Alfabeto LIT.
Categoria:
Literatura
La palabra viene del latín alphabetum, formado con el nombre de las dos primeras letras griegas alpha y beta, tomadas, a su vez, de las lenguas semíticas. El a. es un sistema de signos gráficos que expresan los sonidos elementales del lenguaje (v.); es una forma superior de escritura (v.) fonética que permite escribir y fijar las ideas con un número pequeño de caracteres de valor simple.Origen, La historia del a. es la historia de una larga evolución. Parece que se constituyó en la mitad del segundo milenio antes de Cristo. Su nacimiento está determinado por dos hechos ocurridos a mediados de dicho milenio: desplazamiento de poblaciones y cambios sociales, lo cual trae consigo, necesariamente, una serie de consecuencias importantísimas para la vida intelectual. No se conoce can certeza el origen del a. Los griegos y romanos no se ponían de acuerdo sobre si los inventores habían sido los fenicios, los egipcios, los asirios, los cretenses o los hebreos. Gardiner y Sethe, en 1916, apoyaron de nuevo la teoría de que fueron los egipcios. Otros científicos ven su origen en las escrituras cuneiformes: sumeria, asiria o babilónica. En 1906 Pretorius intentó demostrar que el a. fenicio tenía su origen en el silabario chipriota. Hay investigadores que opinan que el origen está en los signos geométricos prehistóricos usados en el área mediterránea. Una corriente muy fundada es aquella que da al a. un origen pictográfico, a partir del cual el a. se habría desarrollado rápidamente. También hay defensores del origen protosinaítico. La teoría que arrastra más partidarios es la que defiende su origen fenicio Dussand, Sundwall, Février, Diringer, Bauer, etc. de cuyo a. derivan todos los a. actuales.Desarrollo. Lo que sí parece probable es que la idea original de la escritura alfabética procede de Egipto. La escritura egipcia es el jeroglífico (ieros=sagrado; glifo= =grabar). Estos jeroglíficos son una serie de pequeñas imágenes estilizadas, pero de dibujo o grabado preciso. Estos signos se emplean de tres maneras. O bieñ la imagen traduce a la vez una idea y una palabra; o bien es el vehículo de uno o varios sonidos; o bien esa imagen no es más que el cauce de una idea, hecha abstracción de las palabras, que, normalmente, expresan esta idea. El signo egipcio en estos diferentes casos desempeña respectivamente el papel de signopalabra, signo fonético (fonograma), determinativo o figura explicativa para evitar confusión entre palabras homófonas. La escritura jeroglífica egipcia combina, pues, dos sistemas: el pictográficoideográfico y el fonético. Los egipcios adoptaron 24 signos para representar solamente los complementos fonéticos consonánticos.Esta idea de escribir las consonantes aisladas apareció también en los pueblos semíticos occidentales de las orillas del mar Rojo y Mediterráneo. La cadena sería: signopalabra; los signossonidos consonánticos mezclados a los signospalabras (Egipto); los signossonidos silábicos mezclados con signos palabras (sumerioacadio); signossonidos que representan sílabas de tipo constante (tipo egeo). Finalmente el a. fenicio supone una creación. Y es al final de esa cadena donde se nota una progresiva prioridad del análisis sobre la síntesis. De la pictografía, que es una representación global, se pasa a signos que descomponen el discurso en sus partes constitutivas. Las formas más antiguas de la escritura fenicia han sido encontradas en las inscripciones arcaicas de Biblos, cuyo origen se remonta a los s. XIIIxI a. C. El fenicio arcaico comprende 22 letras, únicamente consonantes, y está libre ya de elementos ideográficos, de determinativos y de toda huella de silabismo. El a. fenicio es incompleto por su carencia de vocales. Las escrituras semíticas derivadas del fenicio han heredado de él este deseo de señalar claramente el esqueleto consonántico, la raíz de la palabra.El a. paleohebraico es similar al fenicio, del que se fue alejando progresivamente. Otras ramas son: el samaritano, el moabita, el púnico, el arameo del que han derivado los alfabetos árabes, a través del nabateo, los hebraicos, los sirios, los uraloaltaicos, etc. El a. árabe ha servido para lenguas como el persa, el turco, el berebé, el malgache, etc. En cuanto a los a. sursemíticos (surarábigo y nortearábigo) parecen derivar, con reservas, del fenicio. El a. pehlvi y avéstico son derivaciones del arameo. Las lenguas ibéricas parecen derivadas del fenicio y griego. El origen del a. libio es discutido: fenicio, árabe, etc. El brahmi y el kharosthi, según la tesis clásica, derivan del fenicio con la particularidad del cambio de dirección de la escritura y la notación de consonantes y vocales.El a. griego adopta el fenicio modificando el valor de ciertos sonidos consonánticos y designando las vocales. Se suele fechar hacia el 900 a. C. Del griego proceden el a. gótico, copto, armenio, georgiano, albanés, eslavo (glagolítico y cirílico) y etrusco. El a. latino es uno de los a. locales que los etruscos tomaron del griego. Se diferencia de éste no sólo en la forma de las letras, sino también en su empleo. En el s. i de nuestra Era estaba constituido por 23 letras. Con la expansión de la civilización grecolatina y el cristianismo, el a. latino ha conquistado toda Europa: celtas, eslavos, germanos, etc. El a. de los pueblos germánicos, llamado f uthark (las runas y los oghams) por el nombre de sus seis primeras letras, se redujo de 26 signos a 16. La teoría más firme es la que le da un origen etrusco.Alfabeto fonético. Es un sistema convencional de caracteres gráficos, usado para transcripciones (v.) de textos hablados o escritos, donde cada signo representa un sonido. Se ha intentado crear un a. fonético único, de validez internacional. Tal es el sistema de la Asociation Phonetique Internationale, que se remonta al fonético Sweet (1877) y que fue formulado por Paul Passy (1887). Otros a. fonéticos usados por filólogos y lingüistas son los de BShmer, Ascoli, RousselotGilliéron, y en España e Hispanoamérica también el de la "Rev. de Filología Española", t. 11, 1915.V. ALBA DE DIEGO.
BIBL.: D. DIRINGER, L’alfabeto nella storia della civiltá, Florencia 1937; A. G. MOORHOIISE, Historia del alfabeto, 2 ed. México 1965; I. G. FÉvRIER, Histoire de l’écriture, París 1959; M. AGUIRRE, La escritura en el mundo, Madrid 1961.
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