Afasia MEDICINA
Categoria:
Medicina
La a. (del griego a: carencia, y fasia: palabra) es un trastorno del lenguaje determinado por una alteración cerebral. Sus signos más representativos, según los casos, son la incapacidad de comprender la palabra hablada (a. sensorial o sordera verbal), la imposibilidad absoluta o relativa de emitir palabras (a. motora), las dificultades para evocar vocablos (a. amnésica), la incomprensión de la palabra escrita (alexia) y la incapacidad de escribir (agrafía). Todos estos trastornos tienen el denominador común de referirse a los símbolos lingüísticos. Un trastorno estricto de la articulación de la palabra, p. ej., no se considera como a. (v. LENGUAJE IV).Las alteraciones cerebrales responsables de las a. pueden tener un carácter orgánico o funcional. En el primer caso la a. toma una evolución persistente y hasta se hace crónica muchas veces. En las alteraciones del funcionamiento cerebral consecutivas, p. ej., a ciertas intoxicaciones (plomo, óxido de carbono, tabaco, etc.), los discutidos espasmos vasculares cerebrales, la seudouremia, la hipoglucemia y la epilepsia (a. poscrítica o crisis de a.), la a. suele ser transitoria. El eslabón patogénico común a todos estos trastornos funcionales consiste en la hipoxia cerebral, es decir, en la insuficiencia respiratoria del cerebro. Los procesos cerebrales orgánicos que ocasionan a. persistente con más frecuencia son las alteraciones vasculares en su triple modalidad de hemorragias, trombosis y embolia (v. APOPLEJÍA), las lesiones traumáticas, las encefalitis y los procesos expansivos (tumores, quistes, abscesos, hematomas). En el hombre manidextro, las alteraciones cerebrales que producen a. residen, con rarísimas excepciones, en el hemisferio izquierdo, también llamado hemisferio mayor por asumir el papel más importante en las actividades simbólicas. En los zurdos y los ambidextros existe un equilibrio funcional entre ambos hemisferios. No hay en ellos un hemisferio mayor y otro menor, sino una auténtica "bicerebralidad", y sus a. corresponden unas veces a lesiones del hemisferio izquierdo y otras a lesiones del hemisferio derecho.Tipos de afasias. Las formas anatomoclínicas de a. comúnmente admitidas son:a) Afasia sensorial total o afasia de Wernicke. Consiste, en primer lugar, en la incomprensión de la palabra hablada (sordera verbal) y una verborrea incomprensible llamada "jergafasia", en la que se asocian faltas de sintaxis, palabras deformadas (parafasias literales), palabras sustituidas (parafasias verbales), palabras. repetidas (perseveración y hasta una auténtica "intoxicación por el vocablo") y neologismos. También suele haber alexia y agrafía con palabras escritas equivocadas (paragrafías). La localización anatómica de la lesión cerebral suele corresponder a la mitad posterior de la primera circunvolución temporal.
b) Afasia total de Broca. El trastorno más importante afecta a la emisión de la palabra hablada. Los enfermos suelen hablar muy poco, empleando un estilo telegráfico, sin sintaxis (agramatismo) y con una articulación deficiente (anartria). Algunas veces llega a anularse la palabra hablada. La incomprensión del lenguaje verbal es mucho más ligera que en el caso anterior y suele presentarse sólo en las frases largas o pronunciadas rápidamente. También suelen hallarse alteradas la escritura espontánea y al dictado pero no la copia y la lectura. La lesión cerebral responsable se localiza casi siempre en el tercio inferior de la circunvolución frontal ascendente y al pie de la tercera frontal (v. NExvioso, SISTEMA).c) Afasia global. Consiste en una asociación de las dos formas anteriores. Hay aquí una disolución total del lenguaje. la déficit se extiende a las funciones de comprensión (sordera verbal) y expresión, el lenguaje hablado está abolido o se reduce a la repetición estereotipada de algunas sílabas o palabras. También hay alexia y agrafía. La lesión orgánica causante de esta a. suele ser muy extensa, abarcando la totalidad del sector frontoparietotemporal vinculado al lenguaje.d) Afasia amnésica. Su trastorno cardinal afecta a la evocación de vocablos. Consiguientemente, el lenguaje espontáneo se reduce mucho. Esta reducción, al contrario de lo que ocurre en la a. motora, se refiere no a las partículas (lenguaje telegráfico), sino a los nombres, y no se acompaña de agramatismo. La a. amnésica representa en muchos sentidos el tipo contrapuesto a la a. sensorial. La comprensión verbal es normal, la repetición de vocablos está poco alterada, el sujeto habla poco y tiene conciencia de su déficit. La nota paradójica es que, a pesar de ello, una a. amnésica al empeorar se transforma en una a. sensorial total ello ocurre especialmente en la enfermedad de Alzheimer, que es una demencia (v.) propia de la edad presenil, y viceversa. Por conservar crítica suficiente el sujeto no incurre en distorsiones parafásicas. La mejor prueba diagnóstica para la a. amnésica incipiente consiste en pedir al sujeto los nombres de algunos objetos más o menos familiares. Se producen entonces muchos fracasos, a pesar de que el reconocimiento de los objetos presentados es correcto y su designación muchas veces explicada mediante perífrasis. Esta a. se debe a una lesión difusa del sector parietotemporal.Aspecto psiquiátrico de las afasias. El problema de los trastornos intelectuales en los afásicos ha suscitado muchas controversias científicas. Las dos tesis contrapuestas eran: la a. se acompaña de demencia y la a. no implica un déficit psíquico de ninguna clase. Hoy, gracias principalmente a los trabajos de la Escuela de Goldstein, se dispone de un saber más discriminado, que permite dejar bien puntualizada esta cuestión: las a. no presuponen nunca un déficit psíquico de carácter global. La captación inmediata de la realidad mediante la actitud concreta se halla preservada. En el plano concreto, todas las actividades psíquicas (atención, memoria, ideación, etc.) se mantienen normales. En las a., al menos en las que cursan con alteraciones del lenguaje interior, el déficit en la capacidad de abstracción existe siempre y se manifiesta por la reducción o anulación funcional en estas esferas: el pensamiento conceptual (la formación y utilización de conceptos), las capacidades de análisis y síntesis, la iniciativa y espontaneidad y la formación de planes y proyectos.El tratamiento de las a. debe atender primordialmente a la base orgánica cerebral. Cuando la a. persiste a pesar de haberse reducido el proceso causal, lo cual se debe a la subsistencia de lesiones irreversibles, hay que recurrir a la rehabilitación del afásico. En este programa reeducativo se trata de sacar el mayor partido posible a la organización lingüística del enfermo. Se dispone para ello de métodos diversos. Desde ejercicios respiratorios y fonéticos hasta la ampliación del lenguaje automático y la constitución de nuevos esquemas verbales.F. ALONSOFERNÁNDEZ.
BIBL.: F. ALONSOFERNÁNDEZ, Fundamentos de la psiquiatría actual, II, Madrid 1968; L. BARRAQUERBORDÁs, Neurología fundamental, Barcelona 1963, 224237; K. GoLDsTEIN, Trastornos del lenguaje. Las afasias, Barcelona 1950.
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