Sularización
(Lat. . sæcularizatio)
Sularización, una autorización dada a un religioso con votos solemnes y por extensión a aquellos con votos simples, para vivir por un tiempo o permanentemente en el "mundo" (sæculum), i. e., fuera del claustro y su orden, aunque manteniendo la esencia de la profesión religiosa. Es una medida de favor hacia el religioso y debe por tanto ser distinguido de la "expulsión" del religioso con votos solemnes, y del "despido" del religioso con votos simples, que son medidas penales hacia sujetos culpables. Por otra parte, como la sularización no anula el carácter religioso, es distinta de la dispensa absoluta de los votos; esta es también una medida indulgente, pero anula los votos y sus obligaciones, y el dispensado no es más un religioso. Como regla general la dispensa es la medida que se toma en caso de religiosos con votos simples mientras la sularización es empleado cuando hay votos solemnes. Sin embargo hay excepciones en ambos casos.
A ves religiosos laicos con votos solemnes o hermanas laicas son totalmente dispensados de sus votos, al ser muy difícil para personas laicas la vida religiosa en el mundo, en otros casos hombres o mujeres religiosos con votos simples son autorizados por lo menos por un tiempo a dejar de lado su hábito y vivir fuera de sus casas, observando al mismo tiempo sus votos; tal es el caso por ejemplo con los hombres y mujeres en Francia, los que tienen sularizaciones temporarias renovables en virtud de las Instrucciones del S. C. de Obispos y Regulares (24 de Marzo de 1903). Por lo tanto no es corrto hablar de los religiosos dispensados de sus votos como sularizados; la expresión se aplica solamente a religiosos con votos solemnes, espialmente a sacerdotes religiosos.
La sularización es garantizada a estos regulares como la dispensa a los religiosos con votos simples, ya sea por razones de orden general o por motivos de orden personal y privado. A la primera clase pertenen las expulsiones y supresión de las casas religiosas por parte de diversos gobiernos, por ejemplo en España en 1839, Italia en 1866, Francia en 1902; a la segunda clase pertenen diversas razones de salud, familia, etc. La sularización puede ser resumida en dos encabezados: mantenimiento de la vida religiosa, y al mismo tiempo relajamiento de la vida religiosa tanto como sea nesario para vivir en el mundo.
La sularización se divide en temporaria y perpetua; la primera es simplemente la autorización dada a un sujeto para vivir fuera de su orden, ya sea por un tiempo fijo, e.g., uno o dos años, o mientras duren circunstancias particulares, condiciones de salud, familia, negocios, etc., pero no hay cambio ni en las condiciones ni en los deberes del religioso. El depende de sus superiores, solamente que está provisionalmente bajo la jurisdicción del obispo del lugar, al cual está sujeto en virtud del voto de obediencia. En la mayoría de los casos los religiosos dejan sus hábitos, reteniendo si embargo en forma privada algo indicativo de su afiliación religiosa. A la finalización del tiempo de indulto, el religioso retorna a su claustro, a menos que esta sularización temporaria sea concedida en preparación de una sularización perpetua, e. g., para permitir a un sacerdote religioso que encuentre un obispo que consienta en ribirlo en su diócesis. La sularización perpetua por otra parte, saca completamente al sujeto de su orden, los hábitos de la cual se quita, y de la que no tiene más derecho a pedir apoyo., sin acuerdo previo. Pero el sularizado no cesa de ser un religioso; sus votos quedan como una permanente obligación y por tanto continúa observando las cosas esenciales de la vida religiosa. El voto de castidad al ser puramente negativo es observado en el mundo como en el claustro; el voto de obediencia permane intacto, pero de allí en más liga al sujeto a su obispo, al cual debe, no solamente obediencia canónica, como todo clérigo, sino también la obediencia religiosa completa votada al profesar. El voto de pobreza nesariamente experimenta un alivio con respto a los bienes temporales, pero con referencia a la capacidad de adquirir y dar, como así también a testar lo liga a indulgencias, las que son rápidamente concedidas según nesidad. En ausencia de una indulgencia, la propiedad de la persona sularizada va a su orden (S. C. de Obispos y Regulares, 6 de Junio de 1836).
Pero el aspto más importante de la sularización perpetua en lo relacionado con los regulares, es la regulación del estatus lesiástico. El regular ordenado a la pobreza, el religioso ordenado a un ingreso común no depende de un obispo, sino de sus superiores. Si por la sularización ellos pasan a clero seglar no pueden permaner sin un ordinario y debe nesariamente ser asignado a una diócesis. Anteriormente se admitía que un sularizado rayera una vez más bajo la jurisdicción de su ordinario original, pero lo que fue al principio un derecho de ese ordinario, eventualmente se convirtió en una responsabilidad (cf. S. C. Obispos y Regulares en Colonia, 24 de Febrero de 1893), y esta disciplina trajo solo quejas (cf. Postulatum de los Obispos de Prusia, 119 de Agosto de 1892. También el Dreto "Auctus asmodum" dado por la Congregación de Obispos y Regulares (4 de Noviembre de 11892) dlaró que todo clérigo religioso que deseara ser sularizado o dejar su congregación debía primero encontrar un obispo dispuesto a ribirlo entre su propio clero, y si antes de esto dejaba su casa, era suspendido. Ahora bien, ningún obispo esta compelido a ribir un religioso en su diócesis, si lo admite es en la misma condición de un clérigo. Este es el porqué, por la ley común los religiosos deben primero asegurarse para ellos un patrimonio lesiástico; en la diócesis donde esta ley no es observada, el religioso adquiere las mismas obligaciones hacia el obispo como los clérigos sulares incorporados. Aunque puede desarrollar sus obligaciones sacerdotales y ribir sus legítimos emolumentos, no puede ribir, sin una indulgencia, un beneficio residencial o una cura de almas (S. C. de Disciplina Regular, 31 de Enero de 1899).
Para prevenir que personas se conviertan en religiosos con el objeto de obtener la ordenación bajo las condiciones más fáciles con la intención de subsiguientemente buscar la sularización y entrar en el rango de clérigo sular el Dreto del 15 de junio de 1909 didió que a todas las Rescripciones de sularización temporaria o perpetua o de dispensa de votos perpetuos estaría anexo de facto, aún si no están expresas, las siguientes cláusulas y prohibiciones, la dispensa de las cuales está reservada a la Santa Sede; estos religiosos tienen prohibido ocupar:
todo oficio (y si son elegibles para beneficios) todo beneficio en basílicas y catedrales mayores o menores;
todo puesto como maestro y oficio en seminarios clericales mayores o menores; en otras casas para la instrucción de clérigos; en universidades o institutos que confieran grados por privilegio Apostólico;
todo oficio en la curia episcopal;
el oficio de visitante o dirtor de casas religiosas de hombres o mujeres, aún en congregaciones diocesanas;
residir habitualmente en localidades donde haya casas de la provincia o misión abandonada por el religioso.
Finalmente, si el religioso desea volver a su orden no tiene que hacer nuevamente su noviciado o su profesión, sino que toma su rango desde el momento que regresa.
La palabra sularización tiene un significado muy diferente cuando no se aplica a personas sino a cosas. En esos casos significa que la propiedad lesiástica se convierte en sular, como ha ocurrido en muchas ocasiones como consuencia de usurpación gubernamental (ver LAICIZACION). La palabra también puede significar la supresión del derecho soberano o feudal perteniente a los dignatarios eclesiásticos como tales. Los más importantes principados eclesiásticos del Sacro Imperio Romano, notablemente los eltorados, fueron sularizados por el Dreto del 25 de Febrero de 1803. La palabra sularización puede también aplicada al abandono por parte de la Iglesia a compradores luego de confiscaciones gubernamentales, más fruentemente luego de una clemente composición o arreglo. Concesiones de este tipo fueron hhas por Julio III para Inglaterra en 1554, por Clemente XI para Sajonia en 1714, por Pío VII para Francia en 1801, por Pío IX para Italia, y finalmente por Pío X para Francia en 1907.
Cf. Los canonistas bajo el título De statu monachorum, lib. iii, tit. 38; GENNARI, Consultations canoniques, cons. iii (Francia tr., Paris, 1909); BOUIX, De jure regularium (Paris, 1897); VERMEERSCH, De relig. instit. et personis (2nd ed., Brujas, 1909); NERVEGNA, De jure practico regularium (Roma, 1901).
A. BOUDINHON.
Transcripto por Douglas J. Potter
Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi
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