Alma (Iconografía)
Los primitivos cristianos tenían varios símbolos para expresar el alma humana, que habiendo roto los lazos de la carne, llega a la patria celeste. Estos símbolos pueden reducirse a seis: I° Un caballo al escape, próximo a alcanzar el premio de la carrera, cuyo símbolo tuvo origen, al parecer, en estas palabras de San Pablo: Sic currite ut comprehendatis; o en estas otras del mismo Apóstol: Cursum consummavi. 2.° Un navío bogando viento en popa hacia un faro; o bien, el mismo navío llegado al puerto, viva imagen del alma, que rotas las ligaduras del cuerpo, vuela a la eternidad. 3° El cordero o la oveja, ya solos, ya llevados al redil por el Buen Pastor. 4.° La paloma, ya volando, ya junto a un vaso vacío, representación del cuerpo abandonado por el alma; ya en medio de un jardín florido, imagen alegórica del paraíso. 5.° En figura de una mujer, que vestida de una blanca stola, sale de un cuerpo inanimado. 6.° Una mujer orando o en contemplación puesta entre dos árboles. Hay que advertir, sin embargo, que cuando esta mujer está representada entre dos ancianos, significa, no el alma, sino a la casta Susana, representación que se halla en un número muy considerable de lápidas sepulcrales de los tiempos heroicos del Cristianismo. - Pallés.
Diccionario de ciencias eclesiásticas, Imprenta Domenech, Editor, Valencia 1883
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