Almohades (ibn Túunart) POLÍTICA
Categoria:
Política
Los a. representan un movimiento religioso y político que aparece en Marruecos a principios del s. XII y cuyo fundador fue un beréber del Atlas marroquí, llamado Ibn Tñmart. Éste proclamó el dogma de la unidad divina o tawhid, en el que no admitía que se diesen atributos a Dios. Sus partidarios serán los muwahhidiín, unitarios o almohades. Al mismo tiempo se presenta como el blahd7 o guía impecable de la comunidad musulmana. Procura una reforma jurídica atacando violentamente a los alfaquíes malikíes, que son acusados por 61 de no seguir el Corán ni la tradición auténtica, que se remonta a Mahoma (v.) También exige una reforma de costumbres obligando a observar estrictamente las prescripciones coránicas, como son la prohibición del vino y de los instrumentos musicales o el no permitir que los hombres usen el velo como hacían los almorávides (v.). Acusa a éstos de infieles a los que hay que reducir por la fuerza. Ibn Tñmart no vaciló en escribir que la guerra santa (v. GUERRA m) contra los malos musulmanes era un deber más imperioso aún que combatir a los cristianos.Inicia sus doctrinas al volver de un viaje a Oriente y, expulsado de muchos lugares por las autoridades locales, se refugia entre los beréberes masmñdas del Atlas llevando consigo a su discípulo predilecto y sucesor `Abd alMu’min. El Estado a. fundado por Ibn Tñmart adopta la forma de una confederación beréber en el que las tribus ocupan un lugar determinado siguiendo un orden jerárquico. `Abd alMu’min, por ser extranjero, es adoptado por la tribu de Ibn Tñmart, los Harga, que figuran a la cabeza de esta jerarquía. Al frente de la organización a. está el Consejo de los Diez, colaboradores fieles e inseparables del Mahdi. A estos 10 se unen los 40 representantes de las tribus para formar el Consejo de los Cincuenta. Después siguen los tolbas o propagadores de la doctrina a., los familiares y servidores de Ibn Tñmart, la tribu de Harga, los habitantes de Tinmál donde buscó refugio Ibn Tñmart y las otras tribus. Para mantener bajo su autoridad esta nueva comunidad Ibn Tñmart recurre a la fe y a la fuerza. Hacia 1128 son eliminados por orden del Mahdi todos los sospechosos de tibieza. La represión dura 40 días.°Abd alMu’min. En septiembre de 1130 m. Ibn Tñmart y le sucede `Abd alMu’min, fundador y organizador del imperio a. Durante su largo reinado (113063) sabe mantener la unidad entre los a. y arrebatar Marruecos a los almorávides. Mientras vive el catalán Reverter, jefe de las milicias cristianas. al servicio de los almorávides, la lucha se mantiene .indecisa y los a. todavía no pueden abandonar las zonas montañosas. A partir de 1145, fecha de la muerte de Reverter, se suceden ininterrumpidamente los éxitos a. que terminan con la ocupación de Marrakés, la capital de la dinastía almórávide, en el a. 1147. Por esta época adopta el título califal de ’Amir alMu’minin o príncipe de los creyentes y se decide a intervenir en los asuntos de alAndalus y de Túnez, que es conquistado en 1159, Cuando m. `Abd alMu’min en 1163 la doctrina a. es reconocida desde el Atlántico hasta Trípoli y desde alAndalus hasta los confines del Sahara. No faltan las rebeliones, con las consiguientes depuraciones, pero aquéllas son fácilmente sofocadas, salvo la resistencia almorávide organizada por los Banñ Gániya en las islas Baleares. Los 50 años que siguen a la muerte de °Abd alMu’min señalan el apogeo de la dinastía a. que termina violentamente con la derrota de las Navas de Tolosa (v.) en 1212.Abú Ya’gUtb Yusuf (116384). El segundo califa a. continuó fielmente la política de su padre. Supo rodearse de sabios españoles como Ibn Tufayl y Averroes, pero nombró para los cargos políticos de más responsabilidad a sus familiares. Mantuvo la paz en todos sus Estados e intervino con más decisión que su padre en los asuntos de España, después de la sumisión de Murcia en poder de Ibn Mardanis, aliado de los cristianos, sólo quedó un foco musulmán en rebeldía: las Baleares. En su lucha contra los cristianos la fortuna no le acompañó siempre, pues no pudo impedir que los portugueses ocuparan t;vora en 1165, ni que los castellanos se apoderasen de Cuenca en 1177. Finalmente, m. Abú Ya`gñb en el sitio de Santarem en un esfuerzo desesperado por contrarrestar los continuos ataques cristianos.Abú Yusúf Ya°qúb alMansúr (118499). Sucede al anterior. Político hábil y enérgi¿o contó con la colaboración de fieles ministros beréberes y de secretarios y jueces españoles y cortó a tiempo la actitud rebelde de ciertos familiares suyos. Tuvo que hacer frente al peligro cristiano y al desembarco en el norte de África de los Banü Gániya, señores de las Baleares. La ofensiva cristiana se muestra amenazadora por Portugal y culmina con la ocupación portuguesa de Silves. La reacción a. no se hace esperar y Abú Yúsuf cruza el estrecho en 1190 al frente de un gran ejército. Silves es recuperado por los musulmanes, pero la situación fronteriza sigue grave, ante los continuos ataques castellanos. Cristianos y musulmanes se encuentran el 1.0 jul. 1195 en Alarcos donde son completamente derrotadas las tropas de Alfonso VIII. A raíz de esta victoria el califa a. organiza devastadoras incursiones por las tierras de Castilla la Nueva, pero no puedeocupar ni Toledo ni Cuenca. Preocupado por los problemas de África firma treguas con los cristianos.
En 1184 `Ali ibn Gániya, emir almorávide de las Baleares, desembarca en Bugía con 200 hombres de a caballo y 4.000 infantes, transportados en una imponénte flota de 32 navíos. Fácilmente ocupa la ciudad y consigue atraerse a varias tribus árabes como los Banñ Hilál. A pesar de la reacción a., a la muerte de Abü Yúsuf, los almorávides ocupan todavía buena parte de Túnez.AlNásir (11991213). Cuarto califa a. consigue recuperar todo el norte de África hasta Trípoli e incluso las Baleares, aunque los Banñ Gániya no han sido sometidos totalmente. En España después del desastre de Alarcos el infatigable arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, obtiene del papa Inocencio III la declaración de cruzada contra los infieles. En Toledo se concentran tropas de Castilla, Navarra y Aragón y caballeros francos. Los a., al mando de alNásir se sitúan a la defensiva al sur de Despeñaperros. El encuentro tiene lugar en las Navas de Tolosa el 16 jul. 1212 y después de violentos combates los cristianos derrotan completamente a los musulmanes. El califa a. huye a uña de caballo y se retira rápidamente a Marrakés, donde muere al año siguiente.Decadencia de la dinastía almohade. Se inicia en 1213 y se prolonga hasta 1269. La constitución a., basada fundamentalmente en la agrupación jerárquica de las tribus beréberes, entra en crisis cuando varias tribus a. o aliadas se separan de la coalición. La anarquía del gobierno central y las incursiones de los Banñ Gániya, de las tribus beduinas, de los benimerines, sin olvidar el empuje cristiano que reduce la España musulmana a una exigua parte de Andalucía, son los factores determinantes de la caída de los a. Los sucesores de `Abd alMu’min son juguetes de los visires y duran muy poco en el trono. En diferentes puntos del Imperio se proclaman simultáneamente varios califas, entre los que destaca alMa’mñn (122732), gobernador de Sevilla. Con el apoyo de 15.000 mercenarios cristianos, a los que garantiza el ejercicio público de su culto, ocupa Marrakés. Reniega públicamente de las doctrinas de Ibn Tumart, provocando la independencia de Túnez bajo los Hafsíes, que siguen fieles a la doctrina a. y de Tremecén, donde se proclama Yagmorasen. La dinastía acaba oscuramente con Abñ Dabbús, que muere en 1268 en Marrakés, sitiada por los benimerines (v.).
Con los a. vemos de nuevo cómo se impone en el norte de África una tribu en este caso los Masmúdaspara crear un vasto Imperio. El fracaso de la dinastía se debe fundamentalmente a que no pudo resolver el grave problema planteado por las invasiones de tribus árabes. `Abd alMu’min y sus sucesores siguieron con ellos una política contradictoria y de compromiso: utilizarlos en sus ejércitos y castigarlos a la vez. Tampoco pudieron los a. contrarrestar el empuje cristiano en España sin olvidar que nunca fueron populares entre los musulmanes españoles, que siempre expresaron sin disimulo sus sentimientos antiafricanos. A pesar del coraje y decisión desplegados por los califas a. siguió adelante el avance de la Reconquista (v.). La victoria musulmana de Alarcos no modificó sustancialmente las fronteras, pero movió a los cristianos a unirse y a dar el golpe de gracia tras la batalla de las Navas de Tolosa.La reforma a., que iba dirigida principalmente contra el formalismo jurídico de la tradición religiosa en el Occidente musulmán, representada por el rito de Málik, también fracasó, al no llegar al pueblo el sutil racionalismo de las doctrinas de Ibn Tumart. Por otra parte, el rigorismo a. permitió el apogeo del pensamiento filosófico y científico en alAndalus con figuras tan representativas como Ibn Tufay1 y Averroes. Por pura reacción religiosa floreció la ascética y la mística, que rozaba con la heterodoxia. Los grandes santos del Islam occidental son de época a., como también lo es el gran místico Ibn `Arabi de Murcia.Entre los poetas y literatos destacan Ibn Sa’id alMagribi, autor de obras capitales de la literatura y de la historia de alAndalus; alSaqundi, que subraya las cualidades de los poetas españoles en su Elogio del Islam Español, Ibn al`Abbár de Valencia, etc. Por sus ideas religiosas los a. condenan todo lujo excesivo en la ornamentación artística, que se reduce al mínimo en las mezquitas (V. MUSULMÁN, ARTE 5; MEZQUITA Il).V. t.: ALANDALUS; BENIMERINES.J. VALLVÉ BERMEJO.
BIBL.: A. Huici MIRANDA, Historia política del Imperio almohade, Tetuán 1956; E. LÉVIPROVENZAL, Documents inédits d’histoire almohade, París 1928; H. TERRASSE, Histoire du Maroc, Casablanca 1954, 261367.
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