Amortización
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Varios
Es un hecho cierto que casi todos los elementos que forman el activo fijo de una empresa están sujetos a una depreciación o pérdida de valor, y como consecuencia de este hecho la unidad económica se ve obligada a practicar una adecuada política que fundamentalmente persiga mantener a la, explotación en el mismo grado de eficiencia, evitando su descapitalización. El fenómeno de la depreciación ha sido expresado gráficamente por Hatfield en la forma siguiente: "toda maquinaria marcha irresistiblemente hacia el montón de hierros viejos" (cit. por R. B. Kester, Contabilidad, Teoría y práctica, II, Madrid 1954, 234).Como hemos hecho referencia a que la depreciación afecta a casi todos los elementos del activo fijo, con la excepción de algún elemento como terrenos, etc., vamos a puntualizar que la distinción entre el activo fijo y el activo circulante, no debe hacerse de acuerdo con la naturaleza o permanencia de sus elementos en la unidad económica, sino según su función en el seno de la misma. Es decir, los entes que integran el activo fijo están destinados a asegurar la vida de la empresa. Conviene también señalar la diferencia que existe entre depreciación y agotamiento. "Tanto la depreciación como el agotamiento representan reducciones en el valor del activo fijo, pero son de índole muy distinta. La depreciación es una cuestión de deterioro material; el agotamiento, de reducción en cantidad. Una máquina se deprecia, pero, por el contrario, el carbón de una mina, el petróleo de un pozo, se agotan por su conversión de activo fijo en activo circulante" (H. A. Fimiey, Curso de Contabilidad, 1, México 1958, 434).Admitida la existencia de la depreciación vamos a señalar cuáles son las causas originadoras de la misma: a) Envejecimiento físico. Esta causa de depreciación es independiente del funcionamiento de los elementos patrimoniales correspondientes, y su pérdida de valor tiene como causa única y exclusiva el transcurso del tiempo. Se denomina decrepitud y es producida por la acción del tiempo y de los elementos. b) Envejecimiento funcional. Pérdida de valor de los elementos del activo fijo motivada por el uso de los mismos. El desgaste físico de los equipos, principal factor de depreciación, es debido -como señalan la mayoría de los autores- a la acción de dos efectos combinados: el tiempo y el uso. c) Envejecimiento económico u obsolescencia. La obsolescencia es motivada por la aparición en el mercado de nuevas técnicas, que obligan a sustituir a las anteriores, pues aun cuando se encuentren en condiciones normales de funcionamiento, sus procedimientos resultan menos eficaces que los nuevos. Por ello, a este fenómeno se le llama también envejecimiento económico prematuro. El avance de la técnica en los tiempos actuales ha motivado la existencia de un riesgo potencial, que tiene su origen en el mundo externo a la unidad económica, y que le impone la necesidad de desplazar sus elementos, cuyo término de vida física aún no ha llegado. Esta depreciación económica u obsolescencia puede tener diferentes factores causales y puede también afectar a un elemento patrimonial aisladamente considerado (un equipo industrial) o a toda la dimensión de la empresa. Como factores causales de la obsolescencia pueden señalarse: Perfeccionamiento de las técnicas de producción. Variación de los niveles de renta, que se traducirá en un cambio en los gustos del público. Influencia de la publicidad, modificando también los gustos del mercado. Disposiciones estatales, etc.El fenómeno de la obsolescencia puede afectar a toda la dimensión de la explotación. Si el empresario, tras los pertinentes estudios, fija una dimensión a su unidad económica procurando que el grado de ocupación o actividad sea el mayor posible, es probable que la dimensión sea reducida, y con ello evita los costes derivados de la no utilización total de la dimensión. Pero si las empresas de la competencia tienen mayores dimensiones que aprovechan adecuadamente, al producir a menores costes, pueden plantear a la primera el problema del envejecimiento económico de toda la empresa. El envejecimiento económico de la dimensión puede ser motivado por variaciones en el mercado, envejecimiento de los productos; cambios en la técnica que afecten a toda la empresa, cambios en la organización, mutaciones en la financiación, etc. Cuando se produce un cambio en la estructura de retribución al capital y al trabajo puede suceder que las variaciones de las rentas que la unidad económica crea (rentas de capital y rentas de trabajo), produzcan un endurecimiento en los costes de la empresa, lo que puede motivar que sus productos no sean competitivos. Para vencer el desajuste motivado por el incremento de las rentas de trabajo, puede ser necesario cambiar la técnica productiva por otra que produzca a menores costes. Algunos tratadistas señalan también como causa de depreciación las jurídicas (caducidad en las concesiones administrativas, etc.).A la expresión contable de la depreciación se denomina amortización. La política de a. tiene por objeto proporcionar a la empresa unos fondos, mediante una oportuna dotación anual, que le permita, cuando llegue el momento de retirar algún elemento del activo fijo, disponer de recursos que, unidos al valor residual derivado de la venta del equipo que se va a reemplazar, financien la adquisición de un nuevo elemento patrimonial que tenga el mismo grado de eficiencia y funcionalidad que el sustituido. Por ello, en términos monetarios, el coste del equipo nuevo puede -y lo frecuente es que así sea- ser diferente del que va a sustituir.El significado económico del proceso de a. viene determinado por el cambio de sustancia que experimenta el activo fijo de la empresa, que se va incorporando paulatinamente a los costes mediante una adecuada política de a., y es recuperado en forma líquida, a través de la corriente de ingresos que tiene lugar en la unidad económica como lógica consecuencia de su función de ventas. Pero ese activo líquido recuperado no se destina a adquirir partes del equipo que se amortiza, sino que será necesario conservarlo, adecuadamente materializado o empleado, durante una serie de ejercicios económicos, es decir, hasta que llegue el momento de efectuar la renovación. Desde el punto de vista financiero, la a. supone la recuperación parcial de ese activo fijo que se va consumiendo.La política de a. tiene por objeto garantizar la reposición de un mismo equipo técnico-económico, pero que puede tener distinto coste que el equipo a sustituir; las cuotas de a. deben establecerse en función del precio de reposición, que normalmente será superior al precio de coste histórico. En los momentos actuales no puede prescindirse de la consideración del fenómeno de la inflación y su repercusión en la reposición de los equipos.Los fondos de a. pueden ser una fuente subsidiaria de financiación y, por ello, pueden considerarse como autofinanciación. "Cuando se acude a los empréstitos reintegrables para financiar una inmovilización técnica, hay que pensar en qué medida los resultados de la empresa o la liquidación de dicha inmovilización técnica, o ambos elementos a la vez, serán suficientes para atender a la extinción paulatina del pasivo fijo" (J. M. Fernández Pirla, o. c. en bibl., 269).Si para atender a la reintegración de los créditos a largo plazo con sus correspondientes cargas financieras, se afectan los fondos recuperados por la empresa a través de un proceso de a. técnica, conviene entonces establecer un adecuado equilibrio entre las a. técnicas y las financieras (la a. financiera es la reintegración fraccionada en el tiempo del capital ajeno). La programación lineal podría utilizarse para determinar el equilibrio entre las a. técnicas y financieras, fijando la política de a. técnica más conveniente cuando se conoce la política de a. financiera, y viceversa.J. RIVERO ROMERO.
BIBL.: J. M. FERNÁNDEZ PIRLA, Teoría económica de la Contabilidad, Madrid 1967; íD, Economía y gestión de la empresa, Madrid 1967; T. BIANCHI, L’autofinanziamiento, Milán 1963; A. CHIANCONE, Aportamenti Anticipati Fiscal¡ e Investimenti, Milán 1966; L. GuATRI, Ammortamenti ed oneri finanziari nelle aziende elettriche, Milán 1961; E. A. HELFERT, Techniques of financial analysis, Homewood 1967; F. F. KELLER Y S. A. ZEFF, Financial accounting Theory, Berkshire 1959; J. L. URQuijo Y oTRos, Planificación financiera de la empresa, Bilbao 1964; P. G. HASTING, The management of Business Finance, Londres 1966; F. FERRIA CONTIN, Gestión financiera de la empresa, Bilbao 1960; G. DEFOSSÉ, La gestión financiera de las empresas, Barcelona 1962; U. CAPEARA, L’Economía de¡ Finanziamenti d’impresa, Milán 1966; P. MASSÉ, La elección de las inversiones,
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