Adiestramiento Manual EDUC.
Categoria:
Educación
Concepto. El vocablo adiestramiento (del lat. dexter, hábil, diestro) engloba el amplio significado de hacer al hombre diestro. Con otras palabras, a. es la "actividad que permite llevar al hombre, a través de la instrucción y de la práctica, al nivel o las condiciones de eficiencia solicitada" (R. Riccardi, Organización y formación, Bilbao 1965, 9). Sobre esta premisa, el a. m. podría definirse como la actividad que permite desarrollar las capacidades individuales de la mano a través de la instrucción y de la práctica hasta alcanzar la eficiencia requerida por las necesidades de expresión y proyección de la personalidad humana y por las exigencias prácticas de la cambiante vida moderna. Prefiérese la expresión a. m. a otras, como p. ej. educación de la mano, por significar aquélla, de una manera más precisa, que se trata de habilidad manual, hecho complejo en que juegan papel decisivo la coordinación de dedos y mano, la motilidad, seguridad y velocidad de la mano, y la fuerza manual, teniendo en cuenta asimismo que el manejo de la mano no debe entendWe aisladamente, sino como culminación de movimientos de brazo, antebrazo, articulaciones, palma y dedos. Además parece claro que el a. es una especie de enseñanza que no llega a la categoría de educación; ésta sólo se dirige a las facultades específicamente humanas con intencionalidad perfectiva, y, por tanto, es aplicable, incluso a los animales para aprovechar sus instintos. Sin embargo, el a. m. humano, además del automatismo común con el animal y por encima de él lleva el sello personal de toda actividad humana. El a. m. es de capital importancia no sólo en la preparación para el trabajo material realizado con las manos, sino también para muchas manifestaciones psíquicas (por el ademán, por la creación, por la letra), puesto que la mano, dentro del sistema funcional psicofísico del hombre, ocupa un lugar primordial; como órgano sensorial y diferenciado, es instrumento con capacidad de trabajo único, además de órgano de expresión psíquica, como ya se ha apuntado.Proceso y contenido. Si el a. m. viene a sintetizarse en saber cómo hacer cualquier actividad realizable con la mano, parece razonable que el proceso para conseguirlo requerirá las fases siguientes: enseñanza, demostración y aplicación práctica controlada. Para lo cual se precisarán: a) métodos adecuados al plan concreto de a. m., y de aquí el gran servicio de los modernos medios audiovisuales (v.); b) personal especializado y competente que desarrolle tales métodos en un clima didáctico tal, que permita disminuir el tiempo requerido por la enseñanza o por la experiencia. Las actividades propias del a. m. son muchas: modelado, plegado, recorte en papel, cartón, arcilla, madera, materias plásticas y metálicas, etc.; sin olvidar las específicas de expresión de la personalidad (la letra, la creación, etc.), las que apuntan al campo social y profesional y las que se encaminan a resolver algunas tareas que surgen en los objetos de uso común, de la casa, etc. Sin embargo, conviene meditar qué destrezas y oficios podrán tener vigencia en un futuro próximo, pues debido al vertiginoso cambio de las condiciones de vida, muchas de las habilidades manuales hoy sumamente útiles caerán, sin duda, en desuso total en los tres o cuatro próximos lustros. A partir de la II Guerra mundial se ha ido aceptando progresivamente la idea de que en nuestra era industrial todos los muchachos debieran recibir una instrucción práctica elemental que les facilitara un conocimiento básico de la industria y sus circunstancias como parte integrante de la educación general. En las urbes populosas la importancia del a. m. y de las artes industriales ha dado lugar a la fundación de establecimientos especializados llamados escuelas técnicas o profesionales, sin perjuicio de que el a. m. sea parte integrante del programa de las escuelas elementales. En España este tipo de enseñanza se ha traducido en una cierta proliferación, a nivel estatal y privado, de escuelas de artes y oficios, universidades laborales y escuelas de artesanía y técnicas.D. DEL ROSO SADORNIL.
BIBL.: A. Buj GIMENO, La expresión artística en el programa escolar, en Instrumentos para una escuela mejor, I, Madrid 1968; R. WOLLMANN, Trabajos manuales para jóvenes, Barcelona 1964; A. M. RuBio, Manualidades femeninas, Madrid 1963; R. H. CARPENTIER, Adiestramiento manual y enseñanza industrial, en Gran Enciclopedia del mundo, I, Bilbao 1965, 248249.
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