Timoteo y Tito, Epístola de
Santos Timoteo y Tito
Los santos Timoteo y Tito fueron dos de los discípulos de San Pablo, que este más quería y en quienes más confiaba. Ellos le acompañaron en muchos de sus viajes. Timoteo es mencionado en Hch 16,1; Hch 17,14-15; Hch 18,5; Hch 19,22; Hch 20,4; Rom 16,21; 1Cor 4,17; 2Cor 1,1; 2Cor 1,19; Fil 1,1; Fil 2,19; Col 1,1; 1Tes 1,1; 1Tes 3,2; 1Tes 3,6; 2Tes 1,1; 1Tim 1,2; 1Tim 2,18; 1Tim 6,20; 2Tim 1,2; Filem 1,1; Heb 13,23; y Tito en 2Cor 2,13; 2Cor 7,6; 2Cor 7,13-14; 2Cor 8,6; 2Cor 8,16; 2Cor 8,23; 2Cor 12,18; Gal 2,1; Gal 2,3; 2Tim 4,10; Tit 1,4.
San Timoteo ha sido considero por algunos como "Angel de la Iglesia de los Efesios", Apoc 2,1.17. De acuerdo con el antiguo martirologio romano, murió siendo obispo de Efesio. Los bollandistas (24 Jan) se refieren a dos vidas de San Timoteo, una Polycrates (un antiguo obispo de Efeso y contemporaneo de San Irineo) y otra por Metaphrastes, considerándose que esta última es una expansión de la primera. La primera estable que durante la persución de Nerón, San Juan arribó a Efeso, donde vivio con San Timoteo hasta que fue exiliado a Patmos. Timoteo, quien estaba soltero continuó como Obispo de Efeso hasta que tuvo una edad superior a los 80 años, siendo mortalmente golpeado por los paganos. De acuerdo con una antigua tradición, Tito continuó luego de la muerte de San Pablo, como Arzobispo de Creta. A su muerte tenía una edad superior a los 90 años.
Epístolas a Timoteo y Tito: Autenticidad
I. Evidencia Interna
Lo que resta de este artículo será dedicado al importante tema de la autenticidad, el cual requiere discusión. Los católicos saben producto de la tradición universal y de la infalible enseñanza de la Iglesia que estas Epístolas fueron inspiradas, de lo que se deriva la autoridad Paulina que ellas tienen al ser escritas por el apóstol. No hubo ninguna duda acerca de este tema, hasta el principio del Siglo XIX. Pero desde ese entonces las discusiones han contado con amargos ataques por escritores alemanes y de otras nacionalidades. Sus objiones se basan principalmente en evidencia interna, y en alegadas dificultades para encontrar un lugar para ellas durante la vida de San Pablo.
A. Objión de la Ausencia de vocabulario Paulino
Moffatt un escritor representativo de esta escuela, escribe (Ency. Bib., IV): "Frases y Palabras favoritas del lenguaje Paulino son destacadas .... la extensión y significado de este cambio en el vocabulario no puede ser aduadamente explicado aún cuando uno estable como factores de gran peso las situaciones, tópicos, espacios de tiempo, fertilidad literaria, o debilidad senil". Examinemos la lista de palabras favoritas Paulinas de este escritor y de la ausencia que se indica de las mismas:
Adikos (injusto). Esta palabra se encuentra en in Rom., iii, 5; I Cor., vi, 1, 9, pero no en otras de las epístolas Paulinas que se admiten como genuinas por este escritor. (Si esta ausencia es fatal para las Epístolas Pastorales, por qué no lo es para I and II Tes., II Cor., Gal., Fil., Col., and Filem. Más aún, la palabra adiquia se encuentra en las pastorales, II Tim, ii, 19.
Akatharsia (suciedad). Esta palabra no se encuentra en I Cor., Fil., II Tes., and Filem. ¿Si esa situación no nos dice algo contra esas Epístolas por qué si es sitada contra las Pastorales ?
Ouiothesia (adopción). Esta palabra se encuentra tres ves en Romanos, ona vez en Gálatas, pero no se encuentra en Corintios I y II I and II Tes., Fil., Col., and Filem. Es difícil entender por qué esta omisión solo se usa contra las Pastorales.
Patre hemon (Nuestro Padre). Las expresiones, Dios "nuestro Padre" y Dios "El Padre" se encuentran en las epístolas de San Pablo. La primera de esas expresiones es fruentemente utilizada en las primeras epístolas, por ejemplo siete ves en Tesalonicenses, mientras que la última expresión no es usada. Sin embargo, en Romanos "Dios Nuestro Padre" apare una vez y "El Padre" una vez. En I Cor. leemos "Dios Nuestro Padre" una vez y "El Padre" dos ves. Lo mismo puede dirse de II Cor. En Gal. encontramos "Nuestro Padre" una vez y "El Padre" tres ves. En Fil. la primera expresión se encuentra dos ves y la última una vez; en Col. la primera expresión solamente una vez y la última tres ves. "El Padre" se encuentra una vez en cada una de las Epístolas Pastorales; y debido a ello es evidente el uso de la expresión "Nuestro Padre" por parte de San Pablo, lo cual se encuentra una vez en cada una de las Epístolas a los Romanos, I y II Cor, Gal, y Col. Sería absurdo concluir a partir de esto que los capítulos restantes fueron espurios.
Diatheke (convenio, pacto). Esta palabra se encuentra dos ves en Rom., una vez en I Cor., dos ves en II Cor., tres ves en Gal. y ninguna vez en I y II Tes, Fil., Col, y Filem, las cuales si son admitidas como genuinas por Moffatt.
Apokalyptein (revelación) una palabra que solamente se encuentra una vez en Fil y no se encuentra en II Cor., I Tes., Col., y Filem.
Eleutheros (libre). No se encuentra en I y II de Tes., II Cor., y Filem., por lo tanto no es una prueba de la autoría Paulina. Esta composición no se encuentra en I y II de Tes., Fil, Cor, o Filem., y si se encuentra en otras de manera esporádica con la excepción de Gal.
Energein (ser operativo). Esta palabra no se encuentra sino solo una vez en Rom., Fil., Col., I y II Tes. Nadie concluiría que la ausencia de esta palabra de los fragmentos restantes de estas Epístolas, que son más extensas que las Pastorales, no fueron escritas por San Pablo.
Katergazesthai (desempeño). Esta palabra se encuentra varias ves en Rom., y II Cor., y una vez en I Cor. y en Fil., está ausente en I y II de Tes, Gal., Col., y Filem., los cuales son escritos genuinos aun con esa carencia.
Kauchasthai (alardear), apare unícamente en Fil, y en II Tes. y está ausente en I Tes., Colos y Flem.,
Moria (disparate). Se encuentra cinco ves en I Cor., y en ninguna más de las Epístolas Paulinas.
No es nesario molestar al lector yendo a través de toda la lista. Hemos examinado cuidadosamente cada palabra con resultados similares. Quizá con una sola excepción, cada palabra está ausente de varias Epístolas genuinamente Paulinas, y las palabras excepcionales se encuentran una vez en varias de ellas. Este examen muestra que esta lista no permite el más mínimo argumento contra las Pastorales, y que San Pablo escribió mucho sin utilizar tales palabras.
Es probable que la compilación de tales listas deje una impresión errónea en la mente de un lector desprevenido. Siguiendo un proceso similar, con la ayuda de concordancia, sería posible probar que cada Epístola de San Pablo tiene la apariencia de ser espuria. Se podría demostrar que Gálatas por ejemplo no contiene muchas palabras que si se encuentran en varias de las otras Epístolas. Un método de razonamiento que conduce a tales conclusiones erróneas debería ser desacreditado, lo mismo que no debería ser tomado como sustancial otros argumentos que pueden hacer escritores basados en listas que conducen a desinformación acerca del libro de la Escritura.
B. Objiones del uso de prefijos, sufijos y palabras espíficas.
Ciertos prefijos, sufijos y preposiciones y palabras espíficas están ausentes Jülicher en su "Introd. to the New Test.", p. 181, escribe: "El ho que brinda convicción (contra las pastorales) es que muchas palabras que fueron indispensables a Pablo están ausentes en tales Epístolas, por ejemplo ara, dio, dioti.". No obstante, como Jacquier puntualiza, nada puede concluirse a partir de la ausencia de tales particularidades, porque San Pablo no las empleo de manera uniforme, y varias de ellas no se encuentran en las Epístolas sin controversia. El Dr. Headlam, un escritor Anglicano, señala en un documento leido en el Congreso de la Iglesia en 1904 que ara se encuentra veintiseis ves en las cuatro Epístolas del segundo grupo, solo tres ves en todas las demás y ninguna vez en Col., Fil., Filem. Dio apare diiocho ves en Rom., Gal, y Cor. pero ninguna en Col. o II Tes. La palabra disti no apare en II Tes., II Cor., Ef., Col., o Filem. Encontramos que epeita no apare en Rom., II Cor., Fil., Col., II Tes., y Filem., tampoco apare en I Tes., Col., y Filem.
Es innesario ir a través del catálogo completo que usualmente utilizan los oponentes, por el mismo fenómeno que ya ha sido descubierto. El uso de palabras espíficas y particularidades son utilizadas como parte de los argumentos en relación con las Epístolas de San Pablo, pero ellas son utilizadas esporádicamente, lo cual constituye una característica similar en el caso de las Pastorales. Su empleo depende también mayormente de el carácter seguido en la escritura a mano, o copia del manuscrito.
C Objiones de "Hapax Legomena"
La gran objión a las Pastorales es el admitido gran número de hapax legomena encontrado en ellas. Workman (Expository Times, VII, 418) toma el término "hapax legomenon" para indicar cualquier palabra usada en una Epístola en particular y no otra vez en el Antiguo Testamento, esto se encuentra en Grimm-Thayer´s "Lexicon" y las siguientes citas de legomena: Rom. 113, I Cor. 110, II Cor. 99, Gal. 34, Efe. 43 Fil. 41, Col. 38, I Tes. 23, II Tes. 11, Filem. 5, i Tim. 82, II Tim. 53, Tito 33.
Los números tienen que ser reducidos en tanto contienen palabras de varias lturas. Estas figuras sugerirían a la gente, como lo hacen para Dean Farrar, que el número de palabras puliares en las Pastorales, no tienen un llamado para una explicación posible. Workman, sin embargo, piensa que para fines científicos, la longitud proporcionalmente larga de las Epístolas, debería de tomarse esto en cuenta. El calculó que el promedio de hapax legomena que ocurre en una página de los textos de Westcott y Hort, rinde los siguientes resultados: II Tes. 3-6, Fil. 4, Gal. 4.1, I Tes. 4.2, Rom. 4.3, I Cor. 4.6, Efe. 4.9, II Cor. 6.10, Col. 6-3, Fil. 6-8, II Tim. 11, Tito y I Tim. 13.
La proporción de los hapax legomena en las Pastorales es larga, pero cuando se comparan con Fil, no es más grande que entre Cor. II, y Tes. II. Debe ser notado las mismas se incrementan en términos de tiempo.
Workman da una explicación en dos sentidos. Primero, un escritor tiene su avance en la vida usando más palabras extrañas e involucrándose en construcciones, tal y como puede ser visto al comparar la "Latter-Day Pamphlets" de Carlyle, y su "Heros and Hero-Worship". Segundo, el número de palabras inusuales en cualquier autor es variable en términos cuantitativos. El ha encontrado que el número promedio de hapax legomena pro página del primer volumen de la edición de obras de Shakespeare, por Irving, es el siguiente: "Love’s Labour Lost" 7.6, "Comedy of Errors" 4.5, "Two Gentlemen of Verona" 3.4, "Romeo and Juliet" 5.7, "Henry VI, pt. 3" 3.5, "Taming of the Shrew" 5.1, "Midsummer Night’s Dream" 6.8, "Richard II" 4.6, "Richard III" 4.4, "King John" 5.4, "Merchant of Venice" 5.6, "Henry IV, pt. I" 9.3, "pt. II" 8, "Henry V" 8.3, "Merry Wives of Windsor" 6.9, "Much Ado About Nothing" 4.7, "As You Like It" 6.4, "Twelfth Night" 7.5, "All’s Well" 6.9, "Julius Cæsar" 3.4, "Measure for Measure" 7, "Troilus and Cressida" 10.1, "Macbeth" 9.7, "Othello" 7.3, "Anthony and Cleopatra" 7.4, "Coriolanus" 6.8, "King Lear" 9.7, "Timon" 6.2, "Cymbeline" 6.7, "The Tempest" 9.3, "Titus Andronicus" 4.9, "Winter’s Tale" 8, "Hamlet" 10.4, "Henry VIII" 4.3, "Pericles" 5.2. Para tener un argumento similar respto al "Paradise" de Dante, XI. El total de hapax legomena para varias de las obras de teatro son: "Julius Cæsar" 93, "Comedy of Errors" 88, "Macbeth" 245, "Othello" 264, "King Lear" 358, "Cymbeline" 252, "Hamlet" 426, "The Merchant of Venice" 148.
Este escrutinio de palabras puliares sobre cada obra de teatro, arroja luz sobre otra dificultad en las Pastorales, la rurrencia de expresiones; "a faithful saying", "sound words", etc. "Moon-calf" ocurre cinco ves en "The Tempest", y en ningún otro lugar más. "Pulpit" seis ves en una escena de "Julio César" y en ningún otro lugar más; "hovel" cinco ves en "King Lear"; "mountaineer" cuatro ves en "Cymbeline", etc. Compárese esto con "Dios perdone" en Gal, Rom. y una vez en I Cor. y no en otras Epístolas de San Pablo. "Palabras sonoras" fueron usadas por Filo antes que San Pablo en lo que puede identificarse cierto cruce con San Lucas (véase la lista de palabras de Plumtres en relación con palabras comunes en San Lucas y San Pablo, citadas en la obra de Farra: "San Pablo", I. 481).
Workman al parer omitió un punto en su útil artículo. Los hapax legomena no están igualmente distribuidos en las Epistolas, sino que se ubican en grupos. Por tanto, más de la mitad de ellos en Col. se encuentran en el segundo capítulo, donde se aborda un nuevo tema (véase Abbott, "Crit. . . . Comment. respto a la Ep. a los Efesios y a los Colosences" en "Internat. Crit. Comment."). Es una alta proporción en cualquier capítulo de las Pastorales.
Algo similar es observable en II Cor., Tes., etc. Más de sesenta de setenta y cinco hapax legomena en I Tim., ocurre en cuarenta y cuatro versítulos, donde las palabras, en su mayoría, naturalmente emergen con los nuevos temas que se tratan. Las restantes dos terceras partes de la Epístola, tienen pocos hapax legomena como cualquier otra porción de los escritos de San Pablo. Partes de Fil., también son objetables y también se encuentran en otras Epístolas.
La "Autoría de las Epístolas Pastorales" fue discutida en "The Church Quarterly" en octubre de 1906 y en enero de 1907. En la primera ocasión, el escritor puntualizó que la hipótesis contra San Pablo presentaba más dificultades que la posición paulina; y en el segundo caso hizo un detallado examen de hapax legomena. Setenta y tres situaciones son encontradas en la Septuagésima, de la cual San Pablo fue un diligente estudiante, y ninguna de ellas podría haber sido utilizada tan bien en el caso de considerar a un imitador. Diez de las restantes son sugeridas por palabras de la Septuagésima, por ejemplo, "anexikakos" II Tim., ii, 24, "anexikakia" Wisd., ii, 9; antítesis I Tim., vi, 20, antitetos Job, xxxii, 3; "authentein" I Tim., ii, 12, "authentes" Wisd., xii, 6; genealogía I Tim., i, 4, Tit., iii, 9; "geneealogein" I Par., v, 1; "paroinos" I Tim., iii, 3, Tit., i, 7, "paroinein" Is., xli, 12, etc.
Veintiocho palabras restantes son encontradas en los clásicos, y tre más en Aristóteles y Polibius. Strabo, nacido en el 66 antes de Cristo, nos permite eliminar gradualmente. Todas estas palabras formaban parte del lenguaje griego normal para los tiempos de San Pablo, un lenguaje muy conocido para él y para cualquier otro individuo a fines del primer siglo. Cualquier palabra utilizada por un autor contemporáneo de San Pablo podía también haber sido utilizada por el Apostol mismo, podría ocurrir subsuentemente una imitación. De esta manera podemos deducir ocho de las restantes palabras, las que son comunes en las Pastorales y en Filo, en contemporáneo un poco más viejo que San Pablo. Al abordar las restantes cincuenta palabras, debemos hacer un llamado en el obvio hecho de que para ello se requiere de un nuevo vocabulario.
Si esto no se atiende, sería fácil probar que Platón no escribió Timeus. La organización y la conducta en la vida práctica, etc., no pueden ser abordados con las mismas palabras en aquellos puntos en que se elaboran puntos doctrinales. Esto equitativamente da cuenta de ocho palabras, tales xenodochein, oikodespotein, teknogonein, philandros, heterodidaskalein, etc., las que son utilizadas por el autor. El hecho de que deteste a los errores indudablemente hace un llamado a kenophonia, logomachein, logomachia, metaiologia, metaiologos, varias de las cuales fueron acuñadas por la ocasión.
El elemento de oportunidad se relaciona con el lenguaje en "parchments", "cloak", y "stomach": él no tuvo oportunidad de hablar de tales cosas con anterioridad, tampoco como un "profeta" pagano. Siete de las palabras restantes tienen relación con el modesto principio que las palabras se derivan de composiciones admitidamente adjudicadas a San Pablo, palabras que razonablemente se asume escritas por el Apóstol más que de un imitador, por ejemplo, airetikos, Tit., iii, 10; airesis, I Cor., xi, 19; Gal., v, 20; dioktes, I Tim., i, 13; diokein, Rom., xii, 14, etc.; episoreuein, II Tim., iv, 3; soreuein epi Rom., xii, 20; LXX, etc. Otras cinco palabras son derivadas de vocablos bíblicos y fácilmente se le pueden haber ocurrido a San Pablo como un escritor ya consumado. El resto de palabras, aproximadamente unas veinte, se disponen por separado.
El uso de Epifanía, en lugar de "parousia", en referencia a la segunda venida de Cristo, no es contra las Pastorales, porque San Pablo utiliza en este sentido un patrón que no es uniforme. Tenemos la "memera kyriou" en I Tes., v, 2; 1 Cor., i 8, v, 5; apocalipsis en II Tes., i, 17; y epifanía "tes parousias autou" en II Tes., ii, 8. Lilley ("Pastoral Epistles", Edinburgh, 1901, p. 48) indica que de las 897 de palabras contenidas en las Pastorales, 726 son comunes a ellas y a otros libros del Nuevo Testamento, y que dos terceras partes del vocabulario se encuentran en otras Epístolas de San Pablo, y que esta proporción es común respto a las encontradas en Gálatas y Romanos.
El mismo escritor, en su lista completa de 171 hapax legomena en las Pastorales, puntualiza que 113 de éstas son palabras clásicas, es dir, pertenientes al vocabulario de alquien que conoce bastante bien el griego. No es sorprendente que muchas de ellas puedan ser encontradas en estas Epístolas que estaban dirigidas a dos discípulos muy bien educados en el lenguaje griego. Otro punto en el que se insiste por quienes tienen objiones es cierta limitación literaria o afinidad verbal que relaciona las Pastorales con escritos de San Lucas, y los Hhos de los Apóstoles, y que señalarían una fecha más tardía. Pero en realidad esta conexión está en su favor, tal y como se evidencia en una tendencia de la moderna crítica hacia el ronocimiento de Lucas sobre estos trabajos, y Harnack ha escrito dos volumens para probar eso (véase LUCAS, EVANGELIO DE UN SANTO).
Este escritor va ahora a agregar un tercer elemento a fin de demostrar que fueron escritas por San Lucas antes del año 64. Cuando las Pastorales fueron escritas, San Lucas fue la compañía constante de San Pablo, y puedo haber actuado como su asistente. Esta relación pudo haber influenciado el vocabulario de San Pablo, y ser la causa de expresiones como la de "agathoergein" en I Tim., vi, 18; agathopoein de Lucas, vi, 9; agathourgein, contracción de agathoergein, Hhos, xiv, 17. San Pablo tiene ergazomeno to agathon en Rom., ii, 10. De todo lo que se ha dicho, no es sorprendente que Thayer, en su traducción del "Lexicon" de Grimm, escribiera: "Los monumentales desaciertos cometidos por algunos que han cuestionado la autoría en función del vocabulario, impedirán en cierto grado a los estudiantes, es esperado, del uso incorrto de las listas que exhiben las puliaridades de varios libros".
D. Objiones de estilo
La comparativa ausencia de notable fervor, el suave fluir, el amontonamiento de las palabras, todo apunta a otro signo manual diferente del de Pablo" (Enc. Bib.). Prisamente los mismos elementos pueden dirse acerca de otras Epístolas de San Pablo, y nuevamente grandes secciones del resto de escritos. Todos los críticos admiten que grandes porciones de las Pastorales son paridas a los escritos de San Pablo y se mantiene que esas partes fueron tomadas de genuinas cartas escritas por el Apóstol (ahora están perdidas).
Varios intentos discordantes se han hecho a fin de separar esas porciones del resto, pero con tan poco éxito, que Jülicher confiesa que eso es imposible. Por otra parte, es de opinión general de los mejores académicos, que las trees Epístolas son de la pluma del mismo escritor. Siendo ese el caso y siendo imposible negar que hay porciones indistinguibles del resto de lo escrito por San Pablo, se concluye que es corrta la tradición antigua de adjudicar esos escritos al Apóstol.
En tanto pasamos de uno a otro de los grupos de las Epístolas de San Pablo, tenemos cuatro grupos:
(1) Tesalocenses;
(2) Gálatas, Corintios, Romanos;
(3) Epistolas de Cautividad;
(4) Pastorales.
Observamos diferencias considerables en estilo con cada una de las marcas, existiendo también semejanzas, y ese es prisamente el caso que se encuentra en las Pastorales. Hay algunos puntos sobresalientes de conexión entre ellas y Fil., la Epístola que más probablemente tiene cercanía en cuanto a fecha, pero hay muchas similitudes en el vocabulario, estilo e ideas contando con porciones de todas las otras Epístolas, espialmente con las partes prácticas.
Hay por ejemplo, cuarenta y dos pasajes en relación con I Tim., y las primeras Epístolas. Los términos casi son idénticos, pero se presentan con cierta libertad denotando el trabajo independiente de la misma mente, no el de una consciente imitación. Las Pastorales muestran por medio de los mismos síntomas de originalidad tal y como son encontradas en los escritos del Apóstol. Existe similitud en la "anacoluta", oraciones incompletas, juego de palabras, largos períodos, semejantes comparaciones, etc.
Las Pastorales evidencian ser prácticas, y por tanto muestran el fervor del estilo que las contiene en la mayor parte de ellas, hay asptos controversiales y fragmentos argumentativos de esas largas epístolas (véase el valioso libro de James, "Genuineness and Authorship of the Pastoral Epistles", Londres, 1906; y también a Jacquier, y Lilley).
Debe ser notado, respto a esta conexión, que Van Steenkiste, profesor en el Seminario Católico de Bruge, indica desde 1876, que la inspiración de las Pastorales y de su autoría paulina estaría suficientemente resguradada si aceptamos que ellas fueron escritas en nombre y con la autoría del Apóstol por uno de quienes le acompañaban, es dir San Lucas, a quien él le explicó lo que tenía que ser escrito, o a quien le dio un resumen escrito de los puntos a ser desarrollados, y que cuando las cartas estuviesen finalizadas, San Pablo las leería, aprobaría y las firmaría. Esto, piensa el profesor, fue la forma en la cual fue escrita "Hebreos" (San Pauli Epistolae, II, 283).
E. Objiones respto al estado de avance que tenía la organización de la iglesia
Esta objión está aduadamente respondida en los artículos JERARQUIA DE LA IGLESIA ANTIGUA, OBISPO, etc. Véase también "The Establishment of the Episcopate" en la obra del Obispo Gore "Orders and Unity" (Londres, 1909), 115. Los siete, San Esteban, Felipe, etc., fueron establidos en sus ministerios por los Apóstoles, por oración y por imposición de manos. Luego de esto, leemos que ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y predicaron con gran éxito (Hhos, vi, vii).
Con base en el método común de San Lucas, podemos concluir que una ceremonia similar fue empleada por los Apóstoles en otras ocasiones, cuando fueron selcionados individuos para ser diáconos, presbíteros, u obispos. Leemos de los presbíteros con los Apóstoles en fechas antiguas de Jerusalem (Hhos, xv, 2) y de conformidad con la tradición antigua, Santiago el Menor fue nombrado obispo cuando la dispersión de los Apóstoles, y fue sucedido por su primo Simeon en el año 62. San Pablo y Barnabás ordenaron sacerdotes en cada iglesia de Derbe, Lystra, Antioquia de Pisidia, etc. (Hhos xiv, 22).
Obispos y sacerdotes o presbíteros, son mencionados en el discurso de San Pablo en Mileto (Hhos, xx, 28). En la primera Epístola (I Tes., v, 12) San Pablo habla de rtores que estaban sobre él en el Señor -véase también Rom., xii, 8; "gobiernos" son referidos en I Cor., xii, 28, y "Pastores" en Ef., iv, 11. San Pablo escribió "a todos los santos en Cristo Jesús, quienes en Filipenses, con obispos y diáconos" (Fil., i, 1, en Rom., xii, 6-8, 1 Cor., xii, 28, Ef., iv, 11, San Pablo no está dando una lista de oficios en la Iglesia, sino de dones carismáticos (para un significado de los mismos véase JERARQUIA DE LA IGLESIA ANTIGUA).
Esas son dotaciones de carisma subrenatural y transitorio, estando relacionadas con los Apóstoles y presumiblemente con sus delegados. Conjuntamente con los poseedores de tales dones, leemos acerca de "autoridades", "gobernadores", "pastores", y en otros lugares, de "obispos", "sacerdotes", y "diáconos".
Estas personas, podemos asumir en términos de legalidad, fueron nombrados por los Apóstoles, con inspiración del Espíritu Santo, mediante oración e imposición de manos. Antes del año 64 había sido ordenados diáconos, sacerdotes y posiblemente también obispos. Si fue así tenían órdenes de obispos, pero muy probablemente no estaban bien definidos los límites de las jurisdicciones, y dependían de la voluntad de los Apóstoles. Es muy probable, en alto grado, que los Apóstoles al final de sus vidas, y ante la extensión más y más de la iglesia, ordenaron y delegaron en otros, tales como sacerdotes y diáconos, como fue el hábito de nombramientos de si mismos.
La antigua tradición muestra que una cosa tuvo lugar en Roma en el año 67, y no hay nada más avanzado que esto en las Pastorales. Timoteo y Tito fueron consagrados como delegados a fin de regir con autoridad apostólica, y nombrar diáconos, sacerdotes y obispos (probablemente sinónimos en estas epístolas).
Luego emerge una objión: "Sin embargo, el elemento distintivo, Ej.: la prominencia asignada a Timoteo y Tito es entendible solamente con base en la suposición que el autor tenía espialmente la visión ulterior al final de reivindicar la sucesión evangélica del episcopado contemporáneo y de otros que ocupaban posiciones, siendo esto el factor responsable para varias razones por las cuales sería desafiado ... El deseo (visible en Clem. Rom.) por continuidad en la sucesión como una garantía de autoridad respto a la doctrina (y por tanto a la disciplina) está presente en los esfuerzos de este paulista, por mostrar que Timoteo y Tito eran genuinos herederos de Pablo". (Enc. Bib. IV).
Si este deseo es visible en San Clemente de Roma, quien fue discípulo de los Apóstoles y escribió un poco menos de treinta años luego de la muerte de ellos, es seguramente posible que él estaba manteniendo una organización establida por ellos y que estaba defendiendo algo que ellos ignoraban. Si estas Epístolas fueron escritas contra la gente que desafiaba la autoridad de obispos y sacerdotes, cerca del año 100, ¿por qué es que estos oponentes no se manifestaban contra algo que los confundía? De esto no se tiene la menor evidencia.
F. Objión
No hay espacio para ellas en el tiempo de vida de San Pablo. El escritor en la "Enc. Bib." nunca se cansa de acusar a los defensores de las Epístolas en cuanto a hacer supuestos gratuitos, aunque se permite a sí mismo gran grado de libertad al respto en todo su artículo. En una aseveración gratuita, por ejemplo, indica que San Pablo fue ejutado al final del primer período de cautiverio en Roma, en el año 63 o 64. La cristiandad no había sido aún dlarada una religión ilícita, y de conformidad con la ley romana, no había motivo para que se le enviara a la muerte.
Fue arrestado a fin de salvarle de las multitudes judías en Jerusalén. Los judíos no dieron muestras de estar contra él durante los primeros dos años que tuvo en prisión. Agrippa dice que pudo no haber apelado al César, de manera que no hubiera un cargo real contra él cuando fue traído frente al monarca o sus representantes. Las Epístolas escritas durante este cautiverio en Roma demuestran que él esperaba ser liberado en el corto plazo (Fil., 22; Fil., ii, 24).
De manera ligera, Harnack y otros, con base en Clem. Rom. y en Muratorian Fragment, piensan que él no fue solamente liberado, sino que él llevó a cabo su plan en cuanto a visitar España. Durante los años de 63-67 visitó Creta y otros lugares y escribió la I Tim., y Tito, II Tim fueron escritas durante su segunda prisión en Roma, un breve tiempo antes de su muerte.
G. Objión de errores condenatorios
Se dice que los errores referidos a las Pastorales no existieron en los tiempois de San Pablo, aún cuando los más avanzados críticos (Enc. Bib.) han ahora abandonado la teoría (mantenida con gran confianza en el Siglo XIX) que las Epístolas fueron escritas contra Marcion y otros Gnósticos aproxiamadamente a mediados del Siglo II.
Ahora se concede que fueron del conocimiento de San Ignacio y Policarpo, y por tanto, escritas no más allá del final del primer siglo o en los primeros años del siglo segundo. Se requiere un gran sentido crítico para dettar en ese tiempo, la existencia de los errores de Ignacio, las semillas que no existirían 30 ó 40 años más tarde y de las cuales San Pablo no pudo prever su desarrollo. "El ambiente estaba marcado por fases incipientes de lo que llegaría a desembocar el gnosticismo en el Siglo II" (Enc. Bib.): pero las incipientes fases del gnosticismo son ahora reemplazadas por competentes académicos en una fecha más temprana que la indicada por este escritor.
Ningún sistema conocido del gnosticismo se corresponde con los errores mencionados en las Pastorales; en réplica a esto, no obstante, se señala que los "errores no son dados en detalle para evitar anacronismos" (ibid). Algunas ves los oponentes de la autenticidad, injustamente atacan el actual contenido, pero aquí las Epístolas son condenadas por "contenido" que no existe. Un divertido ejemplo de las prariedades del método subjetivo está visto en el mismo artículo (Enc. Bib.).
El escritor argumentando contra las Epístolas sobre el tema de los saludos, indica que "Filemón es una de las notas de Pablo". De pronto somos sorprendido sin embargo, por una nota (¿editorial?) que indica entre paréntesis: "compare, sin embargo, con Filemón". Al volver al Filemón encontramos lo que indica van Manen, con igual confianza, que el Apóstol no tenía en absoluto que ver con la Epístola, y apoya sus dlaraciones en el mismo tipo de argumentos subjetivos que encontramos en el artículo de Timoteo y Tito. El lanza la absurda sugerencia que Filemón estaba basada en la carta de Plinio, la cual está dada completamente por Lightfoot en esta edición de Filemón.
Hort, en su "Judaistic Christianity" (Londres, 1898), 130-48, no cree que los errores de las Pastorales tengan alguna conexión con el Gnosticismo, y da una respuesta completa a la objión en la que tal conexión se aborda. Con Weiss, este autor estable las bases para hacer importantes distinciones:
(1) Debemos distinguir las profías de lo que pueden ser en el futuro falsos maestros, lo que implica que los gérmenes, para dirlo como mínimo, pueden ser el mal del futuro, el cual ya es perceptible (I Tim., iv, 1-3; II Tim., iii, 1-5, iv, 3. Estas son advertencias para los tiempos presentes;
(2) Las perversidades de individuos como Alexander, Hymenaeus, y Fileto, no se deben tomar como evidencia dirta de la corriente orientada a establer falsas enseñanzas;
(3) Maestros no cristianos, los corruptores de la creencia cristiana, no deben confundir ni desinformar a los creyentes.
Los errores que San Pablo fácilmente previó que surgirían entre falsos cristianos y paganos no pueden ser lanzados contra las Epístolas, como si no hubieran emergido antes. Hort elabora un buen caso en el sentido de que no existe el mínimo trazo de gnosticismo en los ya existentes errores entre los cristianos de Efesio y Creta, los que son tratados más como trivialidades que como errores. "El deber para Timoteo y Tito no es el de refutar errores, sino en matenerlos claros, y de alertar a otros sobre el mantener claridad respto a trivialidades que emergan en el oficio de la religión".
Este autor muestra que esos errores tienen evidentes marcas de origen judáico. El hecho de que San Irineo, Hegesipo, y otros utilizaron las palabras de las Pastorales contra los gnósticos del Siglo II no es prueba de que el gnosticismo era lo que tenía el autor en mente. Las palabras de la escritura han sido empleadas para confundir a los heréticos en cada edad o tiempo. Esto, dice el autor, es verdad en relación con las expresiones de "pseudónimos gnosis", "aphthartos", "aion", epifanía, los que se han tomado con un sentido ordina
Timothy Warren Anglin
Periodista canadiense y miembro del Parlamento, nacido en la población de Cloankilty, County Cork, Irlanda, en 1822. Fallió el 3 de mayo de 1896, en Canadá. Fue educado en la escuela pública de su tierra natal. Su familia se arruinó en la hambruna de 1846-47, de modo que él tuvo que emigrar a la ciudad de Saint John, en Nueva Brunswick, en 1849. Fue un gran orador, pero más se distinguió en la provincia como escritor católico de gran vigor. Fundó el semanario Weekly Freeman y después el Morning Freeman (1851). Aunque era un fuerte defensor de la templanza en la bebida, se distanció de sus amigos políticos en el tema de la prohibición de elaboración y venta de bebidas alcohólicas al rhazar una medida que él consideraba demasiado drástica e inviable. La iniciativa fue aprobada por la legislatura de Nueva Brunswick, pero fue rhazada en el siguiente período de sesiones. En 1860 el Señor Anglin volvió a la legislatura como representante de la ciudad y municipio de Saint John, siendo el primer funcionario católico elegido para ese puesto. Cuando se debatió el tema de la confederación de las provincias británicas de Norte América, él desempeñó un papel muy importante en la oposición ya que no creía, según él mismo confesó, que no hacía falta tal confederación para mantener su alianza con el imperio británico, y porque estaba convencido de que ella significaría un incremento desmedido de impuestos en Nueva Brunswick.
En esa época, un grupo de personas que se denominaban los fenianos aparieron en la frontera de la provincia y amenazaron con invadirla. Su cabilla, el Doctor D.B. Killian, hizo una proclamación en la que invitaba a los opositores a la confederación a unírseles, derrocar el ejército británico y mantener la independencia legislativa de la provincia. Quienes se oponían a la confederación no tuvieron responsabilidad alguna en la invasión ni en la proclamación del Dr. Killian, sin embargo ésta tuvo el efto de suscitar un acto de no confianza que culminó en la retirada temporal de la vida pública del señor Anglin. Cuando finalmente se configuró la confederación canadiense, Anglin fue elto como Presidente de la Cámara de los Comunes, puesto que conservó hasta el 31 de mayo de 1877. Nadie nunca le dio tal dignidad a la alta posición de ser el primer común de Canadá, y jamás fue disputada alguna de sus disiones; tal era la medida de su imparcialidad.
El señor Anglin fue un eminente político canadiense, pero mere un lugar más particular en la historia por haber sido un periodista capaz, valiente e infatigable, que luchó a favor de la educación católica. El asunto de mayor importancia en Nueva Brunswick era la legislación que prohibía la educación separada. Durante muchos años Anglin utilizó sus columnas en el Freeman y la tribuna de la Cámara de los Comunes para luchar a favor de sus principios católicos. Su esfuerzo, y el de quienes colaboraban con él, fueron tan exitosos que se llegó a un acuerdo en la mayor parte de las provincias: de permitir que los católicos tuvieran sus propias escuelas y docentes, y que la religión se enseñase antes o después del horario de clase.
Esto, si bien no lo satisfizo del todo, fue mucho mejor que el sistema antirreligioso y furibundamente anticatólico que originalmente habían promovido sus opositores en la legislatura. El señor Anglin se unió al equipo editorial del Toronto Globe en 1883, y fue editor en jefe del Toronto Tribune, un semanario católico. Murió a los setenta y cuatro años de edad.
John Curran, J.
Transcrito por Nicolette Ormsbee.
Traducido por Javier Algara Cossío
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