y BELLIDO, Historia de España, Espasa Calpe, I, 2, Madrid 1952; íD, Hispania Graeca, Barcelona 1948.
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