SALINAS Y CóRDOVA, Buenaventura (1592-1653)
Franciscano, sacerdote, cronista. El P. Buenaventura Salinas y Córdova nació en Lima el año 1592. De joven fue paje de los virreyes Velasco y Monterrey (1604-1606), y, más tarde, secretario mayor de gobierno del virrey Montesclaros (1615-1616)
Estudió en centros bien acreditados de su ciudad natal: el Colegio Real de San Martín, de los jesuitas, y la Universidad de San Marcos (de la que fue archivero), de los que conserva muy buenos recuerdos y a los que está muy agradecido por el trato y formación que le dieron. En 1616 vistió en hábito franciscano en el convento de San Francisco de Lima, perteneciente a la Provincia de los Doce Apóstoles. Hechos los estudios correspondientes y ordenado de sacerdote, los superiores lo destinaron en 1621 a enseñar latinidad, artes y teología. En 1635 pasó a Cuzco, donde también enseñó artes y teología. Al mismo tiempo se dedicó al apostolado de la palabra, otra faceta importante de su vida, y fue predicador de los virreyes Esquilache, Guadalcázar y Chinchón. Enviado a Roma, como definidor y custodio, para participar en el capítulo general de su Orden, de camino pasó por Madrid en 1638 y prestó juramento como calificador del Consejo de la Inquisición. Celebrado en Roma el capítulo de 1639, le extendieron patente de regente y catedrático del convento de Santa María la Nova de Nápoles. De nuevo se encontraba en España en 1644, y al año siguiente lo nombraron Comisario general de su Orden para Nueva España. Llegó a México en 1647 y se consagró a visitar las regiones indígenas de este país. En 1653 fue nombrado obispo de Arequipa (Perú), pero no llegó a tomar posesión de su diócesis. Murió el 15 de noviembre de 1653 en el convento franciscano de Cuernavaca (México)
Entre lo mucho que escribió, de lo que se ha perdido la mayor parte, la obra más conocida es el Memorial de las historias del Nuevo Mundo. Pirú (Lima 1630), que la Universidad de San Marcos reeditó en 1957 con una introducción de Luis E. Valcárcel. Publicó otra obra, hoy difícil de encontrar, titulada Memorial, informe y manifiesto, al parecer en Madrid y en 1646. Según el cronista franciscano Lucas Wadding, cuando en 1638 el P. Salinas viajó de Madrid a Roma, tenía ya preparado para la imprenta un Cursum integrum philosophicum, del que no ha quedado rastro alguno.
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