Abstencionismo POLÍTICA
Categoria:
Política
Es un término derivado de abstención, del latín abstentioonis, que significa en su acepción usual inhibición o privación y que, referido a la política, es la expresión doctrinal que defiende la no participación de los ciudadanos en las tareas públicas o el que no ejerciten un derecho o una función también pública. El a. puede estar motivado por indiferencia, apatía, negligencia o indecisión, aun cuando en determinadas circunstancias sea equivalente y se practique con una finalidad de protesta contra un gobierno dado (v. GOBIERNO II; III), cuya legitimidad (v.) no se reconoce. Si en alguna circunstancia el a. puede estar inspirado por los más elevados sentimientos de patriotismo, lo cierto es que su adopción como sistema usual evidencia un manifiesto peligro para los grupos o individuos que lo practiquen, ya que supone un apartamiento, una abstracción o un desinterés manifiesto en la vida pública nacional.El a. implica una renuncia tácita por parte de los electores hacia el derecho de sufragio (v.) ante una situación concreta que se somete a su consideración por el Gobierno, y dentro de la práctica parlamentaria puede concebirse como una oposición expresa a una determinada moción gubernamental o de un sector de la propia Cámara, ya que mediante tal postura puede lograrse que no exista el quorum preciso y provocar, en su consecuencia, la anulación de un voto o simplemente que haya de darse lugar a una segunda votación; por no conseguirse la mayoría necesaria.Es tesis generalmente admitida, ante la obligatoriedad normativa de ejercitar el derecho al voto, la de imponer coactivamente a los ciudadanos el que cumplan con sus deberes cívicos. Y tales deberes tienen su raíz en el hecho mismo de ese vivir en sociedad. Porque la convivencia de los hombres en sociedad, la convivencia política, no es una mera necesidad biológica, antes bien, es una exigencia primaria del hombre y, por ello, de sus preceptos morales básicos. Esta tendencia a vivir con los demás no es de carácter instintivo; es racional. Las relaciones humanas que surgen de la convivencia social, en toda época, van acompañadas de un orden, que será más o menos perfecto, pero de por sí es necesario y ha de ser regulado por el Derecho. La conjunción armonizadora entre época, orden y Derecho está supeditada a esa perfección progresiva que impulsa la razón humana y, por ello, cuando un orden no responde a los criterios justos de una época se produce la revolución (v.). De donde deducimos que ese algo que actualiza el orden en razón de los criterios vigentes no puede ser otra cosa que la política. Ésta es la palanca que utiliza el hombre para perfeccionar la convivencia. De aquí que su ejercicio no sólo es un derecho del mismo, sino que, además, es un deber, porque todo ciudadano ha de poner de su parte lo que pueda para que la sociedad sea lo más perfecta posible, precisamente en razón a que la relación con sus semejantes ha de ser perfectiva y no utilitaria.El Estado contemporáneo, al impacto de la revolución científica en sus aplicaciones técnicoindustriales, es la plasmación política de la masificación social, en donde el hombre, el ciudadano, también se transforma para convertirse en hombremasa. En ese nuevo ser deshumanizado que ignora la libertad, y que, al no pensar por sí mismo fácilmente propende a declinar sus responsabilidades huyendo de la libertad. La apatía o el desinterés ante la realidad política es un fenómeno social muy generalizado que se ha tratado de combatir mediante las estructuras y técnicas que surgieron de la misma masificación. Las dos técnicas más importantes para el manejo de las masas son las del "encuadramiento", típica de los Estados totalitarios, y la "comercial" por vía de la propaganda; si bien se puede observar que la primera es el resultado de combinar el encuadramiento cuasimilitar con la propaganda. Hoy, cuando se manejan las actitudes colectivas utilizando esos slogans o símbolos significativos, con el fin de contribuir a organizar y a mover esas masas amorfas para constituir con ellas una auténtica sociedad consciente de sus tremendas responsabilidades cívicas y políticas, puede concebirse la propaganda como una técnica al servicio de la educación, pero puede ser desvirtuada tal finalidad, aun cuando lo sea en cierta medida, por esa tendencia de los grupos en el poder usar, en beneficio propio y como arma política, los medios masivos de difusión, es la más clara manifestación de uno de los desajustes políticos más graves de la hora presente.El derecho al voto, en su ejercicio, equivale a una declaración de voluntad libremente emitida por el individuo. Tal manifestación a través de sistemas que cada vez se hacen más herméticos para la mayoría de los ciudadanos viene condicionada por una determinada individualización hacia la disyuntiva política que trata de resolverse mediante el sufragio. El desconocimiento de la cuestión debatida o la normal expectación ante algunas o todas de las condiciones o cualidades personales de los posibles candidatos provoca en un amplio sector del cuerpo electoral una real y verdadera apatía política. El impulso del individuo de comunicarse con los demás, por la simple razón de qúe los otros le inspiran confianza, de que los demás le alivian de preocupaciones, está frenado en la vida política, en donde los sujetos que deben ejercitar una actividad concreta el voto no la comprenden o no la consideran buena. La acción que se realiza para mover al ciudadano a que se considere integrado en este proceso social vivo, que es la política, participando activamente y ejerciendo sus derechos cívicos será positiva siempre que sobre ese enfrentamiento de actitudes que esgrime ideas contra ideas, prive la vida misma del hombre cuya libertad se respete y su sentido de responsabilidad se estimule de forma que no sea el vivir social como mera contingencia sino que sienta la aventura de su existir y, consecuentemente, asuma el peso de la libertad en aquellos trances en que hay que tomar la responsabilidad de decidir.V. t.: SUFRAGIO; PROPAGANDA POLÍTICA; ELECCIONES; DEMOCRACIA.L. MENDIZABAL OSES.
BIBL.: H. HELLER, Europa und der Fascismus, 2 ed. Berlín 1931; M. Río, Estudio sobre la libertad humana, Buenos Aires s. a.; J. FuEYo, El sentido del Derecho y el Estado moderno, "Anuario de Filosofía del Derecho" 1 (1953); J. L. VILLAR PALASf, Administración y Planificación, Madrid 1951; A. LANCELOT, L’abstentionisme électoral en France, París 1968; E. FROMM, Psicoanálisis en la sociedad contemporánea, México 1960.
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