GARCÉS, Francisco (1738-1781)
Franciscano, misionero y mártir. Nació en Morata de Jalón (Zaragoza) y muy joven vistió el hábito franciscano en la Provincia de Aragón. Apenas ordenado sacerdote, aceptó la invitación a incorporarse al Colegio de Propaganda Fide de Santa Cruz de Querétaro (México), adonde llegó en 1763 y desde donde fue enviado a la misión de San Javier del Bac (Arizona) -antes, de los jesuitas-, en la que permaneció doce años. Conservaba íntegras las virtudes apostólicas de los antiguos misioneros, su ascetismo y su incansable celo por la conversión de los indios, y, a la par, como otros misioneros de la época, poseía una infatigable curiosidad geográfica y tenía los conocimientos científicos adecuados. Su vida misional transcurrió en viajes incesantes desde su base, con el doble objetivo mencionado; los inició en 1768; en 1769 fue a la Apachería, a 100 leguas (Nuevo México); en 1770 se dirigió a los Gileños, al Norte; en un cuarto viaje (1771) cruzó los desiertos de Yuma y California hasta el pie de las sierras californianas. Era el momento de la colonización de California y de la fundación de sus misiones por fray Junípero Serra. El capitán Juan Bautista Anza ofreció al virrey buscar un camino terrestre a California, hasta entonces sólo comunicada por vía marítima, y, aceptado el plan, salieron Anza y Garcés, como el mejor conocedor de aquellas regiones; partieron en 1773 y realizaron felizmente la empresa, llegando a Monterrey (1774)
Su sexto viaje abarcó mil leguas: salió en octubre de 1775, acompañando a Anza hasta la confluencia del Gila y el Colorado; siguió sólo por este río hacia los Mojaves; cruzó hacia el Oeste el desierto y luego Sierra Nevada hasta el valle central de California; atravesó de nuevo la Sierra y el desierto hasta los pueblos de los Moquis (NE de Arizona), que no le recibieron bien, y se volvió al Sur, a los Yumas, adonde llegó en septiembre de 1776. El Diario de expedición del P. Francisco Garcés es uno de los más notables documentos geográficos del Oeste americano. Recorrió el curso del Colorado, de los 32º a los 36º. Había predicado en este notable viaje por países desconocidos y salvajes a más de 25 tribus; se esforzaba en introducir la paz entre los indios, estudiar sus costumbres y fomentar el comercio para atraerlas y que no atacaran a los ya cristianizados; rehusó escolta militar y confió sólo en la Providencia y en su palabra y conducta caritativa. Acordada la fundación de una misión entre los Yumas, en la confluencia del Gila y el Colorado, por petición de un cacique llamado al bautizarse Salvador Palma, fue destinado a ella Garcés con el padre Juan Marcelo Díaz, pero los indios no estaban contentos; al año siguiente, se fundaron dos misiones más al oeste del Colorado; pero Palma se alzó, y en los días 17 y 19 de julio de 1781 asesinó en Río Colorado a Garcés y a Díaz, a dos misioneros más, al capitán Rivera y Moncada, en ruta a Los Angeles, a sus soldados y a los colonos varones. Estas misiones y la ruta terrestre a California quedaron abandonadas. [R. Ezquerra DHE].
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