Materialismo moral segundogenérico
Segunda especificación del materialismo moral. Apela a ciertos contenidos psicológicos como canones materiales de la moralidad que giran en torno a la idea de la felicidad, entendida en sentido psicológico (puesto que la felicidad tiene también un sentido político, el bienestar económico o el equilibrio social, compatible con la infelicidad personal de los ciudadanos). El placer, principalmente, la tranquilidad, o acaso simplemente la falta de dolor (la aponía, o la anestesia) son también propuestos muchas veces como contenidos materiales del bien ético o moral. Ejemplo: la ética epicúrea. El materialismo ético segundogenérico no es necesariamente egoísta, puede ser altruista. Más aún, el altruismo ético puede muchas veces reducirse a la condición de un materialismo segundogenérico, si como canon de la moralidad se toma la felicidad de los demás, la acción encaminada a producir el máximo placer en los otros (en el sentido de la "aritmética del placer" de Jeremías Bentham). El eudemonismo metafísico o teológico que pone en Dios el canon supremo de la bondad, en la medida en que Dios se concibe como el dispensador de una felicidad eterna -el cielo que me tienes prometido-, es también un materialismo moral segundogenérico, un egoísmo de tipo metafísico; pero también puede tomar la forma de un materialismo altruista cuando la consideración del Dios sacrificado, de su cuerpo escarnecido, se convierte en motor de la acción moral. SV 41-42
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