Adenopatía MEDICINA
Categoria:
Medicina
Cualquier ganglio linfático patológico merece el nombre de a., pero por la especial misión de los ganglios, de limpieza y filtro de linfa en su camino hacia el corazón, no hay prácticamente ninguno que esté libre de contaminación y cicatrices, lo cual debe considerarse normal. Más vulgarmente, una a. es un ganglio aumentado de tamaño, que sea perceptible por visión directa, a rayos X, o al tacto.La patología de un ganglio linfático puede ser propia del mismo o de todo el sistema (patología primitiva), o ser secundaria a la de la región cuyo drenaje tiene encomendado. Podemos distinguir tres grandes clases de a.: las inflamatorias, linfadenitis o adenitis; las tumorales, linfadenomas (no adenomas); y, en tercer lugar, las enfermedades sistematizadas del sistema linfático.Linfadenitis. Pueden ser primitivas o idiopáticas, si la enfermedad asienta en el propio sistema; o secundarias, en que la patología está en determinada región y el ganglio se inflama al drenar la linfa contaminada. Un ejemplo de a. aguda primitiva es la mononucleosis infecciosa; de a. aguda secundaria, un ganglio inguinal inflamado a consecuencia de una rozadura del zapato.Según su evolución, las adenitis pueden ser agudas o crónicas. Las primeras están producidas por los gérmenes de la supuración (v. ABSCESO) y presentan características inflamatorias puras (calor, rubor, tumor, dolor, etc.). En su evolución pueden llegar a la. supuración, hablándose entonces de adenoflemón. Las crónicas son fundamentalmente la a. tuberculosa y la a. crónica inespecífica, a las que por su importancia dedicamos párrafo aparte.Adenopatía tuberculosa. La afinidad del bacilo de Koch por el sistema linfático es muy conocida, siendo muy comunes las diseminaciones linfáticas a partir de la primoinfección. Una a. tuberculosa tiene localización preferente en el cuello, pulmón, axila y mesenterio. Suele presentarse en grupos y hay dos formas fundamentales, que pueden coexistir en el mismo grupo: unas veces se trata de una a. pequeña, dura, móvil, no dolorosa. Otras veces el ganglio es grande, blando y adherido a la piel y planos profundos; en éstos se ha producido un procesode caseificación o reblandecimiento, que puede llevar a la abscesificación. Las características del absceso tuberculoso son distintas del normal, faltando el calor y enrojecimiento, por lo que se le suele llamar absceso frío.
Adenopatía crónica inespecífica. Es posiblemente la más frecuente de las a. que se presentan en el niño y adolescente, en región submaxilar y cervical. Los cirujanos se encuentran con ella bajo la forma de a. mesentéricas, productoras de un cuadro seudoapendicular, a veces muy llamativo y urgente. Está causada por la Pasteurella pseudotuberculosa, bacilo de MalassezVignal para los franceses, aunque hay autores que no lo admiten y otros hablan de un adenovirus con gran afinidad por el tejido linfoide. La identificación y cultivo de estos elementos es muy difícil y laboriosa, y el examen habitual no suele descubrir germen alguno.Linfadenomas. Son las a. tumorales. El ganglio linfático tiene dos series de células: la serie linfoide y la reticular, procedentes ambas de la célula mesenquimatosa primitiva. Un tumor primitivo procederá de cualquiera de estas tres series celulares, mientras que uno secundario reproduce en el ganglio el tipo de célula que le dio origen.Los tumores primitivos son, generalmente, linfosarcoma, reticulosarcoma y tumor anaplásico, que tiene capacidad para transformarse en cualquiera de los otros. Un cuarto tipo tiene simultáneamente células de los tres anteriores.Además de estas a. tumorales primitivas, cualquier tumor puede colonizar el ganglio o ganglios de la región sobre la que asiente. El conocimiento de estas a. tiene, pues, un doble valor: diagnóstico y pronóstico. Por un lado, permite que conozcamos la existencia de tumores, inaccesibles a los medios de exploración habituales, que se manifiestan al exterior por medio de una a. El conocimiento de las regiones linfáticas donde hay que buscar las metástasis ganglionares de cada órgano es, pues, vital para la correcta valoración de una a.Desgraciadamente, en cuanto al pronóstico, el simple hecho de la aparición de la a. es de significación sombría para el enfermo, pues revela un hecho capital para su porvenir: el tumor ha dejado de ser un fenómeno local, asequible a la Cirugía, para convertirse en una enfermedad que, en el mejor de los casos, precisa de medidas complementarias, de resultado incierto.Enfermedades sistematizadas. Se llaman así a aquellas que afectan a todo el sistema linfático, y que como una más de sus manifestaciones, presentan a. Tal es el caso de las leucemias y, sobre todo, de la linfogranulomatosis o enfermedad de Hodgkin, que algunos autores sitúan entre los tumores. Además de las manifestaciones ganglionares, estas enfermedades afectan a la medula ósea, hígado, bazo, intestino, etc.Significación clínica. El significado de una a. está en función de su localización y de sus características propias. En cuanto a su localización las más indicativas son:a) Cervical: estos ganglios recogen la linfa de cabeza, cuello, faringe, esófago y a veces pared y órganos intratorácicos; hay localizaciones Submentonianas, submaxilares, esternocleidomastoideas y supracl’aviculares, cada una con significación especial. b) Axilar: recogen la linfa de la extremidad superior, de la región superior del tórax y vértice del pulmón, y especialmente la de la mama; drenan en esta estación. c) Inguinal: de menos significación que las anteriores; vacían en ella los linfáticos de la extremidad inferior, genitales y periné. d) Mediastino, pulmón: visible sólo a la radiografía, el interés de esta localización está en que es la última estación de la linfa en su camino hacia el corazón y son también la más distante y más significativa de las metástasis: en esta fase la generalización del tumor es evidente y el pronóstico muy pesimista. e) Intraabdominales: en el curso de una laparotomía, el cirujano encuentra ganglios, generalmente agrupados junto a los troncos aórticos, en el mesenterio, en los hilios hepático y esplénico. Ya hemos hablado de adenitis mesentérica, cuya frecuencia es muy grande, por lo que hay que ser cuidadoso al juzgar una a. de esta zona.
Caracteres locales. No se puede basar el diagnóstico en estos caracteres, pero a riesgo de pecar de simplificación mencionaremos tres tipos de a.: Aguda, que presenta piel roja, caliente y dolorosa; tendencia a adherirse a la piel; dureza, salvo en el adenoflemón. Linfogranulomatosa, en la que se agrupan varios ganglios que conservan sus límites, no se adhieren a piel y sí algo a los planos profundos; no son dolorosos, ni su tamaño alcanza grandes proporciones. Linfosarcomatosa, que presenta una masa tumoral en la que no se puede individualizar los ganglios que la componen, pues sus paredes se fusionan y desaparecen sus límites. Su temperatura es algo superior a la normal, su consistencia es dura y su adherencia a la profundidad es muy firme; finalmente se adhiere a la piel e incluso se ulcera.Otros medios diagnósticos. Actualmente está en pleno desarrollo la linfografía, que permite el estudio morfológico de vasos y ganglios linfáticos. Incluso se ha empleado la ecografía con ultrasonidos para el diagnóstico de las masas ganglionares intraabdominales. Pero de todos los medios diagnósticos el único definitivo es la biopsia, tomando las muestras más asequibles y significativas de cada región.Una a. secundaria no tiene tratamiento propio, al no ser sino un signo de una patología ajena, que es la que hay que tratar. Las a. primitivas tienen un tratamiento cuya exposición se sale de los límites de este artículo.V. t.: LINFA Y SISTEMA LINFÁTICO; TÜMOR.S. FERNÁNDEZ DE LIS.
BIBL.: A. DE LA FUENTE CHAos, Iniciación a la Clínica Quirúrgica, Madrid 1964; P. PIULACHS, Lecciones de Patología quirúrgica, Barcelona 1955.
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