Representación (psicología)
Noción de representación y sus tipos. El vocablo r. tiene un sentido psicológico muy amplio; sirve para designar la clase de vivencias que se caracterizan por una cualidad teorética o cognitiva. En su acepción más universal, r. sería el objeto de todo acta de conocimiento (v.). Husserl (v.) registra 13 significaciones distintas para esta palabra.
La psicología popular distingue más o menos tres modalidades fundamentales de vivencias: las r., los sentimientos y las voliciones. Las r. serían vivencias teoréticas, y los sentimientos y las voliciones, vivencias ateoréticas. Pero en toda vivencia (v.) suelen mezclarse elementos de los tres órdenes. La separación de las tres modalidades de vivencia, aunque artificiosa, está justificada desde el punto de vista científico, con objeto de ahondar en su respectivo estudio.
En el seno de las vivencias cognitivas hay dos variedades importantes: las que se refieren al conocimiento o pensamiento (v.) considerado como saber no intuitivo (V. RACIOCINIO; RAZÓN) y al saber intuitivo (v. INTUICIÓN; INTELIGENCIA). Aquí ya puede recortarse más el significado de representación. Las cogniciones no intuitivas se adscriben al pensar y no son propiamente r., sino conceptos (v.). De esta suerte, puede definirse la r. como un producto intuitivo, cuyos elementos fundamentales, según los casos, son inventados por el sujeto o extraídos de experiencias anteriores vividas. Las r. inventadas son representaciones de la fantasía. Las r. que actualizan una experiencia psíquica anterior son las representaciones mnésticas. Ambas variantes de r. se distinguen de las sensaciones reproducidas o secundarias y también de las sensaciones primarias por englobar un cognición (v. SENSACIÓN). La tendencia de algunos autores a llamar r. a las sensaciones secundarias o centralmente evocadas carece de una base sólida y ha ocasionado una cierta confusión terminológica. La Psicología de la asociación, ya en desuso, se basaba en postular la equivalencia entre los conceptos y las r. (V. ASOCIACIONISMO).
La experiencia anteriormente vivida que se actualiza en la r. mnéstica es una percepción (v.). Tal actualización comporta siempre una nota de renovación. La percepción reproducida nunca es idéntica a la percepción vivida, pero sí es muy semejante a ella. La r. mnéstica es experimentada por el -sujeto como un producto real, con la conciencia subjetiva de haberlo vivido ya anteriormente (v. MEMORIA). La r. de la fantasía implica, por definición, una recreación, que se refiere a la percepción estrictamente y no a la sensación primaria vivida en la percepción. Una r. de la fantasía es, pues, una percepción recreada en virtud de asociar los elementos sensoriales con imágenes mnésticas distintas de las que integraron en su día la percepción primaria. El sujeto la experimenta como un objeto irreal, un objeto meramente representado, que no había sido vivido anteriormente (V. FANTASÍA; IMAGINACIÓN).
La nota de realidad o irrealidad vivenciada por el sujeto en la r. es un dato poco seguro para distinguir la r. mnéstica de la fantástica. El pensamiento fantástico, la llamada hiperfantasía por Ziehen, se caracteriza por la r. de fantasías expresivas de deseos del sujeto que son tomadas por éste, momentáneamente, como construcciones reales. Esta hiperfantasía equivale al "soñar despierto" del lenguaje coloquial. En los estados de normalidad psíquica (v.) se producen algunas veces también confusiones entre ambas modalidades de representación. En tanto la r. fantástica se acompaña de la impresión subjetiva de falta de familiaridad, la r. mnéstica tiene un halo de familiaridad, propio de lo ya vivido. Esta nota de familiaridad en cuanto cualidad diferencial entre ambas series de r. también falla algunas veces en estados límite de la normalidad o francamente anormales, particularmente en las situaciones de agotamiento psíquico (V. NEURASTENIA), neurosis (v.), depresiones (v.) y epilepsias (v.).
Las diferencias entre la memoria y la fantasía, entre la conservación de lo viejo y su transformación en lo nuevo, tienen un carácter gradual y relativo. Ya en el material de la memoria ocurren ciertas transformaciones; especialmente, la pérdida en precisión y el cambio del colorido afectivo. La asociación y reproducción de este material comportan aún nuevos cambios en el mismo.
Conceptos y representaciones. La r. tiene siempre un contenido concreto y determinado. Los conceptos (v:), en cambia, se refieren a algo abstracto y universal. En la vida psíquica abundan las r. oscuras, cuyo conocimiento y descripción exactos son difíciles o imposibles de conseguir. Estas r. se refieren siempre, aun siendo oscuras, a un objeto concreto, bien definido. Las r. oscuras se ponen a menudo en relación con los objetos de r. claras; el establecimiento de tal relación constituye un juicio (v.). Las r. vagas o ambiguas equivalen a preformas del concepto y operan en la práctica sustituyendo, a veces muy eficazmente, los conceptos. Nuestro pensamiento cotidiano se nutre de r. oscuras y conceptos. Pero el verdadero soporte de los juicios son las vivencias conceptuales, que suelen experimentarse como un compendio de juicio. En los conceptos deben distinguirse dos categorías: los conceptos espontáneos y los científicos.
Los conceptos espontáneos dependen de las experiencias inmediatas del individuo y tienden a ser más subjetivos, ya que las experiencias pueden variar más o menos de unos individuos a otros. Suelen vivirse en forma de una imagen de algo universal y abstracto. El concepto espontáneo de un triángulo, p. ej., es la imagen más o menos exacta de la correspondiente figura. A veces se les llama conceptos ingenuos, pero esta terminología puede suscitar el equívoco de considerar los conceptos espontáneos o inmediatos en general como menos precisos o de menos valor; en realidad no siempre lo son, la mayor parte de conocimientos y conceptos con que actúa una persona en la vida, incluso muy culta o sabia, son espontáneos, y además a los conceptos llamados científicos sólo se llega a partir de los espontáneos.
Los conceptos científicos dependen del saber aprendido con un método (v.) determinado y tratan de ser eminentemente objetivos. La vivencia del concepto científico se produce siempre en forma de un juicio o un esquema de un juicio. Es un conocimiento al que se llega generalmente de forma mediata, por raciocinio (v.), por deducción (v.) o por inducción (v.), etc., o bien por reflexión (v.) sobre un concepto o conocimiento espontáneo, que tiende así a hacerse científico, a prolongarse o perfeccionarse, etc. En los conceptos científicos hay naturalmente una gradación de complejidad y plenitud. Entre ellos, aun los más elementales, y los espontáneos, y entre éstos y las r. intuitivas, existen zonas de tránsito. Sólo puede establecerse una delimitación absoluta entre los conceptos científicos y las r. dadas por la intuición (v.).
Hay, además, una relación genética entre los conceptos y las representaciones. Muchos conceptos son realmente r. que se han independizado del objeto concreto de la percepción (v.). Esto ocurre esencialmente con las r. ambiguas que, por esto mismo, pueden considerarse como preconceptos.
Percepción y representación. Kandinsky y laspers (v.) sistematizan las características de la r. frente a la percepción del modo siguiente: a) la constitución de un diseño indeterminado e incompleto; b) la falta de corporeidad (el carácter de subjetividad propio de lo imaginado); c) la falta de fidelidad sensorial; d) la inconstancia de la forma; e) la dependencia de la voluntad; f) la aparición en el espacio interior o subjetivo.
Existen fenómenos tanto normales como patológicos intermedios entre la percepción y la representación. Los más característicos de la serie normal son las imágenes sensoriales persistentes (persisten después de haber desaparecido el estímulo sensorial) y las imágenes eidéticas (v. EIDETISMO). Entre los patológicos, el más importante es la seudoalucinación (v: ALUCINACIONES). La seudoalucinación, a diferencia de la alucinación arquetípica, no reúne todas las características de la percepción, sino que aparece en el espacio interior o subjetivo y carece de corporeidad. Las seudoalucinaciones auditivas abundan entre los enfermos esquizofrénicos. El caso más frecuente es el de sentir "voces" en el interior de la cabeza propia.
Las alucinaciones del delirium acutum (v. DELIRIO), que se producen sobre todo en el campo visual (visiones de animales, escenas, etc.), se interpretan hoy más como r. que como percepciones. Las imágenes hipnagógicas son r. muy vivas que aparecen en el tránsito de la vigilia al sueño (v.). Las sinestesias consisten en la combinación regular de una percepción con una r. referida a un campo sensorial distinto de aquélla. La audición visual (percibir la música representándose imágenes visuales) es un modelo normal de sinestesia que abunda entre los melómanos.
F. ALONSO-FERNÁNDEZ.
BIBL.: J J. LóPEZ IBOR, Lecciones de Psicología médica, II, Madrid 1964, 91-128; R. REY ARDID, Psicología médica, Zaragoza 1964, 111-119; F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la Psiquiatría actual, I, Madrid 1969; A. MESSER, Psicología, Buenos Aires 1958, 230, 240-242, 279-294; K. JASPEAS, Allgemeine Psychopathologie, 8 ed. Berlín 1965, 51-66, 109-113, 123-129; E. HUSSERL, Investigaciones lógicas, II, 2 ed. Madrid 1967, 260-316.
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